La actual ciudad de Castellón de la Plana (España) nace en 1251, gracias a un documento otorgado por el rey Jaime I de Aragón permitiendo trasladar la villa a la llanura que rodeaba el Cerro de la Magdalena, que ha estado habitado permanentemente desde el neolítico.
Prehistoria y Edad Antigua
miniatura|A la izquierda de la imagen, el cerro de la Magdalena, en el centro la Pedrera del puerto y les Serretes donde se ubicaría el poblado del bronce El término municipal de Castellón parece reunir las condiciones idóneas para ser habitado desde tiempos remotos. Los primeros asentamientos conocidos en la zona datarían del neolítico ya que en la cueva de la Seda se han encontrado restos de un posible hábitat en su interior que puede situarse entre el 3500 y el 2000, posteriormente el recinto sería usado como cueva sepulcral. No muy lejos, en las mismas estribaciones del Desierto de las Palmas se encontraría el poblado de la edad de bronce de les Serretes, justo arriba de la Pedrera del puerto, donde se ha localizado un poblamiento complejo con tres recintos fortificados dispuestos de forma continua pero intermitente según se sube en altura y del que se han localizado posibles restos de la muralla y de torres defensivas. La influencia de este poblado condiciona los restos arqueológicos de la época encontrados en el cerro de la Magdalena, de la posible cabaña del Mas de Boira o del yacimiento del Mas de Rambla. Otra zona de importante trascendencia arqueológica para la prehistoria local es la situada alrededor del camino de Borriol a la Costa, Tossal Gros y el monte de la Joquera, donde destaca la cueva homónima con pinturas rupestres que pertenece en el término de Borriol, área de importancia minera en la época de la que se extraía plata de la sierra de Moró, o hierro como el que motivó el asentamiento minero temporal en las faldas del promontorio del Castellet, del que se piensa que tendría antecedentes en un taller de sílex. Esta zona está llena de pequeñas cavidades y grietas naturales en las rocas que sirvieron como sepulcros, encontrándose ejemplos alrededor del Castellet, algunos arrasados por la cantera ubicada en las proximidades, siendo más numerosas en la cabecera del barranco de la Torreta donde se han localizado numerosos restos humanos y sencillos ejemplos de ajuar funerario, mientras que sobre el Tossal Gros existen indicios de la posible existencia de un poblado fortificado construido con la técnica de la piedra seca. Al oeste del actual casco urbano se encontraba el yacimiento, ahora completamente arrasado, de la Ruïsseta correspondiente a un poblado. La costa, formada por una albufera e importantes humedales, presentaba numerosos puntos un poco más elevados sobre el terreno, a veces simples acumulaciones de piedras, llamados pujols, aunque también podrían considerarse tells, su desmonte durante los siglos y para desecar la marjal trajeron numerosos descubrimientos arqueológicos. El sílex trabajado encontrado en los pujolets Almassorí y de Matamoros, o un posible asentamiento junto a la desembocadura de la acequia de la Obra en un pujolet desaparecido en la zona del Cuadro frente a la playa del Serradal y extendiéndose bajo el nivel del mar.
miniatura|Sección de la lámina de plomo ibero del Pujol de Gasset Aunque el yacimiento más prolífico en cuanto a hallazgos es el del Pujol de Gasset, en el Grao bajo los actuales grupos de San Pedro y la Virgen del Carmen y el colegio L'Illa entonces a unos 100 o 200m de la playa contaba con una altitud de , que va desde la prehistoria hasta la época altomedieval, pero que sin duda tuvo su mayor apogeo en época íbera. En 1851 se encontraron restos de una edificación, cuencos de barro cocido, huesos calcinados, cenizas, dos hebillas de bronce, y dos monedas del mismo material de las que una presenta en una cara una cabeza y en el anverso un jinete montado. El 30 de agosto se produjo el descubrimiento más importante, el de un Plomo, que una vez desenrollado se vio que contenía una inscripción en escritura ibérica nororiental siendo la primera conocida de su género en España, fechado en torno al por su ubicación geográfica habría sido producido por los edetanos o los ilercavones. En 1905 otra campaña arqueológica motivada por la ampliación del desmonte dio con paredes de piedra seca, restos óseos, cerámica de barniz negro de características griegas, piezas de telar y torteras. En 1933 se encontraron dolium y tégulas de origen romano; en 1944 se halló un silo con material prehistórico entre los que destaca cerámica campaniense; finalmente las excavaciones llevadas a cabo en 2002 y 2006 hallaron cerámicas de la edad de bronce, campaniense, presigillata, íbera y musulmana. Este poblado se dedicaría a la pesca y al comercio marítimo gracias al posible embarcadero de la fuente de la Barrassota junto a la playa de Vinatxell en la zona de Fadrell, una zona inundada por el mar y arrasada por la construcción de la refinería de petróleo. En el área existen otros asentamientos íberos relacionados, como el del Pujol de la Torre donde el actual colegio La Marina. En la zona de la huerta, los alrededores de la ermitorio de San José de Censal y a lo largo del camino de Vinamargo o Viejo de Ribesalbes se encuentran diversos restos de dispersión cerámica de origen íbero catalogados en varios yacimientos, incluyendo una necrópolis íbera con tres urnas, restos metálicos, cenizas, carbones, huesos pequeños y fragmentados y material cerámico que permite datar el lugar entre el y el que podrían relacionarse en su conjunto con un posible poblado en llano. De nuevo en el cerro de la Magdalena se han encontrado restos de un poblado con algunas paredes, y cerámica ática decorada y de barniz negro que fecha la ocupación en torno a los siglos y , en las proximidades, en el camino del Algepsar en un meandro del barranco de la Magdalena se ha encontrado cerámica del periodo ibero romano, y no muy lejos pero ya en la zona de la huerta, los yacimientos de la Font de la Reina ha localizado restos cerámicos de un posible asentamiento del que no se tiene más noticia.
