Sacatepéquez, oficialmente el Departamento de Sacatepéquez, es uno de los veintidós departamentos que conforman la República de Guatemala, situado en la región central del país. Sacatepéquez limita al norte, con el departamento de Chimaltenango; al sur con el departamento de Escuintla; al este con el departamento de Guatemala; y al oeste con el departamento de Chimaltenango. La cabecera departamental, Antigua Guatemala, se encuentra al oeste de la Ciudad de Guatemala.
Idografia miniaturadeimagen|200px|izquierda|Catedral de Antigua Guatemala, ubicada frente al Parque Central, julio de 2006.
La etimología de Sacatepéquez, según el historiador Fuentes y Guzmán, proviene de la «lengua del país de los Pipiles» en la que sacat significa «yerba o zacate» y tepet significa «cerro»; que quiere decir «cerro de yerba o zacate». El historiador colonial describió así el área que ocupaba el Valle de Sacatepéquez en 1690: «Corre y se dilata este valle después del de Mixco, quebrado en unas y otras lomas y muy levantados y eminentes cerros en la circunvalación de su terreno, por más de treinta y seis leguas circunferentes de su propio territorio; siguiendo el diámetro de su asiento y situación. [...] Su encumbrado y eminente terreno, de sólido y macizo penino, muestra en atezado y lustroso migajón de tierra jugosa y fecunda, la calidad de fructífica y sazonada sustancia.»
Fuentes y Guzmán describió que en 1690 había seis poblados: San Juan, San Pedro, San Lucas y Santiago Sacatepéquez, así como Quiaguistán y Sumpango, los cuales en ese entonces producían manzanas, duraznos, membrillos, peras y chamborote que eran enviados a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.
Antigua Guatemala, Capital del reino
En la época de la colonia fue llamada por Felipe II, como Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros por considerarla como una metrópoli que se había convertido en un emporio de riqueza y de importancia dado que sus habitantes se preocupaban por obtener un desarrollo social, cultural y económico del cual surgieron nuevos valores en la ciencia, las letras y las artes.
El trazo de la nueva ciudad se encomendó al ingeniero real Juan Bautista Antonelli. Nueve años después se levantaban los primeros edificios públicos, templos y viviendas, a los cuales habrían de seguir con el tiempo otras construcciones de mayor suntuosidad, como el Palacio de los Capitanes Generales, el del Ayuntamiento, la Universidad de San Carlos de Borromeo, el Palacio Arzobispal, el Seminario, la Real Aduana, los hospitales, así como los monumentales templos católicos de La Merced, La Catedral, San Francisco y Concepción; así también, las iglesias de El Carmen, Candelaria y Santa Rosa.
Durante esa época surgieron nobles y generosos personajes como el Obispo Francisco Marroquín, el Hermano Pedro José de Betancourt, Fray Bartolomé de las Casas, Fray Domingo de Betanzos, Fray Rodrigo de la Cruz, el Presbítero Mariano Navarrete y otros más de gran recordación, cuya intercesión ayudó a mejorar las condiciones de vida de los indígenas que fueron sacrificados durante varias generaciones para cargar con las pesadas piedras que se utilizaban en la construcción de los edificios de esa época. Durante la colonia, la capital del reino de Guatemala tuvo 37 capitanes generales o gobernadores, entre estos, hubo 3 condes y 2 marqueses, siendo los más sobresalientes el conde de la Gomera y el marqués de Lorenzana.
Doctrinas de los dominicos
miniaturadeimagen|200px|Escudo de la Orden de Predicadores.
Tras la conquista, la Corona española se enfocó en la catequización de los indígenas. Las congregaciones fundadas por los misioneros reales en el Nuevo Mundo fueron llamadas «doctrinas de indios» o simplemente «doctrinas». Originalmente, los frailes tenían únicamente una misión temporal: enseñarle la fe católica a los indígenas, para luego dar paso a parroquias seculares como las establecidas en España; con este fin, los frailes debían haber enseñado los evangelios y el idioma español a los nativos. Ya cuando los indígenas estuvieran catequizados y hablaran español, podrían empezar a vivir en parroquias y a contribuir con el diezmo, como hacían los peninsulares.
