Númenor o Númenórë, que significa ‘tierra del oeste’ en la lengua quenya, es un reino ficticio del legendarium del escritor británico J. R. R. Tolkien. Es una isla sacada de lo profundo del Gran Mar Belegaer, situada entre la Tierra Media y las Tierras Imperecederas, más cerca de Valinor que de la Tierra Media. Los Valar se la dieron a los Edain en la Segunda Edad, como recompensa por su ayuda durante las Guerras de Beleriand. Sin embargo, muchos de los habitantes dejaron de adorar a Eru Ilúvatar por la influencia de Sauron sobre el rey Ar‑Pharazôn, y finalmente se rebelaron contra los Valar, lo que provocó la destrucción de la isla y la muerte de la mayoría de su población. Númenor también fue conocida por otros nombres: Anadûnë, Andor y Elenna.

Historia Creación de la isla La isla de Númenor se levantó del mar como un regalo de los Valar a los Edain, que habían luchado con los elfos de Beleriand contra Morgoth en las Batallas de Beleriand durante la Primera Edad. A principios de la Segunda Edad, la mayor parte de los Edain que habían sobrevivido abandonaron la Tierra Media y viajaron a la isla, navegando en barcos provistos y dirigidos por los elfos. La migración tomó cincuenta años y trajo de cinco mil a diez mil hombres, mujeres y niños.

El reino se estableció oficialmente en el año 32 S. E., y Elros, hijo de Eärendil, y hermano de Elrond y descendiente de todas las casas reales de los Eldar y Edain, se convirtió en el primer rey de Númenor. Bajo su gobierno, y el de sus descendientes, los númenóreanos se convirtieron en un pueblo poderoso.

Durante mucho tiempo, Númenor mantuvo amistad con los Elfos, tanto de Tol Eressëa como de la Tierra Media. Los elfos de Tol Eressëa trajeron más regalos para la isla, incluyendo habilidades y plantas maravillosas. Entre estos regalos se encontraban siete Palantiri, maravillosas bolas de cristal videntes, que solo fueron entregadas a los Señores de Andúnië. Miles de años después, estos artefactos jugaron un papel clave en la historia de El Señor de los Anillos.

Reyes del mar

Desde los tiempos más tempranos de su historia, los peces del mar eran una parte importante de la dieta númenóreana; quienes proporcionaron este alimento fueron los primeros navegantes de Númenor. Los númenóreanos desarrollaron rápidamente grandes habilidades en la construcción de barcos, y también se convirtieron en marineros expertos, con el deseo de explorar y dominar el océano con sus grandes barcos de vela. Había una limitación en esta actividad, la prohibición de los Valar. Cuando la isla de Númenor había sido otorgada a los Edain, estaba estrictamente prohibido navegar hacia Valinor. Esto se debió a que Valinor se encontraba prohibida para los mortales. Así que los númenóreanos comenzaron a explorar los mares al norte, al este y al sur.

En el año 600 S. E. llegaron a la Tierra Media, y comenzaron a explorar todas sus costas; finalmente, incluso llegaron al Mar del Este en el extremo opuesto de la Tierra Media. Los númenóreanos trajeron los regalos de su civilización superior a los Hombres de la Tierra Media, quienes se refirieron a los númenóreanos como los Reyes del Mar. Las noticias de los númenóreanos se extienden hacia el interior en la Tierra Media; incluso los Ents oyeron hablar de la llegada de Los Grandes Barcos, y lo consideraron como un evento importante en la propia historia de la Tierra Media.

En el año 725 S. E., los númenóreanos habían establecido buenas relaciones con Gil-galad en Lindon, el Rey Supremo de los Noldor en la Tierra Media. El reino de Lindon estaba ubicado en el noroeste de la Tierra Media, y su propia base marítima era los Puertos Grises.

En el año 750 S. E., Aldarion fundó el prestigioso Gremio de los Aventureros, cuyos miembros fueron llamados Uinendili. Esto marcó el ascenso de la clase marinera de Númenor, aunque la historia de Aldarion y Erendis muestra que no todos los númenóreanos eran aficionados al mar.

