miniaturadeimagen|El «coloso» Cecil Rhodes conecta, por vía telegráfica, Ciudad del Cabo y El Cairo. Revista Punch, 10 de diciembre de 1892. thumb|El casco colonial es un icono del colonialismo de las áreas tropicales del planeta.

El imperialismo moderno o neoimperialismo fue una política e ideología de expansión colonial e imperialismo adoptada por las potencias europeas y posteriormente por Estados Unidos y Japón desde finales del hasta principios del , aproximadamente desde la guerra franco-prusiana (1870) hasta comienzos de la Primera Guerra Mundial (1914). El calificativo de «nuevo» es para contrastarlo con la primera ola de colonización europea desde los siglos al y con el imperialismo en general. Se caracteriza por una persecución sin precedentes de lo que ha sido denominado «el imperio por el imperio mismo», una agresiva competición por la adquisición de territorios de ultramar acompañada por la emergencia en los países colonizadores de doctrinas de superioridad racial que negaban la capacidad de los pueblos subyugados para gobernarse por ellos mismos.

Como en 1880 la mayor parte de África todavía estaba sin ocupar por las potencias occidentales, ese continente se constituyó en el principal objetivo de la «nueva» expansión imperialista, dando lugar al llamado «reparto de África». Dicha expansión también tuvo lugar en otras áreas, notablemente en el sureste asiático y las regiones marítimas del este de Asia, Japón se unió a las potencias europeas en el reparto territorial.

Durante las décadas de 1940, 1950 y 1960, una ola de levantamientos independentistas pone fin a los imperios coloniales europeos que aún sobrevivían.

Comienzos

La revolución estadounidense (1775–83) y el colapso del Imperio Español en América alrededor de 1820 terminaron con la primera era del Imperialismo Europeo, particularmente en Gran Bretaña esta revolución mostró las deficiencias del mercantilismo, la doctrina de competencia económica por la riqueza que había sostenido la temprana expansión imperial. En 1846, con la derogación de las "Leyes de los cereales", Gran Bretaña comenzaba a adoptar el concepto de libre comercio.

El declive de la hegemonía Británica luego de la guerra franco-prusiana (1870-71) en el que una coalición de estados alemanes liderados por Prusia venció a Francia, fue ocasionada por cambios en la economía Europea y mundial y del balance continental de poder luego de la ruptura del Concierto Europeo establecido por el Congreso de Viena. El establecimiento de estados-naciones en Alemania e Italia resolvió disputas territoriales en el corazón europeo. Los años desde 1871 a 1914 estuvieron marcados por una paz extremadamente inestable. Francia determinada a recuperar Alsacia-Lorena anexada por Alemania luego de la guerra Franco-Prusiana y Alemania montando ambiciones imperialistas, mantendría a estas dos naciones constantemente preparadas para un conflicto.

Esta competencia se agudizó con la Gran Depresión del año 1873, un prolongado período de deflación de los precios marcado por una grave crisis económica, que presionó a los gobiernos a promover la industria nacional, llevando al abandono generalizado de las ideas de libre comercio entre las potencias de Europa (En Alemania desde 1879 y en Francia desde 1881).

Conferencia de Berlín miniaturadeimagen|Representación de la Conferencia de Berlín La conferencia de Berlín celebrada entre 1884 y 1885, fue convocada por Portugal y Leopoldo II de Bélgica por sus intereses en el estuario del Congo, y organizada por el Canciller de Alemania, Otto von Bismarck, con el fin de resolver los problemas que planteaba la expansión colonial en África y resolver su repartición por las grandes potencias Europeas. La conferencia se realizó debido a los celos y desconfianza con que estas potencias se movían en su expansión colonial de África y coincidió con la aparición del Imperio Alemán como potencia imperial.

Las principales potencias dominantes en la conferencia fueron Francia, Alemania, Gran Bretaña y Portugal. Se reasignaron África sin tener en cuenta las fronteras culturales y lingüísticas que ya se habían establecido. Al final de la conferencia, África se dividió en 50 colonias diferentes. Los asistentes establecieron el control de cada una de estas colonias recién divididas. También planearon, sin comprometerse, poner fin a la trata de esclavos en África. Ningún país africano fue representado.

Se intentó destruir la competencia entre potencias mediante el concepto de "uti possidetis iure" o de "ocupación efectiva" como criterio para el reconocimiento internacional de un reclamo territorial, especialmente en África. La imposición de este tipo de dominio directo hizo necesario el uso de las fuerzas armadas contra los estados y los pueblos indígenas.

Los levantamientos contra el dominio imperial fueron reprimidos sin piedad, especialmente en el llamado genocidio Herero en África del Sudoeste Alemana 1904-1907 y la rebelión Maji Maji en África Oriental Alemana 1905-1907.

Uno de los objetivos de la conferencia fue llegar a acuerdos sobre el comercio, la navegación y límites de África Central.

Gran Bretaña durante la era del Nuevo Imperialismo. miniaturadeimagen|Primer Ministro Británico Benjamin Disraeli y la Reina Victoria En Gran Bretaña, la era del Nuevo Imperialismo marcó un tiempo de significativos cambios económicos. Debido a que el país fue el primero en industrializarse, Gran Bretaña estuvo tecnológicamente adelantada de muchos otros países durante la mayor parte del . Sin embargo, a finales del , otros países como Alemania, Estados Unidos, Rusia e Italia pronto se emparejaron con ella en cuanto a poder tecnológico y económico. Luego de varias décadas de monopolio, el país luchaba por mantener una posición económica dominante, a medida que las demás potencias se involucraban más en los mercados internacionales. En 1870, Gran Bretaña poseía el 31,8% de la capacidad mundial de manufactura, mientras que Estados Unidos tenía el 23,3 % y Alemania el 13,2 %. En 1910, la capacidad industrial de Gran Bretaña había caído al 14,7 % mundial, mientras que en Estados Unidos había aumentado a 35,3 % y en Alemania al 15,9 %. Mientras países como Alemania y Estados Unidos crecían económicamente, comenzaban a involucrarse con el imperialismo, resultando en que los británicos lucharan por mantener su volumen de comercio y la inversión de ultramar.

