miniatura |240px|Prusia (1871). El Ejército de Prusia () era el ejército del antiguo Reino de Prusia. Fue vital para que Brandeburgo-Prusia se convirtiera en una potencia europea.
El ejército prusiano tiene su origen en el pequeño número de mercenarios de Brandeburgo que participaron en la guerra de los Treinta Años. Federico Guillermo I de Brandeburgo forma por primera vez un ejército permanente, mientras que Federico Guillermo I de Prusia incrementó drásticamente su tamaño. El rey Federico II el Grande llevó a las tropas prusianas a la victoria en las Guerras de Silesia aumentando su prestigio.
El ejército prusiano fue vencido ampliamente por Francia en las guerras napoleónicas de la Cuarta Coalición. Sin embargo, bajo el liderazgo de Gerhard von Scharnhorst, los reformadores prusianos modernizaron el ejército, el cual participó en la guerra de la Sexta Coalición. Aunque los conservadores detuvieron algunas de las reformas, el ejército se convirtió posteriormente en un baluarte del gobierno de Prusia ("Prusia no es un Estado con Ejército, sino un Ejército con Estado").
Durante el , el ejército prusiano logró derrotar a Dinamarca en la primera guerra de Schleswig, a Austria en la guerra austro-prusiana y a Francia en la guerra franco-prusiana. Tras la unificación alemana, el ejército de Prusia siguió existiendo, pasando a formar parte del Ejército Imperial Alemán, hasta 1918, cuando el Imperio alemán se disolvió con la Revolución de Noviembre.
El gran elector Creación del ejército miniaturadeimagen|izquierda|Federico Guillermo , el "gran elector". miniaturadeimagen|derecha|Soldados de Brandeburgo en 1675, dibujo de Maximiliano Schäfer (1851-1916). El ejército de Prusia surgió de las fuerzas armadas creadas durante el reinado del elector Federico Guillermo I de Brandeburgo (1640-1688). Los Hohenzollern de Brandeburgo-Prusia se habían basado fundamentalmente en los mercenarios Landsknecht durante la guerra de los Treinta Años, en la que Brandeburgo fue devastada. Los suecos y las fuerzas imperiales atravesaron y ocuparon el país a voluntad. Después de acceder al trono electoral, Federico Guillermo comenzó a formar un ejército permanente a través de la conscripción para la mejor defensa de su Estado en la primavera de 1644.
Entre 1643-1644, el ejército constaba solo de 5.500 soldados, incluyendo 500 mosqueteros como la guardia de Federico Guillermo. El elector confió a Johann von Norprath reclutar fuerzas en el Ducado de Cleves y organizó un ejército de 3.000 soldados holandeses y alemanes en Renania en 1646. Las guarniciones también aumentaron lentamente en Brandeburgo y en el Ducado de Prusia. Federico Guillermo buscó la ayuda de Francia, el rival tradicional de los Habsburgo austriacos, y comenzó a recibir los subsidios franceses. Él basó sus reformas en las de Louvois, el ministro de Guerra del rey Luis XIV de Francia. El crecimiento de su ejército permitió a Federico Guillermo lograr considerables adquisiciones territoriales en el Tratado de Westfalia en 1648, a pesar de la relativa falta de éxito de Brandeburgo durante la guerra.
Los estados provinciales deseaban una reducción del ejército en tiempos de paz, pero el elector evita sus demandas a través de concesiones políticas, la evasión y la economía. En el receso de Brandeburgo de 1653 entre Federico Guillermo y los estados de Brandeburgo, la nobleza proveyó 530.000 ducados al soberano a cambio de la afirmación de sus privilegios. Los Junkers, en tanto, consolidaron su poder político a expensas del campesinado. Una vez que el elector y su ejército fueron lo suficientemente fuertes, Federico Guillermo fue capaz de suprimir los estados de Cleves, Mark y Prusia.
