La ética laica o ética secular es una concepción de la filosofía moral en la que la ética se basa únicamente en facultades humanas como la lógica, la razón, la empatía o la intuición, y no deriva de una supuesta revelación o guía sobrenatural (que es la fuente de la ética religiosa). La ética laica puede ser vista como una amplia variedad de sistemas morales y éticos basados en gran medida en el humanismo, el laicismo y librepensamiento.
La mayoría de los conceptos morales seculares consisten, a gran escala, en la aceptación de los contratos sociales, y a una escala más individual, ya sea en algún tipo de atribución de un valor intrínseco a las cosas, en el intuicionismo ético, o en una deducción lógica que establezca una preferencia por alguna cosa sobre otra, como ocurre con la navaja de Occam. Enfoques como el utilitarismo y el egoísmo ético son considerados bastante más radicales.
Cabe mencionar que el concepto de ética laica no se opone necesariamente ni es inherentemente contrastante con la ética religiosa. Ciertos conjuntos de creencias morales, como la regla de oro o un compromiso para la no violencia, podrían ser tomados por cada posición y ser acordados mutuamente. Asimismo, debe mencionarse que la ética laica se ha desarrollado de manera diferente dadas las diferentes épocas y las diferentes situaciones enfrentadas.
Principios de la ética laica A pesar de la amplitud y diversidad de sus puntos de vista filosóficos, los éticos laicos generalmente comparten uno o más principios:
Los seres humanos, a través de su habilidad de empatizar, son capaces de determinar fundamentos éticos. Los seres humanos, a través de la lógica y la razón, son capaces de inferir principios normativos de comportamiento. Esto puede conducir a la promoción de un sistema de principios morales en el que un grupo amplio de personas, tanto religiosas como no religiosas, puedan estar de acuerdo. Los seres humanos tienen la responsabilidad moral de garantizar que las sociedades y los individuos actúen basados en estos principios éticos. Las sociedades deben, si es posible, avanzar desde una forma menos ética y justa hacia una forma más ética y justa.
En Cómo las personas buenas toman decisiones difíciles: Resolviendo los dilemas de la vida ética, Rushworth Kidder identifica cuatro características generales de un código ético:
Es breve Por lo general no es aclaratorio Puede ser expresado de diversas formas (por ejemplo, afirmativa o negativamente, en palabras sueltas o en una lista de sentencias) Se centra en los valores moralesKidder 2003. 82
Ética humanista Los humanistas aprueban la moral universal basada en el carácter común de la naturaleza humana, y en que el conocimiento del bien y del mal se basa en el mejor entendimiento de nuestros intereses individuales y colectivos, por lo tanto rechaza por completo la fe como una base de acción. El objetivo de la ética humanista es la búsqueda de principios de conducta individual, social y política viables, juzgándolos por su capacidad de mejorar el bienestar humano y la responsabilidad individual, fundamentalmente, eliminando el sufrimiento humano.
La Unión Internacional Humanista Ética (IHEU) es la organización mundial con la que cuentan aquellos que se adhieren a la filosofía de la vida humanista.
El humanismo es una filosofía de vida democrática y ética, la cual afirma que los seres humanos tienen el derecho y la responsabilidad de dar sentido y forma a sus propias vidas. Invita a la construcción de una sociedad más humana mediante una ética basada en los valores humanos y en otros valores naturales dentro del espíritu de la razón y la libre investigación a través de las capacidades humanas. No es teísta o deista, y no acepta visiones sobrenaturales de la realidad.Humanism's Unfinished Agenda
La Ética Humanista, se basa en “la dignidad humana, que es la que nos hace a todos iguales en derechos, oportunidades y libertades, porque certifica que cada uno de nosotros es único, no intercambiable y con los mismos derechos al reconocimiento social que cualquier otro.” (Savater)
La Ética Humanista, suele utilizar una herramienta fundamental que es la empatía, que es el hecho de ponerse en los zapatos ajenos, para imaginar que experimientan los demás en esa situación. Si tenemos empatía automáticamente desarrollamos, solidaridad. Ponerte en el lugar de la otra persona es tomarte en serio al otro, es considerar plenamente su mundo emocional, es considerarlo tanto como a ti mismo, y nada mejor que el juego de roles, o el ponerte en los zapatos ajenos para lograrlo.
La ética es decidir libremente las conductas que cada uno va a seguir así como tener claro que lo motiva a seguirlas. Es lo que paso a paso va construyendo nuestra personalidad, nuestro futuro, para lo cual debe establecerse jerarquías y prioridades, según lo que se desea profundamente. Para tener claro si hay tal libertad habría que estudiar las circunstancias de la elección, los factores que determinaron esa decisión, y las intenciones que mueven a cada uno a hacerlo.
Hay libertad si cada uno determina su criterio de decisión, si no hay una autoridad externa, o poder sobrenatural que le ordene de actuar de una u otra manera, ya que el único valor ético que debe prevalecer es el bienestar del hombre. Por eso es que no hay que preguntarle a nadie que es lo que debes hacer con tu vida, sino preguntárselo a sí mismo. “Haz lo que quieras” no es más que una forma de decirte que te tomes en serio el problema de tu libertad es importante ser capaz de establecer prioridades y de imponer una cierta jerarquía entre lo que de pronto me apetece y lo que en el fondo a la larga quiero.
