Revolución mexicana en TabascoPrincipales protagonistas______________________________________Ignacio Gutiérrez GómezAbraham Bandala PatiñoManuel Mestre GhigliazzaFernando Aguirre ColoradoErnesto Aguirre ColoradoPedro C. ColoradoCarlos Greene RamírezLuis Felipe Domínguez SuárezJosé Eusebio Domínguez SuárezEfraín Cruz AcuñaJosé Acuña PardoN. Balcázar SantanaFederico AparicioDomingo Borrego MorenoJosé Domingo Ramírez GarridoRafael Martínez de EscobarJosé del Carmen Sánchez MagallanesPedro Sánchez MagallanesRamón Sosa TorresAurelio Sosa TorresDomingo C. MagañaIsidro Cortés Rueda
La revolución mexicana en Tabasco comprende las luchas, batallas y enfrentamientos desarrollados en el estado de Tabasco, con motivo de la Revolución mexicana, entre 1910 y 1919.
Durante ese tiempo, la inestabilidad política y social que caracterizó a México se vio reflejada también en Tabasco, donde, en ese período, hubo 13 gobernadores, y en 1918 existieron dos gobernadores y dos congresos estatales al mismo tiempo.
Desde abril de 1910, se escenificaron los primeros alzamientos armados en Tabasco, a cargo de Ignacio Gutiérrez Gómez, en contra de la dictadura de Porfirio Díaz. Más tarde, los revolucionarios tabasqueños se alzarían en contra de Victoriano Huerta.
Una vez derrocado Huerta, Tabasco sería escenario de una intensa lucha de facciones, escenificada por los distintos grupos revolucionarios, destacando la rivalidad entre Luis Felipe Domínguez y Carlos Greene, quienes se enfrascaron en una intensa lucha personal por el poder.
Las hostilidades culminarían hasta 1919, con la llegada del general Carlos Greene a la gubernatura del estado.
Antecedentes Época porfirista
180px|thumb|left|Porfirio Díaz
Este período comprende de 1876 (al término del gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada) a mayo de 1911, cuando el general Porfirio Díaz renunció a la presidencia debido a la Revolución encabezada por Francisco I. Madero, Francisco Villa, Emiliano Zapata y los hermanos Flores Magón. El Porfiriato fue un periodo que provocó grandes desigualdades entre la población mexicana, y generó estabilidad económica y política al costo de la concentración de la riqueza en un pequeño grupo y la supresión de numerosas libertades civiles.
En los 34 años del Porfiriato, se construyeron en México más de 19 mil kilómetros de vías férreas mediante la inversión extranjera; el país quedó comunicado por la red telegráfica; se realizaron inversiones de capital extranjero y se impulsó la industria nacional. A partir de 1893, se sanearon las finanzas, se mejoró el crédito nacional y se alcanzó gran confianza en el exterior, y se organizó el sistema bancario mexicano.
Sin embargo, el general Porfirio Díaz encabezó el ejercicio del poder en el país de manera dictatorial. La situación se prolongó por 34 años, durante los cuales, si bien México experimentó un notable crecimiento económico y estabilidad política, estos logros se realizaron con altos costos económicos y sociales, que pagaron los estratos menos favorecidos de la sociedad. Durante la primera década del , estallaron varias crisis en diversas esferas de la vida nacional, que reflejaban el creciente descontento de algunos sectores marginados.
Tabasco durante el porfiriato La «paz porfiriana» llegó también a Tabasco y, con ella, el momento de sacar al estado del aislamiento en que había permanecido sumergido durante los tres siglos de la Colonia y los primeros años de vida independiente. Durante los 33 años que el general Díaz presidió el gobierno de la República, el estado de Tabasco empezó a cimentar las bases sobre las cuales, aunque paulatinamente, habría de ir superando aquella precaria situación.
