Guillena es un municipio y localidad española de la provincia de Sevilla, Andalucía. Cuenta con una población de . Su extensión superficial es de 226 km² y tiene una densidad de 52,17 habitantes/km².
Da comienzo a la Sierra Norte y comprende los núcleos de población de Torre de la Reina y Las Pajanosas.
Geografía Integrado en la comarca de Sierra Norte, se sitúa a 24 kilómetros de la capital provincial. El término municipal está atravesado por la Autovía Ruta de la Plata (A-66), por la carretera nacional N-630, entre los pK 771 y 800, por las carreteras autonómicas A-460, que se dirige hacia Burguillos, y A-477, que conecta con Gerena, además de por otra carretera local que permite la comunicación con La Algaba.
El relieve del municipio está definido por la transición entre la Sierra Norte de Sevilla y el valle del Guadalquivir, en pendiente descendente progresiva. El territorio está regado por los importantes cursos de la Rivera de Huelva y la Rivera de Cala, y cuenta con varios embalses: embalse de Cala, embalse de Gergal, embalse El Esparragal (arroyo de las Torres) y el contraembalse de Guillena.
La altitud oscila entre los 395 metros en el extremo noroccidental y los 10 metros a orillas de la Rivera de Huelva, en el límite con La Algaba. El pueblo se alza a 21 metros sobre el nivel del mar.
Historia Prehistoria Guillena ha sido habitada desde la prehistoria, como así lo demuestran las sepulturas megalíticas: dos en buen estado, vestigios de otra y noticias de una cuarta, sin descartar la posible existencia de otras no descubiertas aún y todas ellas comprendidas entre dos grandes dehesas, la de Canillas y El Serrano.
Una de las dos visibles, encontrada en la de Canillas, está situada en un lugar llamado Puerto de los Entierros. Pertenece al tipo llamadas de galerías cubiertas y por los restos de utensilios encontrados se le vincula con el círculo de la cultura portuguesa.
El otro megalito visible, encontrado entre la casa de Canillas y antigua la estación de ferrocarril de Cala, es llamado Las Canteras. Es una construcción dolménica con cámara circular, corredor y cámara accesoria, cubierta por un túmulo.
Ambos megalitos se sitúan cronológicamente en el período eneolítico o de Bronce, pero el hallazgo de una punta de flecha de cobre y la mesa circular de ofrendas en la de Las Canteras, hacen pensar que es más actual que el del Puerto de los Entierros.
Villa romana El nombre de Guillena deriva de alguna villa o casa de campo romana llamada casa de Agilius o Gaelius.
En la llamada Era de Llamas, se encuentran abundantes vestigios romanos, así como en otros lugares del casco antiguo. Entre los más importantes se encuentra la llamada Casa de Maera, que conserva un departamento subterráneo de planta casi cuadrada y cubierto por bóveda de cañón. Otro hallazgo fue el de un horno cerámico, aunque fue destruido para aprovechar sus materiales en 1947.
En la plaza de toros, empotrada en una esquina del viejo y casi destruido castillo, se encontró un fragmento de una piedra miliaria. Por ella sola, debido al escaso texto que conserva, no se podía decir mucho de su significado, pero 30 años más tarde se encontró una piedra miliaria en Santiponce, la que conservaba el texto completo. Se pudo deducir que la encontrada en Guillena marcaba la distancia entre ésta y la mansión Mons Marioru (de localización no precisa y objeto de muchas investigaciones). Con estos hallazgos se ha podido establecer relativamente el recorrido de la calzada romana nº XXII que unía la desembocadura del Guadiana con Mérida.
Fuera del casco urbano se han encontrado muchos restos romanos pero de poca relevancia: Ocho sepulturas alineadas pero sin contenido alguno en la dehesa de El Serrano. En la hacienda de La lapa, en posición invertida, un capitel corintio de mármol. Tanto en el cortijo El Caballero como en la Cruz de la Mujer hay restos de cauces o acueductos para llevar el agua a los núcleos urbanos. La Huerta del Bañuelo recibe este nombre por las construcciones hídricas que allí se han encontrado. En el caserío del Palmarillo hay cimientos de una importante villa rústica. En el Gamonal, La piedra Horadada es un importante resto de un edificio romano.