Pero este plan nunca se llevó a cabo, principalmente porque la corona perdió el control de las órdenes regulares tan pronto como los miembros de éstas se embarcaron para América. Protegidos por sus privilegios apostólicos para ayudar a la conversión de los indígenas, los misioneros solamente atendieron a la autoridad de sus priores y provinciales, y no a la de las autoridades españolas ni a la de los obispos. Los provinciales de las órdenes, a su vez, únicamente rendían cuentas a los líderes de su orden y no a la corona. Una vez habían establecido una doctrina, protegían sus intereses en ella, incluso en contra de los intereses del rey y de esta forma las doctrinas pasaron a ser pueblos de indios que se quedaron establecidos para todo el resto de la colonia.
Las doctrinas fueron fundadas a discreción de los frailes, ya que tenían libertad completa para establecer comunidades para catequizar a los indígenas, con la esperanza de que estas comunidades pasaran con el tiempo a la jurisdicción de una parroquia secular a la que se le pagaría el diezmo. En realidad, lo que ocurrió fue que las doctrinas crecieron sin control y nunca pasaron al control de parroquias; se formaron alrededor de una cabecera en donde tenían su monasterio permanente los frailes y de dicha cabecera salían los frailes a catequizar o visitar las aldeas y caseríos que pertenecían a la doctrina, y que se conocían como anexos, visitas o pueblos de visita. Así pues, las doctrinas tenían tres características principales: eran independientes de controles externos (tanto civiles como eclesiásticos) eran administradas por un grupo de frailes tenían un número relativamente grande de anexos.
La administración colectiva por parte del grupo de frailes era la característica más importante de las doctrinas ya que garantizaba la continuación del sistema de la comunidad en caso falleciese uno de los dirigentes.
Hasta el 12 de febrero de 1546, fecha en que se erigió la arquidiócesis de México por medio de la bula Super universæ orbis ecclesiæ, las diócesis de Chiapas y de Guatemala fueron sufragáneas de la archidiócesis de Sevilla. Desde ese momento quedaron como sufragáneas de México y entonces, el obispo Francisco Marroquín dividió la administración del valle central de Guatemala entre los frailes de la Orden de Predicadores y los franciscanos. «El Barrio» —modernos departamentos de San Marcos y Huehuetenango— fue asignado a los Mercedarios.
En 1638, los dominicos separaron a sus grandes doctrinas —que les representaban considerables ingresos económicos— en grupos centrados en sus seis conventos, y la doctrinas ubicadas en lo que posteriormente serían los departamentos de Guatemala y de Sacatepéquez quedaron en la jurisdicción del convento de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala:
Doctrinas de los dominicos en la Capitanía General de Guatemala en 1638ConventoDoctrinasConventoDoctrinasGuatemala Chimaltenango Jocotenango Sumpango San Juan Sacatepéquez San Pedro Sacatepéquez Santiago Sacatepéquez Rabinal San Martín Jilotepeque Escuintla Milpas Altas Milpas Bajas San Lucas Sacatepéquez Barrio de Santo DomingoAmatitlán Amatitlán Petapa Mixco San CristóbalVerapaz Cahabón Cobán Chamelco San Cristóbal TacticSonsonate Nahuizalco TacuxcalcoSan Salvador Apastepeque Chontales Cojutepeque Cuscatlán Milpas Bajas TonacatepequeSacapulas Sacapulas Cunén Nebaj Santa Cruz San Andrés Sajcabajá Zacualpa Chichicastenango
El historiador Fuentes y Guzmán relata que en 1681, el vicario dominico de San Pedro Sacatepéquez, fray Francisco de Paz y Quiñónez, O.P., descubrió una veta de piedras rojas y negras mientras paseaba por un riachuelo cercano a su residencia y que cuando este mandó a su fiscal —un indígena ministro de vara negra encargado de que los niños fueran a doctrina— quien le llevó varias libras del material, el que, una vez analizado en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, fue clasificado como rubíes y plata. Poco después, el vicario de Paz y Quiñónez fue nombrado prior del convento y casa grande en la capital del reino y el descubrimiento de la veta quedó en el abandono, aunque en 1690 ya se habían descubierto lavaderos ricos de oro en una región conocida como «Portillo»; el oro era de 23 quilates.