Periodo romano
La romanización fue muy intensa en tierras castellonenses, aunque al norte del río Mijares fue más tardía que al sur. En esta época los habitantes de la zona descienden por primera vez de las montañas y se asientan en el llano, se tiene constancia de las primeras vías de comunicación y se crean grandes explotaciones agrícolas y ganaderas en torno a numerosas villas construidas junto a los principales caminos —se cuentan hasta 15 asentamientos probables—, algunas de ellas posiblemente sobre asentamientos más antiguos.
En cuanto a las vías de comunicación, se creen de origen romano, aunque podrían tener antecedentes en épocas pretéritas, al menos tres caminos, dos paralelos a la costa y uno perpendicular que los uniría. El principal sería la vía Augusta, nombrada en el Itinerario de Antonino y en los Vasos de Vicarello. Está muy claro su trazado desde que entra en el término municipal de Castellón proveniente de Borriol hasta que cruza el río Seco, pero a partir del curso fluvial existen diferentes hipótesis sobre su trazado. El camino entraba a Castellón de la Plana por el corredor de Borriol y va descendiendo suavemente hasta cruzar el río, ya fuese en forma de vado o mediante un rudimentario puente de madera a la altura del grupo periférico Venta Nova junto al puente de la actual N-340. Este trazado está asegurado dado el encuentro de un miliario en la partida del Bovalar. Desde el cruce del río la hipótesis principal es que la vía Augusta fuese un pequeño trayecto por el camino de la Cova del Colom hasta la actual gran rotonda de la Circunvalación de Castellón con la N-340 y la CV-17 siguiendo a partir de entonces el trazado de la cuadra de Na Tora, que continúa en el municipio de Almazora con el nombre de camino dels Hostalassos, cruzando el Mijares por un vado justo donde hoy se encuentra el Puente Nuevo. Sin embargo no existe ninguna referencia arqueológica más de las que se han querido encontrar en un supuesto yacimiento no estudiado, salvo los restos cerámicos superficiales, que los impulsores de la teoría relacionan con la mansio de Ad Noulas. Otro camino de posible origen romano, aunque la mayoría de expertos lo considera creación islámica pero los restos arqueológicos indican que podría tener un origen prehistórico, es el camino de Borriol a la Costa o del Coll de la Garrofera, situado al noroeste de la capital de la Plana. Su origen romano estaría atestiguado por la necesidad de comerciar la plata extraída en el valle de Borriol, por lo que este camino enlazado con la Senda de la Palla, el Caminás, una calzada inundada por las aguas de la Marjalería llamada de Entrilles, donde hasta los años 1930 todavía se podía distinguir una calzada de posiblemente tenía unos 3m de ancho y 2,5km de largo en dirección noreste-sudeste construido por una gruesa capa de cantos de río y otras piedras más grandes debajo con un grosor variable dependiendo de las zonas del marjal por donde discurría, hasta su cruce con el camino del Serradal, que une con el Pujol de Gasset y de allí hacia la fuente de la Barrassota y la posible zona portuaria. Además existía otro camino dirección norte-sur paralelo a la costa, la vía de la Costa o litoral, también conocida como el Caminás, de origen prerromano, a su alrededor han aparecido los principales indicios arqueológicos de esta época encontrados en la ciudad. El trazado norte del Caminás no se corresponde con el actual, provendría de Ulldecona (Tarragona) y desde Benicasim entra a Castellón con el nombre de camino de las Villas, cambia de nombre a camino d'En Riera en el límite de las partidas de Canet y Cap donde también cambia de dirección para dirigirse a la zona de Lledó donde converge con el camino actualmente llamado Caminás, sigue hacia el sur, e incluso cruza el Mijares siendo éste el camino al que responde el asentamiento de Burriana y se uniría con la vía Augusta entre los actuales términos municipales de Chilches y Almenara. Su trazado no responde a las características habituales de una vía romana ya que no es recto, en parte esto podría deberse a que a su este deja numerosas zonas húmedas, pantanos, marjales y albuferas, y también a posteriores cambios en época medieval debido a la importancia del paso que algunos remontan a época íbera. Este trazado es visto por algunos expertos como el de la vía Augusta durante la época altoimperial, que acabó trasladándose con el tiempo, durante la etapa bajoimperial al interior, en la serie de caminos que colectivamente se viene llamando vía Augusta y del que su certeza está comprobada mediante la aparición de miliarios propagandísticos de los que carecería la vía litoral al no estar de moda en su época la propaganda.
miniatura|Ruinas de la villa romana de Vinamargo