Pedro Enríquez de CastillaAlgunos autores también lo mencionan con el nombre de Pedro Enríquez o, en menor medida, con los de Pedro de Castilla, Pedro de Castro o Pedro Enríquez de Castro. Y el eclesiástico e historiador Antonio López Ferreiro señaló que tal vez adoptó este último nombre tras su matrimonio con Isabel de Castro, hija del conde Álvar Pérez de Castro. Cfr. López Ferreiro (1903), p. 222. Y otros autores aseguran que el conde Pedro y sus descendientes son «mal llamados Enríquez» y que deberían apellidarse Castilla. Cfr. Presedo Garazo y Framiñán Santas (2005), p. 113. (c. 1355 - Orense, 2 de mayo de 1400) fue un magnate castellano e hijo ilegítimo de Fadrique Alfonso de Castilla, maestre de la Orden de Santiago.

Fue conde de Trastámara, Lemos, Sarria, Viana y El Bollo, señor de Traba y Castro Caldelas, y también pertiguero mayor de Santiago, comendero mayor de los obispados de Mondoñedo y Lugo y de numerosos monasterios gallegos, como el de Santa María de Meira y San Juan de Poyo, lo que le convertía en el magnate «más poderoso» o «gran señor de Galicia» y en continuador de la saga de miembros de la realeza o vinculados con ella, como el infante Felipe de Castilla, Pedro Fernández de Castro, Fernán Ruiz de Castro y Enrique de Trastámara, que tuvieron grandes posesiones y ejercieron destacados cargos en ese territorio.

En el último periodo de su vida ejerció el cargo de condestable de Castilla y consiguió los señoríos de Ponferrada, Villafranca del Bierzo, Alba de Tormes y Paredes de Nava, y aunque todas sus posesiones fueron confiscadas en 1384 y en 1394, consiguió recuperarlas en ambas ocasiones. Y el prestigioso medievalista Juan Torres Fontes señaló que «su actividad en el terreno político fue grande, aunque siempre sin suerte y en un segundo piano, (y) nada hizo en el aspecto militar y menos aún ejerció su oficio de condestable, sólo útil para cobrar los emolumentos que le correspondían».

Fue nieto del rey Alfonso XI de Castilla.

Orígenes familiares Fue hijo ilegítimo, al igual que su hermana Leonor Enríquez de Castilla, de Fadrique Alfonso de Castilla, maestre de la Orden de Santiago y señor de Haro, y por parte paterna era nieto del rey Alfonso XI de Castilla y de su amante Leonor de Guzmán, pero existe una gran confusión en cuanto a la identidad de su madre, que sin embargo según la mayoría de los historiadores pertenecía a la familia Angulo de Córdoba.300px|miniatura|Interior de la Mezquita-catedral de Córdoba.

Algunos autores aseguran que la madre de Pedro y de su hermana Leonor se llamaba Inés o Constanza de Angulo, y otros afirmaron que esta dama era hija de los nobles cordobeses Lope Alfonso de Angulo y de Elvira Díaz de Aguayo, que falleció en 1370, y que otorgó testamento el 16 de mayo de ese mismo año en Córdoba ante Juan González y Antón Ruiz, afirmando que era la madre del conde Pedro Enríquez y del futuro almirante de Castilla Alfonso Enríquez, aunque otros autores indican que en él solo manifestó ser la madre del conde Pedro Enríquez, como ya señaló en el el padre Francisco Ruano en su obra Casa de Cabrera en Córdoba, donde mencionó que Leonor Enríquez, el conde Pedro y el almirante Alfonso eran hijos de la misma mujer, Constanza de Angulo.

La madre del conde Pedro Enríquez y de su hermana Leonor, según otros autores, se llamaba Leonor o Leonor Manuel de Angulo, y José Pellicer aseguró que fue señora de Mansilla e hija de Luis Manuel y de Beatriz Angulo de Córdoba.Luis Manuel era hijo de Sancho Manuel de Villena y nieto del célebre magnate Don Juan Manuel, y fue asesinado en 1363 junto al infante Fernando de Aragón. Cfr. Losa Serrano (1997), pp. 29-31. Sin embargo, ni Juan Manuel Losa Serrano ni Juan Torres Fontes mencionaron nada sobre el matrimonio o los descendientes de Luis Manuel. Cfr. Torres Fontes (2003), p. 13. La hermana del conde Pedro, Leonor Enríquez, fue señora de Salinas de Añana y esposa de Diego Gómez Sarmiento, que fue mariscal de Castilla, adelantado mayor de Castilla y de Galicia y repostero mayor del rey Juan I de Castilla.

