Luis Alberto de Herrera y Quevedo (Montevideo, 22 de julio de 1873 - Ídem, 8 de abril de 1959) fue un periodista, diplomático, historiador, intelectual y político uruguayo, reconocido como el principal caudillo del Partido Nacional durante el desarrollo de la primera mitad del , siendo siete veces candidato a presidente, y una de las principales figuras políticas e intelectuales de Uruguay en esa etapa.
Proveniente de una familia patricia oriental, de larga trayectoria en asuntos de gobierno y con vínculos con la divisa blanca, comenzó su actividad pública a finales del siglo . Paralelamente a sus estudios universitarios comienza su actividad periodística, primero en Las Primeras Ideas y luego ingresando en el diario El Nacional; por el lado político comienza su militancia en el club «2 de enero», y en 1893, a los veinte años de edad, pronunció su primer discurso político en el club «Defensores de Paysandú». Participa de principio a fin como soldado en la Revolución de 1897, recopilando sus experiencias de manera cronológica en su primera obra: Por la Patria (1898).
En 1901 publica La tierra Charrúa, una de sus primeras obras escritas de carácter político e historiográfico. Ese mismo año viaja a América del Norte tras ser nombrado como secretario de legación comercial en los Estados Unidos y México. Durante su estadía demuestra gran interés por la idiosincrasia política estadounidense, de la misma forma que advierte en la transformación del país norteamericano en un posible nuevo imperio. Regresa a Uruguay en 1903, ante el tenso ambiente político nacional. En 1904, con el estallido de la revolución, renuncia a su cargo para participar de la contienda liderada por Aparicio Saravia. Muerto el caudillo tras la batalla de Masoller, participa en las negociaciones de paz. Posteriormente, junto a Carlos Roxlo funda el diario La Democracia, y en 1905 es electo legislador por primera vez. Durante sus primeros años como legislador presenta proyectos de índole social junto a Roxlo, tiene varios altercados y se convierte en un tenaz opositor del líder colorado José Batlle y Ordóñez, y continúa con la publicación de varias de sus obras, fundamentales para la definición de su pensamiento, su trabajo revisionista en la historiografía americana y en su preocupación por las relaciones internacionales: La Doctrina Drago y el interés de Uruguay (1908), el primer y segundo tomo de La Diplomacia Oriental en el Paraguay (1908 y 1911), La Revolución Francesa y Sudamérica (1910) y El Uruguay Internacional (1912).
En 1920 se convierte por primera vez en presidente del Directorio del Partido Nacional y en 1922 es por primera vez candidato presidencial, pero las elecciones de 1922 dieron el triunfo al candidato colorado, el ingeniero José Serrato. Sin embargo, las elecciones parciales de 1925 dieron como triunfante al Partido Nacional por primera vez en décadas, por lo que Herrera entró al Consejo Nacional de Administración para el período 1925-1931 y lo presidió entre 1925 y 1927. Fue nuevamente candidato en las elecciones de 1926, perdiendo por estrecho margen, y en las de 1930. En 1931 funda el diario El Debate. En 1933 apoyó políticamente al golpe de Estado del presidente Gabriel Terra, y la promulgación de la Constitución de 1934 que afianzó su coalición con el régimen. En 1940 fue opositor a la intención de instalar bases norteamericanas en suelo uruguayo, y en 1942 no apoyó el «golpe bueno» del presidente Alfredo Baldomir que redactó una nueva Constitución.
Fue nuevamente candidato en las elecciones de 1942 y en las de 1946. Durante la presidencia de Luis Batlle Berres pactó una circunstancial coalición conocida como «coincidencia patriótica». En las elecciones de 1950 es nuevamente candidato presidencial y, posteriormente, para sorpresa del panorama político, apoyó al presidente Andrés Martínez Trueba para reformar la constitución instaurando el Poder ejecutivo «colegiado». En 1952 publica el segundo tomo de su obra Antes y después de la Triple Alianza, señalando el fin de la obra literaria de Herrera y su trabajo revisionista en la historiografía latinoamericana. En las elecciones de 1954 es electo como consejero de gobierno por la minoría con 81 años. Luego pacta con el movimiento ruralista una alianza electoral que triunfa en las elecciones de 1958. Poco después de la toma de poder del «primer colegiado blanco», el primer gobierno del Partido Nacional en 93 años, Luis Alberto de Herrera fallece el 8 de abril de 1959, a los 85 años. Su nieto, Luis Alberto Lacalle de Herrera, serviría como presidente de la República entre 1990 y 1995, al igual que su bisnieto, Luis Lacalle Pou, presidente de la República para el período 2020-2025.
