thumb|right|300px|Soldados de fortuna en África, 1893 thumb|right|300px|Militar afgano junto a un contratista militar privado británico.
Un mercenario (del latín merces, - edis, «pago») es una persona con preparación y conocimiento militar, la cual realiza un trabajo por una retribución, generalmente económica, o que actúa con el único interés de ganar dinero,mercenario, ria RAE.es participando en algún conflicto bélico en la defensa de un país extranjero. A veces se denomina soldado a sueldo, soldado de fortuna, o militar privado. Normalmente estas personas tienen poca o nula identificación con la ideología, nacionalidad y preferencias políticas o religiosas del bando para el que lucha.
El soldado, que representa a su nación, está dispuesto a luchar por una causa que es de su comunidad o país. Sin embargo, el mercenario lo hace solamente con ánimo de lucro, de ahí que sea conocido también como soldado de fortuna.
También se llama mercenarios a las personas que trabajan o actúan a cambio de dinero o de un beneficio personal, y sin motivaciones política, filosóficas, ideológicas o religiosas.
Los mercenarios y las leyes de la guerra En el protocolo adicional a la Convención de Ginebra del 12 de agosto de 1949 (APGC77), relativa a la protección de las víctimas de conflictos armados internacionales (protocolo I, de 8 de junio de 1977), se establece que un mercenario es cualquier persona que:
Ha sido reclutado o embarcado específicamente con el fin de luchar en un conflicto armado. Toma, en efecto, parte directa en las hostilidades. Su motivación para tomar parte en las hostilidades es principalmente el deseo por el beneficio personal, y de hecho, se le promete una recompensa material por una de las partes en el conflicto, o en favor de esta que excede de forma sustancial al pago que los combatientes de las fuerzas armadas de dicha parte reciben con similares rangos o funciones. No es un nacional de ninguna de las partes en conflicto ni residente de ningún territorio controlado por estas. No es miembro de las fuerzas armadas de ninguna de las partes del conflicto, y No ha sido enviado por ningún Estado ajeno a las partes en conflicto en cumplimiento del deber como miembro de sus fuerzas armadas.
Se debe tener en cuenta que muchos países, incluyendo a los Estados Unidos de América, no son signatarios del Protocolo Adicional de la Convención de Ginebra de 1977 (APGC77), de manera que, aunque dicho protocolo es ampliamente aceptado, no es un documento definitivo.
Según la Tercera Convención de Ginebra, si un soldado es capturado por el enemigo, debe ser tratado como combatiente según la ley, y por lo tanto, como una persona protegida, y considerada como prisionero de guerra, en tanto dicho soldado haya sido puesto a disposición de un tribunal competente (Tercera Convención de Ginebra, artículo 5). Este tribunal debe decidir si la persona en cuestión es un mercenario, usando los criterios del Protocolo Adicional APGC77 o según alguna ley nacional equivalente. En este momento, el mercenario se convierte en un combatiente fuera de la ley, aunque a pesar de ello debe ser tratado con humanidad, y en caso de ser sometido a juicio, no debe ser privado del derecho a un juicio limpio y regular, dado que aún se encuentra cubierto por la Cuarta Convención de Ginebra, artículo 5. La única excepción a este artículo sería que la persona juzgada fuera ciudadano o súbdito de la autoridad nacional que le juzga, en cuyo caso no podría ser considerado un mercenario bajo la cobertura de APGC77, artículo 47.d.
Si tras un juicio regular, es capturado y declarado como mercenario, debe ser tratado como un delincuente común, y podría ser sometido a la pena capital. Debido a que no es ciudadano de ninguna de las partes en conflicto, no podría esperar ser repatriado al final de la guerra. El caso más conocido tras la Segunda Guerra Mundial se dio el 28 de junio de 1976, cuando un tribunal angoleño sentenció a muerte a cuatro mercenarios y a penas de prisión que oscilaban entre los 16 a los 30 años a otros nueve. Los cuatro condenados a muerte, tres británicos y un estadounidense, fueron fusilados el 10 de julio de 1976.