El 17 de enero de 1752, José Vásquez Priego Montaos y Sotomayor —Miembro de la Orden de Santiago y teniente general de los reales ejércitos— fue nombrado Capitán General de Guatemala y de inmediato comenzó la construcción de la Fortaleza de San Fernando en Omoa, Honduras, pero cuando fue a visitar las obras se enfermó y poco después murió en 1753. Durante su corto gobierno creó las alcaldías mayores de Chimaltenango y de Sacatepéquez.
El historiador Domingo Juarros escribió que en 1754, en virtud de una Real Cédula parte de las Reformas Borbónicas, todos los curatos de las órdenes regulares fueron traspasados al clero secular, y en 1766 intentaron unirse las alcaldías mayores de Chimaltenango y Sacatepéquez, pero que no pudo mantenerse la unión, por lo que ambas permanecieron separadas hasta después de la independencia de Centroamérica.
Tras el terremoto de Santa Marta
El año 1773 fue fatídico para la opulenta metrópoli del reino de Guatemala, pues el 29 de julio ocurrió el devastador terremoto de Santa Marta, que arruinó la mayoría de sus hermosos edificios y viviendas, obligando su traslado a la Nueva Guatemala de la Asunción, donde terminó el período colonial en 1821.
Creación del Estado de Guatemala
El Estado de Guatemala fue definido de la siguiente forma por la Asamblea Constituyente de dicho estado que emitió la constitución del mismo el 11 de octubre de 1825: «el estado conservará la denominación de Estado de Guatemala y los forman los pueblos de Guatemala, reunidos en un solo cuerpo. El estado de Guatemala es soberano, independiente y libre en su gobierno y administración interior.»
Chimaltenango y Sacatepéquez formaron en ese tiempo un solo departamento, el cual fue establecido de la siguiente forma:
Cabeceras departamentales y distritos establecidos en 1825CabeceraDistritosAntigua Guatemala Antigua Guatemala San Pedro Sacatepéquez San Lucas Tejar Chimaltenango Jilotepeque San Juan Sacatepéquez Patzún
Por su parte, los poblados del departamento fueron distribuidos de la siguiente forma para la administración de justicia:
<div align=center> {|class="wikitable mw-collapsible" width=80% style=font-size:0.9em |+style=color:black;|Circuitos para la administración de Justiciaen Sacatepéquez/Chimaltenango en 1825 |-style=color:white; align=center| !style="background:#659ec7;" align=center|N.º !style="background:#659ec7;" align=center|Distrito !style="background:#659ec7;" align=center|Circuito !style="background:#659ec7;" align=center|Poblados |- !style=background:lemonchiffon; rowspan=4|8 |style=background:lemonchiffon; rowspan=4|Sacatepéquez |style=background:lemonchiffon;|La Antigua | Antigua Guatemala San Cristóbal Alto San Miguel Milpas Altas Santa Ana Magdalena San Juan Cascón, San Mateo Santa Lucía Santo Tomás Embaulada San Bartolomé San Lucas Santiago Cauque Jocotenango San Felipe Ciudad Vieja San Pedro Las Huertas Alotenango San Lorenzo San Antonio Dueñas Zamora Urías Santa Catalina San Andrés y San Bartolomé Aguas Calientes Santa María San Juan del Obispo |- |style=background:lemonchiffon;|San Juan |San Juan Sacatepéquez, Sumpango, Shenacó, San Pedro Sacatepéquez, San Raymundo y «las labores de estas municipalidades, que expresamente no estén agregadas a otro circuito». |- |style=background:lemonchiffon;|Comalapa |Comalapa, Santa Polonia, Patzum, Tecpam-Guatemala, el Molino, San Martín Jilotepeque y Balanyá
|style=background:lemonchiffon;|Chimaltenango | Chimaltenango Yepocapa