Federico Guillermo trató de profesionalizar sus soldados en un tiempo en que los mercenarios y soldados cazafortunas eran la norma. Además de crear individualmente regimientos y nombrar coroneles, el elector impuso severos castigos por transgresiones, p. ej. el castigo por saquear era la horca y por deserción, la lena de baquetas. Los actos de violencia por parte de oficiales contra civiles causaban la desmovilización por un año. El elector fomentó la institución de los cadetes para miembros de la nobleza; aunque la clase alta era resistente a la idea en un principio, la integración de la nobleza en el cuerpo de oficiales fue una aliada con la monarquía de los Hohenzollern a largo plazo. Entre los mariscales de campo de Brandeburgo-Prusia estaban Derfflinger, Spaen y Sparr. En 1655, Federico Guillermo comenzó a unificar los diversos destacamentos colocándolos bajo el mando general de Sparr. La unificación también aumentó mediante la designación del generalkriegskommissar Platen como jefe de suministros. Estas medidas redujeron la autoridad de los coroneles mercenarios, que habían sido tan prominentes durante la guerra de los Treinta Años.
Campañas del gran elector miniaturadeimagen|derecha|Tropas de Brandeburgo del regimiento de infantería de Leopoldo I, príncipe de Anhalt-Dessau, por Richard Knötel. El nuevo ejército de Brandeburgo-Prusia superó su prueba de fuego con la victoria en la batalla de Varsovia de 1656 durante las guerras del Norte. Los observadores quedaron impresionados por la disciplina de las tropas de Brandeburgo, así como por su tratamiento de los civiles, que se consideró más humano que el de su aliado, el ejército sueco. El éxito de los Hohenzollern permite a Federico Guillermo asumir la plena soberanía sobre el Ducado de Prusia en el Tratado de Wehlaun de 1657, por el cual Brandeburgo-Prusia se alió con la Mancomunidad de Polonia-Lituania. A pesar de haber expulsado a las fuerzas suecas del territorio, el elector no obtuvo la Pomerania Occidental en el Tratado de Oliva de 1660, ya que el equilibrio de poder había sido restaurado.
A principios de la década de 1670, Federico Guillermo apoyó los intentos imperiales para recuperar Alsacia y contrarrestar la expansión de Luis XIV de Francia. Los suecos invadieron Brandeburgo en 1674, mientras que el grueso de las tropas del elector estaban en los cuarteles de invierno en Franconia. En 1675 Federico Guillermo marchó con sus tropas hacia el norte y rodeó a las fuerzas de Wrangel. El elector logró su mayor victoria en la batalla de Fehrbellin; a pesar de ser una batalla menor, llevó a la fama al ejército de Brandeburgo-Prusia y a Federico Guillermo le dio el apodo de "el gran elector". También destruyó la invencibilidad del reputado Ejército Carolino sueco. Después, Suecia invadió Prusia a finales de 1678, y las fuerzas de Federico Guillermo expulsaron a los invasores suecos durante 1678 y 1679.
Federico Guillermo amplió el ejército de los Hohenzollern hasta 7.000 hombres en tiempos de paz y hasta 15.000 a 30.000 en tiempos de guerra. Su éxito militar contra Suecia y Polonia aumentó el prestigio de Brandeburgo-Prusia y también permitió al gran elector perseguir sus políticas absolutistas contra países y pueblos. El poder creciente de los Hohenzollern en Berlín llevó al hijo y sucesor de Federico Guillermo, el elector Federico III (1688-1713), a proclamar el Reino de Prusia con él mismo como rey Federico I en 1701. Aunque enfatizó la opulencia barroca y las artes en imitación de Versalles, el nuevo rey reconoció la importancia del ejército y continuó agrandándolo hasta 40.000 hombres.
