thumb|300px|Mapa neerlandés de Formosa y las Pescadores del cartógrafo Johannes Vingboons conservado en el Nationaal Archief (La Haya).
Originalmente poblada por pueblos malayo-polinesios, la isla de Taiwán entraría en el en el escenario político internacional al pasar a ser controlada por neerlandeses, españoles y por el imperio manchú de la dinastía Qing. Este último acabaría cediendo la isla a Japón en 1895, tras la derrota en la primera guerra sino-japonesa. La isla volvió a la soberanía china en 1945, tras la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial. En 1949 Taiwán se convirtió en el refugio de los nacionalistas chinos del Kuomintang, perdedores de la guerra civil china frente al Partido Comunista de China, y desde entonces hasta la actualidad se ha mantenido el régimen de la República de China.
En este tiempo (entre el y el año 1949) Taiwán vivió dos breves periodos de independencia: de 1662 a 1683 como Reino de Tungning, y 184 días del año 1895 como República de Formosa.
Este artículo trata de la historia de Taiwán hasta 1949. Para la etapa posterior, véase el artículo Historia de la República de China en Taiwán.
Prehistoria
La isla de Taiwán ha estado habitada desde hace al menos 30000 años. Aunque no se conocen las características de los pueblos más antiguos que vivieron en la isla, parece que hace alrededor de 4000 años la población permanente perteneció al grupo lingüístico malayo-polinesio. En la actualidad, las lenguas malayo-polinesias se extienden desde la Isla de Pascua en el Pacífico occidental hasta la isla de Madagascar frente a las costas de África. Este dominio lingüístico forma un triángulo con Taiwán como vértice septentrional.
Algunos arqueólogos han expresado la convicción de que las culturas paleolíticas y neolíticas de Taiwán muestran una enorme similitud con las culturas costáneas en la China continental, aunque es posible que estas conclusiones estén influidas por posturas ideológicas nacionalistas.
Hasta el , la población malayo-polinesia de Taiwán vivió como una sociedades agrícolas poco desarrolladas. La falta de lenguaje escrito hace que se conozca muy poco de esta parte de la historia taiwanesa. Será a partir del cuando, con la llegada de los europeos y de los chinos, la isla pasa a ser parte del mapa político y diplomático internacional.
Primeros contactos con los europeos
Los navegantes portugueses fueron los primeros europeos que avistaron la isla, por la que pasaban en la ruta comercial que unía la colonia portuguesa de Malaca con Japón. Estos dieron a la isla el nombre con el que se la conocería hasta épocas recientes en Occidente: Formosa ("hermosa"). En español, la isla fue conocida como Isla Hermosa durante los siglos y .
Aunque los portugueses avistaron la isla desde el mar y le dieron el nombre de Formosa a principio del , ningún europeo llegó a pisar la isla hasta julio de 1582 cuando un barco portugués que hacía la ruta entre Macao y Japón naufragó junto a la costa de la isla. Varios jesuitas portugueses y españoles formaban parte de la tripulación, que se refugió en la isla. A uno de estos jesuitas, el portugués Francisco Pirez, corresponde la primera descripción escrita de la isla en un idioma europeo.
Taiwán bajo control neerlandés
Aunque los japoneses, tras la unificación bajo el shogunato Tokugawa, intentaron sin éxito la conquista de la isla, serían los neerlandeses quienes conseguirían por primera vez imponer un sistema de gobierno sobre la población aborigen de la isla.
