Gustavo Gutiérrez-Merino DíazImagen del Documento de San Marcos matriculado en la Facultad de Letras y Padagogía en donde se observa su nombre como Gustavo Gutiérrez Merino Díaz, asumiendo que Merino Gutiérrez tiene que ser un apellido compuesto ya que la madre se apellida Díaz. (Lima, 8 de junio de 1928-Lima, 22 de octubre de 2024) fue un sacerdote católico, peruano,filósofo, teólogo, dominico, pionero de la corriente teológica latinoamericana denominada Teología de la Liberación, una de las más influyentes del siglo XX. Fue, asimismo, fundador del Instituto Bartolomé de las Casas con sede en Lima.Universidad de Cantabria (8 de febrero de 2011). «GUSTAVO GUTIÉRREZ, PADRE DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN». Consultado el 7 de febrero de 2019.

Junto con su amigo de colegio, Javier Mariátegui, realizó estudios de medicina y letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú) mientras militaba en la Acción Católica, donde desarrollaba sus primeros esbozos de reflexión teológica. Realizó sus estudios teológicos en varias universidades de Europa, como la Facultad de Teología de la Universidad de Lovaina (Bélgica) y la Universidad Católica de Lyon (Francia). Fue catedrático en las universidades de Míchigan, Cambridge, Montreal, Harvard, Comillas, Berkeley, Lyon, Sao Paulo, Sophia (Tokio), entre otras.

Sus propuestas teológicas se centran en la relación entre salvación, liberación y desarrollo; y en la opción preferencial por el pobre. En ese sentido, las dos preguntas fundamentales de su pensamiento son (1) «¿existen dos órdenes paralelos --es decir, un fin autónomo y secular del ser humano, y una revelación sobrenatural--, de tal modo que el hombre se moverá en dos ámbitos del saber y de la vida completamente separados e independientes uno del otro? ¿O bien el ser humano, en su más profunda unidad como persona, es llamado por Dios a construir la vida individual y social religiosa y éticamente?»;Müller, G. "La teología de la liberación hoy". En Müller, G.; G. Gutiérrez y J. Sayer (2015). Iglesia pobre y para los pobres. Lima, IBC/ CEP, p. 47. y (2) «¿cómo decirle al pobre que Dios lo ama?».Gutiérrez, G. (1995) Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente. Una reflexión sobre el libro de Job. Lima, IBC. En ese marco, sus planteamientos siempre se han mantenido críticos contra las estructuras sociales injustas que perpetúan la pobreza en América Latina y a las posturas clericalistas al interior de la Iglesia.

Gutiérrez, por su parte, fue objeto de críticas de diversa índole, incluyendo acusaciones de marxismo y de alejamiento de la ortodoxia. La Santa Sede, sin embargo, dio «por concluido el camino de clarificación de los puntos problemáticos contenidos en algunas obras del autor» en el año 2004. Conferencia Episcopal Peruana. "Congregación de la Doctrina de la Fe da por concluido diálogo de clarificación con el P. Gustavo Gutiérrez" Tanto el papa Benedicto XVI como el papa Francisco lo recibieron en Roma, y el pontífice argentino prologó tanto el libro que co-publicó en 2015 con el cardenal Gerhard Ludwig Müller como su libro póstumo de 2025.

Sus libros han sido traducidos a distintos idiomas. Fue galardonado en 2003 con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades,RYSZARD KAPUSCINSKI, GUSTAVO GUTIÉRREZ MERINO. Fundación Príncipe de Asturias, 2003. Consultado el 23 de julio de 2014. en palabras del jurado, «por su coincidente preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje». En 2012 recibió el Premio Nacional de Cultura concedido por el Ministerio de Cultura del Perú y Petroperú.. Agencia Andina, 11 de diciembre de 2012. Consultado el 11 de noviembre de 2015.

