La Alianza polaco-rumana en el periodo de entreguerras (1921-1939) consistió en una serie de tratados firmados en este periodo entre la Segunda República de Polonia y el Reino de Rumania. El primero de ellos fue firmado en 1921 y, en conjunto, los tratados sirvieron de base para las buenas relaciones entre los dos países que duró hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial en el otoño de 1939 y la inmediata derrota polaca.

Contexto europeo thumb|right|Cartel de propaganda polaca durante la guerra polaco-soviética. Inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial, los Tratados de Paz reconocieron el restablecimiento de un estado polaco el primero en más de 100 años. Rumanía acabó la guerra como una nación del bando vencedor, ampliando notablemente su territorio (que comenzó a llamarse "Gran Rumanía" (). Ambos estados tenían, por tanto, razones de peso para defender estos tratados.

Después de haber establecido contactos con Polonia en enero-febrero de 1919 (tras la visita de Stanisław Głąbiński a Bucarest),Mareş Rumanía decidió firmar una alianza que estableciese el aislamiento de la Rusia bolchevique y la protegiese de la recién creada Internacional Comunista; la proclamación de la República Soviética Húngara, la Revolución de Noviembre en Alemania y la toma de Odesa por el Ejército RojoAnghel, "1918-1920..."; Mareş alarmó a los políticos de ambos países. El diplomático Czesław Pruszyński informó al Gobierno de Polonia:Pruszyński, in Mareş

Rumanía no participó en la Guerra Polaco-Soviética, pero permitió el paso de tropas polacas por su territorio. Según otro de los informes de Pruszyński, Rumania facilitó el tránsito de los ciudadanos polacos desde Rusia a sus lugares de origen, y suministró armamento y grano a precios especiales. En este contexto, el Ejército rumano intervino en la Guerra Polaco-Ucraniana contra la República Nacional de Ucrania Occidental (creada en Galicia en el verano de 1919), ayudando a los polacos en Pocutia (véase ocupación rumana de Pokuttya).

El conde Aleksander Skrzyński, actuando con permiso de los dirigentes polacos Ignacy Jan Paderewski y Józef Piłsudski, cursó una oferta al Gobierno rumano de Ion I. C. Brătianu para participar en la futura administración de Ucrania (agosto de 1919); la oferta se reiteró cuando Skrzyński tomó posesión como embajador en Rumanía al mes siguiente.Anghel, "1918-1920..." Alexandru G. Florescu, embajador rumano en Varsovia, informó sobre el proyecto de administración militar común fue:

De acuerdo con la valoración de Florescu, el gabinete de Brătianu expresó su voluntad de establecer contactos con la República Nacional Ucraniana En 1920, un plan similar fue propuesto por el mismo Piłsudski al gobierno de Alexandru Averescu; la oferta fue más específica, indicándose que Rumanía extendería su administración hacia el este (las orillas del Mar Negro, Odessa, y Transnistria). Averescu rechazó de nuevo la propuesta, ya que significaba la participación de su país en la guerra civil rusa.

El primer tratado thumb|right|Polonia en 1939, el norte de Rumania visible al sur de Polonia. El primer tratado fue el "Convenio sobre una alianza defensiva", firmado el en Bucarest. El tratado, válido por un periodo de cinco años, comprometía a ambas partes a prestarse ayuda militar "en el caso de que una de las partes fuese atacada en sus fronteras orientales actuales",Osmanczyk y tenía por finalidad contener a Rusia (desde 1922 , Unión Soviética), que acababa de perder la Guerra Polaco-Soviética. Entre los diplomáticos de los dos países que participaron en las negociaciones se encontraban el general polaco Tadeusz Rozwadowski y el rumano Ion Antonescu. Las ratificaciones del tratado se intercambiaron en Bucarest el y el mismo se registró en la Sociedad de Naciones el 24 de octubre del mismo año.League of Nations Treaty Series, vol. 7, pp. 78-83.

