La Semana Santa en Baeza es la conmemoración anual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo llevada a cabo a través de los cultos externos de las corporaciones penitenciales —y tres gloriosas— de la ciudad con ocasión de la celebración litúrgica de la Pasión y la Pascua en el seno de la Iglesia católica. miniatura|Paso del Cristo de la Columna de Baeza bajando por la calle Rojo de Baeza el Miércoles Santo de 2023
Entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección veintidós hermandades efectúan veintidós procesiones (eminentemente penitenciales, aunque en ellas se incluyan cinco gloriosas) con un total de treinta y cinco pasos (36 si se incluye la reliquia del lignum crucis). Tan extensa nómina cofrade no solo da cuenta de la importancia de la Semana Santa en la vida actual de la ciudad, sino que habla del rico pasado conventual de Baeza durante la Baja Edad Media y la Edad Moderna, cuando era una de las mayores urbes agrarias y manufactureras del Alto Guadalquivir, además de sede episcopal y de la Universidad teológica Santísima Trinidad.
En su configuración actual la Semana Santa en Baeza está regulada por la Agrupación Arciprestal de Cofradías, organismo que no solo publica oficialmente los horarios e itinerarios a seguir por las distintas hermandades en cada una de sus procesiones, sino que además vela por su cumplimiento. Para posibilitar este cometido todas las cofradías —según el horario establecido— han de pedir venia de paso por la carrera oficial establecida al efecto —situada, desde 2010, en la mitad baja de la calle S. Pablo (entre la calle Aguayo y la plaza de España).
La Semana Santa de Baeza fue declara Fiesta de Interés Turístico en 1980 por el Ministerio de Comercio y Turismo del Gobierno de España y de Interés Turístico Nacional de Andalucía en 1998 por la orden del 20 de mayo de 1997 de la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía. Ha sido retransmitida en dos ocasiones por TVE: en 1975 su procesión general,Primero de los vídeos de la retransmisión alojados en la web Youtube.com. y en 1999 dos procesiones —el Jueves y el Viernes Santo— para las cuales se había dividido ad hoc la participación de las corporaciones penitenciales de la ciudad.Primero de los vídeos de la retransmisión alojados en la web Youtube.com Desde 2014 el ayuntamiento de la ciudad se encarga de retransmitir en directo vía Internet el paso por carrera oficial de todas las cofradías;Declaraciones del alcalde, Leocadio Marín, en Fitur 2014 retransmisión que desde 2022 cuenta con la colaboración técnica y la locución aportadas por 9laloma.tv.Noticia de www.horajaen.com miniatura|Cristo de La Expiración pasando bajo el arco de la Puerta de Úbeda (2017)
Historia
Primer Impulso Fundacional: Corporaciones Penitenciales de 1540 a 1563 La primera referencia a una devoción pasionista corporativa en la ciudad nos habla de la fundación de la hermandad del Cristo de La Yedra (crucificado proveniente del convento de S. Francisco) por el obispo R. Fernández de Narváez en 1411, hace seis siglos. Sin embargo, la primera corporación plenamente penitencial sería la cofradía de la Vera+Cruz, establecida también en la casa franciscana hacia 1540, con estatutos confirmados por el ordinario diocesano en 1555 y que realizaba estación de penitencia en la tarde del Jueves Santo. Esta fundación marca el inicio de la primera etapa en la historia de las corporaciones semanasanteras de la ciudad (más o menos coincidente con el período en que se celebran las sesiones del concilio de Trento) y que se extiende a través de las siguientes fundaciones: Las Angustias, probablemente en el convento de Mínimos de la Victoria entre 1550 y 1551, y que haría procesión el Viernes Santo por la tarde; La Soledad de Sto Domingo (1550, denominada Sto Sepulcro desde mediados del ) que llevaría a cabo su procesión penitencial el Viernes Santo por la noche; Ntra Sra de La Cabeza, hermandad de gloria fundada en el convento de La Merced en 1553 y que procesionaría el Domingo de Resurrección; La Humildad, establecida en la Trinidad Calzada en 1563 (coincidiendo con el final del concilio de Trento) con estación de penitencia el Jueves Santo por la tarde.
Las primeras hermandades marcarían la pauta de lo que habría de ser este movimiento asociativo durante la Edad Moderna: un grupo de fieles laicos que se gobernaban a sí mismos, reunidos en torno a una advocación pasionista a cuya devoción celebraban una serie de cultos anuales (el más propio de los cuales era la estación de penitencia en diversos templos de la ciudad, en la que los hermanos de sangre se disciplinaban) y que poseían capilla propia en la iglesia conventual en la que residía la corporación; lugar en el que realizaban sus cultos y enterraban a sus hermanos difuntos. Así pues, la promoción de un cierto culto público y la celebración de exequias y sufragios funerarios eran las notas distintivas de estas corporaciones, generalmente integradas por individuos que precisaban de este tipo de asociación para costearse un nivel de exequias y sufragios a los que no tendrían acceso por la cuantía de su propia hacienda. Del mismo modo, las hermandades colaboraban al sustento de las órdenes mendicantes que las acogían merced a los estipendios que ofrecían por la celebración de sus cultos de reglas; de aquí la estrecha relación (e interdependencia) entre órdenes y hermandades al menos hasta que se cumpla el primer tercio del .