Formación y juventud Nacido en Lima. Hijo de Gustavo Gutiérrez y Raquel Díaz. Afligido con osteomielitis durante su adolescencia, tenía que guardar cama con frecuencia y luego, de los doce a los dieciocho años, quedó restringido a una silla de ruedas. Una vez restablecido, realizó estudios de medicina y letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú) mientras militaba en la Acción Católica, donde desarrollaba sus primeros esbozos de reflexión teológica. Fue en esta época cuando sintió la necesidad de profundizar en sus estudios teológicos. Su relación con la realidad de su país se convirtió en un compromiso que le obligó a profundizar en su conocimiento de Dios:

Realizó sus estudios teológicos en varias universidades de Europa, en la Facultad de Teología de la Universidad de Lovaina (Bélgica) y en la Universidad Católica de Lyon, en Francia, donde tuvo como profesores a Henri de Lubac, Yves Congar, Marie Dominique Chenu, Christian Ducoq y varios otros de los que integraban en ese entonces las escuelas de Le Souchoir (dominica) y Fourvière (jesuita).Gutiérrez, Gustavo (2001) "Quehacer teológico y experiencia eclesial"; J.J.Tamayo y J.Bosch, eds., Panorama de la Teología Latinoamericana, Estella. El contacto con ellos le permitió tomar contacto con las discusiones teológicas posconciliares de aggiornamento y apertura de la Iglesia al mundo contemporáneo. Como parte de esas discusiones, influyen en él también teólogos como Edward Schillebeeckx, Karl Rahner, Hans Küng y Johann Baptist Metz. En contacto y diálogo con el mundo de la teología protestante conoció el profundo trabajo de Karl Barth y mantuvo interés por otros teólogos como Jürgen Moltmann, Dietrich Bonhoeffer y de científicos sociales como François Perroux y su idea del desarrollo, y sin duda con P. Lebret. En 1959 fue ordenado sacerdote en Europa y luego volvió a Perú, en donde fue nombrado párroco en el distrito de Rímac, en Lima.

En 1970, durante su etapa como profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú desarrolló el primer curso dedicado a José Carlos Mariátegui, donde tuvo como alumnos a Alberto Flores Galindo, Javier Diez Canseco, Maruja Martínez, entre otros. Además de su trabajo pastoral, fue profesor emérito de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos). Pensamiento thumb|right|250px|Gutiérrez-Merino en 1988. En primer lugar, en el pensamiento de Gutiérrez se observará la realidad latinoamericana, como "signo de los tiempos", fundamento y motor de la teología de la liberación, tal y como la entiende él. Sin lugar a dudas su vida marcó de forma definitiva su pensamiento teológico. El mundo que conoció en su juventud era un mundo de injusticia y opresión en contra de los menesterosos. Como él mismo dice:

A partir de ahí, Gutiérrez se propuso centrar la teología en el redescubrimiento del amor al prójimo como centro de la vida cristiana y en una comprensión más bíblica de la fe.

Teología de la liberación

Un esbozo de su propuesta teológica fue expuesto ya en su conferencia "Hacia una teología de la liberación", durante el II Encuentro de Sacerdotes y Laicos realizado en Chimbote, Perú, entre el 21 y el 25 de julio de 1968:Gutiérrez, Gustavo (1968) "Hacia una teología de la liberación. Consultado el 23 de julio de 2014.

Gutiérrez cita varias veces el documento conciliar Gaudium et Spes y la encíclica Populorum Progressio.

Así pues, según él, la teología de la liberación surgió originalmente como la respuesta cristiana a la situación en la que vive gran parte de la población de América Latina. Para Gutiérrez, el centro del problema en América Latina es el pecado manifestado en una estructura social injusta. El teólogo pone énfasis en la dignidad de los pobres al priorizar la gloria que Dios ha puesto en ellos.

