La Historia de la Toscana abarca un larguísimo período de tiempo, que va desde el II milenio a.C. a nuestros días. thumb|250px|right|La región de Etruria en la época del emperador Augusto.
Orígenes Los testimonios más antiguos de población humana en la Toscana, se remontan al Paleolítico. La especie más antigua, del género Homo, representada en la Toscana, es la del Homo Heidelbergensis, cuyos instrumentos líticos se han encontrado en abundancia en el vecino valle del Arno y en la zona costera de Livorno. Incluso bien documentada es la presencia del Homo neanderthalensis, que vivió en la zona en torno a hace 90.000 - 40.000 años. Industrias líticas se han encontrado en el Mugello, en la provincia de Siena, en particular sobre el Monte Cetona, en la zona de los Apuane, en la de Livorno, en el Valle del Serchio y en el curso inferior del Arno.
Fases sucesivas, entre las que la fase llamada Uluzziano, están documentadas en Toscana en la Grotta La Fabbrica, en Indicatore (Arezzo), San Romano (Pisa), Salviano y en Maroccone (Livorno).
A finales del Neolítico (después del 1000 a.C.) el territorio entre el valle del Arno y el valle del Tíber, estuvo poblado por los etruscos pueblo misterioso qiuzás de proveniencia oriental, cuya lengua pre-indoeuropea no ha sido aún completamente descifrada. Los primeros rastros ciertos de la presencia humana en la región se hallan en el II milenio a.C.: aquel de la Edad del Bronce. De aquel periodo, se encuentran en varias zonas de Toscana, restos de villas, construidas principalmente sobre terraplenes, con algunos objetos y suplementos que testimonian la existencia de una vida social ya bastante organizada.
Entre el y el , la Edad del Hierro encuentra su máxima expresión en la civilización villanovana, que tomó el nombre de Villanova (una fracción de Castenaso) un asentamiento de gran interés arqueológico, donde se encontraron lanzas, espadas y objetos de todo tipo. Esta es una demostración de los progresos hechos en la extracción y en la elaboración de los metales, de los cuales era particularmente rico el subsuelo de la región.
Edad Antigua Etruscos
Hacia el aparecen los primeros testimonios de la presencia, en todo el territorio de Italia central, de un pueblo misterioso y extraordinario: los etruscos. De ellos, el actual territorio regional tomó el nombre de Etruria, Tuscia para los romanos y sucesivamente Tuscania y Toscana.
Su proveniencia es ahora un misterio para los historiadores, sobre todo porque no está traducida ni descifrada la lengua y la escritura; se sostiene que pueden ser originarios de Lidia, en Asia Menor. Otros autores en cambio los tienen por pueblo originario que ha obtenido influencias externas. No es un misterio que al interior de las más antiguas tumbas etruscas se encontraron armas y objetos de origen sardo. Está arqueológicamente probado que este pueblo, más avanzado que el etrusco, había colonizado las costas de Toscana y creado importantes asentamientos en el I milenio a.C. En torno al , los Etruscos alcanzaron el culmine de su potencia, con posesiones que iban de la llanura Padana a la Campania; construyeron caminos, entre los cuales son bien conservadas las Vías Cavas, bonificaron pantanos y edificaron grandes ciudades entre Toscana y el Lacio, como Arezzo, Chiusi, Volterra, Populonia, Vetulonia, Roselle, Vulci, Tarquinia, Veyes y Volsinii.
Entre los y los etruscos extendieron su hegemonía a una parte de la Llanura padana y de Córcega.
En el , derrotados por los griegos y cartagineses, se retiraron dentro de sus fronteras tradicionales y finalmente en el fueron vencidos y sometidos por Roma y desaparecieron.