Segundo Impulso Fundacional: Corporaciones Penitenciales entre 1587 y 1603 Veinticuatro años separan los dos impulsos fundacionales originales del mundo cofrade baezano; los que trascurren entre el ya mencionado establecimiento de La Humildad y el de El Paso en el convento de Carmelitas Descalzos de S. Basilio en 1587. Esta corporación celebraba estación de penitencia en la madrugá del Viernes Santo y su fundación fue inmediatamente seguida de otros tres hitos en la historia cofrade de Baeza: La aprobación de los estatutos propiamente penitenciales de la ya existente cofradía de La Yedra (1592),Tanto las reglas de La Vera+Cruz, como las de La Humildad, El Paso y La Yedra están trascritas y estudiadas en SÁNCHEZ HERRERO, José (ed.): CXIX Reglas de Hermandades y Cofradías Andaluzas: Siglos XIV, XV y XVI, Universidad de Huelva, 2002 que sin obligarse a realizar estación de penitencia anual, la llevaría a cabo (cuando así lo decidiera) en la tarde del Miércoles Santo; El establecimiento en el convento de La Merced (1603) de la hermandad nobiliaria de La Expiración, que realizaba estación penitencial y Sermón de las Siete Palabras en las primeras horas de la tarde del Viernes Santo, y La erección de La Sangre, segunda corporación (tras La Humildad) fundada en la casa baezana de la Trinidad Calzada, en 1603 o 1605, y que realizaría procesión de penitencia el Jueves Santo en la noche.
Tercer Período Fundacional: de 1605 a mediados del A excepción de la mencionada hermandad de La Expiración, que parece no haber sobrevivido a la mitad de siglo, la vida de todas las corporaciones hasta aquí referidas continúa y se expande a lo largo del con la hechura de algunas nuevas imágenes cristíferas y particularmente marianas. En lo tocante a las nuevas fundaciones del período, he aquí el probable orden de las mismas: Parece lógico que la hermandad de La Columna abriera este período —sin que podamos asegurar el año exacto— ya que poseemos noticias de su imagen titular a partir de 1648. En cualquier caso, parece ser la primera corporación baezana fundada en una parroquia —la de San Vicente Mártir. Cincuenta años más tarde (1698) se establece La Caída, también en el convento carmelita de S. Basilio: única fundación del período para la que, a día de hoy, tenemos fecha precisa. Finalmente, parece probable que esta etapa final de fundaciones penitenciales durante la Edad Moderna se completara con la erección de la hermandad de Jesús Rescatado (actualmente denominada El Rescate), que se habría establecido en el convento de los Trinitarios Descalzos poco después de 1736.CRUZ CABRERA, José Policarpo: "El imaginario procesional: tradición y vigencia" en MORAL JIMENO, María F. (coord): Baeza, Arte y Patrimonio, 2010, p. 380
Intervencionismo de la Monarquía y Crisis: de mediados del a 1836 El resto del Siglo Ilustrado y los dos primeros tercios del no son favorables a la fundación de nuevas instituciones penitenciales. De hecho, en la segunda mitad del las hermandades de penitencia habrán de hacer frente al intervencionismo de la monarquía de Carlos III que prohíbe la presencia de disciplinantes en los cortejos (1777) e impone severas restricciones a la penitencia pública, a la vez que extiende su control sobre el mundo cofrade al demandar un laborioso proceso de visado de las antiguas reglas corporativas ante el Consejo de Castilla (proceso sustanciado en su mayor parte bajo el reinado de Carlos IV). También durante este período comienza a legislarse en contra del enterramiento dentro de las iglesias, privando a las hermandades de una de sus principales funciones y razones de ser según la mentalidad de la sociedad que las había originado.
En consonancia con las medidas del intervencionismo ilustrado es de notar también la renovación de estatutos llevada a cabo en 1785 por la hermandad de Las Angustias. Con las nuevas reglas se dejaba de realizar la ceremonia del desenclavamiento que precedía a su estación penitencial vespertina del Viernes Santo, sustituyendo los pasos de la urna y la Soledad de María por un único grupo de la Piedad.
A principios del la crítica situación en que el intervencionismo regalista había puesto a las hermandades se intensifica con la dominación napoleónica y los lamentables estragos que supuso en la ciudad. No obstante, tras la Francesada el reinado de Fernando VII se presenta más favorable a instituciones tradicionales como lo son las hermandades de penitencia, momento en el que se refunda en Baeza La Expiración (1830).
Sin embargo, muy pronto suena la hora de la crisis más aguda y en 1836 —bajo la regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias— la Desamortización del ministro Mendizábal da lugar a la abolición de los conventos en los que residían nuestras hermandades, que ante esta situación —y ya de por sí debilitadas por las circunstancias más arriba mencionadas— se ven obligadas a tomar cuantos enseres pueden reunir, a abandonar en muchos casos capillas propias que ya no podían mantener (Vera+Cruz, Soledad, Humildad, Caída) y finalmente a encontrar en la ciudad casas religiosas supervivientes o parroquias en las que poder radicarse con sus imágenes titulares.
Revitalización: De la Creación de la Semana Santa a su Destrucción, 1836-1936 (Romanticismo y Costumbrismo)