miniatura|El Louvre (París), abierto en 1793, fue el museo más visitado del mundo en 2009. miniatura|Isla de los Museos (Berlín). Patrimonio de la Humanidad. miniatura|Museos Vaticanos en la Ciudad del Vaticano - Roma. miniaturadeimagen|Vasijas de gran porte. Museo de Antropología de Salta|256x256px Un museo (del latín, musēum y este, a su vez, del griego, Μουσείον, 'santuario de las musas') es una institución sin ánimo de lucro, permanente y al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial. Abiertos al público, accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Con la participación de las comunidades, los museos operan y comunican ética y profesionalmente, ofreciendo experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos, según el Consejo Internacional de Museos (ICOM). La ciencia que los estudia se denomina museología, la técnica de su gestión museografía y la administración de los mismos, museonomía.
Los museos exponen colecciones, es decir, conjuntos de objetos e información que reflejan algún aspecto de la existencia humana o su entorno. Este tipo de colecciones, casi siempre valiosas, existen desde la Antigüedad: en los templos se guardaban objetos de culto u ofrendas que de vez en cuando se exhibían al público para que pudiera contemplarlos y admirarlos. Lo mismo ocurría con los objetos valiosos y obras de arte que coleccionaban algunas personas de la aristocracia en Grecia y en Roma; los tenían expuestos en sus casas, en sus jardines y los enseñaban con orgullo a los amigos y visitantes. Fue en el Renacimiento cuando se dio el nombre de "museo" tal y como hoy se entiende a los edificios expresamente dedicados la conservación y exposición de sus colecciones permanentes. Por otra parte están las galerías de arte, donde se muestran pinturas y esculturas, en exposiciones temporales, sin que necesariamente posean colecciones permanentes. Su nombre deriva de las galerías (de los palacios y castillos), que eran los espaciosos vestíbulos de forma alargada, con muchas ventanas o abiertos y sostenidos por columnas o pilares, destinados a los momentos de descanso y a la exhibición de objetos de adorno, muchas veces obras de arte.
Después de la Primera Guerra Mundial (1918) surgió la Oficina Internacional de Museos, que articuló los criterios museográficos cuyos programas y soluciones técnicas son vigentes hoy en día. En 1945 nació el Consejo Internacional de Museos (ICOM, por sus siglas en inglés) y en 1948 aparece la publicación periódica Museum mediante la cual se difunden hasta hoy en día las actividades de los museos en el mundo.
Un museo en la actualidad es un establecimiento complejo que requiere múltiples cuidados. Suele tener una amplia plantilla de trabajadores de las más diversas profesiones. Generalmente cuentan con un director y uno o varios conservadores, además de restauradores, personal de investigación, becarios, analistas, administradores, conserjes, personal de seguridad, entre otros. Los expertos afirman que el verdadero objetivo de los museos debe ser la divulgación de la cultura, la investigación, las publicaciones al respecto y las actividades educativas. En los últimos años ha surgido la idea de las exposiciones itinerantes en las que museos de distintas ciudades aportan algunas de sus obras para que puedan verse todas reunidas en un mismo lugar.
Actualmente existen una gran variedad de museos: museos de arte, museos históricos, museos de cera, museos de ciencias y técnica, museos de historia natural, museos dedicados a personalidades y museos arqueológicos, por nombrar solo algunos.
En 1977 la ONU declaró el 18 de mayo como Día Internacional de los Museos.
La invención del museo El origen: el Museion de Alejandría (280 a. C.)
Etimológicamente, el término museo proviene del griego museion, templo y lugar dedicado a las musas, las divinidades inspiradoras de la música y el arte. Este término designa al primer «museo» construido en Alejandría alrededor del por Ptolomeo I Sóter, fundador de la dinastía griega de los lagidas en Egipto. Era un conjunto que servía como santuario y centro de investigación intelectual: en el nivel material, incluía una gran sala de coloquio, pórticos y un cenáculo para las comidas. De manera totalmente accesoria, se instala allí la primera colección de obras de arte. pero en esa época (siglos III-II a. C.), albergaba sobre todo un colegio de eruditos pensionados por el mecenazgo real, dispensados de las preocupaciones de la subsistencia para dedicarse al estudio. Los estudiosos que lo frecuentaban (filósofos peripatéticos, filólogos, matemáticos, astrónomos, geógrafos, poetas) podían utilizar una biblioteca (la igualmente famosa Biblioteca de Alejandría), así como los jardines botánicos y zoológicos, el observatorio astronómico o el laboratorio anatomía. Observaban allí la naturaleza y los textos. Lugar de investigación y de estudio, el museion retomaba los preceptos del Liceo de Aristóteles en Grecia y hará de Alejandría el principal centro intelectual de la época helenística. Pero con la quema de la biblioteca de Alejandría, el monumento museion desapareció y con él, las prácticas que albergaba.
Los escritores latinos señalan la existencia de un significado adicional de "museo". Todo parece indicar que así llamaban en la antigüedad romana a unas grutas con unas características especiales, y que, situadas dentro de las villas, sus propietarios las utilizaban para retirarse a meditar.
Hay incluso museos más antiguos, el museo de Ennigaldi-Nanna, construido por la princesa Ennigaldi al final del Imperio neobabilónico. El sitio data de ca. 530 a. C., y contenía artefactos de civilizaciones mesopotámicas anteriores. Cabe destacar que en el sitio se encontró una etiqueta de tambor de arcilla — escrita en tres idiomas— que hace referencia a la historia y al descubrimiento de un objeto de museo.
