thumbnail|right|Un campo de refugiados para los ruandeses ubicado en lo que hoy es el este de la República Democrática del Congo tras el Genocidio de Ruanda. thumbnail|right|Un campamento en Guinea para refugiados de Sierra Leona. miniaturadeimagen|Campo de refugiados de Kutupalong Un campo de refugiados (o campamento de refugiados) es un asentamiento temporal construido para recibir refugiados. En un único campo pueden llegar a vivir cientos de miles de personas. Normalmente son construidos y administrados por organizaciones internacionales como ACNUR, de las Naciones Unidas, o por organizaciones no gubernamentales —ONG— tales como la Cruz Roja.

Son asentamientos organizados de personas que han huido de su país, de su región o lugar de origen a causa de conflictos armados, intereses económicos en los territorios de origen, violencia generalizada o contra un sector de la población.

Los campamentos de refugiados son generalmente establecidos de forma improvisada y diseñados para satisfacer las necesidades humanas básicas por solo un corto periodo. Algunos campamentos de refugiados son sucios y antihigiénicos. Si los refugiados no pueden regresar (a menudo por una guerra civil) puede ocurrir una crisis humanitaria.

Algunos campamentos de refugiados se han convertido en asentamientos permanentes, como Ain al-Hilweh (Líbano), y han existido durante décadas teniendo importantes implicaciones para los derechos humanos. Otros campos, como el de Bidi Bidi en Uganda o los 59 campamentos de refugiados palestinos establecidos en Cisjordania, Franja de Gaza, Líbano, Siria y Jordania a raíz de la guerra árabe-israelí de 1948, se están convirtiendo en ciudades.

Instalaciones y necesidades Las necesidades de los campos de refugiados se dividen en numerosos apartados gestionados por ACNUR, ONG y organizaciones de diversos países. Las instalaciones de un campo de refugiados deben incluir:

Alojamientos (tiendas de campaña) o contenedores. Según la zona, materiales de construcción locales, artículos esenciales como útiles de cocina, recipientes, mosquiteras y dinero. Higiene (limpieza y aseo). Construcción, rehabilitación, mantenimiento y reparación de los puntos de agua y las letrinas y duchas comunitarias. Apoyo financiero para construir las propias letrinas y duchas. Actividades de promoción de la higiene. Sanidad, que incluye estructuras, planes de contingencia en caso de epidemias, dispositivos mínimos de urgencia en materia de reproducción, programas contra el sida, prevención de la subalimentación para evitar sub o desnutrición, suministros médicos, etc. Equipo de comunicaciones (por ejemplo radio) Protección, que incluye el registro de los refugiados, las llegadas, el acceso a la justicia, el estado de derecho, el carácter civil del asilo, la asistencia individual para la recolocación de los refugiados, la protección de los bandidos (por ejemplo las barreras, los puestos de control, las tropas de mantenimiento de la paz) Educación, que incluye infraestructuras, material y el pago de los profesores. Seguridad alimentaria y medios de subsistencia, acceso a tierra cultivable y semillas, formación profesional, asistencia monetaria, ayuda alimentaria. Gestión de los campos, que incluye la financiación de su mantenimiento, la logística, automóviles, carreteras. Acceso a la energía, combustibles para la cocción, calefacción y electricidad. Uso de la biomasa para hacer ladrillos o energía, hornos mejorados, energía solar en los centros comunitarios, como centros de salud.

Una revisión de 23 estudios que examinan los resultados de los refugiados que han sido parte de un programa de reasentamiento, encontró que ninguno de los estudios cumplía con los criterios de inclusión para la revisión. Por ende, no se sabe con certeza como ayudar a que los refugiados mejoren su integración económica. Esto no implica que estos programas no tengan efectos, solo que no se sabe cuáles son. Resulta sorprendente esta falta de conocimiento, dada la importancia política de tales programas, los niveles de inversión y el número de personas afectadas. Esta brecha de conocimiento debe ser superada con investigaciones más rigurosas.

