Irakli (Kaki) Gueórguievich Tsereteli (, , -) fue un político georgiano, uno de los dirigentes más destacados del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia y, más tarde, del Partido menchevique georgiano, tras la proclamación de la independencia de Georgia de Rusia. Fue uno de los miembros más destacados del Sóviet de Petrogrado, y uno de los más notables defensistas tras la Revolución de Febrero de 1917.
Hijo de una familia noble georgiana empobrecida, Tsereteli recibió la influencia política de su tío, menos cercano al nacionalismo georgiano que su padre. Tras la temprana muerte de su madre se mudó con unas tías maternas y más tarde a Tiflis para cursar enseñanza secundaria. En 1900 se trasladó a Moscú para estudiar derecho y pronto se vio mezclado en las protestas estudiantiles contra el Gobierno. Fue uno de los principales dirigentes de las protestas y fue detenido y condenado en dos ocasiones a prisión, la segunda, en 1902, a cinco años de cárcel en Siberia, de los que cumplió poco más de uno por un perdón gubernamental. Durante su condena se hizo marxista. Tras un corto periodo como principal articulista del diario socialdemócrata del Cáucaso, fue nuevamente detenido por las autoridades. Gracias a la intercesión de la familia se le permitió exiliarse y en el extranjero se hizo menchevique, a pesar de su oposición a la división del partido.
Enfermo y aún en el exilio al comenzar la Revolución de 1905, regresó y fue elegido diputado de la Segunda Duma. En sus intervenciones en el Parlamento, se labró fama de buen orador y hábil diputado en oposición al gobierno del primer ministro Piotr Stolypin, que acabó por disolver las Cortes y arrestar a los diputados socialistas. Tsereteli fue juzgado y condenado a cinco años de prisión; tras cumplir su pena fue exiliado en Siberia, donde forjó importantes lazos con otros socialistas con los que colaboró en el periodo revolucionario en 1917. Internacionalista y opuesto a la guerra mundial, aceptó, sin embargo, la noción de defensa legítima de las naciones en ciertas circunstancias que le permitieron tras la Revolución de Febrero abogar por el «defensismo revolucionario».
Liberado tras la caída del zar, en marzo de 1917 pasó unas semanas en el Gobierno de Irkutsk antes de regresar a Petrogrado. En la capital llegó a ser pronto uno de los principales dirigentes del Sóviet de Petrogrado y, como ya había sucedido en la Revolución de Febrero, abogó por la cooperación de socialistas y liberales contra la autocracia. Convencido de la necesidad de alianza de los dos grupos para acabar con el antiguo régimen, del carácter burgués de la revolución y de la imposibilidad de la toma del poder por los socialistas que únicamente podía acabar en una guerra civil y la segura derrota socialista, logró el respaldo de la mayoría del sóviet a su postura de apoyo condicionado al nuevo Gobierno provisional y la colaboración con los liberales.
Opuesto al comienzo a la entrada de los socialistas en el Gobierno, la crisis de abril lo convenció de la necesidad de apuntalar el gabinete mediante la participación socialista en él, a pesar de su reticencia de principio. Ingresó en el Consejo de Ministros como ministro de Correos y Telégrafos y más tarde fungió brevemente como ministro de Interior, ya con Kérenski como primer ministro y siempre como defensor del mantenimiento de la coalición entre socialistas y liberales sin importar las sucesivas crisis políticas. Se mantuvo firme en su rechazo a la pretensión de que se formase un Gobierno exclusivamente socialista y demostró su clara oposición a ello durante las Jornadas de Julio. Tanto la radicalización de las masas como la pérdida de respaldo del Gobierno y del Sóviet de Petrogrado no le hicieron cambiar de opinión y continuó durante todo el verano abogando por el mantenimiento de la cooperación entre socialistas y burgueses, incluso tras el golpe de Kornílov, que debilitó notablemente esta postura entre los socialistas. Tuvo un papel crucial en la formación del último gabinete de coalición y en el vano intento de reforzarlo mediante la formación del Preparlamento, pero se retiró a Georgia poco antes de la Revolución de Octubre, a la que se opuso.
Regresó brevemente a Petrogrado y participó en la única sesión de la Asamblea Constituyente en enero de 1918; tras su disolución regresó a Georgia, pronto independiente y para la que realizó diversos encargos diplomáticos, aunque sin desempeñar un papel importante en la política nacional y opuesto al creciente nacionalismo de sus correligionarios. Permaneció en el extranjero tras la invasión soviética de la República Democrática de Georgia y se afincó en Francia hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, cada vez más aislado políticamente. Tras la contienda emigró a Estados Unidos, donde falleció en 1959.
Juventud Vista de Kutaisi en el último cuarto del siglo , donde Tsereteli pasó gran parte de su infancia con unas tías maternas. Más tarde fue elegido diputado por el distrito homónimo.|thumb|right Irakli Tsereteli nació en la aldea de Gorisa, en la provincia de Kutaisi (oeste de Georgia, entonces parte del Imperio ruso) en la familia de un escritor radical Giorgi Tsereteli, de la noble familia Tsereteli, de la aristocracia rural empobrecida. Su familia (tanto su padre Georgi como su tío materno Niko Nikoladze) había tenido un papel destacado en la literatura y política georgianas. Nació el , el mayor de tres hermanos (su hermana Elikó nació en 1877 y, casada con un ciudadano francés, vivió gran parte de su vida en Laon; su hermano Levan, nacido en 1879, murió de tuberculosis en 1918), en la hacienda familiar. Su padre provenía de una familia hidalga sin título que ya se mencionaba en las crónicas del siglo . Su madre, Olimpia, era nieta de un siervo fugado que había prosperado en el comercio. Los dos se conocieron durante sus estudios en Suiza y pertenecían a la escasa intelectualidad georgiana del momento.
