Tudela (Navarra, España) es una población de origen incierto. Durante mucho tiempo se consideró una fundación musulmana, ya que su historia documentada conocida arranca en aquella época. Sin embargo, diversas excavaciones arqueológicas han concluido que el lugar estuvo habitado desde la Edad de Hierro, iniciándose como población celta o celtíbera.
Se ha rechazado la tesis de que Tudela fuera Tubela, supuesta población ibérica fundada en el año 142 después del Diluvio Universal () por Túbal, nieto de Noé e hijo de Jafet, desterrando el juego de palabras Túbal, Tubela, Tudela. Según el canónigo José Conchillos, fue el monje galo Fr. Juan Leyder en 1307 el primero en promulgar la idea, siendo posteriormente transmitida y propagada por multitud de autores de los siglos y (incluido el archivero Juan Antonio Fernández). Según esta leyenda, Túbal fundó dos poblaciones en Navarra, Tubala y Tubela, que con el tiempo se convertirían en Tafalla y Tudela.
Prehistoria y Edad Antigua miniatura|Un fragmento de cerámica incisa cruciforme (I Edad del Hierro) y otro de Terra Sigillata Gálica (romana) encontrados en Tudela miniatura|Panorámica de Tudela, con la Catedral en primer término dentro del Casco Antiguo de la ciudad y el Ensanche moderno al fondo En el municipio de Tudela se han identificado restos inequívocos (materiales líticos y cerámicos) que hablan de asentamientos humanos desde el Paleolítico inferior, en concreto del Musteriense (periodo cultural que pertenece todavía a los Homo neanderthalensis). Se han hallado restos líticos de esta época cerca del cerro de Santa Bárbara, en la segunda terraza del Queiles, destacando una punta musteriense de más de 40-50.000 años de antigüedad.Marín-Royo, L.M. (1978). Historia de la villa de Tudela. Desde sus orígenes hasta 1390. CSIC, Institución Príncipe de Viana, Diputación Foral de Navarra, 542 pp. También se han encontrado yacimientos de esta época en las terrazas de la cuenca de la Balsa del Purguer, a 9 km del centro de Tudela. Finalmente, en el término de Las Labradas, se ha encontrado un bifaz amigdaloide que hay que situar en un periodo anterior al Musteriense. Los escasos restos paleolíticos tudelanos y áreas circundantes se centran en el margen derecho del río Ebro. El margen izquierdo parece que estuvo despoblado durante esta época. No obstante, este tipo de restos no son indicativos de un poblamiento estable, sino restos aislados de algún grupo nómada.
En Tudela encontramos muy pocos restos provenientes del Mesolítico. De esta época data, por ejemplo, un tranchete tardenoisiense encontrado en el monte de Santa Quiteria. Estos restos sugieren ya la existencia de pequeños núcleos de población, dispersos y muy poco abundantes en los alrededores próximos de Tudela. Serían sociedades humanas dedicadas a la recolección vegetal, al protocultivo y el pastoreo.
En el municipio de Tudela se han encontrado bastantes restos correspondientes al Neolítico, como piezas de cerámica y útiles de sílex (lascas, buriles, etc.). En la actualidad se conocen más de cuarenta yacimientos, todos los cuales parecen pertenecer al Neolítico final y principios de la Edad del Bronce (pertenecientes a la Cultura del Vaso Campaniforme). La mayoría de estos talleres y yacimientos se han encontrado en el margen derecho del río Ebro. No obstante, varios yacimientos han sido hallados en el margen izquierdo, en la orilla de los barrancos que provienen de las Bardenas.
No se han encontrado restos de la Edad del Bronce en las cercanías de Tudela, aunque sí en su municipio. Este hecho se debe, quizás, a que los poblamientos del Bronce se desplazaron hacia el margen izquierdo del Ebro, en concreto hacia las Bardenas lejos del río y sus afluentes. Los restos más cercanos a Tudela se sitúan en la caseta de Mari Juan, a unos 7 km del centro de la ciudad, y se trata de cerámicas campaniformes con gran calidad en la decoración incisa e impresa.