Duración Las personas pueden quedarse en estos campamentos recibiendo alimento, bebida de emergencia y asistencia médica hasta que sea seguro regresar a sus hogares.

Exportación La mayoría de los campos de refugiados están en países de Asia o África que están próximos a los países en crisis de donde proceden dichos refugiados. No obstante, numerosos países desarrollados de continentes como Europa y América acogen también posteriormente refugiados procedentes de dichos campos, alojándolos generalmente en centros o pisos de acogida.

Así, alrededor de 19 países (Australia, Austria, Benín, Brasil, Burkina Faso, Canadá, Chile, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Irlanda, México, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos) con regularidad aceptan una "cuota de refugiados" de los campos de refugiados. Los campos de refugiados se suelen utilizar para describir los asentamientos de personas que han escapado de la guerra. En los últimos años, la mayoría de los refugiados exportados han venido de Siria, Irán, Afganistán, Irak, Liberia, Somalia y Sudán, que han estado en varias guerras y revoluciones, y la extinta Yugoslavia debido a las guerras yugoslavas.

Estadísticas A finales de 2018, había en el mundo unos 70,8 millones de refugiados, forzados a huir de su país a causa de persecución, conflicto, violencia o violaciones de los derechos humanos, aunque solo 2,6 millones viven en campos de refugiados, el resto vive en zonas urbanas y en viviendas informales. Esto representa un incremento de 2,3 millones de personas respecto a 2017, y un nuevo récord. Dos tercios de los refugiados proceden de estos países: Siria, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar y Somalia.

Los datos actuales muestran que hay una persona desplazada cada 2 segundos, esto es, 30 personas cada minuto, unas 37.000 personas cada día. Solo 2,9 millones de los 6,4 millones de refugiados en edad escolar asistían a la escuela en 2016. En total, 1,5 millones de niños refugiados carecen de escuela primaria, y otros 2 millones de escuela secundaria, en total, 3,5 millones. El 61% de los niños refugiados y menos del 50% de los refugiados en países pobres asiste a la escuela. El 23% de niños refugiados y el 9% de los refugiados en países pobres asiste a la escuela. Solo un 1% de los refugiados llega a la universidad. Por cada 10 niños que van a la escuela primaria, solo lo hacen 8 niñas, y por cada 10 niños en la escuela secundaria, solo asisten 7 niñas.

Países más conflictivos En la República Centroafricana, desde 2013, 1 millón de personas han sido expulsadas de sus casas, y han buscado refugio en mezquitas o iglesias y en países vecinos: Camerún, la República Democrática del Congo, Chad y la República del Congo.

En América Central, El Salvador, Guatemala y Honduras han visto una escalada de violencia debido a los grupos violentos, especialmente de las maras. El 90% de los buscadores de asilo en México procede del TNAC (NTCA countries).

En Europa, el conflicto de Siria, Irak y otras partes del mundo ha provocado una escalada de los refugiados que buscan asilo en los países más cercanos. Desde 2015, más de 1,4 millones de personas han huido en barcos hacia Grecia, Italia y España.

En Irak, más de 3 millones de personas han sido desplazados a lo largo del país de principios de 2014 y más de 240.000 han huido a otros países, entre ellos, Turquía, Líbano, Jordania y Alemania.

En Sudán del Sur, desde diciembre de 2013, el conflicto en este país ha provocado miles de muertos y desplazado a 3,3 millones de personas de sus hogares. Se estima que 1,9 millones de personas permanecen en el país, mientras que 2,2 millones han encontrado refugio en los países vecinos. Uganda alberga los mayores campos de refugiados sudaneses, con más de 1 millón de personas.

En Siria continúa habiendo la mayor cantidad de gente desplazada del mundo, unos 13 millones de personas a finales de 2018, más de la mitad de la población del país. Más de 5 millones han buscado refugio en Líbano, Turquía, Jordania y más lejos. En Líbano hay más de 1 millón de refugiados que no residen en campos, de los cuales el 70% viven por debajo de lindar de la pobreza. En Jordania, hay unos 660.000 refugiados sirios, de los que el 80% vive fuera de los campos, mientras que unos 140.000 han encontrado asilo en los campos de Za’atari y Azraq. El 93% de sirios en Jordania vive bajo el lindar de la pobreza.

