El puente del Ebro de Tudela (Navarra) es un puente medieval español de piedra, de una longitud de 360 m que está compuesto por 16 pilas y 17 arcos, todos desiguales. Su importancia es consustancial a la ciudad, cuya historia se articula en torno al paso del río Ebro.Marín-Royo, L.M. (2002). La Tudela desconocida: Aspectos recónditos en la historia de la ciudad. Tomo I: La fortificación de Tudela; El puente sobre el río Ebro. I.S.B.N. 84-609-7814-1.

Aunque la tradición asigna al rey Sancho VII el Fuerte () como promotor de esta magnífica obra, no se sabe si es una reconstrucción de uno anterior musulmán, tal vez de la época de la fortificación de la medina tudelana por Amrùs ben Yusuf (). Muchos autores han sugerido, no obstante, que Tudela tenía uno romano. No hay nada que indique que los tres puentes estuvieran en el mismo lugar, ni que los anteriores puentes fueran construidos en piedra (en la época musulmana que estaban en guerra con los reinos cristianos del norte, en caso de alarma de una posible incursión, se quemaban para evitar que cruzaran el río). Hay que pensar también que en la época musulmana y romana, el Ebro tenía menos anchura y nivel de agua, ya que a raíz de la construcción aguas abajo de una presa en época de los Teobaldos, el nivel del agua aumentó y por consiguiente se hizo más ancho.

Descripción general El puente tiene una longitud de 360 m, construido en piedra, y está compuesto por 16 pilas y 17 arcos, todos desiguales. Las 16 pilas tienen tajamares en ángulo aguas arriba y pilastrones rectangulares aguas abajo. Los arcos 1, 2, 3, 4, 7, 9, 13 y 15 son pequeños y ojivales. Los cuatro primeros son probablemente los más antiguos, pues debido a su recogida situación siempre han estado protegidos de las múltiples riadas. El resto de arcos son semicirculares y son el producto de reparaciones posteriores.

El puente tuvo tres torreones, uno en cada extremo y otro en el centro, también medievales, de la época de Sancho VII el Fuerte según la opinión de muchos historiadores. El primer torreón debió situarse entre el 4 y el 5 arco y el último entre el 15 y el 16 arco, dejando el torreón del medio aproximadamente en el arco 10.

Historia y cronología de construcción

Muchos autores han venido sugiriendo que el puente de Tudela tiene un origen romano (ver abajo). Sin embargo, otros consideran que si esta afirmación fuera cierta, Tutela habría tenido una importancia durante la época imperial romana que nunca tuvo.Bienes-Calvo, J.J. (2000). Desde la Prehistoria hasta el siglo IX. En: El Patrimonio histórico y medioambiental de Tudela: una perspectiva interdisciplina, Primer Curso de Verano de Tudela, M.I. Ayuntamiento de Tudela, p. 9-22.

Puente musulmán Existen noticias de que el puente de Tudela sobre el río Ebro existía sin lugar a dudas durante la dominación musulmana. Según una cita de Al-Razi en el , había aceñas o ruedas hidráulicas junto al puente, y en varios textos árabes consta que existía ya el lugar conocido como traslapuente. El puente se situaba perpendicular a las murallas de la medina, desembocando en una Bab al-Quantara (puerta del puente), dando a Tudela un aspecto semejante al de otras ciudades árabes importantes como Córdoba, Toledo, Mérida y Zaragoza. En 1115, antes de la reconquista, y en 1146, se cita ya documentalmente la existencia del puente. Aunque pueda dudarse de que la fábrica actual del puente sea musulmán, lo que está claro es que ya existía durante la dominación sarracena.

