thumb|300px|right|El funeral de Néstor Kirchner.
El funeral de Néstor Kirchner, cuyo fallecimiento se produjo el 27 de octubre de 2010 a causa de un paro cardíaco, se realizó durante cuatro jornadas, hasta el día 30 del mismo mes. Durante ese lapso rigió un duelo nacional que no afectó las actividades normales comerciales y educativas. Participaron del sepelio diferentes figuras de la política nacional e internacional, de la cultura y del espectáculo. Se destacó la visita de múltiples líderes internacionales. Cientos de miles de personas hicieron fila más de ocho horas para poder ingresar a ver al expresidente.
El funeral tuvo cobertura exclusiva las 24 horas del día, durante los tres que duró la ceremonia, en los canales de televisión de aire y los de cable especializados en noticias. Además, las cadenas internacionales de noticias cubrieron el acontecimiento con transmisiones en vivo durante gran parte del velorio. Los diarios nacionales y del mundo se hicieron eco de la noticia a los breves instantes de haber ocurrido, en sus sitios de Internet.
El sepelio fue para el círculo íntimo, con la presencia del entonces presidente de Venezuela Hugo Chávez, pero no fue televisado ni se permitió tomar fotografías. Los restos del expresidente descansan en Río Gallegos, en el panteón familiar de la familia Kirchner.
Fallecimiento
El expresidente sufrió una descompensación durante la madrugada del 27 de octubre, mientras se encontraba en su residencia familiar en El Calafate, provincia de Santa Cruz. Había viajado esa semana junto con su esposa, la presidente Cristina Fernández de Kirchner, quien guardaba reposo por unas anginas, y fue trasladado de urgencia al hospital local José Formenti. Kirchner ya había sido internado de urgencia en otras ocasiones, siendo la anterior en septiembre del 2010, cuando fue sometido a una angioplastia para reparar una arteria coronaria obstruida. La agencia oficial Télam informó que falleció en el mencionado hospital minutos antes de las 10, hora local, mientras que otras agencias noticiosas afirman que el deceso se produjo a las 9:26 (según el parte oficial) y otras afirman que a las 8 de la mañana ingreso sin vida al hospital José Formenti. El médico personal de Néstor Kirchner, Luis Buonomo, declaró a la prensa que la causa del fallecimiento fue muerte súbita.
Velatorio
El 27 de octubre de 2010 cientos de miles de argentinos acudieron hasta la Casa Rosada a darle el último adiós al expresidente. Al Salón de los Patriotas Latinoamericanos, habilitado como capilla ardiente, concurrieron multitudes para despedir al exlíder del Partido Justicialista y expresar sus condolencias a la presidenta y viuda, Cristina Fernández de Kirchner. Dicha multitud colapsó la Plaza de Mayo y parte del centro de la ciudad de Buenos Aires. Al igual que en las exequias realizadas a los expresidentes Juan Domingo Perón en julio de 1974 y Raúl Alfonsín en marzo de 2009, se hizo presente una persistente lluvia durante el velatorio, pero esto no fue suficiente para dispersar a la multitud.
El Gobierno argentino decretó tres días de duelo nacional, según lo establecido por el decreto 1560 firmado por la presidenta, abarcando los días 27, 28 y 29 de octubre. En esos días, la actividad laboral en escuelas y bancos fue normal, teniendo en cuenta las jurisdicciones donde no hubo clases el jueves 28 debido al censo nacional, realizado el día anterior.
thumb|left|250px|Larga fila de personas sobre la Avenida de Mayo esperando para dar su saludo final a Néstor Kirchner.
Filas de simpatizantes se formaron desde la noche anterior a las puertas de la Casa Rosada, que fueron abiertas a las 10 de la mañana para dar paso a las expresiones de solidaridad. A las 11:20 de la mañana entró hasta el salón la presidenta Cristina Fernández, acompañada de sus hijos Máximo y Florencia, así como de su madre Ofelia Wilhem, haciéndose un silencio general en el salón. La viuda caminó hasta el féretro y lo acarició. El silencio lo rompió una voz anónima que gritó «Viva Cristina, viva Néstor», momento en que fue secundado por los presentes y la presidenta se recargó en el hombro de su hija.