En Birmania, en abril de 2018 había unos 671.000 refugiados rohinyás llegados a Bangladés que habían huido de la violencia en Myanmar. Los rohinyás son la minoría musulmana de Myanmar. La mayor parte era mujeres y niños. La crisis de los rohinyás es la que ha crecido más rápido en el mundo.

En Ucrania, dos años y medio de conflicto han dejado más de 1 millón de ucranianos desplazados, incluyendo unos 66.000 discapacitados. Otros 300.000 han buscado asilo en los países vecinos.

En Yemen, el conflicto ha provocado que unos 20 millones de yemeníes necesiten asistencia humanitaria. De estos, unos 2 millones carecen de las necesidades básicas. Otro millón ha perdido la esperanza y trata de regresar a su hogar, aunque no sea seguro todavía.

Campos más importantes en 2018 thumbnail|right|220px|El campo de refugiados de Darfur en Chad. miniaturadeimagen|Vista del campo de refugiados sirios Zaatari, en Jordania (julio de 2013). Según la ONG Raptim Humanitarian Travel, estos son los campos de refugiados más importantes en 2018.

Kutupalong, en Cox's Bazar, Bangladés, 912.373 personas en julio de 2019. Una gran parte del millón de refugiados rohinyá huidos de Myanmar se instalaron aquí.

Bidibidi, en el noroeste de Uganda, 285.000 personas. Uganda es uno de los países más acogedores del mundo para los refugiados, de los que hay cerca de 2 millones que han huido de la guerra civil que asoló Sudán del Sur desde 2013.

Dadaab (Complejo de campos), norte de Kenia, cerca de Somalia, 235.269 personas a finales de 2017. Establecido en 1991, está formado por cinco campos: Dagahaley, Ifo, Ifo 2, Hagadera y Kambioos. Muchos vinieron durante la guerra civil de Somalia de los años 1990. Muchos de sus habitantes han nacido y tenido hijos en los campos. Otros llegaron en 2011 cuando el país fue golpeado por la sequía y el hambre. Actualmente, Naciones Unidas y el gobierno de Somalia apoyan a los que quieran volver a sus casas. Kenia ha pedido el cierre de este complejo de cuatro campos que llegó a tener más de 500.000 habitantes (Dagahaley, 122.200; Hagadera, 137.500; Ifo, 120.000; Ifo 2, 65.000, y Kambioos, 21.000). En febrero de 2019, tenía 209.979 refugiados y siguen disminuyendo.

Kakuma, noroeste de Kenia, 184.550 personas. Parecido al complejo de Dadaab, fue establecido en 1992. Los primeros refugiados llegaron durante la segunda guerra civil sudanesa, que tuvo lugar entre 1983 y 2005. El campo ha crecido con refugiados procedentes de todo el continente: Somalia, Etiopía, Burundi, Uganda, Ruanda, etc. Actualmente, la mayoría son de Sudán del Sur o de Somalia.

Nyarugusu, en Kigoma, Tanzania, 139.630 personas. Se abrió en 1996 para albergar a refugiados procedentes de la República Democrática del Congo. En 2015, muchos refugiados procedían de Burundi, huyendo de la violencia. Está superpoblado, con tres veces más personas de las que se pensaron cuando se construyó.

Jabalia, norte de Gaza en la Franja de Gaza, 119.486 personas. Es el más grande de los ocho campos de refugiados que hay en la Franja de Gaza. El primero se abrió en 1948, tras el éxodo palestino que siguió a la guerra árabe-israelí de 1948. Su superficie es solamente de 1,4 km², haciéndolo uno de los lugares más densamente poblados del mundo. En él hay escuelas y negocios.