Puente tardorrománico

Algunos historiadores, como el Padre Moret o Díaz Bravo, opinaron que el puente actual es de la época de Sancho VII el Fuerte.Yanguas y Miranda, M. (1823). Diccionario Histórico-Político de Tudela. Imprenta de Andrés Sebastián, 336 pp.Sainz-Pérez, M. (1913-1914). Apuntes Tudelanos. Edición corregida por Castro Alava, J.R. (1969), Gráficas Mar, Tudela. 3 vol, 1430 pp. Esta hipótesis puede tratarse más de una leyenda, transmitida por el Príncipe de Viana, que de un hecho demostrado o verídico. No obstante, los sillares actuales, las pilas y arcos parecen todos tardorrománicos. También existen marcas de canteros en algunos de los sillares, que sugieren al puente como una obra medieval cristiana. Los ojos más antiguos son apuntados de estilo gótico y podrían ubicarse en el tiempo tanto a finales del como a lo largo del . La planta del puente actual podría corresponder, por tanto, a alguna reconstrucción o reparación emprendida por Sancho VII el Fuerte, para la cual, según cuentan otras leyendas, modificó el cauce del río desde Mirapex hasta el puente recién construido. Sea como fuere, en 1271 consta que el puente estaba otra vez muy derruido, quizás por diversas riadas, siendo el rey Enrique I quien acudió a repararlo. Esta reparación si que está documentada, por lo que mala reconstrucción, si la hizo, debió emprender el rey Sancho VII en el puente si en poco más de medio siglo ya hubo que volver a repararlo. O bien las riadas de esos años fueron considerables.

thumb|left|200px|Escudo de Tudela en el exterior de la Capilla de Santa Ana de la Catedral Los tres torreones que una vez tuvo el puente parecen ser también de la época de Sancho VII el Fuerte. El escudo de Tudela exhibe sus tres antiguos torreones, hoy ya desaparecidos: el escudo consta de un puente de oro con tres torres en campo azul, los cuales están orlados de cadenas desde la muerte de Sancho VII el Fuerte. Que se tenga constancia, este escudo tudelano fue utilizado por primera vez en 1256 tras la muerte del monarca. El origen de los torreones es, no obstante, desconocido. Puede que los mandara construir Sancho VII el Fuerte, ante la amenaza de los castellanos, o simplemente mandara reparar los ya existentes. En este último caso, también podrían ser árabes en origen, construidos durante la fortificación de Amrùs a principios del . La situación de la primera torre quedó recogida en un escrito de 1666. En 1703 consta que otro de lo torreones, el llamado "del Pontero", se situaba entre el 15 y 16 arco.

Modificaciones posteriores Los torreones del puente existían a finales del y principios del . El primero de los torreones, el más próximo a la ciudad, fue también el primero en desaparecer a finales del , según consta en un informe de 1801. En 1814, Espoz y Mina destruyó el último de los torreones y el humilladero, localizados en la orilla izquierda del Ebro.

En los años 1220 y 1512 consta que el puente tenía tres molinos en los primeros arcos del puente, los cuales permanecieron hasta 1602, momento en el que se construyó un molino nuevo, hoy Molino viejo. El puente poseía además un pontonero que vivía en una casa probablemente situada cerca del antepenúltimo arco, pues consta en tiempos más modernos la existencia de una casa llamada la "casa del pontón".

A lo largo de los siglos ha sufrido continuas modificaciones, razón por la cual muchos de los arcos son desiguales, generalmente más amplios, diferentes a los más pequeños arcos apuntados del . Se sabe que en 1342, una gran riada produjo importantes daños en el puente y en las partes bajas de la ciudad. En 1572 y 1586, el puente estaba muy deteriorado, por lo que hubo que reparar varias arcadas. En 1643, una riada cubrió los 10 últimos arcos y en otra riada, la de 1775, se volvieron a cubrir los 6 últimos. Estas referencias sugieren que, quizás por aquel entonces, estos arcos todavía conservaban su pequeña forma ojival original. De no ser así y tener el actual tamaño, es probable que dichas riadas nunca hubiesen podido anegar por completo los arcos citados. La riada de 1643 destruyó, no obstante, los arcos 9 y 11, los cuales se repararon en 1676. Entre ambas fechas, los arcos fueron sustituidos provisionalmente por unos de madera. En 1701, otra riada destruyó el último arco junto al humilladero y el penúltimo quedó seriamente tocado. El Quinto arco (desde la izquierda de la fotografía de abajo) fue volado el 8 de junio de 1808 para obstaculizar la entrada de las tropas napoleónicas en Tudela.

