La Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas (ESIQIE) es una institución pública mexicana de nivel superior perteneciente al Instituto Politécnico Nacional que fue fundada en 1948. La ESIQIE es una escuela especializada en la enseñanza de la Ingeniería en aplicaciones industriales para la Química, Metalurgia y Petrolera. La escuela se encuentra en la Unidad Profesional "Adolfo López Mateos" ocupando para aulas los edificios 6, 7 y 8, cinco edificios para laboratorios e Investigación, un edificio para biblioteca, hemeroteca, cinco estacionamientos, extensas áreas verdes, cafeterías y áreas deportivas.
Sus instalaciones abarcan poco más de 38,000 mil metros cuadrados construidos.
thumb|Laboratorios de Metalúrgicos
Historia
Antecedentes En 1903, William H. Walker introdujo en los cursos que impartía en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) el concepto de Operaciones Unitarias y junto a Arthur D. Little, lo utilizaron como base para estructurar la carrera de Ingeniería Química en 1915, dentro del mismo Instituto.
En 1915, Venustiano Carranza, presidente constitucional de México, autorizó al ingeniero Felix F. Palavicini, secretario de Instrucción Pública, a crear la Escuela Nacional de Química Industrial, dependiente de la Universidad Nacional; la cual se estableció ese mismo año en un edificio ubicado en las calles de Libertad y Cruces, en Tacuba. Tiempo después cambió de nombre por el de Escuela Nacional de Ciencias Químicas.
El ingeniero Estanislao Ramírez Ruíz, que impartía cátedra en esta escuela recién formada, y haciendo uso de las relaciones que mantenía con William H. Walker, inició los cursos de Física Industrial en 1922, antecedente de los de Operaciones Unitarias. El mismo ingeniero Ramírez influyó de manera decisiva en 1925 en la creación de la carrera de Ingeniería Química en la misma escuela. Los egresados de sus aulas fueron pocos, ya que la industria química existente cubría necesidades técnicas con ingenieros extranjeros, principalmente de la nacionalidad de los empresarios. Entre los más destacados egresados de esta escuela y que influyeron después en la ESIQIE cuando ésta fue formada, se cuenta a los ingenieros Alberto Urbina del Razo, Germán González Tapia, Fernando González Vargas, Constantino Álvarez Medina, Antonio Guerrero Torres, Manuel Labastida y el químico Humberto Estrada Ocampo.
Nacimiento de la ESIQIE En el Plan Sexenal que, como parte de su campaña, elaboró el partido que postuló al general Lázaro Cárdenas del Río, se plasmó su pensamiento, lo cual se cristalizó en 1936 con la creación del IPN, institución educativa del Estado mexicano, cuyo objetivo principal es el de consolidar, mediante la educación, la independencia económica, científica, tecnológica, cultural y política, para alcanzar el progreso de la nación. Esta acción se complementó en 1938 con la expropiación de la industria petrolera, creando en ese mismo año Petróleos Mexicanos (PEMEX), la empresa estatal que se encargaría de la planeación, operación y desarrollo de la industria derivada de la explotación de los hidrocarburos y de la comercialización de los productos obtenidos.
El 23 de noviembre de 1938 se reunieron en el gimnasio de Santo Tomás representantes de los sindicatos minero, petrolero, ferrocarrilero, electricista, de trabajadores técnicos de México, y de la educación, con representantes de autoridades, maestros y alumnos del recientemente formado Instituto Politécnico Nacional. En esta reunión se analizó la situación del país. ya que para consolidar las acciones tomadas se requería contar con los técnicos adecuados para desarrollar la industria petrolera recién nacionalizada, así como la minero-metalúrgica, con el fin de aprovechar racionalmente los recursos naturales de la nación.
Fue así como se planteó ante el licenciado Gonzalo Vázquez Vela, secretario de Educación Pública, la necesidad de formar nuevas carreras, entre las cuales destacaron por su importancia para la futura ESIQIE las de Ingeniería Química Petrolera e Ingeniería Metalúrgica, que junto con otras propuestas y las que ya se impartían en diversas escuelas del IPN constituirían la base técnica que lograra el sano crecimiento del país.
En 1939, el General Lázaro Cárdenas del Río expidió el decreto presidencial con que se autorizó la formación de las nuevas carreras, y en 1940, dentro de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), con la dirección del ingeniero Guillermo Terrés, se comenzaron a impartir los cursos correspondientes a Ingeniería Química Petrolera e Ingeniería Metalúrgica.
Durante los primeros años fueron pocos los que se inscribieron. En 1943 el director de la ESIA había decidido no aceptar a los alumnos de nuevo ingreso para las mismas, acción que estuvo a punto de llevarse a cabo, cuando al salir la primera generación de ingenieros químicos petroleros, Pemex les cerró las puertas. Se señaló, entre otros argumentos, que los egresados de la Escuela Nacional de Ciencias Químicas de la UNAM eran suficientes para cubrir las necesidades de la empresa estatal.