A comienzos de la década de 1920, Rumania, junto con Checoslovaquia y Yugoslavia, creó la Pequeña Entente, una alianza cuyo principal objetivo era la lucha contra el revisionismo de Hungría (que incluía la Transilvania unida con Rumanía tras la Primera Guerra Mundial). El ministro de Asuntos Exteriores de Rumanía, Take Ionescu, intentó que Polonia y Grecia se uniesen a la alianza, pero no resultó posible, en el caso polaco, a causa de los desacuerdos fronterizos entre Polonia y Checoslovaquia. El representante de Rumania en Varsovia declaró a Bucarest:Alexandru G. Florescu, August 13, 1923, in Preda

En 1925 se firmó el Tratado de Locarno. En él Alemania se comprometía a respetar la frontera del Rhin con Francia, a la vez que firmaba convenios de arbitraje con Polonia y Checoslovaquia. El gobierno polaco, no obstante, se sintió traicionado por Francia ya que las fronteras orientales de Alemania no quedaban garantizadas de igual manera que las occidentales. En este ambiente comenzaron las negociaciones para la renovación del tratado entre Polonia y Rumania en los primeros meses de 1926. El ministro rumano de Asuntos Exteriores, Ion G. Duca escribió en un telegrama al embajador rumano en París:Telegram from Ion G. Duca to Constantin I. Diamandy, February 4, 1926, in Preda

Otros tratados thumb|right| La «Gran Rumanía» (1920-1940). El , los Gobiernos polaco y rumano firmaron un Tratado de Alianza para reforzar la seguridad en el este de Europa. En esta ocasión el tratado establecía la alianza contra cualquier ataque, no sólo uno proveniente de la Unión Soviética. Las ratificaciones se intercambiaron en Varsovia el . El tratado se registró en Sociedad de Naciones el .League of Nations Treaty Series, vol. 60, pp. 162-167.

El Convenio fue sustituido por el Tratado de Asistencia Mutua contra la Agresión y de Ayuda Militar, firmado el en Varsovia.

En ese momento, en ambos países, se estaban produciendo cambios políticos. El rey rumano Fernando I murió en 1927, dejando el trono a su nieto, Mihai. Mihai era, sin embargo, menor de edad, y una regencia se hizo cargo de la monarquía hasta la toma de posesión en 1930 de Carol II, padre de Miguel. En Polonia, el movimiento Sanacja tomó el poder después del golpe de Estado de mayo de 1926, que marcó el comienzo de la dictadura de Piłsudski. El , Polonia y Rumanía firmaron un Tratado de Garantía. Alrededor de octubre, se difundieron rumores en Polonia de que Pilsudski estaba considerando al príncipe Nicolás, antiguo regente de Rumania (1927-1930), para el trono polaco vacante, alentados por políticos conservadores como Janusz Radziwiłł. Durante la visita del líder polaco a Rumanía en ese mes, Radziwiłł habló en el Senado sobre la posibilidad de una restauración monárquica (algo interpretado por Zdzisław Lubomirski como el resultado de "una indicación de Piłsudski").Lubomirski, in Anghel, "Mareşalul Piłsudski...", p.75

El crecimiento del poderío alemán y soviético En 1932, con Adolf Hitler cada vez más cercano al poder en Alemania, Polonia trató de asegurar su frontera oriental mediante la negociación de un tratado con los soviéticos y la firma de un pacto de no agresión. Rumania no pudo hacer lo mismo, sin embargo, dado que los soviéticos no habían reconocido la frontera soviético-rumana del río Dniéster (es decir, la pertenencia de Besarabia a Rumanía). En el mismo año, el primer ministro rumano Nicolae Iorga fue informado por el embajador en Varsovia, Grigore Bilciurescu, que los grupos conservadores polacos estaban sopesando la posibilidad de una unión personal de los dos países, con Carol como rey de ambas naciones.Anghel, "Mareşalul Piłsudski...", p.75

Las relaciones entre los dos países empeoraron según sus intereses divergieron. Rumania creó la Entente de los Balcanes en 1934, junto con Yugoslavia, Turquía y Grecia.