«Fuerza Cristina», «Estamos de pie junto a vos», «Que el alma de Néstor sea un emblema de justicia para Argentina», «Néstor vive en nuestros corazones», fueron algunos de los mensajes colocados en esos días en el frente de la sede del Gobierno, cuyas banderas ondearon a media asta durante tres días.
Entre los homenajes rendidos por el público en general, se destacó la de un joven tenor quien cantó el Ave María y emocionó a los presentes en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos. Cristina Fernández, también visiblemente emocionada, se acercó a saludarlo, en una de las raras ocasiones en que lo hizo, aunque aceptó todas las expresiones de apoyo y solidaridad que le brindó el público.
Hasta el salón llegaron los presidentes Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Lula da Silva (Brasil), Fernando Lugo (Paraguay), José Mujica (Uruguay), Juan Manuel Santos (Colombia), Rafael Correa (Ecuador) y Sebastián Piñera (Chile), así como representantes diplomáticos de otras naciones como Patricia Espinosa, canciller de México. Por parte de España acudió el expresidente Felipe González.
Concurrieron también a dar el pésame el líder sindical Hugo Moyano; Estela de Carlotto y Hebe de Bonafini, de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, y el futbolista Diego Armando Maradona, quien dijo a la prensa haber charlado en días pasados con el fallecido sobre fútbol. «Argentina perdió a un gladiador, que se enojó, que siempre nos sacó del pozo y era respetable en todo», dijo Maradona al retirarse de la casa presidencial. Además, se acercaron al velatorio todos los gobernadores justicialistas, como el de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, de San Juan, José Luis Gioja, de Misiones, Maurice Closs, de La Rioja, Luis Beder Herrera, de Formosa, Gildo Insfrán, de Córdoba, Juan Schiaretti, del Chaco, Jorge Capitanich y de Mendoza, Celso Jaque, entre otros. También dieron presencia referentes artísticos y del espectáculo como el popular conductor y productor de televisión Marcelo Tinelli; y los actores Andrea del Boca, Florencia Peña, Nancy Duplaa y Pablo Echarri.
Por otra parte, las ausencias más notadas fueron las del entonces vicepresidente Julio Cobos y las de los expresidentes Eduardo Duhalde, Carlos Menem y Fernando de la Rúa, siendo que los dos primeros no pudieron concurrir por un pedido expreso del propio gobierno nacional, para evitar cualquier episodio que pudiera haber generado un mal momento en la Casa Rosada. En el caso de Duhalde, que se encontraba en Brasil y apresuró su regreso al país para participar del funeral y ofrecer sus condolencias a la presidenta Cristina, vio finalmente frustrados sus deseos de asistir a la ceremonia.
Luego de cumplir con una fila de al menos seis horas de espera, cientos de miles de personas expresaron sus condolencias. Muchos no ocultaron el dolor que les produjo la pérdida de Kirchner y se mostraron acongojados y con lágrimas en el rostro. En la anexa Plaza de Mayo se dieron cita desde mediodía miles de contingentes de simpatizantes.
En imágenes de la Televisión Pública Argentina se observó cómo en el salón siguió el flujo continuo de ciudadanos y había gente en vela en la Plaza de Mayo. Se rompía en aplausos por momentos. El féretro permaneció ahí hasta las 12 del mediodía, para ser trasladado a su ciudad natal Río Gallegos, ubicada al sur del país, en la provincia de Santa Cruz.
Durante los tres días de duelo y manifestaciones de dolor, no se ha registrado ningún tipo de incidente. Las medidas de seguridad fueron estrictas e incluyeron la instalación de vallados en la Plaza de Mayo, de baños químicos y el reparto de agua para la multitud de asistentes, además del cierre del tránsito en la zona.
