Miguel Ángel Cárcano (Buenos Aires, 18 de julio de 1889-ib., 9 de mayo de 1978) fue un abogado, político, historiador, periodista y diplomático argentino. Se desempeñó como diputado nacional por la provincia de Córdoba en tres oportunidades (1930, 1932-1934 y 1934-1935), ministro de Agricultura entre 1936 y 1938 durante la presidencia de Agustín P. Justo, embajador argentino en Francia entre 1938 y 1942, embajador en el Reino Unido entre 1942 y 1946 y ministro de Relaciones Exteriores y Culto entre 1961 y 1962, durante la presidencia de Arturo Frondizi. Desarrolló además una extensa actividad académica y fue miembro de las academias nacionales de la Historia, Letras, Ciencias Económicas y Agronomía y Veterinaria.

Biografía Primeros años Miguel Ángel Cárcano nació el 18 de julio de 1889 en la ciudad de Buenos Aires. Era hijo del jurista y político Ramón J. Cárcano, dos veces gobernador de la provincia de Córdoba, historiador y miembro de la Academia Nacional de la Historia, y de Ana Sáenz de Zumarán. Creció en un ambiente profundamente vinculado a la vida política, intelectual y agropecuaria del país, circunstancias que influyeron decisivamente en su posterior formación. Realizó sus estudios en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, donde obtuvo el título de abogado y posteriormente el doctorado en Jurisprudencia. En 1913 recibió el Diploma de Honor de la Universidad y presentó la tesis Las leyes agrarias argentinas, distinguida con el Premio Vicente Gallo, reconocimiento que puso de manifiesto su temprana dedicación al estudio del derecho rural y de la organización económica de la producción agropecuaria.

A partir de esa investigación comenzó una intensa labor intelectual centrada en la evolución del régimen jurídico de la tierra pública argentina. Sus estudios culminaron en la publicación de Evolución histórica del régimen de la tierra pública (1810-1916), obra aparecida en 1917 y galardonada con el Primer Premio Nacional de Letras. El libro, resultado de una exhaustiva investigación histórica y jurídica, reconstruyó el desarrollo de la legislación sobre tierras públicas desde la Revolución de Mayo hasta comienzos del siglo XX y fue considerado por la doctrina como uno de los estudios fundamentales sobre la materia. Décadas más tarde continuaba siendo citado como obra de consulta obligada para el estudio del derecho agrario argentino. En 1918 publicó La pequeña propiedad y el crédito agrícola, donde profundizó sus estudios sobre la organización de la producción rural y el financiamiento del sector agropecuario. A partir de entonces se consolidó como uno de los principales especialistas argentinos en legislación agraria y economía rural, condición que le abrió las puertas de la docencia universitaria y de la vida pública.

Paralelamente inició una prolongada carrera académica en la Universidad de Buenos Aires. Desde 1918 fue profesor de Derecho Administrativo en la Facultad de Derecho y, posteriormente, profesor de Economía y Organización Agraria en la Facultad de Ciencias Económicas. Integró el Consejo Directivo de esta última facultad y actuó como delegado ante el Consejo Superior Universitario. Su actividad docente se extendió durante casi tres décadas y ejerció una notable influencia en la formación de juristas y economistas especializados en cuestiones rurales y administrativas.

Carrera política La trayectoria política de Miguel Ángel Cárcano estuvo estrechamente ligada al conservadurismo, fuerza política en la que desarrolló la mayor parte de su actividad pública. Su prestigio como jurista especializado en cuestiones agrarias y económicas, unido a la influencia política de su padre, Ramón J. Cárcano, favoreció su incorporación a la vida parlamentaria a fines de la década de 1920. En las elecciones legislativas de marzo de 1930 fue electo diputado nacional por la provincia de Córdoba, incorporándose a la Cámara de Diputados el 1 de mayo de ese año. Desde el comienzo de su mandato orientó su labor legislativa hacia los problemas de la economía rural, la organización de la producción agropecuaria y la modernización de la legislación agraria argentina, campos en los que ya era reconocido por su producción académica. Su actuación parlamentaria reflejó la continuidad entre su obra intelectual y su desempeño político, procurando trasladar al ámbito legislativo muchas de las ideas que había desarrollado en sus estudios sobre la tierra pública, el crédito agrícola y la pequeña propiedad.

El golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930, que derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen, interrumpió los primeros meses de su actividad legislativa. Tras la reorganización institucional impulsada por la dictadura del general José Félix Uriburu y la posterior elección presidencial de Agustín P. Justo, Cárcano mantuvo su participación política dentro del conservadurismo y fue nuevamente elegido diputado nacional en las elecciones de 1931, consolidándose como una de las principales figuras parlamentarias del novel Partido Demócrata Nacional. Durante sus primeros años en la Cámara integró las comisiones vinculadas con la legislación económica y agropecuaria, interviniendo en debates relativos al crédito rural, la colonización agrícola, la producción ganadera y la organización del comercio de productos primarios. Su formación jurídica y económica hizo que fuera consultado frecuentemente en cuestiones relacionadas con la legislación agraria, ámbito en el que gozaba de un prestigio consolidado tanto en el mundo académico como en el político.