El conde Pedro fue además hermano o hermanastro por parte paterna, aunque la mayoría de los historiadores afirman esto último, del almirante Alfonso Enríquez, que según la mayoría de los autores era hijo de una judía a quien llamaban «la Paloma» por su belleza. Pero hay constancia, a pesar de que ello no es mencionado por la mayoría de los autores, de que Pedro Enríquez tuvo también otro hermano llamado Alfonso Enríquez que fue cazador mayor del rey Juan I de Castilla, aunque Martínez Sopena afirmó que pudo tratarse de una confusión por parte del cronista Fernão Lopes. Y el conde Pedro Enríquez era sobrino del rey Enrique II de Castilla, primo carnal del rey Juan I, y tío de Enrique III, durante cuyos reinados ocupó un destacado lugar debido a su parentesco con ellos y a sus inmensas posesiones concentradas sobre todo en Galicia y en el reino de León.

Biografía Infancia y juventud miniatura|300px|Patio de las Doncellas en los Reales Alcázares de Sevilla. Se desconoce su fecha exacta de nacimiento, aunque debió de ocurrir alrededor del año 1355, según afirmó Jaime de Salazar y Acha. Su padre, Fadrique Alfonso de Castilla, que fue maestre de la Orden de Santiago, señor de Haro y adelantado mayor de la frontera de Andalucía, fue asesinado el día 29 de mayo de 1358 en Sevilla por orden de su hermanastro, Pedro I de Castilla, cuando Pedro Enríquez debía contar con unos tres años de edad. Además, Fernán Pérez de Guzmán describió del siguiente modo en sus Generaciones y semblanzas la apariencia y personalidad del conde Pedro Enríquez:

La descripción anterior, como señaló Correa Arias, descalificaba no solo al conde Pedro sino también a toda la nobleza gallega y a la propia Galicia, difundiendo así una idea sobre ese territorio que se extendería posteriormente por toda Castilla, y el eclesiástico e historiador Antonio López Ferreiro afirmó, como subrayó Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, que el conde Pedro Enríquez «dió muestras de ser más experto en el manejo de la lengua que en el de la espada», y también que «el ejercicio de las armas nunca fué la pasión favorita del Conde D. Pedro Enríquez». Y Pardo de Guevara y Valdés señaló, al compararlo con otros de los personajes retratados por Fernán Pérez de Guzmán en sus Generaciones y semblanzas, que:

En la Crónica del Rey don Pedro, como destacó Pardo de Guevara y Valdés, consta que Pedro Enríquez, al igual que otros miembros de la realeza como los condes Tello y Sancho de Castilla y Alfonso Enríquez, estuvo presente en 1367 en la aldea de Añastro, cercana al municipio de Treviño, poco antes de que se librara la batalla de Nájera. Y también consta en dicha Crónica que durante esa batalla, en la que las tropas de Pedro I de Castilla derrotaron completamente a sus adversarios, Pedro Enríquez combatió junto a Enrique de Trastámara, que mandaba el cuerpo principal del ejército, y junto a uno de los hijos ilegítimos de este último, el conde Alfonso Enríquez, aunque este y Pedro Enríquez fueron apresados durante la batalla al igual que Sancho de Castilla, conde de Alburquerque, y otros muchos nobles, entre los que figuraba el célebre cronista Pedro López de Ayala. Y su victoria en la batalla de Nájera y la huida al reino de Francia de Enrique de Trastámara permitieron a Pedro I asentarse firmemente, aunque momentáneamente, en el trono castellano.