Traslado a Río Gallegos y entierro
Desde la Casa Rosada hasta las inmediaciones del Aeroparque Jorge Newbery, miles de ciudadanos despidieron los restos hasta la terminal aérea, de donde partió la aeronave que los trasladó hasta su ciudad natal Río Gallegos, donde fueron inhumados. Bajo la lluvia, simpatizantes del político fallecido corearon consignas de apoyo y abrieron paso al vehículo en que fueron trasladados sus restos, que avanzó lentamente por largo rato resguardada por agentes de la Policía Federal Argentina, hasta la Avenida 9 de Julio, donde ya fue escoltada por motociclistas y tomó mayor velocidad.
El féretro dejó la Casa Rosada pasadas las trece, hora local, y una caravana, en su mayoría de gente joven, provistos de banderas de Argentina y de carteles con consignas de apoyo marchó por delante. Muchos intentaban tocar el vehículo mortuorio, al que le eran arrojadas flores y banderas. Las consignas «¡Fuerza, Cristina!», «Néstor, querido, el pueblo está contigo», «Para Cristina, la reelección» eran algunas de las que se escucharon a lo largo de la caravana, matizada por himnos, aplausos y vivas al fallecido, cuyos restos fueron cubiertos por una bandera argentina. Fueron miles los que acudieron a las orillas del recorrido hasta el aeropuerto, que le tomó al cortejo setenta minutos completar. El velorio debía finalizar a las diez de la mañana pero se extendió varias horas más por pedido del ministro Aníbal Fernández, debido a que una multitud continuaba llegando a la Casa Rosada para despedir los restos mortales del exmandatario.
En todo el trayecto, que tomó primero por las avenidas Leandro N. Alem, Córdoba, 9 de Julio, Del Libertador y finalmente por la calle Jerónimo Salguero, en imágenes de la televisión se pudieron observar personas despidiendo al cortejo mortuorio. Según reseñó el diario Clarín, en el puente Salguero pudo verse tanto a vecinos de Villa 31, uno de los barrios precarios más populosos de la capital, como del exclusivo Palermo Chico.
Los restos de Kirchner llegaron al Aeroparque Jorge Newbery custodiados por el Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, que lo depositaron en una cinta transportadora. Fue embarcado luego en un avión Fokker F-28 de la Fuerza Aérea Argentina, matrícula TC-55, que despegó a las 14:36 para aterrizar finalmente en el Aeropuerto Internacional Piloto Fernández de Río Gallegos tres horas más tarde. Posteriormente, fue trasladado hacia el cementerio local en un coche fúnebre acompañado por una multitud en la Autovía 17 de Octubre. Otro contingente de personas esperaban el arribo en el cementerio, a pesar del intenso viento patagónico reinante en la zona. A la entrada del cementerio, Máximo Kirchner tuvo que pedirle a la multitud presente que permitiera circular el auto, ya que ésta se abalanzaba sobre el coche para poder tocarlo.
thumb|left|Pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo, puestos por integrantes de dicha asociación sobre el féretro del expresidente, en reconocimiento a su política de Derechos Humanos.
En Río Gallegos numerosas personas esperaban la llegada del cuerpo al lado de la ruta y en las inmediaciones del cementerio municipal, portando flores y carteles de aliento. Los restos mortales arribaron a las cinco y media de la tarde, hora local, a su destino final. El recorrido de siete kilómetros entre el aeropuerto y el cementerio duró cerca de tres horas. La gente insistía en acercarse al cortejo, pero la policía lo impedía, hasta que la presidenta Cristina Fernández indicó a los oficiales que permitieran a la gente estar cerca.
Finalmente, el 1 de noviembre, la presidenta agradeció por cadena nacional el apoyo recibido durante las exequias. El video se publicó en el canal oficial de YouTube del gobierno.