El estatus legal de los contratistas civiles depende de la naturaleza de su trabajo y su nacionalidad con respecto a los combatientes, pero si no han tomado parte activa en la confrontación (APGC77 artículo 47.b), no son mercenarios, y se encuentran bajo la protección de la Convención de Ginebra.
La situación provocada durante la ocupación de Irak de 2003 muestra cuán dificultoso es definir lo que es un mercenario. Mientras los Estados Unidos gobernaron el país, ningún ciudadano estadounidense que trabajara como guardia armado podía ser considerado mercenario, porque eran nacionales de una de las partes en conflicto (APGC77, artículo 47.d). Cuando se transfirió el poder al gobierno interino iraquí, se podía argumentar que, a menos que declararan a estas personas como residentes en Irak, al no ser residentes ni nacionales de un territorio parte en el conflicto (APGC77, artículo 47.d), podrían ser consideradas mercenarios. Si no tuviera lugar ningún juicio de las personas acusadas de ser mercenarios, las alegaciones tenderían a evaporarse en una espiral de acusaciones, denegaciones y contra-acusaciones. Se debe tener en cuenta que los soldados de la coalición en Irak que apoyan al gobierno interino iraquí no son mercenarios, porque todos ellos forman parte de las fuerzas armadas de una de las partes en conflicto o han sido enviados por un estado que no es parte en el conflicto en cumplimiento de su deber como miembro de las fuerzas armadas (APGC77, artículo 47.f).
Gurkas y legionarios de la legión extranjera francesa
thumb|left|200px|Batallón Nusseree, posteriormente denominado 1st Gurkha Rifles, en 1857.
Las dos unidades más reconocidas en las que nacionales de otro país sirven en las fuerzas armadas de una nación extranjera son las brigadas británicas de Gurkhas y la Legión Extranjera Francesa. Pese a su origen ajeno al país al que sirven, los soldados que sirven en estas unidades de élite no se consideran mercenarios.
Los Gurkhas británicos están plenamente integrados como soldados del Ejército Británico. Operan en unidades formadas por brigadas de gurkas que se hallan sujetas bajo las mismas normas y reglamentos que deben cumplir todos los soldados británicos (normas similares se aplican a los Gurkas que sirven en el ejército indio) y de hecho actúan dentro de la estructura de comando del ejército británico, bajo su disciplina y dirección. Los legionarios franceses se integran en unidades de la Legión Extranjera, que son desplegadas y operan como unidades organizadas dentro del ejército francés, estando integradas como parte de las fuerzas armadas de dicho país, sujetas a sus reglas y disciplina; además, a los legionarios se les permite pedir la ciudadanía francesa después de tres años de servicio o tras ser heridos en acción de combate. Esto significa que, como miembros de las fuerzas armadas británicas o francesas, no pueden ser considerados mercenarios según la APGC77, artículo 47.e y la APGC77, artículo 47.f
Mercenarios y leyes nacionales
thumb|200px|La Guardia Suiza. Algunos países tratan de impedir que sus ciudadanos luchen en conflictos a menos que se encuentren bajo el control de sus propias fuerzas armadas:
En 2003, Francia criminalizó las actividades mercenarias tal como son definidas por la Convención de Ginebra para los ciudadanos franceses, residentes permanentes y entidades legales. (Código penal, L436-1, L436-2, L436-3, L436-4, L436-5). En 1998, Sudáfrica aprobó el Acta sobre asistencia militar extranjera, que prohibía a sus ciudadanos o residentes involucrarse en conflictos extranjeros exceptuando las operaciones humanitarias, a menos que un comité gubernamental apruebe su despliegue. En 2005, la legislación fue revisada por el gobierno debido a los ciudadanos sudafricanos que trabajaban como guardias de seguridad en Irak durante la ocupación, y debido al juicio contra Mark Thatcher por la posible financiación y apoyo logístico en relación con un presunto intento de golpe de Estado en Guinea Ecuatorial, organizado por Simon Mann. Según la ley estadounidense Neutrality Act, un ciudadano de los Estados Unidos que participe en un conflicto armado en el que los Estados Unidos sea neutral puede incurrir en responsabilidades penales. Suiza prohibió a sus nacionales el servicio como mercenarios en 1927, a excepción de la Guardia Suiza Pontificia.
