right|thumbnail|180px|G. I. Gurdjieff, fundador de la escuela del cuarto camino.
Introducción El Cuarto Camino es un método de desarrollo y autoconocimiento introducido en Occidente por George Ivanovich Gurdjieff, que busca integrar el pensamiento, las emociones y el cuerpo en la vida cotidiana, sin requerir el aislamiento del mundo. Se lo llama así porque se diferencia de los tres caminos tradicionales: mientras que el Camino del Faquir se centra sólo en el centro motor, el Camino del Monje en el centro emocional y el Camino del Yogui en el centro intelectual, el Cuarto Camino permite a las personas trabajar en su crecimiento interior integrando los tres centros, sin tener que retirarse de la vida ni abandonar sus responsabilidades mundanas.P. D. Ouspensky (1957). El Cuarto Camino. Capítulo 4.
“Aunque en muchos aspectos estos caminos son muy diferentes, lo característico de ellos es que el primer paso es el más difícil. Desde el primer momento mismo tiene usted qué renunciar a todo y hacer lo que se le dice. Si conserva una sola cosa pequeña, no podrá seguir ninguno de estos caminos. De modo que, aunque los tres caminos son buenos en muchos otros aspectos, no son lo suficientemente elásticos. Por ejemplo, no se amoldan a nuestro actual modo de vida. El Faquir es un exagerado hombre nº 1 con pesado predominio del centro instintivo motor. El Monje es un exagerado hombre nº 2 con el centro emocional desarrollado y los otros subdesarrollados. El Yogi es un exagerado hombre nº 3 con el centro intelectual desarrollado y los otros no suficientemente desarrollados. Si sólo existiesen estos tres caminos tradicionales, no habría nada para nosotros, pues estamos demasiado sobre educados para estos caminos. Pero existe un Cuarto Camino que es un camino especial, no una combinación de los otros tres. Es diferente de los otros, primero de todo, en que no hay un renunciamiento externo a las cosas, pues todo el trabajo es interior.” — P. D. Ouspensky (1957), El Cuarto Camino, p. 78.
El objetivo del Cuarto Camino es el estudio de sí, el recuerdo de sí y el desarrollo de sí, para acercarnos a la integración y la conciencia de sí a través de la práctica, el esfuerzo consciente y la atención dirigida. Enseña cómo aumentar y enfocar la atención y la energía de diversas maneras, y minimizar la mecanicidad, la ensoñación y la distracción. Este desarrollo interior es el inicio de un posible proceso de cambio posterior, cuyo objetivo es transformar al ser humano en lo que debería ser.P. D. Ouspensky (1947). Psicología de la posible evolución del hombre.
“Nuestra idea fundamental va a ser que el hombre, tal como lo conocemos, no es un ser completo; que la naturaleza lo desarrolla sólo hasta un cierto punto y que luego lo deja, para que siga desarrollándose por sus propios esfuerzos e iniciativas, o vivir y morir tal cual nació, o degenerar y perder su capacidad de desarrollo. En este caso la evolución del hombre querrá decir el desarrollo de ciertas cualidades y rasgos interiores que generalmente permanecen sin crecer y que no pueden desarrollarse por sí solos. La experiencia y la observación muestran que ese desarrollo es posible sólo en ciertas condiciones determinadas, con esfuerzos de cierta clase por parte del hombre mismo, y con ayuda suficiente de aquellos que comenzaron antes un trabajo similar y que ya han obtenido un cierto grado de desarrollo, o por lo menos cierto conocimiento de los métodos.” — P. D. Ouspensky (1947), Psicología de la posible evolución del hombre, p. 4.
Orígenes históricos Gurdjieff dedicó gran parte de su vida a la búsqueda de conocimientos sobre la naturaleza del ser humano y las leyes universales que rigen la existencia. En su juventud, según su propio relato, la búsqueda de dicho conocimiento lo llevó a emprender numerosos viajes por Oriente y Medio Oriente, recorriendo regiones del Cáucaso, Asia Central, Egipto, Irán, Persia, India y el Tíbet, en contacto con diversas escuelas, monasterios y tradiciones espirituales.
Fruto de esas experiencias, Gurdjieff elaboró un sistema que integraba elementos del sufismo, el cristianismo esotérico, el hermetismo y varias enseñanzas orientales, adaptándolos a un método práctico aplicable a la vida moderna. Su propósito era ofrecer una vía de desarrollo interior accesible al hombre contemporáneo, capaz de integrar cuerpo, emoción y pensamiento sin necesidad de retiro o ascetismo.
“El cuarto camino no exige que uno se retire del mundo, no exige que uno abandone todo aquello por lo que se ha vivido hasta el momento. Este camino comienza mucho más lejos que el del yogui. Esto significa que es necesario estar preparado para entrar en el cuarto camino, y que esta preparación, que es de las más serias, tiene que adquirirse en la vida ordinaria y aplicarla sobre muchos lados diferentes. Además, el hombre que quiere seguir el cuarto camino tiene que reunir en su vida condiciones favorables al trabajo, o por lo menos aquellas que no lo hagan imposible; porque es necesario convencerse de que tanto en la vida exterior como en la vida interior, ciertas condiciones pueden constituir barreras infranqueables para el cuarto camino. Añadamos aún, que este camino, contrariamente al del faquir, al del monje y al del yogui, no tiene una forma definida. Ante todo, tiene que ser hallado. Es la primera prueba. Y es difícil, porque el cuarto camino es mucho menos conocido que los otros tres caminos tradicionales. Son numerosas las personas que nunca han oído hablar de él o que niegan simplemente su existencia o aun su posibilidad. Sin embargo, el comienzo del cuarto camino es más fácil que el comienzo de los caminos del faquir, del monje y del yogui. Es posible seguir el cuarto camino y trabajar en él mientras uno continúa atendiendo sus ocupaciones ordinarias, en las condiciones habituales de la vida, sin cortar las relaciones que uno tiene con la gente, sin abandonar nada. Este camino no exige el renunciamiento. Por el contrario, las condiciones de vida en las que un hombre se encuentra cuando emprende el trabajo —o en las que el trabajo lo sorprende, por así decirlo— son las mejores posibles para él, por lo menos al comienzo. Porque ellas le son naturales. Ellas son el hombre mismo, porque la vida de un hombre y sus condiciones corresponden a lo que él es.” — P. D. Ouspensky (1949), Fragmentos de una enseñanza desconocida.
