thumb|Símbolo del Partido Baaz Árabe Socialista, principal formación ideóloga y defensora del socialismo árabe. El socialismo árabe () es una ideología política basada en una combinación de panarabismo y socialismo. Su influencia intelectual y política llegó a su cenit durante la década de 1950 y 1960, cuando constituyó la base ideológica del Partido Baaz Árabe Socialista y, en menor grado, del movimiento de Gamal Abdel Nasser en Egipto. El concepto de socialismo árabe no debe ser confundido con la tradición mucho más amplia de pensamiento socialista en el mundo árabe, que precedió al socialismo árabe en 50 años. El socialismo árabe llegó a implementarse principalmente en Egipto, Argelia, Siria, Libia, Irak, Yemen del Sur y en alguna medida en los Territorios Palestinos cuando gobernaba Fatah, aunque dichos movimientos han sido variopintos.
Usualmente el socialismo árabe se encuentra enfrentado al fundamentalismo islámico promovido por partidos como Hezbolá en Líbano, Hamás en Palestina (aunque dicha organización ha sufrido muchos cambios que quizá harían dudosa esta afirmación actualmente) y a las monarquías, algunas de ellas absolutistas, presentes hasta la actualidad en algunos países islámicos como es el caso de Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos de la Península arábiga. Suele estar enfrentado también a los Hermanos Musulmanes por su laicismo. Tanto por sus ideales panarabistas como por conflictos de intereses y políticos está enfrentado tanto al sionismo y al Estado de Israel como a las potencias del Mundo Occidental.
Contexto histórico El lastre del colonialismo La colonización europea en Oriente Medio dejó profundas secuelas en la sociedad y en la economía. La economía de las colonias fue adaptada a las necesidades de la metrópoli. Se produjo una explotación de los recursos naturales y materias primas. La acción industrializadora fue prohibida con el fin de mantener formas atrasadas de actividad económica. Además de ello, cualquier innovación o avance pedagógico o cultural era hostilizado. Por otra parte los movimientos nacionalistas y anticolonialistas fueron duramente reprimidos, con la colaboración de las élites autóctonas y favoreciendo las rivalidades locales. Todos estos cambios se produjeron sin tener en cuenta las características de la población oriunda, por lo que dieron lugar a cambios importantes de manera abrupta, al alterarse las estructuras tradicionales. De esta forma, tras su independencia política los países árabes mantendrán una dependencia económica, técnica y cultural casi total con respecto a las antiguas metrópolis.
Fruto de estas alteraciones, tras la Segunda Guerra Mundial se produjo una enorme explosión demográfica, que alteró y sigue alterando el equilibrio de la población mundial. Prueba de ello es que hoy en día El Cairo es una megalópolis que supera los 20 millones de habitantes, cuando la población total de Egipto no llegaba a los 12 millones en 1907. Este enorme crecimiento demográfico se debe a la reducción de la mortalidad, especialmente en la infancia, junto a una natalidad muy alta a lo largo del . El resultado ha sido un crecimiento de la población superior al aumento de la riqueza del país, con su consecuencia sobre el aumento de la pobreza y el desempleo.
Guerra Fría thumb|right|400px|Mapa del mundo en 1980, durante la Guerra Fría. En tonos de rojo los aliados de la URSS y otros países comunistas, y en tonos de azul la OTAN y sus aliados capitalistas. Argelia, Libia, Siria, Irak y Yemen del Sur estaban en la órbita soviética. Egipto aparece como no alineado. La Guerra Fría supuso un reparto del mundo entre las dos superpotencias de la época: los Estados Unidos y la Unión Soviética. Ambos países representaban dos modelos sociales, políticos y económicos opuestos. Las armas nucleares que disponían implicarían su mutua destrucción en un choque directo, por lo que el mundo entero sufrió la pugna entre dos colosos.
La alineación a cada uno de los dos bloques de los países europeos y, en menor grado, americanos, estaba definida por los acuerdos de finalización de la Segunda Guerra Mundial y acuerdos implícitos en el seno de la ONU.
Mientras que tanto en el bloque capitalista como en el comunista se reprimió cualquier intento de alterar la situación establecida (Grecia e Italia; Hungría y Checoslovaquia respectivamente), el Tercer Mundo se convirtió en un escenario fundamental en el choque indirecto entre las dos superpotencias. Dentro de este gran grupo de países independientes jóvenes pero basados en culturas y civilizaciones antiguas, los países islámicos, y especialmente los países árabes de la región de Oriente Medio, centraban en sí los mayores esfuerzos de ambos bloques.
El Tercer Mundo va a estar marcado por la inestabilidad social y política, traducida en la lucha por la descolonización, procesos revolucionarios, golpes de Estado y guerras civiles, en las cuales a los factores ideológicos (capitalismo y comunismo) hay que sumarles los étnico-religiosos, que venían arrastrándose desde siglos atrás. Entre ellos cabe señalar en el mundo islámico: cristianos y musulmanes; musulmanes chiíes y musulmanes suníes; árabes y bereberes; turcos y kurdos; musulmanes moderados y musulmanes radicales; la presencia de minorías como los drusos, etc.
En muchos casos, las fronteras fueron trazadas de manera arbitraria y artificial por las potencias coloniales durante el o con el desmembramiento del Imperio otomano tras la Primera Guerra Mundial.
Muchos de estos nuevos Estados englobaban grupos tribales históricamente rivales entre sí, por lo que líderes como Gadafi se vieron obligados a pactar con ellos para mantener el poder.
La creación del Estado de Israel en 1948, con la consiguiente limpieza étnica de palestinos, contribuyó a agravar una situación ya de por sí tensa. Esto arrastraría a las diversas guerras contra Israel (1948, 1967, 1973) para liberar Palestina por las naciones árabes, respondiendo al sentimiento de fraternidad que une a los musulmanes.