En 1602, los neerlandeses establecieron en Batavia, actual Yakarta, en la isla de Java, la sede de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, destinada a organizar el comercio entre la provincia y Asia Oriental. Desde su base en Batavia, los neerlandeses consiguieron establecer relaciones comerciales con el shogunato japonés, que les permitió el acceso al puerto de Nagasaki en 1609. La Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales quiso también establecer contactos comerciales con China, que, bajo la dinastía Ming, se había aislado voluntariamente del comercio internacional. En su afán por acceder a los mercados chinos, los neerlandeses llegaron a atacar la colonia portuguesa de Macao en 1622, donde fueron derrotados por las fuerzas portuguesas. Tras ese incidente, las fuerzas neerlandesas comandadas por Cornelis Reijerszoon se enfrentaron al Imperio Ming en las Islas Pescadores, tras lo cual llegaron a un pacto con la corte china por el que los neerlandeses se establecieron en Taiwán mientras que el imperio Ming abría las puertas de su mercado a la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales.
En Taiwán, los neerlandeses se impusieron a los aborígenes estableciendo su base cerca de la actual ciudad de Tainan, en el sur de la isla.
La presencia española en Taiwán
El control neerlandés de la isla resultaba ser negativo para España, debido al floreciente comercio entre los mercaderes chinos y la colonia española de Manila en las islas Filipinas. La razón principal de ese comercio creciente era la plata que los españoles transportaban a Manila desde el puerto de Acapulco en el virreinato de Nueva España, actualmente México. La plata española atrajo a Manila a un número creciente de mercaderes chinos que llegaron a formar un asentamiento permanente en la ciudad. La presencia neerlandesa en Taiwán suponía una amenaza para los intereses comerciales españoles, y España, por iniciativa del gobernador de Filipinas Luis Pérez Dasmariñas, ocupó finalmente el norte de la isla, estableciendo un asentamiento permanente en el fuerte de San Salvador en la ciudad de Santísima Trinidad (actualmente Keelung) en el año 1626. En 1629, en la localidad de Castillo, actualmente Tamsui, levantaron un nuevo fuerte, el de Santo Domingo.
La presencia de los españoles en el norte de la isla y de los neerlandeses en el sur llevó a una rivalidad entre ambas potencias, que acabó con la ofensiva neerlandesa contra los fuertes españoles en el año 1642. Los españoles se vieron obligados a abandonar la isla, y Holanda se convirtió en la única potencia europea asentada en Taiwán.
El control neerlandés sobre la isla, limitado a las zonas costeras más accesibles, continuaría hasta el año 1662 cuando fueron expulsados de la isla por el rebelde chino Zheng Chenggong, más conocido en el Occidente como Koxinga.
Koxinga
La llegada de los neerlandeses a Taiwán hizo aumentar el número de comerciantes chinos asentados en la isla. En 1650, el número de chinos ascendía ya a 30000 frente a apenas 1000 neerlandeses. El crecimiento de la población china que, a diferencia de los aborígenes, desempeñaba un papel fundamental en el comercio y en la navegación, llevó a un enfrentamiento entre éstos y la clase dirigente neerlandesa. En 1652, el dirigente local chino Guo Huaiyi organizó una rebelión armada contra los neerlandeses. Los neerlandeses consiguieron aplacar la rebelión en una dura represión que se cobró probablemente miles de vidas.
El creciente descontento de la población china con los gobernantes neerlandeses sería aprovechado por Zheng Chenggong (Koxinga), líder militar leal a la dinastía Ming que luchó contra las tropas invasoras manchúes de la nueva dinastía Qing. Koxinga había intentado frenar la conquista manchú de China pero, al ser derrotado por el poderoso ejército de los manchúes, tuvo de huir al sur. Acorralado en la zona de Xiamen y Quemoy, el 1 de abril de 1661 ocupó las Islas Pescadores al mando de su ejército de 25.000 hombres. Desde allí, el 30 de abril atacó a los neerlandeses en Taiwán. El enfrentamiento armado entre las tropas de Koxinga y el ejército neerlandés en la isla se prolongaría hasta el 1 de febrero de 1662, cuando los neerlandeses finalmente abandonaron la isla de Taiwán.