Luego de pasar más de veinte años en una búsqueda profunda por la verdad, Gurdjieff regresa a Moscú, donde comienza a atraer a sus primeros estudiantes, entre ellos su primo, el escultor Sergey Merkurov, y el excéntrico Rachmilievitch. Con ellos forma el Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre.
En 1914, Gurdjieff anuncia su ballet La lucha de los magos. En 1915 conoce a Peter Demianovich Ouspensky y, en 1916, al compositor Thomas de Hartmann y a su esposa, Olga de Hartmann, quienes se convierten en sus estudiantes. En ese momento contaba con unos treinta alumnos.Gurdjieff, G. I. (1978). Life is Real Only Then, When 'I Am. London: Routledge & Kegan Paul.
En 1917 regresa a Alexandropol y establece una comunidad de estudio temporal en Essentuki, en el Cáucaso, donde trabaja intensamente con un pequeño grupo de alumnos rusos. En la primavera de 1919 conoce al artista Alexandre de Salzmann y a su esposa Jeanne de Salzmann, a quienes acepta también como discípulos. Con la ayuda de Jeanne de Salzmann realiza la primera demostración pública de sus Danzas Sagradas (Movimientos) en la Ópera de Tbilisi, el 22 de junio.
En el otoño de 1919 fundó su Instituto para el Desarrollo Armonioso del Hombre junto al Dr. Leonid Stjoernval, Thomas y Olga de Hartmann, Alexandre y Jeanne de Salzmann, y Julia Ostrowska, como miembros fundadores. Durante este tiempo, Gurdjieff trabaja intensamente en el ballet aún no representado La lucha de los magos.
Entre agosto de 1921 y 1922 viaja por Europa occidental, ofreciendo conferencias y demostraciones de su trabajo en diversas ciudades, entre ellas Berlín y Londres. En este período atrae la lealtad de varios alumnos destacados de Ouspensky, como el editor de la revista The New Age, Alfred Richard Orage.
El 1 de octubre de 1922 establece finalmente el Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre al sur de París, Francia, en el Prieuré des Basses Loges en Avon, cerca del Château de Fontainebleau.Moore, James. Cronología de Gurdjieff. gurdjieff.org
Principios del sistema
La autoobservación y el recuerdo de sí La observación de sí constituye el punto de partida del trabajo interior en el Cuarto Camino. Gurdjieff la consideraba como el primer paso fundamental hacia el despertar. Consiste en el esfuerzo consciente por observar los propios pensamientos, emociones y reacciones sin intentar justificarlos ni modificarlos, y sin identificarse con ellos. A través de esta práctica, se busca constatar la mecanicidad en la que vive el ser humano, y el hecho de que, la mayor parte del tiempo, el humano no actúa, sino que reacciona automáticamente ante los estímulos.
“El método fundamental para el estudio de sí es la observación de sí. Sin una observación de sí correctamente conducida, un hombre no comprenderá jamás las conexiones y las correspondencias de las diversas funciones de su máquina, no comprenderá jamás cómo ni por qué en él ‘todo sucede’.” — P. D. Ouspensky (1949), Fragmentos de una enseñanza desconocida.
El recuerdo de sí representa un nivel más profundo de atención. Mientras que la autoobservación implica dirigir la atención hacia lo que se observa, el recuerdo de sí añade la presencia simultánea del objeto y del sujeto, es decir, el reconocimiento de “yo estoy aquí observando”. Para esto, el primer cambio que se requiere es una separación en la que la atención se divide.
“Nuestro esfuerzo debe ser siempre claro: estar presente, que es el comienzo del recuerdo de sí. Cuando la atención se divide, estoy presente en dos direcciones, tan presente como pueda. Mi atención se dirige en dos direcciones opuestas y yo estoy en el medio. Es el acto del recuerdo de sí.” — Jeanne de Salzmann (2011), La realidad del Ser.
Los tres centros o funciones La enseñanza del Cuarto Camino atribuye diferentes áreas del funcionamiento humano a tres centros principales: intelectual, emocional y motor-instintivo. Cada uno corresponde a una forma distinta de percibir, responder y relacionarse con el entorno. El centro intelectual está relacionado con el pensamiento, la formación de ideas, la memoria y los procesos de razonamiento. El centro emocional interviene en las sensaciones, sentimientos y emociones. El centro motor comprende los movimientos voluntarios, hábitos físicos, reflejos y funciones automáticas del organismo.
Según Gurdjieff, en la vida ordinaria estos centros no actúan en equilibrio, sino que suelen interferirse, lo que conduce a una existencia fragmentada y mecánica. En este sentido, el propósito del Trabajo es armonizarlos para que actúen bajo una dirección más consciente, mediante la observación y el esfuerzo deliberado para unificar pensamiento, emoción y movimiento bajo una misma atención.