Antecedentes familiares Luis Alberto de Herrera y Quevedo nació el 22 de julio de 1873, en la calle Uruguay N.º 11 de la ciudad de Montevideo, Uruguay, siendo el último hijo de Juan José de Herrera Pérez y Manuela Quevedo Antuña. Tuvo cuatro hermanos mayores: Pilar, Manuela, Juan José e Inés.
Para el momento del nacimiento de Luis Alberto, la familia Herrera se encontraba en el continente americano hace ya varias generaciones. El primer representante de esta familia que llegó al Río de la Plata fue Antonio de Herrera Caballero, quien se asentó en Buenos Aires, proveniente de una familia de Andalucía y que emigró desde Cádiz en 1749. Este contrajo matrimonio con María Isabel Izaguirre y Gibaja, descendiente del célebre colonizador español «Hernandarias», en Buenos Aires en 20 de julio de 1762. El matrimonio tuvo seis hijos, uno de los cuales, Luis de Herrera e Izaguirre, nacido el 20 de enero de 1763, es quien se traslada a la Banda Oriental como funcionario de Hacienda. Luis de Herrera e Izaguirre había contraído matrimonio en Buenos Aires el 4 de septiembre de 1793 con Gervasia Josefa de Basavilbaso Ross; el matrimonio tuvo seis hijos. Luis de Herrera e Izaguirre mantuvo simpatías con los rebeldes de la revolución oriental, por lo que en 1811 fue expulsado de Montevideo por el virrey Elío. Los dos últimos hijos de Luis de Herrera e Izaguirre nacieron en Montevideo: Rosa y Luis. Rosa se casó con el portugués barón de la Laguna, Carlos Federico Lecor, el 3 de diciembre de 1818, boda celebrada en la catedral de Montevideo por el padre Larrañaga. Mientras que el último hijo, Luis de Herrera Basavilbaso, nació en 1806 y contrajo matrimonio en 1829 con Inés María Pérez Muñóz. miniaturadeimagen|Caricatura de Juan José de Herrera, padre de Luis Alberto de Herrera. Luis de Herrera Basavilbaso, abuelo de Luis Alberto de Herrera, se incorporó como soldado a la cruzada de los 33 orientales en 1825, participando en la batalla de Ituzaingó y en la campaña de las Misiones. Fue firmante del Acta de la Jura de la Constitución, el 18 de julio de 1830; y fue designado edecán de la presidencia el 9 de noviembre de 1830. Participó de un levantamiento militar de Juan Antonio Lavalleja, contra el presidente Fructuoso Rivera, lo que motiva su baja del Ejército; al cual el presidente Manuel Oribe lo reincorpora en 1835. En 1838 obtiene nuevamente la baja y tiempo después parte a Europa con su familia debido a la Guerra Grande, permanece allí hasta 1852. A su regreso comienza su actuación política: actúa como secretario del primer Directorio del Partido Blanco y el 19 de marzo de 1856 es designado por el gobierno fusionista de Gabriel Pereira como jefe político de Montevideo. Más tarde, ocupa un puesto en el Senado por el departamento de Soriano y en 1863 se convierte en ministro de Guerra del presidente Bernardo Prudencio Berro. Fallece el 12 de septiembre de 1869, en Buenos Aires. Uno de sus tres hijos varones, Luis Pedro, fue degollado por soldados de César Díaz; otro, Alfredo, fue un hacendado de San José que moriría sin descendencia; solo su hijo Juan José daría continuidad al apellido.