La emergencia del «museo» miniatura|Galería Uffizi (Florencia).|251x251px
Fue en el Renacimiento, especialmente en Italia, donde se llamó «museum» a las galerías donde se reunían obras de arte: la palabra museo conservó (en su forma latina, museum) la idea de lugares habitados por las musas. Pero el significado que renació se volvió más preciso en Italia en la segunda mitad del : los príncipes italianos fueron los primeros en considerar la idea de una colección de pinturas y de esculturas, reunidas, ofrecidas a la mirada de los viajeros y artistas en los patios y en los jardines, y después en las galerías (amplios pasillos que conectaban entre sí distintas edificaciones). Asociaron las nociones de obra de arte, de colección y de público (muy limitado al principio porque concernía únicamente a los invitados de los príncipes, o muy a menudo a otros príncipes...), prefigurando el concepto de «museo de las artes».
Erasmo en el diálogo Ciceronianus (1528) describió los museos de Roma en ese momento: «Si por casualidad te sucediera ver en Roma los «museos» de los ciceronianos, haz un esfuerzo de memoria, te lo ruego, para acordarte dónde podrías haber visto la imagen del Crucificado, de la Santísima Trinidad o de los Apóstoles. Habrás encontrado en cambio en todas partes los monumentos del paganismo. Y en cuanto a las pinturas, Júpiter corriendo en forma de lluvia dorada por el pecho de Dánae capta más los ojos que el Arcángel Gabriel anunciando a la Santísima Virgen su divina concepción».Traducido a partir de la cita recogida en el Wikipedia en francés: «Si par hasard il t'est arrivé d'apercevoir à Rome les « musées » des cicéroniens, fais donc un effort de mémoire je t'en prie, pour te rappeler où tu aurais bien pu voir l'image du Crucifié, de la Sainte-Trinité ou des Apôtres. Tu auras trouvé au contraire partout les monuments du paganisme. Et pour ce qui est des tableaux, Jupiter se précipitant sous forme de pluie d'or dans le sein de Danaé capte davantage les regards que l'archange Gabriel annonçant à la Sainte Vierge sa divine conception. »
A finales del , la palabra «museum» fue abandonada en favor de la de «museo» (aunque es de notar que en el caso de Francia, si bien la palabra para «museo» es musée, la palabra muséum ha sido conservada en francés como un sinónimo de «museo de historia natural»).
El museo y la colección pública, tal como se conocen hoy, son una invención del y se pueden considerar como el fruto de la Ilustración. En Francia, además de las varias colecciones reales abiertas excepcionalmente a la visita de los privilegiados, se formó en 1540 una «colección pública» en Lectoure (Gers), hoy Musée Eugène-Camoreyt de Lectoure. Contaba con una veintena de altares taurobólicos y algunas pocas estelas y otros monumentos epigráficos descubiertos cuando se trabajaba en el coro de la catedral y que luego fueron fijados en los pilares del Ayuntamiento desde 1591 hasta 1840. La primera colección pública de antigüedades romanas se presentó en 1614 en el Ayuntamiento de Arlés, seguida del acondicionamiento de la cercana y gran necrópolis de Alyscamps en 1784. Pero hasta 1694 no se inauguró el primer museo público en Francia como tal, establecido así en sus estatutos: será en Besançon (en el Franche-Comté), el Musée des beaux-arts et d'archéologie de Besançon. En el resto del país, fue la Revolución la que realmente estableció los primeros museos modernos, para poner a disposición de los ciudadanos las obras de arte de las colecciones reales o las confiscadas a los nobles y a las congregaciones religiosas. El museo, el lugar oficial de la exposición de arte, se convirtió en el centro de la vida de la ciudad. En París, el palacio del Louvre fue elegido para convertirse en museo en 1793, después de una primera presentación de los tableaux du roi en el palacio de Luxemburgo de 1750 a 1779.
Institución pública inicialmente, el «museo» pretende hacer accesible todo el patrimonio colectivo de la Nación, la idea de belleza y del conocimiento a través de una selección de objetos. El museo muestra el arte, pero también las ciencias, tecnología, historia y todas las nuevas disciplinas que traían progreso y modernidad.
Desarrollo histórico de los «museos» De la Antigüedad a la Edad Media
Las primeras colecciones del arte aparecen en los peristilos de los templos antiguos. Delfos, la ciudad de los oráculos, se vanagloriaba de poseer un tesoro de esta especie repartido en tantas salas como pueblos diferentes había: el templo de Juno, en Samos, y la Acrópolis de Atenas estaban llenos de obras maestras del arte. Los sucesores de Alejandro Magno se esforzaron en reunir esculturas de todas clases. Con ellas hacían más ostentosas sus marchas de triunfo y además las empleaban en el embellecimiento de sus capitales: el arte, en estas ocasiones, daba vida y movimiento a la escena.Enciclopedia moderna: diccionario universal. Francisco de P. Mellado. 1851.
Roma siguió este ejemplo. Las imágenes de los dioses de los pueblos vencidos formaron parte del cortejo del vencedor y llegaban a la vez que los prisioneros. Entre los emperadores romanos, Nerón hizo llegar desde Delfos 500 estatuas para adornar su palacio imperial y aumentar el lujo y la pompa del mismo. Los edificios públicos y los palacios se adornaban con gusto y el arte se mezclaba allí con la naturaleza viva.
En la Edad Media, el coleccionismo hizo su aparición, gracias a los tesoros de las iglesias medievales y de los antiguos templos que los reyes y los nobles convirtieron en reservas de materiales preciosos. Sin mencionar los marfiles y los tapices que acompañaban a los nobles de castillo en castillo. Además, los retratos de una burguesía naciente difundieron en Europa el formato del cuadro, y las pinturas históricas de grandes dimensiones comenzaron a adornar las galerías de los castillos que se convirtieron en lugares de representación y poder desde el .
Del Renacimiento al miniatura|Museos Capitolinos, Roma