EI nivel de civilización alcanzado por este gran pueblo está testimoniado por los excepcionales restos arqueológicos, dispersos en un territorio vastísimo y encontrados en las tumbas - de todo tipo y dimensión – de las necrópolis, extraordinarias e increíbles ciudades de los muertos. En cambio se observan interesantísimas similitudes entre los derechos de los hombres y los de las mujeres; interesante por ejemplo que la mujer podía gozar de la herencia del marido o que podía participar en los banquetes sobre el mismo lecho de su marido, o asistir a los espectáculos acompañando al marido. La cosa era talmente diversa de lo usual que para los romanos el término "etrusca" podía fácilmente ser usado como un sinónimo de prostituta.
La detención de la expansión comenzó en cambio sobre el final del siglo y fue seguido por el declive en el Primero fue Roma a liberarse de la supremacía con la expulsión, hacia el 510 a. C., de los tarquinos; después se liberaron los latinos, que, sostenidos por Aristodemo, en el 506 a. C., los derrotaron en batalla. De este modo, los avances de los etruscos en Campania quedaron aislados y se debilitaron después de la derrota naval que ellos sufrieron en la batalla de Cumas en el 474 a. C., quedando del todo perdidos en el 423 a. C. con la conquista de Capua por parte de los Samnitas. Al norte la invasión de los galos convulsionó los centros etruscos de la llanura Padana al inicio del
En el 396 a. C. Roma conquistó Veyes extendiendo su influencia sobre toda la Etruria meridional. Por más de dos siglos los Etruscos, sobre iniciativa de una y de otra ciudad, obstaculizaron la ulterior expansión romana. En el 295 a. C., coaligados con los umbrios, los galos y los samnitas, fueron derrotados por los romanos en la batalla de Sentino: en el curso de un decenio fueron completamente sometidos por Roma que los incluyeron, mediante tratados particulares, en la serie de sus aliados (socii) en la península itálica.
Romanos
En el los etruscos fueron derrotados por la potencia militar de Roma y, después de un primer periodo de prosperidad, debido al desarrollo del artesanado, de la extracción y la elaboración del hierro, de los comercios, toda la región decayó económicamente, culturalmente y socialmente. En el 180 a. C. los romanos, para proceder en Liguria y en la propia conquista de Galia, debieron deportar 47.000 ligures apuanos, confinándolos en el área samnítica comprendida entre Benevento y Campobasso. También la Toscana fue así conquistada por los romanos, que se asentaron sobre las preexistentes localidades etruscas, también a fundar nuevas ciudades como Fiesole, Florencia y Cosa, actualmente una de las mejor conservadas con los muros, el foro, la acrópolis y el Capitolio, construido originariamente como Templo de Júpiter (mitología).
Durante el periodo de Decadencia del Imperio romano, los confines de la Regio VII Etruria, una de las once regiones de Italia comprendidas en la reforma augusta, quedaron estables. Etruria, correspondiente a la actual Toscana, fue incluida en la lista de Plinio el Viejo como séptima región de la Italia romana.Plinio el Viejo, Naturalis Historia, III, 50. Partiendo de la Regio IX Liguria, con Luni, los confines alcanzaban el Lacio y comprendían también la actual provincia de Viterbo; resaliendo hacia la actual Umbría, alcanzaban la ciudad de Perugia. Con la reforma diocleciana las regiones pasaron a ser doce y el territorio de Etruria fue incluido en la Regio V Tuscia et Umbria. Finalmente en el , después de las primeras Invasiones bárbaras, las particiones regionales devinieron diecisiete y Tuscia et Umbría la VIII región.
Edad Media
Longobardos Después de la caída del Imperio Romano de Occidente la región fue dominada por godos y bizantinos, antes de devenir objeto de conquista por parte de los Longobardos (569), quienes la erigieron en ducado con sede en Lucca.
Según la historiografía más reciente, el Ducado de Lucca y el Ducado de Spoleto fueron los primeros ducados longobardos formados después de la muerte del rey Alboino, durante el periodo de la anarquía ducal (574) en la parte central de Tuscia. Los ducados fueron constituidos por longobardos fugados del control real. El Ducado de Lucca viene a presidir el curso final de la Vía Aurelia que, a la altura de Pisa desviaba hacia Lucca y - atravesando la Garfagnana y la Lunigiana alcanzaba Luni.