Juan José de Herrera, padre de Luis Alberto de Herrera, tuvo que partir muy joven con su familia a Europa a causa de la Guerra Grande. La permanencia de su familia en Europa le permite estudiar en Francia, alcanzando altos grados de conocimientos en la disciplina del Derecho, que lo habilitará para trabajar y aprender con Dalmacio Vélez Sarsfield en Buenos Aires, a su vuelta a América. De regreso a Montevideo, se recibe de abogado. Ejerce como diputado por varios departamentos y desarrolló una extensa carrera como diplomático, en misiones tanto en Río de Janeiro como en Paraguay, y actuando como el canciller del gobierno de Bernardo Prudencio Berro y de Atanasio Aguirre, viéndose obligado a exiliarse en Buenos Aires tras el triunfo militar del caudillo colorado Venancio Flores. Posteriormente, durante la Revolución de las Lanzas (1870-1872), integró la Junta de Guerra de los rebeldes y luego fue uno de los actores que posibilitó la Paz de Abril de 1872: logrando el fin del conflicto y el inicio de la co-participación política entre el Partido Blanco y el Colorado. Posteriormente integró el grupo de personalidades que fundaron el «Club Nacional», que daría origen al Partido Nacional, nueva denominación del Partido Blanco. Además, fue uno de los muchos deportados a Estados Unidos en la «barca Puig» tras el derrocamiento del presidente José E. Ellauri. Después de la peripecia de su destierro vuelve a Buenos Aires, donde colaboró a favor de la Revolución Tricolor y de la Revolución del Quebracho. Años después apoyó a la Revolución de 1897.
Primeros años
Infancia miniaturadeimagen|Luis Alberto de Herrera fotografiado a los 4 años de edad en el estudio Haut-Ton de la Ciudad Vieja, Montevideo. Antes de cumplir los dos años, en febrero de 1875, su padre, Juan José de Herrera, es uno de los varios opositores desterrados en la «barca Puig», poco tiempo después del derrocamiento del gobierno del presidente José E. Ellauri a manos del coronel Lorenzo Latorre. Herrera es criado en un ambiente político, en una etapa de la historia uruguaya donde la persecución y el exilio eran episodios habituales. La vida familiar se desarrolla, a pesar de los sobresaltos de la actividad política de su familia, de la forma acostumbrada para alguien de su posición social en la época: cursa sus estudios estando en Uruguay en el Elbio Fernández, mientras que en su exilio en Buenos Aires los realiza en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
En tiempos de prosperidad, su familia vivió en Montevideo, en una casa de la calle Zabala, luego en la calle Colón. Eran frecuentes las visitas a la quinta ubicada en Buceo, propiedad de la abuela, Inés Pérez Muñóz. Su hermana Inés murió prematuramente en 1887; mientras que años después su hermana Pilar, quien introdujo a Luis Alberto a la lectura, se casó con Rodolfo de Arteaga; Manuela con Joaquín de Salterain y su hermano Juan José se afincó en Buenos Aires.
Su madre, Manuela Quevedo Antuña (también llamada Manuela Quevedo y Alsina por su padre Juan Quevedo y Alsina), hizo aplicar a Luis Alberto, y a sus otros hijos, el idioma inglés en la vida diaria, los disciplinó en virtudes victorianas y en la religión protestante. Les hacía leer diariamente, antes de acostarse, pasajes de la Biblia en inglés, y cada domingo llevaba a sus hijos al Templo Inglés de la Ciudad Vieja. Esto debido a que Manuela Quevedo Antuña era protestante de la Iglesia Anglicana y hablaba el inglés en su vida cotidiana, ya que por haber quedado huérfana de madre desde muy pequeña, la había criado su tía casada con Samuel Lafonte, importante empresario inglés instalado en Uruguay.
Inicios en la política y el periodismo miniaturadeimagen|Luis Alberto de Herrera a principios de los 1900s.|303x303px Entre 1891 y 1895 realiza sus estudios universitarios en la Universidad de la República, pero no logra concluir sus estudios en Derecho hasta años después en 1903. En 1894 ejerció como profesor sustituto de Historia americana y nacional.