En Teología de la liberación, perspectivas, Gutiérrez realiza un análisis de la percepción bíblica de pobreza. En esta obra, distingue dos estados de pobreza: como un «estado escandaloso» y como una «infancia espiritual». Gutiérrez observa que mientras el primero es aborrecido por Dios, el segundo es valorado. Por un lado: "La pobreza es para la Biblia un estado escandaloso que atenta contra la dignidad humana y, por consiguiente, contrario a la voluntad de Dios." Para poder llegar a esta conclusión Gutiérrez realiza un excelente análisis de la condena de la pobreza en el antiguo testamento, principalmente en los profetas, y en el nuevo testamento. Por otro lado, presenta la pobreza como una infancia espiritual, refiriéndose, por supuesto, a las bienaventuranzas de Mateo y Lucas. “Bienaventurados los pobres porque el reino de Dios ha comenzado."

Para Gutiérrez, estos dos estados de pobreza conviven en la fe de los creyentes de América Latina. En América Latina se vive un binomio no compatible. Mientras un pueblo profesa una inmensa fe en el Dios de vida, muere presa del hambre, la desnutrición, o la injusticia de un sistema hostil. Por un lado hay hambre de Dios, por otro hambre de pan:

En las obras de Gutiérrez, la pobreza juega un papel importantísimo por ser esta la causa del surgimiento de su teología. Gutiérrez critica en numerosas ocasiones la forma en que otras naciones conciben la situación del tercer mundo, específicamente de América Latina. Hablando del desarrollo de los países tercer mundistas, comenta:

Solamente por medio de la manifestación de una fe comprometida se puede llegar a manifestar los propósitos de Dios para el hombre, sin importar el color o la clase social bajo la que haya nacido. Precisamente por esto, la teología de la liberación pretende ser:

Opción por los pobres

Para Gutiérrez el problema se incrementa cuando se nota que en el pobre hay una «ausencia del reconocimiento de su dignidad humana y de su condición de hijas e hijos de Dios, sea tanto por razones económicas, como raciales, de género, culturales, religiosas u otras». Este problema es mucho más antiguo que la teología de la liberación. Ya en la Iglesia primitiva, Santiago advertía sobre el desprecio de la dignidad de los creyentes pobres.. San Pablo también condena esta situación que se estaba gestando en el seno de la iglesia corinta. Gutiérrez, en este punto, exhorta a la comunidad cristiana a recordar las enseñanzas de los apóstoles.

Además, la pobreza para Gutiérrez es el resultado de estructuras injustas y pecaminosas, como él mismo argumenta:

En primer lugar, Gutiérrez hace un llamado a entender la realidad del pobre. Ser pobre no es, simplemente carecer de los recursos económicos para el desarrollo. Por el contrario, Gutiérrez entiende la pobreza como «un modo de vivir, de pensar, de amar, de orar, de creer y esperar, de pasar el tiempo libre, de luchar por la vida». Por eso dice: «La pobreza no es una fatalidad, es una condición». Por otro lado, el dominico enfatiza que la pobreza es el resultado de la sociedad. Sin embargo, para muchos otros teólogos parece que reducir el problema de la pobreza a algo totalmente social es bastante simple. El origen de la pobreza es mucho más complejo. En América Latina se origina desde los tiempos de la conquista y a eso se agrega varios factores políticos, geográficos, y personales.

La proclamación del evangelio en medio de la situación injusta debe llevar a una praxis que se encuentre basada sobre principios obtenidos de la palabra de Dios. En el artículo Teología y pobreza, Gutiérrez recuerda que dicha opción debe conducir a tres acciones bien definidas. La opción preferencial por el pobre nos recuerda un eje fundamental de la vida cristiana que se despliega en tres niveles: El anuncio y testimonio del reinado de Dios, presente ya en la historia humana y llamado a transformarla. El de inteligencia de la fe, porque nos revela aspectos esenciales del Dios de nuestra fe y proporciona una perspectiva para el trabajo teológico. El caminar tras los pasos de Jesús, lo que conocemos como espiritualidad, en el nivel más profundo y sobre el que todo lo demás reposa.