El reinado de Enrique II de Castilla (1369-1379) miniatura|Retrato imaginario de Enrique II de Castilla. José María Rodríguez de Losada. (Ayuntamiento de León). Tras el asesinato de su padre Pedro Enríquez había quedado bajo la protección de su tío carnal, Enrique de Trastámara, y fue el primero de sus hermanos que alcanzó un «gran estado en la Corte» castellana, como señaló Menéndez Pidal de Navascués. Y en 1369, y siendo ya rey de Castilla, Enrique II prohijó a Pedro y a su hermano o hermanastro Alfonso, el futuro almirante, y les permitió usar el apellido Enríquez, por lo que ambos, según Fernando Suárez Bilbao, disfrutaron jurídicamente de un rango equivalente al que tenían el duque de Benavente, Fadrique de Castilla, y el conde de Noreña, Alfonso Enríquez, que eran hijos ilegítimos de Enrique II. Conviene señalar que el apellido patronímico «Enríquez», con el que se conoce al conde Pedro y a muchos de sus familiares, ha sido usado por numerosos historiadores, como señaló Pardo de Guevara y Valdés, «para denominar de forma genérica» a muchos miembros de la Casa de Trastámara, aunque dicho autor subrayó el hecho de que en su época únicamente «correspondió» utilizarlo a los hijos del rey Enrique II. Y González Crespo afirmó que tanto Pedro como su hermano o hermanastro Alfonso llegaron a ocupar, debido a sus vínculos familiares con la realeza, «los primeros puestos en la nueva nobleza trastamarista».

Se desconoce la fecha exacta en que fue nombrado conde de Trastámara y Lemos por su tío Enrique II,En 1366, durante la Guerra Civil Castellana, el rey Enrique II nombró al célebre condestable de Francia Bertrand du Guesclin, como reconocimiento por sus servicios, conde de Trastámara, Lemos y Sarria, aunque nunca llegó a disfrutar realmente de esos bienes. Y ese mismo año el rey Pedro I de Castilla concedió esos mismos títulos al célebre Fernán Ruiz de Castro, que había heredado el dominio directo sobre esos territorios de su padre, Pedro Fernández de Castro, aunque cuando la Guerra Civil finalizó en 1369 Fernán Ruiz de Castro fue hecho prisionero por Enrique II y privado de todos sus títulos y posesiones. Cfr. Pardo de Guevara y Valdés (2000a), p. 210. ya que algunos autores antiguos, como fray Malaquías de la Vega, afirmaron que lo fue en 1367, otros que en 1370, y otros que debió serlo en 1371, antes de ese año, o con total seguridad en el mismo,Alonso López de Haro también señaló que Pedro Enríquez recibió el condado de Trastámara en 1371, y afirmó que aparecía ostentando ese título en un privilegio de ese año en el que se confirmaron sus franquezas a los monederos de la ciudad de Toledo. Cfr. López de Haro (1622), p. 39. aunque lo importante, como señaló Pardo de Guevara, es que a principios de la década de 1370 el conde Pedro Enríquez, gracias a las grandes mercedes que recibió del rey, y especialmente en el reino de Galicia, pasó a ser el «indiscutible abanderado» de los nobles de ese territorio. Su condición de miembro de la familia real le convertía también en el «representante» de la realeza en Galicia, como señaló Muñoz Gómez.

El condado de Trastámara había pertenecido a Enrique II antes de su subida al trono, y tras convertirse en rey este último también concedió grandes posesiones a su hija Leonor de Trastámara, que posteriormente sería reina consorte de Navarra por su matrimonio con Carlos III, a sus hijos ilegítimos Alfonso Enríquez y Fadrique de Castilla, y al marqués de Villena, Alfonso de Aragón el Viejo, que era nieto del rey Jaime II de Aragón. El «antiguo» condado de Trastámara, como señaló Correa Arias, fue siendo progresivamente controlado por la Corona, y hasta que se le concedió a Pedro Enríquez, los mayores señores de Galicia habían sido los miembros de la Casa de Castro. Pero aun así el nuevo conde tuvo que compartir los resortes del poder con el adelantado mayor de Galicia y con los merinos mayores de dicho territorio o sus sustitutos, que eran los representantes de la Corona y a veces miembros de la familia real, aunque en vida de Pedro Enríquez el adelantamiento mayor de Galicia siempre estuvo en poder de la familia Sarmiento.