Época celta y celtíbera (-) En el Sur de Navarra se conocen multitud de poblados celtas, posteriormente celtiberizados, entre los que destaca en importancia el del Cabezo de la Cruz de Cortes, en medio de la llanura aluvial del Ebro. Los poblados celtas del Valle del Ebro de la I Edad del Hierro se ubicaban sobre pequeños cerros o colinas de difícil acceso, o en el caso de que la subida fuera practicable se protegían con murallas, con claro valor estratégico, tanto defensivo como económico. Eran poblados o agrupaciones rurales que en casi ningún caso superaban los cien habitantes. Hoy se sabe que en el Cerro de Santa Bárbara, junto al Casco Antiguo de Tudela, había un importante poblado celta, después celtíbero, junto a las fértiles tierras de la ribera tudelana del Ebro. El Cerro de Santa Bárbara representa un lugar estratégico que seguramente no debió pasar desapercibido a los pueblos celtas y celtíberos.
En 1988, en excavaciones arqueológicas en el Cerro de Santa Bárbara se hallaron restos arqueológicos pertenecientes a la I Edad del Hierro.Bienes-Calvo, J.J. (2000). Desde la Prehistoria hasta el . En: El Patrimonio histórico y medioambiental de Tudela: una perspectiva interdisciplinar, Primer Curso de Verano de Tudela, M.I. Ayuntamiento de Tudela, p. 9-22. Estas excavaciones permitieron atestiguar dos grandes periodos culturales en el poblado del Cerro de Santa Bárbara: el primer poblado corresponde al y al , coincidente con la primera oleada de invasiones celtas (estas invasiones, más que militares, fueron probablemente culturales). De esta época destacan fragmentos de cerámica con decoración excisa y acanalada y un vaso bitroncocónico con asa cuadrada. Junto al nivel más antiguo apareció un muro de vivienda situado en una de las laderas peor situadas del cerro, lo que parece indicar un índice muy alto de poblamiento en el cerro. El segundo poblado data del , en plena Edad del Hierro coincidiendo con el máximo apogeo del poblado del Cerro de la Cruz de Cortes, a 25 km de Tudela. Además de cerámica, se encontró el muro exterior de otra vivienda, semejante a los encontrados en el Cerro de la Cruz. Junto a él y bajo el suelo de la vivienda, se encontró un enterramiento infantil.
En 1999, nuevas excavaciones arqueológicas en el cerro de Santa Bárbara, permitieron encontrar un asentamiento, esta vez celtíbero, de la II Edad del Hierro. No existe una ruptura cronológica cultural abrupta entre el poblado celta y el celtíbero. Todas estas excavaciones parecen sugerir que, en Tudela, existió un poblado celtíbero de dimensiones incluso mayores al del Cerro de la Cruz en Cortes. Hay constancia de que esta población sobrevivió a la invasión romana. La gran duda entonces es porqué los geógrafos romanos no citaron esta población celtíbera tudelana.
