La Revolución de 1880 es considerada el último episodio de las guerras civiles argentinas. El enfrentamiento, signado por la sucesión del presidente Nicolás Avellaneda y la federalización del territorio de la ciudad de Buenos Aires, se saldó con cruentos enfrentamientos que culminaron con la derrota de la provincia de Buenos Aires, la ciudad convertida en territorio federal y el inicio de la larga hegemonía de Julio Argentino Roca en la política argentina.
Antecedentes thumb|140px|Nicolás Avellaneda. Iniciadas las campañas para suceder al presidente Nicolás Avellaneda, dos candidaturas focalizaron la elección: la de Julio Argentino Roca, ministro de Guerra de Avellaneda y líder de la conquista del Desierto, quien contaba con el apoyo del presidente saliente y de la poderosa Liga de Gobernadores de la mayoría de las provincias, así como del ejército, y la del gobernador bonaerense Carlos Tejedor, apoyado por restos de los partidos nacionalista y autonomista de la provincia de Buenos Aires, la provincia de Corrientes y núcleos de liberales opositores en las provincias de la Liga de Gobernadores.
La revolución de junio El 10 de mayo se creó la Inspección General de Milicias de Buenos Aires.
El 20 de mayo Avellaneda hizo efectuar un desfile militar por las calles de la ciudad en homenaje al centenario del nacimiento de Bernardino Rivadavia. El 25 de mayo efectuó una parada militar en conmemoración de la Revolución de Mayo. Ambos sucesos fueron interpretados como provocaciones y demostraciones de fuerza.
El 28 de mayo estaba previsto recibir con honores los restos del general José de San Martín, llegados a bordo del vapor transporte Villarino a Montevideo. Mientras el gobierno aprovechaba el evento para reforzar la guarnición con el 8.º de Línea que permanecía en Zárate, el gobierno provincial intentó también aprovechar la ocasión. Para el homenaje movilizaría a los batallones del Tiro Nacional, la Guardia Provincial y la Policía, obviamente desarmados. No obstante, tropas armadas de la policía al mando del jefe de la fuerza, el coronel Garmendia, se desplazarían al Riachuelo para recibir el mayor embarque de armas que esperaba la ciudad, 3500 fusiles máuser y 500 000 cartuchos adquiridos por Tejedor en Alemania y transportados a bordo del vapor fluvial Riachuelo.También aparece mencionado como el Puerto de la Boca de Nicolás Mihanovich.
No obstante el vapor había tenido que demorar su salida y la entrega no se concretó. El gobierno nacional tuvo conocimiento del envío y de su postergación para la madrugada del 1 de junio.
A mediodía Tejedor convocó a Arias a una reunión en su despacho que se concretó a las 14 con la presencia de Julio Campos. Tejedor les comunicó lo que era ya un secreto a voces, que las armas se recibirían esa noche y que ya había dado órdenes de movilizar a las fuerzas de los comisarios Irineo Miguens y Naón para apoyar en defensa y en logística la operación. Tejedor ordenó a Arias recibir, defender o tomar por la fuerza las armas de ser preciso. Si se producía un enfrentamiento debía ser considerado como el inicio de las hostilidades y Campos debía actuar tomando prisionero a Avellaneda.
Evidentemente alertado el gobierno nacional, a las 20:00 el batallón n.º 1 de Línea se dirigió a la Boca por los paseos Julio y Colón. Arias dispuso que una división del Batallón de Guardia Provincial permaneciera en el patio de la policía como reserva y formó la otra en la calle Bolívar frente al Cabildo de Buenos Aires al mando del comandante Díaz. Aunque las compartía, insistió en recibir sus instrucciones por escrito y recién a las 23:00 se puso en marcha con sus hombres.
Las tropas nacionales recibieron órdenes de retirarse para evitar un enfrentamiento. Sin embargo, al arribar la Riachuelo fue perseguida por un vapor nacional originándose un tiroteo. Finalmente las armas fueron descargadas en la Vuelta de Rocha y Arias regresó con sus hombres a la ciudad suponiendo que, de acuerdo a lo acordado, al haberse combatido Tejedor habría ordenado avanzar a Campos. No obstante, el gobernador había desistido deseando mantener lo que consideraba una política de resistencia y no de agresión hacia el estado nacional.