Gran Bretaña enfrentaba relaciones internacionales tensas con las tres potencias expansionistas (Japón, Alemania e Italia) durante principios del . Antes de 1939, estas tres potencias nunca amenazaron directamente la propia Inglaterra, pero los peligros indirectos eran claros. Por la década de 1930, a Inglaterra le preocupaba que Japón pusiera en peligro sus posesiones en el Lejano Oriente, así como los territorios de la India, Australia y Nueva Zelanda. Italia mostraba interés en el este de África, amenazando al Egipto británico, y el expansionismo alemán en el continente Europeo amenazaba la seguridad de Inglaterra. Con su estabilidad y las explotaciones amenazadas, Gran Bretaña decidió adoptar una política de concesión en lugar de la resistencia, una política que se conoció como de apaciguamiento.

En Gran Bretaña, no había casi oposición antiimperialista. Más allá de algún grupo aislado Marxista, la mayoría pensaba que el imperialismo debía existir, y era mejor que fuera Gran Bretaña su fuerza impulsora. Además se pensaba que el imperialismo británico era una fuerza de bien para el mundo. En 1940, la Sociedad Fabiana estableció la Oficina Fabiana de Investigación Colonial, la cual argumentó que África podría desarrollarse tanto económica como socialmente, pero para que este desarrollo suceda, debía permanecer en el Imperio británico. El poema de 1891 de Rudyard Kipling, "La bandera Inglesa," contiene la estrofa:

Winds of the World, give answer! They are whimpering to and fro--

'And what should they know of England who only England know?--'

'The poor little street-bred people that vapour and fume and brag,'

'They are lifting their heads in the stillness to yelp at the English Flag!'Vientos del mundo, dad la respuesta! Están gimiendo aquí y allá

Y que deberían saber de Inglaterra los que sólo Inglaterra conocen?

La pequeña pobre gente, criada en las calles con vapor y humo y alardean,

Levantan sus cabezas de la quietud para aullar a la bandera Inglesa! Estas líneas muestran la creencia de Kipling de que los británicos que participaban activamente en el imperialismo sabían más acerca de la identidad nacional británica que aquellos cuyas vidas se gastaban únicamente en las metrópolis imperiales. En muchos sentidos, esta nueva forma de imperialismo formó parte de la identidad británica hasta el final de la era del nuevo imperialismo, con la Primera Guerra Mundial.

Implicaciones sociales miniaturadeimagen|La "carga" del hombre blanco. En alusión al poema de Rudyard Kipling.  (Judge magazine, 1° de abril de 1899)|284x284px El Neo-Imperialismo dio origen a nuevos puntos de vista sociales del colonialismo. Rudyard Kipling en su poema "The White Man´s Burden", instó a Estados Unidos a "Tomar la carga" de llevar la civilización europea a los demás pueblos del mundo, independientemente de si estos "otros pueblos" quieran esta civilización o no. Esta parte de "la carga del hombre blanco" es un ejemplo de la actitud de Gran Bretaña hacia la colonización de otros países: Take up the White Man's burden— In patience to abide,

To veil the threat of terror

And check the show of pride;

By open speech and simple,

An hundred times made

To seek another's profit,

And work another's gain.Tomad la carga del hombre blanco Haciendo gala de la paciencia,

Ocultando la amenaza del terror

Y sin soberbia mostrar;

Con discurso franco y sencillo,

Cien veces repetido

De buscar el provecho de otro,

Y labrar la ganancia ajena. Mientras que el darwinismo social se hizo popular en toda Europa Occidental y los Estados Unidos, la "misión civilizadora" francesa y portuguesa (en francés: mission civilisatrice; en portugués: Missão civilizadora) atrajo a muchos hombres de estado europeos, tanto de dentro como de fuera de Francia. Pese a la aparente benevolencia de la noción de "carga del hombre blanco", las consecuencias no deseadas del imperialismo fueron mucho mayores que sus beneficios potenciales. Los gobiernos se hicieron cada vez más paternalistas en casa y descuidaron las libertades individuales de sus ciudadanos. El gasto militar se expandió, conduciendo a una "extralimitación imperial", y se crearon clientes de las elites dominantes en el extranjero que fueron crueles y corruptos, consolidando su poder gracias a los ingresos imperiales y obstaculizando el cambio social y el desarrollo económico contrario a sus ambiciones. También la "construcción nacional" creó muchas veces sentimientos culturales de racismo y xenofobia.

Las principales élites de Europa también encontraron ventajas en la expansión de ultramar. Los grandes monopolios financieros e industriales usaban el apoyo imperial para proteger sus inversiones en el extranjero contra la competencia y las tensiones políticas locales en el extranjero; los burócratas pedían oficinas gubernamentales, los militares deseaban su promoción, y la tradicional alta burguesía buscaba aumentar los beneficios de sus inversiones, títulos oficiales, y altos cargos. Todos estos intereses especiales hicieron que se perpetúe el imperio a largo de la historia.