Libres ya de convulsiones, los tabasqueños se dieron a la tarea de reconstruir la capital del estado. Gran número de edificios maltrechos por las constantes luchas de años anteriores fueron demolidos para construir otros, de tal suerte que la ciudad de San Juan Bautista fue adquiriendo una fisonomía nueva. La entidad empezó a caminar por la senda del progreso: en 1879, se inauguró el Instituto Juárez; en 1881, el servicio telegráfico que conectaba la Ciudad de México con San Juan Bautista; en 1890, se instaló el alumbrado eléctrico público en la ciudad capital; en diciembre de 1894, se abrieron las puertas del nuevo palacio de gobierno, y en 1901 se inauguró el primer banco.
Tabasco prosperó durante ese lapso de más de tres décadas; pero la inmadurez política de la nación se reflejaba aquí también. Díaz se había perpetuado en el poder, y en Tabasco, Abraham Bandala Patiño había hecho lo mismo: el general fue gobernador de Tabasco, con pequeñas interrupciones en su mandato, desde 1894 hasta diciembre de 1910, esto es, aproximadamente 16 años.
Primeras inconformidades Porfirio Díaz aspiraba a fortalecer el «Progreso» dentro de un «Orden» (véase "Orden y Progreso") que incluía ferrocarriles, puertos, telégrafos y una hacienda equilibrada, pero que excluía la democracia política y la participación de la mayoría de la población en los beneficios sociales. Los levantamientos contra el gobierno de Díaz se volvieron cada vez más frecuentes hasta que, en 1906, se produjeron los trágicos acontecimientos de Río Blanco en Veracruz, y de Cananea en Sonora, en los que murieron un gran número de obreros que fueron sometidos a sangre y fuega por las tropas del gobierno.
El descontento comenzó a adquirir caracteres cada vez más peligrosos para la dictadura. Cuando Francisco I. Madero decidió alzarse contra Porfirio Díaz, abanderado con su lema Sufragio efectivo, No reelección, encontró en un gran número de compatriotas apoyo valiente y firme para su lucha.
Ya desde las postrimerías del , había empezado a sonar en Tabasco el nombre de Domingo Borrego, que pasaría a la historia como uno de los primeros tabasqueños capaces de manifestar abiertamente el descontento contra el gobierno porfirista, a través del periodismo.
El estado era gobernado en ese entonces, por el general Abraham Bandala Patiño, quien, al igual que el presidente Porfirio Díaz, se perpetuaría en la gubernatura estatal durante 16 años, desde 1895 hasta 1910, reelecto en tres ocasiones prácticamente sin oponentes.
En 1902, se fundó en la Villa de Huimanguillo, en la Chontalpa, el Club antirreeleccionista «Melchor Ocampo», para sostener los principios liberales postulados por los hermanos Flores Magón: fue el primer grupo tabasqueño organizado contra la dictadura porfirista; el Club, como era de esperar, fue disuelto con prontitud por Abraham Bandala, gobernador del estado. Sin embargo, el descontento había empezado a manifestarse, y la actividad revolucionaria iría creciendo.
200px|thumb|José María Pino Suárez, llamado "El caballero de la lealtad".
En 1905, Manuel Mestre Ghigliazza tuvo la osadía de publicar en la Revista de Tabasco los postulados del Plan de la Noria y del Plan de Tuxtepec. El mismo Porfirio Díaz había esgrimido en aquellos planes los argumentos de la «no reelección» para justificar su rebelión contra los presidentes Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada. Puesto que luego él mismo se había perpetuado en el poder, reeligiéndose varias veces, la publicación de esos planes estaba prohibida.
La opinión pública de Tabasco había empezado a tomar conciencia de la imposibilidad del régimen para sostenerse, y el número de manifestaciones oposicionistas iba en aumento. Hacia mediados de 1909, se había logrado consolidar el «partido Gutierrista», encabezado por don Ignacio Gutiérrez Gómez, y con sus hermanos Pedro y Policarpo habría de constituirse en una de las principales fuerzas revolucionarias del estado.
