La Santa Apostólica y Metropolitana Iglesia Catedral de Santiago de Compostela es un templo de culto católico situado en Santiago de Compostela, en la provincia de La Coruña, en Galicia, España. Acoge el que, según la tradición, es el sepulcro del Apóstol Santiago, hecho que convirtió a este templo en uno de los principales destinos de peregrinación de Europa durante la Edad Media a través del llamado Camino de Santiago, una ruta religiosa que comunicaba la península ibérica con el resto del continente. Esta vía de comunicación fue determinante para que los reinos hispánicos medievales participaran en los movimientos culturales de la época, y en la actualidad, tras haber sido revitalizada a lo largo del , sigue siendo un importante itinerario internacional de peregrinación. Un privilegio concedido en 1122 por el papa Calixto II declaró que serían «Año Santo» o «Año Jubilar» en Compostela todos los años en que el día 25 de julio, día de Santiago, coincidieran en domingo; este privilegio fue confirmado por el papa Alejandro III en su bula Regis aeterni en 1179.
Fue declarada bien de interés cultural en 1896, y la ciudad vieja de Santiago de Compostela, que se concentra en torno a la catedral, fue declarada bien cultural Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985.
En 2015, en la aprobación por la Unesco de la ampliación del Camino de Santiago en España a «Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España», fue incluido como uno de los bienes individuales (n.º ref. 669bis-010).Puede consultarse en el sitio oficial de la UNESCO, en la entrada «Routes of Santiago de Compostela: Camino Francés and Routes of Northern Spain», en el apartado Maps, disponible en línea en: http://whc.unesco.org/es/list/669/multiple=1&unique_number=2055. Consultado el 31 de julio de 2017.
Historia miniatura|El Apóstol Santiago en el Codex Calixtinus, 4° folio. La historia cuenta que tras la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, en el año 33, los apóstoles se dedicaron a difundir el Cristianismo por toda Europa. Según fuentes escritas, uno de esos apóstoles, Santiago el Mayor, predicó el Cristianismo por la península ibérica sin conseguir apenas éxito. Después de su decapitación y martirio en Jerusalén en el año 44, sus restos fueron enviados por sus discípulos a Hispania en una barca de piedra con ayuda de un "ángel". A raíz de las persecuciones romanas a los cristianos de Hispania, la tumba sería abandonada hacia el . La leyenda narra que el sepulcro fue hallado en el año 814, u 820 como señalan otras fuentes escritas, por un ermitaño llamado Pelayo, Pelagius en su nombre real, después de haber visto unas luces extrañas en lo alto de una montaña por la noche. Dicen que ese monte, justo donde se halló el sepulcro, es ahora la iglesia de San Félix de Solovio que se encuentra también en Santiago de Compostela. El ermitaño llamó rápidamente al obispo de Iria Flavia, actual término de Padrón, Teodomiro, que reconoció este hecho como un milagro e informó al rey astur-leonés Alfonso II de Asturias, que ordenó la construcción de una capilla en el lugar señalado por aquellas luminarias. Otra leyenda también dice que el propio rey Alfonso fue el primer peregrino hacia aquel lugar santo, aunque no hay ninguna prueba escrita que lo atestigüe y muy posiblemente sea sólo una leyenda urbana. Esta inusual capilla fue sustituida por una iglesia en el año 829 y, posteriormente, por otra iglesia, de estilo prerrománica, en el 899, construida por orden del rey Alfonso III,Portela Silva 2003: p. 54convirtiéndose gradualmente, por primera vez, en un importante lugar de peregrinaje.Garrido Torres 2000: p. 100 En el año 997, esta iglesia primitiva fue reducida a cenizas por el emir árabe Almanzor, comandante del ejército del Califato de Córdoba. Las puertas y las campanas de la iglesia, portadas a hombros por cautivos cristianos hasta Córdoba, se añadieron a la mezquita aljama.Garrido Torres 2000: p. 101Mucho tiempo después, cuando Córdoba fue tomada por el rey Fernando III de Castilla en 1236, estas mismas puertas y campanas fueron transportadas por prisioneros musulmanes a Toledo y se instalaron en la Catedral de Santa María de Toledo.
La obra de la actual catedral románica se inició en 1075 bajo el reinado de Alfonso VI y el patrocinio del obispo Diego Peláez. Fue construida según el mismo plano que la iglesia de ladrillo monástica de San Sernín de Toulouse, probablemente el mayor edificio románico de Francia. El templo fue construido fundamentalmente en granito. La construcción se detuvo en distintas ocasiones y, según el Liber Sancti Iacobi, la última piedra fue colocada en 1122 y la catedral fue consagrada en 1128. Según el Codex Calixtinus, los arquitectos fueron «Bernardo el viejo, un maestro maravilloso», su ayudante Galperinus Robertus y, más tarde, posiblemente «Esteban, maestro de catedrales». En la última etapa «Bernardo, el joven» (que posiblemente era hijo de Esteban) terminaba el edificio,Gómez Moreno 1947: p. 121 mientras que Galperinus estuvo a cargo de la coordinación. También construyó una fuente monumental delante de la portada septentrional en 1122.
La última etapa de construcción arrancó en 1168 cuando el cabildo encargó al maestro Mateo la realización de un remate occidental, hoy conocido como la cripta y el Pórtico de la Gloria. Aunque las torres de este bloque occidental no se llegaron a concluir, la catedral fue definitivamente consagrada en abril de 1211, en la mañana del jueves de la segunda semana de Pascua, por el arzobispo Pedro Muñiz, en presencia del rey Alfonso IX y su hijo, además de numerosas autoridades eclesiásticas y civiles.Bravo Lozano 1999: p. 235
La iglesia se convierte en sede episcopal en 1075 y, en buena medida gracias a las gestiones del obispo Diego Gelmírez y a su creciente importancia como lugar de peregrinación, Calixto II la consolida como sede arzobispal en 1120.Portela Silva 2003: p. 176 La catedral fue embellecida, reformada y ampliada sucesivamente, de manera especialmente intensa entre los siglos y .