Su padre y su tío se contaban entre los llamados tergdaleulis, georgianos que habían marchado más allá del río Térek (a Rusia propiamente dicha) a formarse, ya que Georgia carecía de universidades. Giorgi pertenecía a los intelectuales del llamado «segundo grupo» (meori dasi), nacionalistas con un papel destacado en la política regional en las décadas de 1870 y 1880. A diferencia de Giorgi, Niko sostenía una posición política menos nacionalista y más cercana al populismo ruso.
Tras la muerte de su madre cuando Irakli contaba con tres años, los hermanos Tsereteli se trasladaron a Kutaisi para vivir con unas tías maternas solteras, Kató y Ánichka, mientras que su padre se mudó a Tiflis pero continuó visitando a menudo a los niños. La infancia de los hermanos Tsereteli fue feliz en la ciudad de provincias. Irakli, niño enfermizo y nervioso, recibió el cariño de su familia y entró en contacto en Kutaisi con la intelectualidad de la región, que acudía en ocasiones a casa de sus tías. Durante su estancia en Kutaisi, un incidente entre el tío de Irakli y un criado lo marcó profundamente: el azotamiento de este por su tío por una minucia y la reacción de naturalidad de ambos, tío y criado, repugnó a Irakli, que se convenció de la necesidad de acabar con el sistema patriarcal y, a sus ojos, injusto, que permitía aquellos sucesos.
Más adelante Irakli se trasladó también a Tiflis para cursar sus estudios secundarios y entró en contacto con su tío Niko, que no acudía a la casa de sus hermanas en Kutaisi por riñas familiares. Irakli residía con su padre, que había vuelto a casarse con una mujer armenia y rica y con la que los hijos del primer matrimonio no congeniaron. Irakli tuvo mayor influencia de su tío Niko que de su padre en sus ideas políticas. Irakli, a diferencia de otros socialistas georgianos, no desarrolló un nacionalismo georgiano antirruso. Durante su periodo en el gimnasio capitalino, abandonó sus anteriores creencias cristianas, aunque mantuvo una tolerancia religiosa que más adelante le permitió contemplar la pertenencia de los creyentes al partido socialista. Por la misma época, abandonó también su anterior ambición de dedicarse a la literatura, inclinación que habían fomentado su padre y su profesor de literatura. Hasta entonces había dedicado notables esfuerzos a la poesía. Las lecturas de Nikolái Chernishevski y Nikolái Dobroliúbov despertaron en él, como en otras figuras de su generación, la pasión por la actividad revolucionaria.
Personalidad Tsereteli tenía un carácter reservado, con dificultades, que él mismo admitía, para expresar sus emociones a personas que le eran cercanas, y mantenía unos estrictos criterios morales que aplicaba tanto a sí mismo como a los demás. Era también típica en él una gran entrega personal así como un acentuado sentido práctico, capacidad de liderazgo y dedicación a su ideal político. Un intenso sentido del humor y relativización de sus propias acciones eran también característicos. Tenía hacia la vida una actitud espartana que contaba con cierta tradición en su familia paterna.
Estudios universitarios y primeras actividades revolucionarias Trasladándose a Rusia propiamente dicha en septiembre de 1900, el año que falleció su padre, estudió Derecho en la Universidad de Moscú, donde se involucró en las protestas estudiantiles los dos años siguientes. Por entonces, a pesar de la extensión del marxismo en el Imperio a finales de siglo, esta ideología no impresionó aún a Tsereteli. Se desconoce su papel exacto en las primeras protestas de la primavera de 1901. Por entonces, fue arrestado y enviado a prisión brevemente; regresó después a Georgia pero en el otoño se hallaba nuevamente en Moscú para realizar sus exámenes. Tras un periodo de calma en el verano de 1901, en el invierno siguiente las protestas se reavivaron a causa de un provocativo artículo en un periódico conservador que ofendió al alumnado. Tsereteli se transformó en el caudillo de los alumnos de Moscú en sus protestas del invierno de 1901-1902. Fue el portavoz de los alumnos ante el ministro de Educación, que rechazó sus exigencias. En noviembre se mostró favorable, al contrario que otros alumnos y profesores, a extender la protesta más allá de la universidad e incluir exigencias políticas entre sus reclamaciones. Tsereteli detenido en la cárcel de Meteji, en Tiflis, en 1904.|thumb|right Los partidarios de incluir exigencias políticas en las reivindicaciones de los universitarios se reunieron el 22 de febrero presididos por Tsereteli; la resolución aprobada tenía claros tintes socialdemócratas y tras la reunión todos fueron arrestados por la policía. Los participantes en la manifestación estudiantil de febrero fueron juzgados a mediados de abril y Tsereteli estuvo entre los que recibieron una pena más dura: se le condenó a cinco años de exilio interior en Yakutsk, Siberia oriental. Poco después, sin embargo, las autoridades ofrecieron un perdón que los estudiantes rechazaron. Durante su breve exilio en Siberia, se volvió socialdemócrata, aunque su decisión no se debió, como en el caso de otros contemporáneos suyos, al estudio de la teoría marxista sino a sus actividades revolucionarias junto a los trabajadores que se habían unido a los alumnos en sus exigencias al Gobierno.