El Rey Soldado miniaturadeimagen|izquierda|Federico Guillermo I , el "rey soldado", pintura de Antoine Pesne. miniaturadeimagen|derecha|Infantería prusiana en 1729. Federico I fue sucedido por su hijo, Federico Guillermo I (1713-1740), el "rey soldado" obsesionado con el ejército y el logro de la autosuficiencia de su país. El nuevo rey rechazó a la mayor parte de los cortesanos de su padre y concedió a los militares preeminencia sobre los funcionarios de la corte. Jóvenes ambiciosos e inteligentes comenzaron a entrar en el ejército en lugar de hacer carreras como derecho y administración. El servicio militar obligatorio entre el campesinado fue reformado más firmemente según el modelo sueco. Federico Guillermo I llevaba un sencillo uniforme militar azul en la corte, un estilo que a partir de entonces fue imitado por el resto de la corte de Prusia y sus sucesores reales.
Empezó sus innovaciones militares en el regimiento Kronprinz durante la guerra de sucesión española. Su amigo, Leopoldo I, príncipe de Anhalt-Dessau, sirvió como sargento real de instrucción para el ejército prusiano. Leopoldo introdujo en Prusia la baqueta de hierro, que aumentaba la cadencia de fuego, y el paso de la oca. Asimismo reforzó enormemente el papel de la música en el Ejército mediante un gran número de músicos militares, especialmente los tambores y pífanos, para aumentar la moral en la batalla. La utilidad de la música en combate fue reconocida por primera vez en la guerra de los Treinta Años por Brandeburgo y el ejército sueco. El nuevo rey, formado y entrenado en el ejército sin descanso, se centra en la velocidad de disparo de los mosquetes de chispa y la maniobrabilidad de las formaciones. Los cambios aportaron flexibilidad al ejército, precisión y una cadencia de fuego que, en gran parte, no tenían parangón entonces. A través del entrenamiento y la baqueta de hierro, se esperaba que cada soldado pudiera disparar seis veces en un minuto, tres veces más rápidamente que la mayoría de los ejércitos. Los castigos eran draconianos, tal como correr baquetas, y a pesar de la amenaza de la horca, muchos reclutas campesinos desertaban siempre que fuera posible. También los uniformes y el armamento fueron estandarizados.
Federico Guillermo I redujo el tamaño de la llamativa guardia real de Federico I a un solo regimiento, una tropa de soldados más altos que el promedio (debían tener una estatura de 1,88 m al menos), conocido como los Gigantes de Potsdam o más comúnmente los “Lange Kerls” (los tíos altos), que financió por su cuenta. La caballería se reorganizó en 55 escuadrones de 150 jinetes; la infantería, en 50 batallones (25 regimientos) y la artillería se componía de dos baterías. Estos cambios le permitieron aumentar el ejército de 39.000 a 45.000 soldados. A finales del reinado de Federico Guillermo I, el ejército se había duplicado en tamaño. La Comisaría General de Guerra, responsable del ejército y de los ingresos, eliminó la injerencia de los estados y se colocó bajo el control estricto de los funcionarios nombrados por el rey.
Federico Guillermo I limitó la inscripción en el cuerpo de oficiales a la nobleza alemana y obligó a los Junkers (aristocracia terrateniente) a servir en el ejército. Aunque al principio eran reticentes al ejército, los nobles terminaron por ver la carrera militar como una profesión natural. Hasta 1730, los soldados rasos eran en gran parte siervos reclutados o enganchados de Brandeburgo, Pomerania y Prusia Oriental, lo que llevó a que muchos huyeran a los países vecinos. Con el fin de detener esta tendencia, Federico Guillermo I dividió a Prusia en cantones regimentales. Todos los jóvenes debían servir como soldados en estos distritos de conscripción durante tres meses al año; esta adecuación se debía a las necesidades agrícolas y aportaba soldados suplementarios a las filas regulares.
Hacia el final del reinado de Federico Guillermo I, Prusia tenía el cuarto mayor ejército (80.000 soldados) en Europa, pero era el duodécimo en cuanto a la población (2,5 millones). Lo mantuvo con un presupuesto de cinco millones de táleros (de un presupuesto estatal total de siete millones de táleros).
Federico el Grande Guerras de Silesia 200px|miniaturadeimagen|izquierda|Federico II el Grande. 200px|miniaturadeimagen|derecha|Fusileros del regimiento "Prinz Heinrich von Preußen" (No.35) en 1757.