Descubrimiento del sepulcro miniatura|upright|Alfonso II, primer rey que peregrina a Santiago de Compostela y quien mandó construir su primera basílica Los orígenes de la veneración del apóstol Santiago en Galicia se remontan a la Alta Edad Media. A finales del se difunde al noroeste de la península ibérica la leyenda de que Santiago el Mayor había sido enterrado en esas tierras, después de evangelizarlas. Esta idea es recogida en España por el tratado De Ortu et Obitu Patrum, de Isidoro de Sevilla, y en Inglaterra por el obispo Aldhelmo de Malmesbury.
El año 813, ocho siglos después de la muerte del Apóstol Santiago, un ermitaño llamado Pelayo (o Paio o Pelagio), junto con otros fieles, vio unas luces en las proximidades de un lugar conocido por el nombre de Solovio y lo comunicó a Teodomiro, obispo de Iria Flavia, (actualmente Padrón). Después de tres días de ayuno, el obispo y sus acompañantes fueron al lugar y descubrieron entre los matorrales un monumento hecho de losas de mármol, y no tuvieron ninguna duda de que se tratara del sepulcro del Apóstol y de sus dos discípulos, Atanasio y Teodoro. La tumba se encontraba dentro del área funeraria de una pequeña población romana abandonada que, actualmente, se considera que se trataba de la mansio de Assegonia citada en varias obras clásicas. El obispo comunicó el hallazgo al rey de Asturias AlfonsoII el Casto, que viajó con su corte al lugar y otorgó las tierras cercanas al sepulcro al obispo, más sus correspondientes rentas, y mandó construir una pequeña iglesia supra corpus apostoli «encima del cuerpo del Apóstol», junto a un baptisterio y otra iglesia dedicada al Salvador. Tiempo después, en un documento fechado el 4 de septiembre del 834, el rey decía:
Iglesia primitiva
miniatura|upright|Fachada del Obradoiro, fototipia de 1889 En el transcurso de unas excavaciones realizadas el año 1879 bajo el ábside de la catedral dirigidas por el historiador López Ferreiro, siendo arzobispo de Compostela Miguel Payá y Rico, se descubrieron los cimientos del sepulcro primitivo, denominado «Arca marmarica», con restos de un altar que constaba de una losa lisa sobre un fuste de piedra también liso. Presentaba una planta de unos ocho metros por lado, con otro cuerpo central, más pequeño y rectangular, construido con grandes sillares de piedra y los muros exteriores estaban realizados en mampostería. Tenía un pórtico con columnas y pavimento con losas de granito; una orla de mosaico romano rodeaba la tapa del sepulcro. La iglesia que mandó construir AlfonsoII respetó la antigua celda del sepulcro, se derribaron las columnas y se construyó un muro cerca del arca marmórea en forma de nave con un pequeño ábside y finalmente se cubrió todo con una techumbre de madera.Navascués 1997: p. 219
Iglesia prerrománica Durante el reinado de AlfonsoIII, ante el número creciente de peregrinos y las pequeñas dimensiones de la iglesia, se decidió la construcción de otra edificación, de estilo prerrománico y más amplia que la anterior. Se realizó con una planta de tres naves, quedando íntegramente en su presbiterio la antigua iglesia. No se tocaron las sepulturas de Santiago y sus discípulos, en la cabecera central se colocó un altar dedicado a san Salvador y en los absidiolos laterales a la derecha se situó el altar de san Pedro y a la izquierda el de san Juan. La consagración, con gran ostentación, tuvo lugar en mayo del año 899 con la asistencia de «la familia real, 17 obispos, 14 nobles y otras personalidades». En un libro de pergamino de la catedral se conserva la escritura de donación por parte del rey AlfonsoIII de Asturias.Navascués 1997: p. 220
En verano del 997 Santiago de Compostela fue atacada por Almanzor, el auténtico dominador del Califato de Córdoba, después de que, temiendo sus intenciones, el obispo Pedro de Mezonzo evacuara la ciudad. Almanzor y sus huestes quemaron el templo prerrománico dedicado a Santiago, respetando el sepulcro. Eso permitió la continuidad del Camino de Santiago. Hacia el año 1000 se volvió a reconstruir por el obispo Pedro de Mezonzo.Vaqueiro 1998: p. 448
Iglesia románica miniatura|Fachada occidental, románica de la Catedral de Santiago de Compostela según dibujo de José Vega y Verdugo de 1657. En el fue derribada para construir la actual fachada barroca del Obradoiro (Fernando de Casas Novoa, entre 1738 y 1750) miniatura|Proyecto de la nueva fachada del Obradoiro de la catedral de Santiago de Compostela según dibujo del canónigo José Vega y Verdugo (1657) miniatura|upright|Reconstrucción de la que podría haber sido la planta de la catedral en el . Posteriormente experimentaría múltiples modificaciones El templo del también resultó insuficiente para atender a un flujo creciente de personas que peregrinaban a Santiago de Compostela desde diferentes lugares de Europa. Bajo el impulso del rey Alfonso VI el Bravo y del obispo Diego Peláez se iniciaron las obras de una gran catedral románica en el año 1075, a cargo de los maestros de obra Bernardo el Viejo y su ayudante Galperinus Robertus con medio centenar de canteros, según el Codex Calixtinus. El obispo Diego Peláez fue destituido en 1088, parándose las obras por algún tiempo.Navascués 1997: p. 221