Sitio de Buenos Aires Sin embargo Arias interpretaba claramente la situación, al igual que Avellaneda. La movilización nacional se aceleró al igual que los preparativos provinciales. El Ferrocarril del Sud suspendió sus servicios debido a que los revolucionarios cortaron los rieles para levantar barricadas.
Avellaneda abandonó la ciudad el 4 de junio sin que Tejedor se decidiera a impedirlo y tras permanecer alojado en el monitor El Plata instaló la capital nacional en el entonces pueblo de Belgrano declarando que el gobierno de Buenos Aires se había alzado en armas contra la nación. El vicepresidente Mariano Acosta, si bien no era partidario de Tejedor, simpatizaba con los porteños y decidió permanecer en la ciudad, al igual que buena parte de los diputados.Acosta presidía por su puesto el Senado. Manuel Quintana la cámara de diputados.
El 9 de junio Buenos Aires firmó la alianza con la provincia de Corrientes. A partir del 10 de junio dejó de operar el correo y pronto el servicio de telégrafo,Durante la Revolución de 1880, al igual que había sucedido durante la Revolución de 1874 el control de la red de telegrafía eléctrica para su uso político y militar fue una prioridad para ambos bandos. En el proceso previo el control del telégrafo era ya considerado fundamental por todas las partes del conflicto suscitado por la sucesión de Avellaneda, conflicto que en pleno auge del fraude electoral no se resolvía en las urnas sino a través de la capacidad de los partidos de controlar las fuentes efectivas de autoridad (Juez de Paz, policía, municipalidad) y de información: telégrafo y periódicos. Así, como ejemplo, cuando en 1879 el teniente 1.º de artillería Joaquín García, oficial 1.º de la Comisaría de Guerra del puerto de Bahía Blanca, se pone a disposición de Dardo Rocha, partidario de Roca, se preocupa en aclarar para valuar sus servicios que tiene "a sus órdenes el Telégrafo". por lo que la ciudad quedó aislada.
El ministro de guerra era el general Martín de Gaínza y el jefe de Estado Mayor el general Juan Andrés Gelly y Obes, quien tendría como ayudantes a los tenientes coroneles Julián Martínez, Bernabé Martínez y Eliseo Acevedo. La Inspección General de Milicias estaba a cargo del Coronel José Arredondo.
La artillería quedó a cargo de los coroneles Julio de Vedia y Edelmiro Mayer. La jefatura de policía y Guardia Provincial al mando del coronel José Ignacio Garmendia y del comandante Irineo Miguens, mientras que la Superintendencia de Bomberos, milicia armada, a cargo del jefe de policía Enrique O'Gorman y el mando directo del comandante Floro Latorre.
La campaña (en ese entonces 65 partidos o distritos) se dividió en doce circunscripciones militares bajo el mando del coronel José Inocencio Arias mientras que la ciudad de Buenos Aires se organizaba en dos bajo el mando del coronel Julio Campos, jefe de la Guardia Nacional del Municipio de Buenos Aires. Se creó también el Ministerio de Milicias, que incluyó a la precedente Inspección General de Milicias. La elección de Arias para marchar a la campaña, sin recursos y, según se preveía, sin posibilidad alguna de levantar un ejército fue muy discutida y atribuida por algunos a celos por el prestigio y actividad de Arias o por su posición de asumir la guerra de hecho y actuar en consecuencia.
Fuerzas provinciales Las fuerzas movilizadas por el gobierno de la provincia de Buenos Aires sumaban unos 12 000 hombres en infantería, en su mayoría civiles voluntarios, y 8500 de caballería. La infantería incluía los siguientes cuerpos:Fantuzzi, Marcelo J. "Unidades y armas durante el Sitio de Buenos Aires de 1880", artículo publicado en febrero 2010, en el sitio de la Legion Italiana - Voluntarios de La Boca.