En 1817 el Ayuntamiento encargó un proyecto de restauración a José Marzal y Antonio Garbayo y en ese mismo año el Consejo Real hizo otro tanto con Juan Antonio Pagola, quien finalmente lo ejecutó la obra. A principios del , en 1911, el puente fue restaurado y ensanchado, para permitir el tránsito rodado. Finalmente, en la década de 1990, fue reforzado y remodelado, dándole el aspecto que hoy tiene.

thumb|center|800px|Puente del Ebro en 2009, desde el cerro de Santa Bárbara donde se ubica el Monumento al Corazón de Jesús

¿Origen romano del puente de Tudela? Aunque la planta del actual puente sobre el Ebro parece ser una construcción tardorrománica del , probablemente de la época de Sancho VII el Fuerte, hay noticias de que el puente sobre el Ebro ya existía en el momento de la conquista cristiana de la ciudad en 1119 y durante la época árabe. Los musulmanes no eran precisamente especialistas en la construcción de este tipo de obras. Por esta razón, muchos historiadores de Tudela sugieren que los musulmanes reconstruyeron o simplemente utilizaron un puente anterior, siendo los romanos sus probables autores.Marín-Royo, L.M. (1978). Historia de la villa de Tudela. Desde sus orígenes hasta 1390. CSIC, Institución Príncipe de Viana, Diputación Foral de Navarra, 542 pp. Un puente romano de dimensiones similares al de Tudela y reconstruido posteriormente por los musulmanes es el puente de Córdoba sobre el Guadalquivir.

Existen argumentos a favor de esta hipótesis. Por la zona de Tudela, cercana a la Fuente de la Salud, pasaba una calzada romana aún llamada Camino Viejo de Zaragoza, donde se han encontrado restos de cerámica sigillata. Podría tratarse de un desdoble o desvío de la Calzada romana Ilerda - Legio VII gemina (vía Lérida-León). Esta vía estaba dividida probablemente en dos ramales, uno por Cascantum (Cascante) y otro por Tutela junto al río Ebro. Ambos ramales se unirían cerca de Gracurris (Alfaro), por un lado, y a la altura de Belsium o Belsione (Mallén), por el otro. Parece ser que, en el , existían vestigios de una aldea o vici romana, con cimientos, cerámica y monedas, en el término de Mosquera, en la dirección del Camino Viejo de Zaragoza. Esta calzada romana podría desembocar en Tutela siguiendo la actual calle Rúa, bifurcándose hacia Gracurris-Calagurris (Camino de Alfaro) y hacia Pompaelo (Pamplona) hasta el supuesto puente.

La existencia de una Tutela romana parece demostrada con las recientes excavaciones, pero por el contrario no lo es tanto la existencia del puente sobre el Ebro. No hay constancia de que por Tutela pasará ninguna vía romana de importancia. La vía Ilerda - Legio VII gemina fue desviada de Tutela a favor de Cascantum, quedando Tutela al margen de la vía principal del Valle. La razón principal pudo estar en la orografía de Tudela. Los Montes del Cierzo y de Canraso, de naturaleza arcillosa y con abundantes barrancos, pudo ser una barrera difícil para los ingenieros romanos, que prefirieron seguir un camino más fácil. La Mejana no existía, y el paso entre el Ebro y los Montes del Cierzo era muy estrecho y con taludes muy peligrosos. Tampoco hay constancia escrita de la existencia de ninguna vía importante que partiendo de Tutela llegara a Pompaelo. Según Juan José Bienes, la ausencia de villas romanas en el margen izquierdo del Ebro, justifica la falta de comunicación con poblaciones cercanas y por tanto la innecesaria construcción de posibles calzadas. Por tanto, esta hipótesis descarta la existencia de un puente sobre el Ebro, semejante a los de Caesaraugusta (Zaragoza) o al de Vareia (cerca de Logroño), algo que hubiera concedido a Tutela una importancia que nunca tuvo durante el Imperio Romano.