Aldarion ascendió al Cetro de Númenor en el año 883 S. E. y se le llegó a conocer como el Rey Marinero. Estableció Vinyalondë (más tarde llamado Lond Daer), el primer asentamiento númenóreano en la Tierra Media. Este puerto proporcionó acceso a los grandes bosques de Eriador, que los númenóreanos necesitaban para la construcción de barcos: los suministros de madera en Númenor en sí mismos se habían vuelto insuficientes.

Entre el año 1693 S. E. y 1701 S. E., los númenóreanos asistieron a Gil-galad en la Guerra de Eregion, que se desató después de forjar los Anillos del Poder, en particular el Anillo Único. Tar-Minastir, el undécimo rey de Númenor, reunió una armada y la envió a la ayuda de Gil-galad. Las fuerzas de Númenor no tenían rival en la guerra, y junto con los elfos, pudieron derrotar temporalmente a Sauron, el Señor Oscuro con base en Mordor.

Oscuridad de los reyes de Númenor

El poder creciente de los númenóreanos tenía un lado cada vez más oscuro. Incluso antes de la época de Tar-Minastir, las operaciones forestales que Aldarion había realizado habían seguido expandiéndose y habían devastado grandes regiones arbóreas de Eriador.

Los númenóreanos también establecieron otros asentamientos en la Tierra Media, además de Lond Daer, y pronto llegaron a gobernar un gran imperio costero que no tenía rival. Al principio se habían comprometido con los Hombres de la Tierra Media de manera amistosa, pero en los reinados de los sucesores inmediatos de Tar-Minastir, Tar-Ciryatan (1869‑2029 S. E.) y Tar-Atanamir «el Grande» (2029‑2221 S. E.), se volvieron cada vez más tiránicos, oprimiendo a los Hombres de la Tierra Media y exigiendo un gran tributo.

En el año 2280 S. E., los númenóreanos convirtieron a Umbar, la ciudad portuaria en el sur de la Tierra Media, en una gran fortaleza. En el año 2350 S. E., también expandieron enormemente la ciudad de Pelargir, cerca del delta del Anduin.

Con el tiempo, crecieron los celos en un número cada vez mayor de númenóreanos en contra de los elfos por su inmortalidad, y comenzó a resentirse con la Prohibición de los Valar, además rebelarse contra su autoridad, buscando vida eterna. Aquellos de esta persuasión fueron los Hombres del Rey, mientras que aquellos que permanecieron leales a los Valar y amigos de los elfos fueron los Fieles. En el reinado de Tar-Ancalimon (2221‑2386 S. E.), los Hombres del Rey se convirtieron en una mayoría dominante, y los Fieles en una minoría cada vez más perseguida.

Caída de Númenor En el año 3255 S. E., Ar-Pharazôn, el monarca número 25 de Númenor, navegó a la Tierra Media para desafiar a Sauron, a quien los númenóreanos conocían como Zigûr, había afirmado ser el rey de los Hombres y el señor de la Tierra Media. Ar-Pharazôn atracó en Umbar, pero Sauron al ver el poder de Númenor, se rindió sin luchar.

Sauron fue llevado a Númenor como prisionero, pero pronto sedujo al rey y muchos otros númenóreanos prometiéndoles la vida eterna si adoraban a Melkor. Con Sauron como su asesor, Ar-Pharazôn tenía un templo de quinientos pies (ciento cincuenta metros) de altura erigido en Armenelos, la capital. En este templo se hacía adoración a los Valar en la antigüedad, pero bajo la persuasión de Sauron, se ofrecieron sacrificios humanos a Melkor (los seleccionados para ser sacrificados eran parte de los Fieles).

Durante este tiempo, el Árbol Blanco de Númenor, Nimloth, que estaba frente a la Casa del Rey en Armenelos y cuyo destino se decía que estaba atado a la línea de los reyes, fue cortado y quemado como un sacrificio a Melkor bajo el mandato de Sauron. Isildur, heroicamente y con gran riesgo personal, rescató un fruto del árbol que se convirtió en el Árbol Blanco de Gondor en el futuro, preservando la antigua línea de árboles.