Por otra parte, la importancia geoestratégica de Oriente Medio (cruce de caminos entre Europa, África y Asia) y el control del petróleo (la región posee las mayores riquezas petroleras del mundo) son razones clave para entender las luchas entre ambas superpotencias en la región.
En el juego de alianzas, la prioridad de ambas superpotencias era ganar nuevos aliados teniendo en cuenta la lógica de suma cero: una victoria de uno de los bloques siempre era una derrota para el otro.
Aspectos ideológicos
El término de socialismo árabe fue acuñado por Michel Aflaq, uno de los fundadores del Partido Baaz, para distinguir su ideología socialista "árabe" del socialismo puramente marxista y de otros tipos de socialismo desarrollados en Europa o en otros países no occidentales (China, URSS, etc.), y para destacar su autenticidad y originalidad aplicable a los pueblos árabes. Para Aflaq, el socialismo árabe era una consecuencia necesaria de la búsqueda de la unidad y libertad árabe, pues entendía que solamente un sistema socialista de propiedad y desarrollo económico podría superar el atraso social y económico de los pueblos árabes; este atraso era considerado como una herencia negativa del colonialismo, el cual a su vez era visto como un producto del capitalismo europeo.
Al mismo tiempo, las tesis de Aflaq rechazaban con fuerza el marxismo ortodoxo y sus derivaciones, cuestionando tesis como la interpretación leninista establecida como ideología oficial de la URSS, y abandonando conceptos marxistas como la de dictadura del proletariado, pues Aflaq consideraba que los fundamentos de este "marxismo clásico" eran materialistas, internacionalistas y promovían el ateísmo así como la lucha de clases, por lo cual esta clase de marxismo era imposible de aplicar a la situación árabe.
Esta posición se debe a que en el Islam lo colectivo prima sobre lo individual. La mezquita no es simplemente un centro religioso, constituye también el núcleo de las relaciones sociales dentro de una comunidad de creyentes pues no basta con ser "un buen musulmán", también es importante parecerlo ante el resto de la colectividad. Las reglas del Corán abarcan todos los aspectos de la vida personal del creyente, y de hecho, las ideas del libre albedrío y el individualismo, presentes en mayor o menor medida en el pensamiento occidental, no se contemplan en el Islam.
Mientras el socialismo árabe abrazaba gran parte del programa económico y social del marxismo de acuerdo con los comunistas "ortodoxos", sus divergentes fundamentos intelectuales y espirituales impusieron algunos límites a su potencial revolucionario: así, la propiedad de los medios de producción sería nacionalizada, pero sin cuestionar valores tradicionales árabes como la propiedad privada y los derechos de herencia.
Del mismo modo, las estructuras sociales que el marxismo-leninismo condenaba como "primitivas" como el feudalismo, el nomadismo, el tribalismo y el faccionalismo religioso serían ciertamente superadas, pero jamás permitiendo que ello cortase los lazos interpersonales que constituían la unidad de la sociedad árabe tradicional, de modo que la coexistencia de clanes familiares -como unidades sociales- no podría prohibirse. Inclusive la importancia del Islam y de la Sharia se mantuvieron, sin ser jamás desafiadas por los líderes del socialismo árabe en tanto constituían costumbres que habían configurado gran parte de la identidad cultural de sus sociedades: a diferencia de lo practicado por la URSS en sus regiones musulmanas de Asia Central, las prohibiciones islámicas contra el alcohol serían respetadas así como la influencia decisiva de los padres sobre el matrimonio de sus hijos.
Política económica Las manifestaciones económicas más notables del socialismo árabe fueron la reforma agraria de Egipto llevada a cabo en 1952, en Siria en 1963 y en Irak en 1970. También fue sonada la nacionalización de las principales industrias y la banca en esos países, así como en Túnez y Argelia, que adoptaron de modo entusiasta varios postulados del socialismo árabe. No obstante, los resultados obtenidos fueron insuficientes, o simplemente negativos, y por ello en Egipto, Túnez y Siria muchas de esas políticas fueron revertidas a partir de la década de 1980. Tuvieron mayor éxito en Irak, posiblemente debido a la enorme riqueza petrolera del país, hasta el comienzo de la guerra con Irán en 1980.
Situación por país
Egipto
Egipto tiene una importancia clave en el mundo árabe. Es el país más poblado de la región, y tiene una gran influencia en el plano cultural y político del mundo árabe. Es por ello que tras la aparición del nasserismo, su influencia se extendió por varios países. En 1882 el Imperio británico ocupa Egipto debido a la situación estratégica del canal de Suez, aprovechando el declive del Imperio otomano en África. La independencia del país llega en 1922, si bien el Reino de Egipto continuó siendo un Estado títere, en el que el poder lo ejercía realmente el Alto Comisariado británico. Tras unas revueltas en las cuales los barrios más acomodados de El Cairo son incendiados en enero de 1952, la monarquía egipcia se tambalea. En este contexto, los “oficiales libres” toman el poder en julio de ese mismo año. En 1953 se proclama la República y Gamal Abdel Nasser se hace con el control del país tras derrocar a sus adversarios. En 1956 nacionaliza el canal de Suez, lo que provoca la intervención militar del Reino Unido, Francia e Israel. La URSS se sitúa a favor de Egipto, ofreciéndole ayuda política, militar y económica.
thumb|250px|El líder egipcio Gamal Abdel Nasser junto a su homólogo soviético Nikita Jruschov durante las negociaciones por la represa alta de Asuán. (1956) miniaturadeimagen|200x200px|La antigua bandera de Siria fue la que utilizó como enseña nacional la República Árabe Unida (RAU), vigente entre 1958 y 1961, cuando formaba un único Estado junto a Egipto.