Durante el gobierno de Gheorghe Tătărescu (1934-1937), el intento de Rumanía de equilibrar sus alianzas con Polonia y Checoslovaquia fue puesto a prueba por un escándalo político, después de que Jan Šeba, embajador checoslovaco en Bucarest, publicase un volumen abiertamente favorable a un acercamiento entre la Unión Soviética y la Pequeña Entente con un prólogo del ministro de Asuntos Exteriores Kamil Krofta. A principios de 1937 Krofta negó tener conocimiento del contenido del libro y, después de la visita de Tătărescu a Milan Hodža, su homólogo en Praga, Šeba fue relevado de su puesto.Otu El mismo año Tătărescu se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores polaco Józef Beck en Bucarest: este último, que se había opuesto anteriormente a la política favorable al mantenimiento de la situación del defenestrado Nicolae Titulescu, propuso que Rumanía retirase su apoyo a Checoslovaquia y tratase de llegar a un acuerdo con Hungría, sugerencia que fue rechazada.Hitchins, p.432-433

En 1938, a raíz de la crisis checoslovaca, Beck instó al gobierno rumano de Miron Cristea, formado por el Frente de Renacimiento Nacional , a participar en la partición de Checoslovaquia (logrado en los Acuerdos de Múnich), mediante el apoyo a la anexión de Hungría de Rutenia, con la esperanza de que así el regente húngaro Miklós Horthy abandonase las reivindicaciones de su país sobre Transilvania. La oferta fue rechazada por el rey Carol.

En vísperas de la guerra mundial Como la situación era cada vez más volátil en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, los dos países mejoraron sus relaciones de nuevo. En 1938, Richard Franasovici, embajador rumano en Varsovia, informó que:Franasovici, December 16, 1938, in Preda

El ministro de Asuntos Exteriores polaco, Józef Beck, rechazando las pretensiones alemanas en su discurso del 5 de mayo de 1939.|thumb|right Ambos países pronto se ofrecieron asistencia mutua. Tras la partición de Checoslovaquia, el gobierno rumano temía que su país podría ser el siguiente agredido por Alemania. El embajador Franasovici informó en marzo de 1939:Franasovici, in Preda

El ministro de Asuntos Exteriores rumano a comienzos de 1939, Grigore Gafencu que, como su colega polaco, trató de mantener una política de equilibrio entre las grandes potencias.|thumb|left La anulación de los tratados polaco-rumanos fue una de las exigencias de la Unión Soviética durante las negociaciones de esta con franceses, británicos, polacos en los meses anteriores a la Segunda Guerra Mundial, que fracasaron.Lukowski & Zawadzki, p.224

La diplomacia polaca también logró garantías británicas para Rumanía en el Pacto Polaco-británico de Defensa Común de 1939. Los diplomáticos y estrategas polacos consideraban la alianza con Rumania como una parte importante de su política exterior y de defensa -sin embargo, finalmente resultó ser prácticamente irrelevante.

El , gracias sobre todo a la presión francesa,Constantinesco (2004), p. 39 Gran Bretaña y Francia ofrecían una garantía unilaterla a Rumanía, similar a la que ya habían otorgado a Polonia el 31 de marzo.

El , camino de Berlín, el ministro de Asuntos Exteriores rumano se entrevistó con su colega polaco Józef Beck para tratar la ampliación de la alianza entre los dos países para que incluyese un posible ataque alemán a Polonia.Constantinesco (2004), p. 45 Los ministros acordaron, y así comunicaron a británicos y franceses, que habían sugerido la medida, que tal cosa no era necesaria: en caso de un ataque magiar a Rumanía, esta no necesitaría la ayuda polaca y, en caso de un ataque alemán a Polonia, Rumanía no podía ofrecer una asistencia eficaz.

En el período inmediatamente anterior a la guerra, Polonia y Rumanía trataron de evitar que sus acuerdos pareciesen hostiles a Alemania, país con el que ambos seguían tratando de obtener un acuerdo. Tanto Beck como Grigore Gafencu convinieron en este punto en sus negociaciones de abril de 1939 en Cracovia.Prazmowska, p.69-70