Guardia Provincial (infantería): 677 hombres al mando del coronel Garmendia organizados en 2 batallones, acantonados al lado de la artillería nacional en el Retiro: 1.º Batallón, comandante Martín Díaz, segundo mayor Carranza, 371 hombres (1 jefe, 15 oficiales, 355 de tropa). Armados con fusiles Remington, cien tiros por hombre, bayonetas y uniforme completo. 2.º Batallón, comandante Domingo Rebución, mayor Leguizamón (interino), 306 hombres (1 jefe, 9 oficiales, 296 de tropa). Armados con fusiles Remington, cien tiros por hombre, sin bayonetas y uniforme completo.
Infantería de Policía Vigilantes, 969 hombres al mando del comandante Irineo Miguens organizados en 5 batallones: 1.º Batallón Municipal o de Policía de Buenos Aires, al mando directo de Miguens secundado por B. Herrera. Contaba con 232 hombres (2 jefes, 13 oficiales, 217 de tropa) armados con Remington, solo 15 tiros por hombre y uniforme completo. En vez de bayoneta utilizaban sables de policía rectos y cortos. 2.º Batallón de Policía de Buenos Aires o Piquete de Gendarmes, al mando del comandante G. Segovia, 81 hombres (1 jefe, 9 oficiales, 71 de tropa) armados con 40 carabinas Remington y 30 fusiles Mauser con 50 cartuchos, y 55 sables. Se trataba de policías montados aunque actuaron como infantería.La policía montada contaba antes del conflicto con 150 hombres, de los que 70 se incorporaron a la División de Caballería de Lagos. El resto conformó el 2.º batallón. Recibieron 84 caballos con 25 monturas, pero actuaron debido al teatro de operaciones como infantería. 3.º Batallón de Policía de Buenos Aires, comandantes Eliseo Acevedo y J.Dantas, 244 hombres (2 jefes, 10 oficiales, 232 de tropa). Armados de 202 fusiles Remington y 30 fusiles Mauser, cien tiros por hombre, 201 bayonetas y sables de policía. 4.º Batallón de Policía de Buenos Aires, comandante mayor Vila, segundo F. Miguens, 130 hombres (2 jefes y 4 oficiales) organizados en 4 compañías, la 1.ª al mando del capitán Rodríguez, la 2.ª al mando del capitán Crespo, y las restantes de reserva. Armados con fusiles Mauser y sables de policía. 5.º Batallón de Bomberos de Policía de Buenos Aires, comandante Floro Latorre, 282 hombres (2 jefes, 13 oficiales, 267 de tropa). Armados con 255 fusiles Remington, 5 carabinas, 255 bayonetas, 50 tiros por hombre.
Infantería de la Guardia Nacional de la Ciudad de Buenos Aires, 1910 hombres al mando del coronel Julio Campos organizados en 8 regimientos: Regimiento de Guarnición, 16 hombres (1 jefe, 5 oficiales, 10 de tropa), guardias de la Casa de Gobierno, armados con fusiles Tabatière. Regimiento n.º 1 de Guardia Nacional de Buenos Aires, 564 hombres (5 jefes, 57 oficiales, 502 de tropa) distribuidos en 2 batallones, San Martín y Buenos Aires. Armados con fusiles Tabatière con bayonetas y 100 cartuchos por arma. Regimiento n.º 2 de Guardia Nacional de Buenos Aires, 182 hombres (4 jefes, 26 oficiales, 152 de tropa) distribuidos en 2 batallones, 1.º y 2.º Coronel Eusebio Mitre. Armados con fusiles Tabatière con bayonetas y 100 cartuchos por arma. Regimiento n.º 3 de Guardia Nacional de Buenos Aires, comandante Casares, 228 hombres (3 jefes, 25 oficiales, 200 de tropa) agrupados en 2 batallones, Coronel Sosa y Voluntarios, este último compuesto de sólo una compañía al mando del capitán Castro. Armados con 50 fusiles Remington (60 cartuchos por arma) y 150 Tabatière (100 tiros) con sus bayonetas. Regimiento n.º 4 de Guardia Nacional de Buenos Aires, comandante Meana, 174 hombres (2 jefes, 22 oficiales, 150 de tropa), batallones Tenientes-Alcaldes y Policial llegando a remontarse solo el 2.º Batallón. Armados con 150 fusiles Tabatière con bayonetas y 100 cartuchos por arma.