Desde el inicio el ducado debía afrontar el problema de las inundaciones del río Auserculus que circundaba Lucca. La tradición atribuye la bonificación del territorio a san Frediano, obispo de Lucca, que con la apertura de una nueva boca hizo desembocar el Auserculus directamente en el mar Tirreno.
Sobre el fin del se vuelve incesante la penetración longobarda en Tuscia, con la conquista de varios castra, fortificaciones romanas aprontadas para contener la ocupación longobarda. La cronología de las numerosas correrías longobardas viene así descripta: hacia el 590 cae la Garfagnana, ocupada por las milicias de Teodolindo que transformaron el Castrum Aghinolfi (Montignoso) en fortaleza longobarda. Después del 591 Gummarith, duque de Lucca, irrumpe en Populonia ocupando el castrum de Poggio di Castello y provocando la fuga de los residentes, refugiados en la isla de Elba con el propio obispo, san Cerbone. Hacia el final del 592, si bien contenidas por los romanos, devinieron longobardas Sovana y Roselle.
En el 593 el rey Aginolf, adentrándose en los pasos del Appennino central, con el propio ejército llega a los confines del Ducado Romano, ocupando Balneus Regis (Bagno Regio) y Urbs Vetus (Orvieto)
Sobre el final del , terminada la oleada de los saqueos provocados por el ejército longobardo, el rey Autario inició una política de pacificación con el elemento románico, que en los gastaldatos de Tuscia consintió la lenta recuperación económica de su población. En las campañas la aristocracia noble de los invasores, después de haber establecido sus familias asociadas en los castra ocupados, organizó el sistema productivo feudal.
Recuerdo de lejanos asentamientos longobardos, también en el territorio de la ex Regio Tuscia et Umbría, quedan presentes aun hoy numerosos topónimos de Fara y Sala correspondientes a esta época: Fara in Sabina, Fara San Martino, Fara Filiorum Petri , Sala (fracción de Poppi, AR) La Sala (rione di Firenze) Sala (fracción de Leonessa, RI) y numerosos otros topónimos Sala esparcidos por las campañas. Los Longobardos, población principalmente guerrera, permanecen fieles a la natural tradición nómada: caza, pesca, ganadería (sobre todo de caballos, instrumento de guerra y de trabajo de las familias) dejando a los nativos el trabajo de los campos.
En el 644, Rotario (Rey Lombardo) conquistó Luni, extremo castrum septentrional de Tuscia. La última empresa de Rotario signó el fin de la expansión longobarda en la Tuscia Langobardorum limítrofe al sur con la Tuscia Romana de soberanía bizantina pero dominada por la creciente autoridad del papado. Los confines entre los dos territorios, negociados en el tratado de paz del 680 entre el rey Pertarito y el emperador Constantino IV, se volvieron definitivamente estables.
En el último período de la ocupación longobarda, Lucca llegó a hegemonizar a casi todas las provincias limítrofes. Por largo tiempo capital de Tuscia, fue sede habitual de los reyes longobardos, ciudad privilegiada por su historia pasada y por las comunicaciones viales.
Después de la conversión de los Longobardos al catolicismo, el territorio de la diócesis y su patrimonio eclesiástico se incrementaron notablemente: el territorio meridional de Luni, entre Massa y Montignoso, se vio incluido en la diócesis de Lucca. En el 713 los Longobardos, con el obispo Balsari, edificaron la iglesia de San Miniato. Sobre el final de la ocupación longobarda la diócesis, coincidente con la jurisdicción del duque, comprendía los territorios del Valle de Elsa y de la Maremma toscana, con Roselle y Sovana. También las condiciones económicas del ducado prodigaron notablemente tanto en la agricultura como en el comercio, sobre todo en el marítimo y fluvial. Los Negotiantes, emprendedores navales, efectuaban el transporte de grano y sal por cuenta del duque Walter.