Fernando Savater, en su obra la Ética para Amador, le dice al hijo ¿Sabes cuál es la única obligación que tenemos en esta vida? Pues no ser imbéciles. Porque el imbécil es el que necesita bastón para caminar, es el que tiene el espíritu débil: el que no quiere nada, el que dice que todo le es igual, el que no tiene claro que es lo que quiere, o que no sabe lo que quiere, el que no tiene valor para ir detrás de lo que quiere, el que se autoengaña, o carece de autoconocimiento para estar claro cual es su camino. Por eso lo contrario de ser moralmente imbécil es tener conciencia, auto consciencia y consciencia social.
Bases de la Ética Humanista
Podemos resumir las bases de la ética en tres:
La libertad, que nos permite explorar, y nos da la posibilidad de elegir, y de escoger entre diferentes alternativas, entre el bien y el mal, lo bueno y lo malo.
La razón que es la herramienta que nos ayuda en la toma de decisiones de lo que es correcto o no. “Los hombres que se guían por la razón, es decir, los hombres que buscan su utilidad bajo la guía de la razón, no apetecen para sí nada que no deseen para los demás hombres, y por ellos, son justos, dignos de confianza y honestos” (Spinoza, Ética).
El conocimiento, ya sea conocimiento interno o autoconocimiento, que nos permitirá saber realmente lo que deseamos o queremos, y las consecuencias que tendrá el obtenerlo, para así no estrellarnos una y otra vez contra lo necesario; como el conocimiento externo de lo que pasa en el mundo para decidir que es lo más conveniente para el bienestar social.
Diferentes Fundamentos de la Ética Laica
Lo biológico, que lleva a animales y humanos a establecer normas para preservar el clan o la propia especie.
Lo neurofisiológico, que a penas estamos descubriendo, que son las neuronas espejos que lleva a las personas a ser más empáticas y por lo tantos más solidarias, lo que permite que se establezcan normas tomando en cuenta al otro.
Lo sociológico, basado en la necesidad de desarrollarnos como personas y en sociedad, y que nos lleva a establecer normas para vivir en paz, y poder crear civilizaciones.
Lo cultural, que hace que cada civilización o grupo social nos deje aprendizajes de lo que les ha funcionado para una vida prospera y pacífica. Tengamos en mente igualmente que muchas cosas las hacemos por costumbre, conductas que pasan de generación en generación, enseñada por nuestros ancestros, quienes nos dijeron que eso era lo que se debía hacer. La socialización y la presión social son fuertes incentivos para mantener a una persona repitiendo ciertas conductas y evitando otras por miedo al ridículo, a la crítica, por querer ser aceptado en el grupo.
Obstáculos a la Ética Laica
Uno de los principales obstáculos a la práctica moral o la ética es el determinismo, las tradiciones, hábitos, las conductas aprendidas, que no dejan la libertad necesaria para que el individuo haga su propia elección, sino que la sociedad le quita esa elección, y no puede por ende responsabilizarse a plenitud de sus elecciones y su conducta. El ejemplo que da el autor es que, si desde pequeño lo educan para ser “un buen guerrero al servicio de su ciudad y se le dijo que la cobardía era algo aborrecible, indigno de un hombre.” Pues este será inevitablemente un buen guerrero, podemos decir que su valentía, arrojo, son partes de sus valores éticos, pues realmente de los valores sociales y culturales, ya que desproveen al individuo de su libertad de elegir su camino. Se puede objetar que aunque un hombre esté bastante programado para actuar como lo hizo, por mucha programación biológica que se tenga los hombres siempre pueden optar finalmente por algo que no está en el programa. Si pero que margen de maniobra o de libertad le queda al individuo, muy poca. Todo dependerá de su personalidad, de su carácter, de su temperamento, de las circunstancias, etc.
Otro obstáculo señalado por Fernando Savater, es que debemos deslindar lo que son órdenes, costumbres o caprichos, de la real voluntad o deseo personal. Así las órdenes y costumbres son elementos externos, deseos de una sociedad que te imponen sus exigencias sin pedirte permiso. Por otro lado, los caprichos salen de adentro, pero van ligados al placer, por el placer mismo, sin ver las consecuencias o si existen otros elementos que realmente nos satisfagan más o que sean más provechosos, para nuestra existencia. Las costumbres pueden tener una injerencia en la vida misma, y es el ejemplo que da con lo que le ocurrió a un sobreviviente del gran terremoto de México es: “cuando un amigo intentó sacar de entre los escombros a una de las víctimas que se resistía inexplicablemente a salir de la trampa” hasta que confesó que era que no llevaba nada puesto. La prohibición de la desnudez, podía más que su propia sobrevivencia.
Otro obstáculo importante puede ser también, la libertad mal utilizada, una libertad sin conocimiento, que entonces se dejaría llevar por la presión de grupo, la influencia, la conformidad, por las necesidades o las pasiones, y que al final lo dejarían lleno de remordimientos, porque se sentiría culpable de no haber hecho el trabajo previo de investigación, que se requería para hacer una buena elección. Muchas veces preferimos ser “esclavos de la circunstancias” y culpar a los demás cuando nuestras decisiones dejan mucho que desear o recostarnos sobre las instrucciones de algún guía espiritual, que nos facilite las decisiones que deben ser personales. “Es así que los partidarios del autoritarismo creen firmemente en lo irresistible y sostienen que es necesario prohibir todo lo que puede resultar avasallador, porque le temen a la libertad”. El temor a la libertad los puede llevar a negarle la libertad a los demás volviéndose controladores de las conductas del resto de la humanidad, quienes ellos piensan tienen que seguir sus criterios personales. Esa prohibición de libertad, evidentemente limita la elección ética que cada uno de nosotros debería hacer.
Problemas que enfrenta la Ética Laica Humanista