Ar-Pharazôn, bajo el consejo de Sauron, construyó una gran armada y zarpó hacia el Oeste para hacer la guerra a los Valar, con la intención de apoderarse de Valinor, y así lograr la inmortalidad. Sauron se quedó en Númenor. Esta fuerza fue citada por Tolkien como la «mayor fuerza jamás reunida en Arda».

En el año 3319 S. E., Ar-Pharazôn atracó en las orillas de Aman. Como los Valar tenían prohibido actuar directamente contra los Hombres, Manwë, rey de los Valar, invocó a Eru Ilúvatar para que interviniera. La intervención directa de Eru dio como resultado un cataclismo de grandes magnitudes donde la tierra se abrió en dos, tragándose a todos los hombres y la flota que habían desembarcado en Aman. En cambio Númenor, se hundió bajo el océano. Toda la población de la isla, con una notable excepción, se ahogó. Muchos númenóreanos estaban en la isla, pero la mayoría de ellos estaban con Ar-Pharazôn y su armada, y también se encontraron con su destino en el Cambio del Mundo: la Tierra hasta entonces plana se transformó en un globo terráqueo, y las Tierras Inmmortales se ocultaron de Arda para siempre.

Consecuencias

Sauron, también quedó atrapado en el cataclismo que había ayudado a lograr. Fue el único ser que sobrevivió directamente a la inmersión de Númenor, pero su cuerpo pereció y, por lo tanto, su capacidad de transformarse en otras figuras le fue arrebatado. Esta fue la segunda humillación para Sauron en relación con los númenóreanos. Sauron huyó de regreso a la Tierra Media como un «espíritu de odio sobre un viento oscuro», y regresó a Mordor.

Algunos númenóreanos también sobrevivieron, habiendo dejado la isla antes de su cataclismo. Elendil, un líder de los Fieles, había previsto el desastre que iba a ocurrir en Númenor, zarpando con sus hijos y sus seguidores en nueve barcos. Desembarcaron en la Tierra Media y fundaron los dos Reinos en el Exilio: Arnor, en el norte, y Gondor, cerca de Mordor, donde Sauron estaba preparando el escenario para una lucha que duró miles de años. Los dos reinos intentaron emular y venerar los aspectos positivos de la cultura númenóreana. Gondor en particular floreció, y «por un tiempo su esplendor creció, recordando algo del poder de Númenor». Gondor defendió durante mucho tiempo el oeste contra la amenaza de Sauron, pero las semillas de la destrucción final de Sauron estaban en Arnor. Sin embargo, a pesar de los grandes logros de los dos reinos, nunca superaron la gloria de lo que Númenor fue.

De los Hombres del Rey, que servían a Sauron, lograron salvarse algunos. Desembarcaron en Umbar, poblando con el tiempo las regiones del este de la Tierra Media. Los Hombres del Rey fueron conocidos como los Númenóreanos negros y su estirpe sirvió al mal muchos siglos después, hasta los acontecimientos ocurridos en El Señor de los Anillos.

Gobierno

Los máximos gobernantes de Númenor siempre fueron los reyes. Elros fue el primero de ellos y gobernó durante 410 años hasta su muerte, pero a partir de su hijo Vardamir, los Reyes Númenóreanos adoptaron la costumbre de ceder el cetro a su heredero antes de morir, y así se mantuvo hasta los días de Tar-Atanamir.

Los reyes tomaban sus títulos en la lengua quenya. Sin embargo, Ar-Adûnakhôr adoptó su título en adûnaico, la lengua númenóreana, lo que causó un mayor distanciamiento entre la realeza y los Fieles. Años después, Tar-Palantir volvería a adoptar su título en quenya, molesto por lo que habían hecho los otros reyes, aunque Ar-Pharazôn de nuevo volvió al adûnaico.

El cetro era la principal señal de la realeza en Númenor. En un principio pasaba al mayor de los hijos varones, pero Tar-Aldarion solo tuvo una hija y entonces promulgó una ley por la que el cetro pasaría siempre al vástago mayor, sin distinción de sexo. Así, en el año 1075 S. E., Tar-Aldarion cedió el cetro a su hija Ancalimë y se convirtió en la primera Reina. El cetro no pudo ser salvado en el Desastre de Númenor y se hundió con el resto de la isla.