Al otro lado del Ebro, dentro del municipio de Tudela, se ha encontrado otro poblado celtíbero: el del Cerro de San Gregorio. Diversas excavaciones han dejado al descubierto un gran número de muros exteriores de viviendas y de fortificaciones. Los primeros restos parecen pertenecer a la I Edad del Hierro, alrededor del 600- Esta aldea se mantuvo como poblado celtíbero hasta la llegada de los romanos, para desaparecer poco después del año
Época romana (-) Se sabe que el ejército cartaginés de Asdrúbal atravesó territorio vascón a finales del , por lo que quizás conquistara el poblado celtíbero del Cerro de Santa Bárbara de Tudela. Posteriormente, Aníbal conquistó toda la Hispania al sur del río Ebro, incluyendo seguramente los poblados celtíberos del Sur de Navarra. Finalmente, Aníbal fue derrotado por los ejércitos romanos, y éstos iniciaron la conquista de Hispania (guerras celtibéricas del ). Pompeyo, fundador de Pompaelo (Pamplona) sobre la ceca vascona Iruña (o Bengoda), y vencedor en las Guerras Sertorianas (), recompensó a sus aliados vascones, ampliando sus dominios territoriales y concediéndoles derechos de ciudadanía romana. Pompeyo pudo ceder a los vascones el control de varias cecas celtíberas, entre ellas Kalakorikos (Calahorra) y Kaiskata (Cascante), las cuales pasaron a ser consideradas desde ese momento como ciudades vasco-romanas (Calagurris y Cascantum).Ramírez-Sádaba, J.L. (2006). Las ciudades vasconas según las fuentes literarias y su evolución en la tardoantigüedad. Antig. crist (Murcia) XXIII, p.185-199 La latinización del territorio vascorromano se completó en el y, probablemente, el celta y el euskera dejaron de hablarse en las ciudades vascorromanas a lo largo del , conservándose únicamente el euskera en las montañas del Norte de Navarra. izquierda|miniatura|300x300px|Mosaico de la Villa romana del Ramalete (), en el Museo de Navarra Diversas excavaciones han encontrado restos de época romana en diferentes partes del término municipal, como son la villa romana del Ramalete, cerámica romana en el Cerro de Santa Bárbara y dentro del casco antiguo de Tudela.https://ciudadtudela.com/epoca-romana/ Los restos arqueológicos romanos más llamativos son los de la villa del Ramalete, que se encontraron en el Soto de su mismo nombre junto al río Ebro aguas arriba de Tudela.Taracena, B. y Vázquez de Parga, L. (1949). La villa romana del Ramalete. Príncipe de Viana, n.º 34, p. 225-235. Aunque este soto pertenece al municipio de Tudela, se sitúa muy cerca de Castejón, por lo que en muchos tratados suelen localizar la villa del Ramalete en el término de Castejón. La magnífica villa del Ramalete tenía 8 habitaciones o salas. En ella se encontraron tres impresionantes mosaicos hipocaustos del , restos de unas termas en bastante buen estado de conservación, pinturas en las paredes, y restos de cerámica del tipo terra sigillata (cerámica sellada por el fabricador romano). Lo importante de este hallazgo fue la confirmación de la presencia de villas en las mejanas del río Ebro, a las que habría que añadir la del Soto de los Tetones o la de Mosquera. Aunque la villa del Ramalete pertenece al municipio de Tudela y se propone como una evidencia de que Tudela pudo ir adquiriendo importancia durante el Imperio Romano, hay que tener en cuenta que, en realidad, esta villa está más cerca de la civitas romana Graccurris (Alfaro) que de la propia Tudela. No obstante demuestra la existencia de una vía romana de importancia a lo largo del río Ebro que llevaba a Tudela.
Los primeros restos romanos asociados con seguridad a muros y pavimentos dentro del Casco Antiguo de la ciudad se descubrieron en las excavaciones realizadas entre 1984 y 1985 en el entorno de la Iglesia de la Magdalena. Asociado a uno de los muros, se identificaron cerámicas romanas fechadas en el Otro de los muros fue fechado en época romana tardía, de los siglos y (también se recogieron fragmentos de cerámica tardorromana, con decoración estampada, de los siglos y ). Hay testimonios escritos contemporáneos que parecen indicar que esta aldea romana era conocida como Tutela. El poeta hispanorromano Marco Valerio Marcial, por ejemplo, cita a Tudela junto a su nativa Bilbilis en el epigrama 55 del libro IV.nosotros, nacidos de celtas e iberos, no nos avergoncemos de hacer resonar en gratos versos los nombres un tanto ásperos de nuestra tierra: a Bilbilis, la mejor por sus crueles espadas, que vence tanto a los cálibes como a los nóricos; a Plátea, que resuena por su hierro, a la que con su escaso pero inquieto caudal circunda el Jalón, que templa las armas; a Tudela y a los coros de danzas de Rixamas,... Esta pequeña aldea romana debió crecer a expensas de pobladores celtíberos, vascones y otros grupos, todos ellos ampliamente romanizados.Ollé, J. (1987-1998). "Navarra y Pamplona hasta el 905", en Mygale.org