La victoria de Koxinga se debió al apoyo de los chinos establecidos en Taiwán, que deseaban liberarse del poder neerlandés. Desde Taiwán, Koxinga deseaba organizar la reconquista de China para reinstaurar la dinastía Ming. Sin embargo, Koxinga moriría poco después de conquistar Taiwán y sería sucedido como gobernante de la isla por su hijo Zheng Jing, quien a su vez sería sucedido por su hijo, nieto de Koxinga, Zheng Keshuang. Así, la familia Zheng estableció una dinastía de gobernantes chinos sobre la isla, que no reconocían la legitimidad de la dinastía Qing que gobernaba China. Aunque los Zheng mantenían su lealtad nominal a la derrocada dinastía Ming, Taiwán se convirtió, en la práctica, en un reino independiente que estableció un sistema de administración civil sobre la isla, así como relaciones diplomáticas con Japón y las potencias europeas.
El periodo durante el cual Taiwán estuvo controlado por los Zheng se caracterizó por la continuidad de las políticas mercantilistas desarrolladas por los neerlandeses. Además del comercio, el nuevo estado alentó el desarrollo de la agricultura. Esta combinación de desarrollo comercial y agrícola llevó a una prosperidad económica sin precedentes en la isla, cuya población china aumentó hasta llegar a las 120.000 personas.
Esta prosperidad, sin embargo, se vino abajo por el deseo de Zheng Jing de apoyar las insurrecciones contra los Qing en el continente chino. Siguiendo los deseos de su padre Koxinga de derrotar a los invasores y de reinstaurar la legitimidad de los Ming, Zheng Jing decidió intervenir en la guerra civil desatada en China por la Rebelión de los Tres Feudatarios en 1674. Zheng Jing envió a sus tropas al continente a luchar junto a los tres señores feudales Geng Jingzhong, Wu Sangui y Shang Zhixin, que se habían levantado en armas contra la dinastía Qing. La guerra en el continente supuso un lastre enorme para los recursos del estado, tanto económicos como militares. En 1680, la derrota inminente de los rebeldes forzó el abandono de las tropas de Zheng Jing, que volvieron a Taiwán.
Aunque los Qing no habían mostrado inicialmente ningún interés en asumir el control sobre Taiwán, la presencia en la isla de un estado hostil llevó a la corte manchú a plantearse la conquista de la isla. Tras la muerte de Zheng Jing en 1681, tuvo lugar una lucha por la sucesión entre sus dos hijos. Zheng Keshuang se hizo finalmente con el poder, pero el estado se encontraba ya en una situación de suma debilidad.
En 1683, el almirante Shi Lang, que había desertado del ejército taiwanés de los Zheng para unirse al ejército Qing, conquistó las islas Pescadores tras una cruenta batalla. Incapaces de oponer resistencia a la invasión, Zheng Keshuang se rindió y el Imperio Qing ocupó finalmente la isla. Por primera vez en su historia, Taiwán se convertía en parte integrante del Imperio chino.
Taiwán bajo la dinastía Qing
Tras la derrota del estado fundado por Koxinga en Taiwán, muchos de los consejeros del emperador Kangxi en la corte Qing eran partidarios de abandonar Taiwán a su suerte. La isla se había ganado la reputación de guarida de piratas y prófugos, y muchos mandarines de la corte Qing pensaban que sería difícil garantizar una administración estable en la misma, además de que podía convertirse en una carga económica para el imperio.
Sin embargo, el propio Shi Lang, gran conocedor de Taiwán, convenció al Emperador Kangxi para que el Imperio Qing anexionara la isla. Entre otras razones, Shi Lang argumentó que Taiwán suponía una defensa natural de las provincias sureñas de China y, además, existía el riesgo de que, en caso de abandonarla a su suerte, volviera a caer en manos europeas, y esto podría haber resultado perjudicial para China. La influencia de Shi Lang hizo que la corte Qing designara a la isla de Taiwán como una prefectura de la provincia de Fujian, de la que pasaría a formar parte durante los siguientes doscientos años.