Visigodos Un capitel de jaspe oscuro de inspiración corintia (S.V) y varios trozos de ladrillos con relieves a molde, de trazos sencillos, encontrados en la Casa de Maera, son los pocos restos del paso de esta cultura por nuestro pueblo.
Ocupación árabe Guillena se transforma en núcleo urbano de importancia con la ocupación árabe, ya que tenía una situación estratégica para la defensa de los accesos a Sevilla desde Sierra Morena, pasando de ser alquería a lugar fortificado. En la crónica general se cuenta que cuando fue atacada por San Fernando, los moros que ocupaban el alcázar de Guillena (hoy día la plaza de toros) se la entregaron y éste, después de guarnecerlo con tropas cristianas, dejó que los musulmanes continuasen viviendo en la población. Durante siglos, este territorio fue un asentamiento musulmán, pero existe poca documentación de ello. El único resto descubierto es un pequeño lote de monedas de plata, de la época de los reinos taifas.
Es casi seguro que la Guliena que en los Anales Toledanos nombran, que fue saqueada por los castellanos en 1213 corresponda a la Guillena actual, pero no pasó a manos castellanas hasta 1247 con Fernando III el Santo al frente. La conquista sucedió de modo pacífico y fue de importancia vital para la conquista de Sevilla. Alfonso X el Sabio donó el señorío a sus conquistadores a fin de que lo defendieran. En 1286 es instituida como villa por privilegio de Sancho IV y 33 años más tarde, Alfonso XI le otorga a la villa el uso de su escudo de armas en recompensa por la defensa de un ataque benimenir. En 1631 Perafán de Rivera, conde de la Torre, compra el señorío de Guillena y en 1639, Felipe IV le concede la jurisdicción civil y criminal.
María de Molina Por otro lado, y como aparece en ciertos documentos de los siglos XIV y XVI, el Cortijo de la Torre fue centro de un extenso donadío que abarcaba desde la Rivera de Huelva hasta el arroyo Barbolí y que perteneció después de la reconquista cristiana a la reina María de Molina. La reina castellana lo vendió después a un abad de Hervás. A finales del S. XIV pertenecía ya a los dominios de la Casa de Rivera, a la que quedó vinculada. En 1449, Juan II concedía a Perafán de Ribera la facultad de poder realizar dehesas en Torre de la Reina. A partir de entonces, comenzó a llamarse Torre de Perafán, aunque nunca se olvidaría su antigua designación de Torre de la Reina.
17 Rosas de Guillena y Guerra Civil En 1936, durante la guerra civil española, diecisiete mujeres de Guillena de entre 24 y 70 años fueron víctimas de la represión del bando franquista. Detenidas en septiembre de 1936, fueron torturadas, rapadas y las pasearon por las calles de Guillena para humillarlas antes de ser trasladadas a la localidad cercana de Gerena. Allí estuvieron presas en el depósito municipal. Entre el 6 y el 8 de noviembre de 1937 fueron fusiladas en las tapias del cementerio. En su mayor parte eran esposas de huidos del pueblo, republicanos, simpatizantes o afiliados a partidos de izquierda. Así que parece que su condena fue ejemplarizante. Aunque habían sido detenidas diecinueve mujeres, dos de ellas fueron indultadas.
La localidad también albergó en su término municipal, casi desde el inicio de la Guerra, un campo de concentración para presos políticos y combatientes republicanos. Estaba ubicado en el cortijo del Caballero, y sus prisioneros eran forzados a trabajar en el cercano cortijo de Gambogaz tras haberse apropiado del mismo el general sublevado Gonzalo Queipo de Llano. El campo estuvo operativo al menos desde octubre de 1936 a noviembre de 1938.
Administración Alcaldes
Geografía humana
Demografía
Cuenta con una población de .