Operaciones con mercenarios
Se sabe del uso de mercenarios en los conflictos de la antigua Yugoslavia. Muchos de estos mercenarios eran exsoldados procedentes de los países del antiguo bloque del este, desempleados tras la caída de la Unión Soviética.
Empresas militares privadas
Las empresas militares privadas son compañías que ofrecen logística, mano de obra y otros servicios para fuerzas militares. Sus contratistas son civiles autorizados para acompañar a las tropas en el teatro de operaciones.
Se puede argumentar que las fuerzas paramilitares bajo control privado son funcionalmente mercenarios, en lugar de guardias de seguridad o asesores. Sin embargo, los gobiernos nacionales se reservan el derecho de regular el número, naturaleza de su función y armamento de semejantes fuerzas privadas, aduciendo que no se encuentran empleadas en el frente de batalla en favor de las actividades militares, por lo que no se pueden considerar mercenarios.
Si los empleados de este tipo de empresas se involucran en las actividades militares de forma activa, normalmente se les puede considerar mercenarios, y sus empresas empleadoras pueden llamarse compañías de mercenarios. Cinco de estas compañías, que los medios de comunicación consideraron compañías mercenarias en los años 1990 y 2000 son:
Executive Outcomes Angola, Sierra Leona (cerrada el 31 de diciembre de 1998) Sandline International, Papúa Nueva Guinea, Sierra Leona (cerrada el 16 de abril de 2004) Gurkha Security Guards Ltd, Sierra Leona. S.G.S.I. Group, Ruanda, (durante 1997) Blackwater Worldwide, EUA
En 2004, esta industria de los mercenarios obtuvo un considerable impulso debido sobre todo al empleo de compañías privadas militares por parte de los Estados Unidos y otros miembros de la coalición para trabajos de seguridad en Irak. En marzo de 2004, cuatro empleados de la empresa estadounidense «PMC Blackwater» que vigilaban un almacén de suministros de alimentos fueron atacados y asesinados en Faluya. En unos incidentes cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo, los asesinatos y el subsiguiente descuartizamiento de los cuerpos se convirtieron en el principal argumento usado por el gobierno estadounidense para llevar a cabo la batalla de Faluya que tuvo lugar poco más tarde y que se saldó con cientos de muertos.
Las compañías militares privadas suelen ser vistas con desagrado por las Naciones Unidas (aunque a pesar de ello, la misma ONU ha usado de sus servicios para dar apoyo logístico en África).
En un informe sobre las PMC (private military companies) efectuado por el Ministerio de Asuntos Exteriores británico y publicado en febrero de 2002, este ministerio hace notar que la demanda de servicios militares por parte de la ONU y de organizaciones internacionales podría significar que el empleo de semejantes empresas es más barato que el uso de tropas regulares por parte de los países miembros. En todo caso y a día de hoy, tras considerar el uso de empresas privadas militares como apoyo de las operaciones de Naciones Unidas, el exsecretario general, Kofi Annan, tomó la decisión de prescindir de estas.
Mercenarios en África
Antiguo Egipto
Los primeros datos sobre el uso de mercenarios se remontan hasta el Antiguo Egipto, alrededor del año 1500 a. C., cuando el faraón Ramsés II hizo uso de 18.000 de ellos en el transcurso de sus batallas, pagándoles con lo que saqueaban, la comida y agua.