Los nombres de muchos tabasqueños oposicionistas empezaron a sonar. Manuel Mestre Ghigliazza incrementó su actividad; José María Pino Suárez se unía, desde Yucatán, a las filas maderistas, y Félix Fulgencio Palavicini había sustituido a José Vasconcelos Calderón en la dirección del Antirreeleccionista, periódico fundado por Francisco I. Madero. Corría el año de 1909, cuando se fundó en Huimanguillo un nuevo club antirreeleccionista, llamado como aquel fundado en 1902, «Melchor Ocampo». El nuevo club postulaba los principios maderistas.
Primer levantamiento armado en Tabasco
El primer levantamiento armado en Tabasco se dio el 5 de abril de 1910, mucho antes de que estallara en el país la Revolución Mexicana, cuando Ignacio Gutiérrez Gómez se levantó en armas en la Chontalpa, en contra de la dictadura de Porfirio Díaz y del gobernador Abraham Bandala Patiño, sin embargo, su movimiento no tuvo éxito y la rebelión fue sofocada rápidamente por el gobernador Bandala.
Presionado por los acontecimientos, el gobernador Abraham Bandala, decide dejar el poder, por lo que el 16 de octubre de 1910, se realizaron en el estado, elecciones para gobernador, resultando ganador don Policarpo Valenzuela, quien era el candidato apoyado por Bandala y Porfirio Díaz. Sin embargo, esto no tranquilizó el clima político en Tabasco, ya que los revolucionarios de la Chontalpa no estaban dispuestos a abandonar la lucha hasta no ver derrocado al antiguo régimen.
Tal era la situación en Tabasco, cuando el 20 de noviembre de 1910, Aquiles Serdán fue asesinado en Puebla y con su muerte, el pueblo entero se sintió agredido y estalló finalmente la lucha armada.
Ignacio Gutiérrez se alza en la Chontalpa 200px|thumb|Ignacio Gutiérrez Gómez. Revolucionario tabasqueño que inició la lucha en Tabasco en diciembre de 1910. Unos meses después de su primer levantamiento armado, Ignacio Gutiérrez Gómez, reorganizó su ejército y secundando el movimiento revolucionario en el estado, el día 19 de diciembre de 1910 se levantó en armas en San Felipe Río Nuevo (hoy poblado Ignacio Gutiérrez, Cárdenas) «El primer gran objetivo de la campaña fue la cabecera municipal, Cárdenas, a donde deberían entrar las fuerzas revolucionarias el día 24 de diciembre». Antes, el 20 de diciembre, tomaron el poblado de Santa Ana (hoy Sánchez Magallanes).
Fallido ataque a Cárdenas Una vez tomado Santa Ana, los revolucionarios se prepararon para atacar la villa de Cárdenas la noche del 23 para el 24 de diciembre. Esta plaza, se encontraba resguardada por tropas federales con mayores pertrechos militares. Para el ataque a Cárdenas, las avanzadas estuvieron a cargo del capitán Daniel Gavilla, que con 50 hombres emprendió camino hacia aquella plaza teniendo las instrucciones de recoger armas y levantar más hombres por el camino, así como esperar a Gutiérrez a tres kilómetros de la entrada, sitio donde éste los alcanzaría en la tarde del día señalado para el ataque.
Por una desobediencia y ansiedad del capitán Gavilla, los maderistas comenzaron el ataque antes de que Gutiérrez llegara con los refuerzos al lugar acordado, y este hecho les costó su primera gran derrota por lo que son perseguidos hasta San Felipe, en donde el 31 de diciembre, son atacados por las fuerzas del gobierno comandadas por el Mayor Juan B. Ulloa, propinándoles una gran derrota y destruyéndoles el poblado. El propio Ignacio Gutiérrez tuvo que huir con su familia y seguidores, teniendo que pasar varios días escondidos en la selva para salvar su vida. Las fuerzas revolucionarias fueron calculadas en 200 o 300 hombres, de los que perdieron 18 por 3 de los atacantes.
Toma de Huimanguillo y Cárdenas