Evolución de la población en el salto del siglo XX al XXI.
Economía Evolución de la deuda viva municipal
Monumentos
Parroquia de Ntra. Sra. de la Granada
La iglesia de Guillena es un edificio de estilo gótico-mudéjar y se erige en el año 1247. Un fuerte terremoto en el año 1356 deja la primitiva planta en ruinas, por lo que se puede deducir que se levanta de nuevo a partir de esa fecha.
La hechura del nuevo templo sobre las ruinas del viejo debió ser costosa para la época, dado que en los archivos documentales esta iglesia consta en construcción al menos hasta el año 1560, y es a partir de entonces cuando empieza a funcionar con un párroco que la asiste y se encargan los retablos que completarían el conjunto.
En el año 1789 la iglesia de Guillena se encontraba otra vez en ruinas, pudo deberse al terremoto de Lisboa del año 1755.
Entonces se proyecta una restauración donde consta que entre los años 1789 y 1792 se erigen las portadas neoclásicas que tiene el edificio actualmente, se derriba un pórtico que tenía el templo primitivo y, a petición del párroco, se solicita “que la torre mudéjar que descansaba sobre la cabecera en estado de ruinas se caiga para hacer un campanario nuevo”, la espadaña actual.
La iglesia presenta planta rectangular y ábside poligonal reforzado por contrafuertes. Cuenta con tres naves separadas por arcos apuntados sobre pilares y arco del triunfo apuntado que da acceso al ábside. Cubierta al interior por artesonado de madera y cubriéndose el cuerpo de la iglesia al exterior con armadura de madera a dos aguas en la nave central y a una sola pendiente en las laterales, mientras que la cabecera lo hace a través de una bóveda gótica de terceletes. Transformada exteriormente en el siglo XVIII, en sus fachadas se abren dos sencillas portadas de estilo neoclásico del maestro alarife mayor del Arzobispado de Sevilla Fernando Rosales. Esta autoría recientemente descubierta por el historiador local Juan Antonio Silva. Cuenta con una espadaña neoclásica con dos cuerpos, el primero consta de dos campanas (San José y Ntra. Sra. de la Granada) y el segundo con una campana de volteo.
El retablo Mayor es de estilo barroco del siglo XVIII, fechable entre los años 1725 y 1728, en madera tallada y dorada; atribuido a Felipe Fernández del Castillo que viene a sustituir a un retablo anterior renacentista de 1593 que albergaba a una imagen de la virgen de talla completa en la hornacina principal.
En la hornacina central se venera la imagen de la Virgen de la Granada Coronada, titular de la Hermandad Sacramental de Ntra. Sra. de la Granada Coronada y San Sebastián, patrona y alcaldesa de la Villa de Guillena. La talla de la Virgen de la Granada es de autor anónimo fechable a finales del siglo XVIII, posiblemente fuese el resultado de la adaptación de la imagen de talla completa de la virgen del siglo XVI a candelero para vestir.
En las calles laterales inferiores se encuentran las imágenes de San Francisco y San Antonio, mientras que en la parte superior Santa Rita y San Benito, en la parte superior central encontramos un altorrelieve con la imposición de la casulla a San Ildefonso. Todas las figuras son, probablemente, coetáneas al retablo.
En la nave del Evangelio existe un retablo muy interesante del primer cuarto del siglo XVIII donde se encuentra la Inmaculada, una imagen de vestir, de gran importancia y de la misma época. Por otro lado, en el último retablo está el Crucificado de la Vera Cruz, con la Virgen y San Juan. En un dosel, el Crucificado, muy interesante, obra del siglo XVI.
En la nave central, concretamente en el antepresbiterio, al lado de la Epístola, existe una pintura mural del siglo XVIII que representa a Santa Lucía. En el púlpito hay un Crucificado que data de hacia 1700.
En la nave de la Epístola, en el retablo colateral, neoclásico, se venera la importantísima imagen de la Virgen del Rosario, obra del insigne escultor Jerónimo Hernández, fechado en 1578.
Plaza de España