En esos años defendió la necesidad de adaptar la legislación argentina a las profundas transformaciones experimentadas por la economía agropecuaria desde fines del siglo XIX. Consideraba que el desarrollo del país requería una política agraria estable, orientada a facilitar el acceso al crédito, estimular la pequeña y mediana propiedad rural, fomentar la colonización agrícola y dotar al Estado de instrumentos modernos para intervenir en la regulación de la producción cuando las circunstancias económicas así lo exigieran. Estas posiciones reflejaban las ideas que había desarrollado en sus trabajos La pequeña propiedad y el crédito agrícola, Cuestiones agrarias y Nuestro régimen agrario. La crisis económica internacional iniciada en 1929 otorgó una relevancia creciente a las cuestiones económicas tratadas en el Congreso Nacional. En ese contexto, Cárcano adquirió notoriedad como uno de los diputados con mayor especialización en política agropecuaria y comercio exterior, participando activamente en las discusiones sobre los problemas derivados de la caída de los precios internacionales, las restricciones impuestas por los mercados compradores y la necesidad de redefinir la política comercial argentina.

El reconocimiento alcanzado por su labor parlamentaria llevó al presidente Agustín P. Justo a designarlo, en 1933, integrante de la misión extraordinaria encabezada por el vicepresidente Julio Argentino Roca (hijo), enviada al Reino Unido para negociar un nuevo acuerdo comercial entre ambos países. Una vez concluida esa misión, fue nombrado presidente de la Comisión Negociadora del Convenio Arancelario con Gran Bretaña, encargada de desarrollar y aplicar los aspectos comerciales derivados del tratado anglo-argentino. Su actuación en las negociaciones comerciales con el Reino Unido consolidó definitivamente su prestigio como especialista en política económica internacional y constituyó el punto de partida de una nueva etapa de su carrera pública, orientada hacia la administración nacional y la diplomacia, que alcanzaría su máxima expresión con su designación como ministro de Agricultura en 1936 y su carrera diplomática posterior.

Ministro de Agricultura El 4 de enero de 1936, el presidente Agustín P. Justo designó a Miguel Ángel Cárcano ministro de Agricultura de la Nación, en reemplazo de Luis Duhau. Su nombramiento constituyó la culminación de una trayectoria iniciada en el estudio del derecho agrario y continuada en el Congreso Nacional y en las negociaciones comerciales con el Reino Unido. A diferencia de otros ministros provenientes principalmente del ámbito político, Cárcano llegaba al Ministerio con una sólida formación académica y técnica en materia agropecuaria, reconocida tanto en el país como en el exterior.

Su gestión se desarrolló durante una etapa particularmente compleja para la economía argentina. La recuperación posterior a la crisis de 1929, la reorganización del comercio internacional y la necesidad de asegurar los mercados externos para la producción agropecuaria exigían una política estatal cada vez más activa. En ese contexto, Cárcano procuró fortalecer la capacidad técnica y administrativa del Ministerio de Agricultura, promoviendo una mayor coordinación entre los organismos especializados, las entidades representativas del sector rural y los gobiernos provinciales. Fiel a las ideas que había desarrollado desde comienzos de su carrera intelectual, sostuvo que el progreso de la producción agropecuaria dependía de una política integral que combinara la investigación científica, la organización económica de los productores, el acceso al crédito, el perfeccionamiento de la legislación rural y la expansión de los mercados de exportación. Durante su administración impulsó estudios sobre producción agrícola y ganadera, promovió el mejoramiento de los servicios estadísticos y fomentó el desarrollo de organismos técnicos destinados al estudio de las distintas economías regionales. Asimismo, respaldó políticas dirigidas al perfeccionamiento de la sanidad animal, la selección genética del ganado, el mejoramiento de semillas y la difusión de nuevas técnicas de cultivo, procurando incrementar la productividad del sector agropecuario argentino.

Otro de los aspectos centrales de su gestión fue la consolidación de una política de regulación económica destinada a enfrentar las consecuencias de la crisis internacional. Durante esos años el Ministerio de Agricultura continuó fortaleciendo las Juntas Reguladoras, organismos creados para intervenir en los mercados de diversos productos agropecuarios, procurando estabilizar los precios internos, sostener los ingresos de los productores y asegurar la colocación de las exportaciones argentinas. Estas instituciones pasaron a desempeñar un papel fundamental dentro de la política económica del gobierno de Justo y constituyeron uno de los principales instrumentos de intervención estatal sobre la producción rural. Paralelamente, Cárcano mantuvo una intensa actividad en materia de comercio exterior. Aprovechando la experiencia adquirida durante las negociaciones anglo-argentinas de 1933, procuró consolidar las relaciones comerciales con los principales mercados europeos y ampliar las posibilidades de exportación de la producción agropecuaria nacional. En sus discursos y escritos sostuvo reiteradamente que la prosperidad del país dependía de la capacidad de adaptar la producción argentina a las nuevas condiciones del comercio mundial, preservando al mismo tiempo la competitividad de sus principales exportaciones.

Durante su administración continuó desarrollando una importante producción intelectual. En 1937 publicó Realidad de una política, obra en la que expuso los fundamentos de la política agropecuaria aplicada por el Ministerio y defendió la necesidad de combinar la iniciativa privada con una acción coordinadora del Estado para afrontar los desafíos económicos derivados de la crisis mundial. En ese mismo período también pronunció numerosas conferencias y publicó trabajos dedicados a la organización económica rural, la producción agropecuaria y el comercio internacional. Su desempeño al frente del Ministerio consolidó su prestigio como uno de los principales especialistas argentinos en política agraria.

Precandidatura a la vicepresidencia de la Nación