Quienes se opusieron a que continuaran las carreras de Ingeniería Química Petrolera e Ingeniería Metalúrgica que se impartían en la ESIA fueron no solamente personas ajenas al IPN, sino también del propio Instituto: la opinión de diversas autoridades coincidía en señalar que no era adecuado que en una escuela de ingenieros civiles y arquitectos se formaran ingenieros químicos y metalúrgicos, por lo que deberían desaparecer, o bien ser transferidas a la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), que facilitaba sus laboratorios de Química Orgánica, Inorgánica y Analítica, para la enseñanza experimental de estas materias.
En estas circunstancias el Ingeniero Estanislao Ramírez Ruiz propuso en 1944 la creación de una nueva carrera, la de Ingeniería Química Industrial, en la que se formarían ingenieros con conocimientos para trabajar no solamente en la industria del petróleo, sino también en toda la industria química, por lo que tendría cuatro especialidades: Petróleo; Azúcar, Almidón y Alcohol; Microbiología Industrial; y Celulosa y Plásticos.
En 1945 se comenzó a impartir la nueva carrera, la cual tuvo aceptación y preferencia por los estudiantes, consolidándose en dos años como una de las más solicitadas en la ESIA. Esta situación y la carencia de laboratorios y de instalaciones adecuadas en la escuela en que se ubicaban las carreras, hizo ver la conveniencia de que se formara una nueva escuela.
Como resultado de las gestiones realizadas por el director general del IPN, representantes de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET) y egresados de las carreras de Ingeniería Química Petrolera e Ingeniería Metalúrgica, ante el licenciado Miguel Alemán Valdés, entonces presidente constitucional de la república, éste dio instrucciones al secretario de Educación Pública de realizar las acciones pertinentes para crear la nueva escuela el 18 de noviembre de 1947.
En cumplimiento de las disposiciones presidenciales, el licenciado Manuel Gual Vidal, secretario de Educación Pública y el ingeniero Gustavo Alvarado Pier, director del Instituto Politécnico Nacional, firmaron el 16 de febrero de 1948 el nombramiento de director "A" de la Escuela de Enseñanza Técnica Superior al ingeniero Abel Domínguez Ponce, Ingeniero Metalúrgico, egresado de la carrera formada en 1940. Se le asignó la misión de organizar la escuela en donde se impartieran estas licenciaturas.
Con fecha 29 de marzo de 1948, el licenciado Manuel Gual Vidal, secretario de Educación Pública; conjuntamente con el ingeniero Gustavo Alvarado Pier, director general del IPN, le comunicaron por medio del oficio IPN/131/3746 al director de Administración del IPN, que el 16 de febrero de ese año le habían asignado nombramiento provisional al ingeniero Abel Domínguez Ponce de director "A" de Enseñanza Técnica Superior. Al día siguiente (30 de marzo), por medio de un oficio, le comunicaron al ingeniero Guillermo Chávez Pérez director de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura, el nombramiento del ingeniero Domínguez Ponce con objeto de organizar la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas, solicitándole presentara su colaboración para que llevara a cabo su encargo.
El 18 de mayo de 1948 se citó una asamblea a realizarse en uno de los salones de clases, a los maestros y estudiantes de las carreras de Ingeniería Metalúrgica, Ingeniería Química Petrolera e Ingeniería Química Industrial, en donde el director de la ESIA y los representantes del FNET informaron de manera oficial la creación de la Escuela Superior de Ingeniería e Industrias Extractivas, procediendo a presentar al ingeniero Abel Domínguez Ponce, egresado de la carrera de Ingeniería Metalúrgica de la propia ESIA, como el primer director. Cuatro días después se le extendió el nombramiento definitivo de director "A" de Escuela Técnica Superior, con un sueldo de $731.00 (setecientos treinta y un pesos) mensuales.
El Ingeniero Domínguez Ponce integró el primer equipo de trabajo, entre los cuales se encontraban:
Manuel Valdés Bravo. que pasó de ser el secretario de la ESIA a ser secretario de la ESIQIE. Falleció en 1950, poco tiempo después de consolidada la Escuela.
Carlos Chávez Lara. Trabajador auxiliar administrativo, fue nombrado secretario al fallecer el señor Valdés y posteriormente cuando el Ingeniero Domínguez tuvo que ausentarse de la Dirección lo relevó temporalmente.
Salvador Díaz García. Fungió como prefecto hasta que falleció en 1974, durante 26 años permaneció en su puesto.
Guillermo Chávez Max. Jefe administrativo y encargado de la intendencia; apoyado por tres auxiliares; Juvencio Peñafiel, Everado Gómez (Che Everado) y Silvano García.
María de la Luz Cabrera Silvano. Fungió de secretaria del Director hasta que se jubiló en 1973.
Alicia Liona. Que tuvo el manejo de la administración escolar que se le asignó hasta su jubilación en 1972.
Las mencionadas personas, un grupo reducido, fueron quienes iniciaron la labor de apoyo al director en sus inicios, hasta 1950, año en que comenzó a crecer a mayor ritmo la escuela.
De esta manera quedó formada la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas, para capacitar a los técnicos destinados a planear, diseñar, construir, operar y mantener plantas químicas y metalúrgicas, que tuvieran como finalidad extraer y procesar los recursos del país. Especialistas que tuvieran los conocimientos necesarios para investigar y desarrollar tecnología para poder transmitir las enseñanzas adquiridas y mejoradas a generaciones posteriores.
En reconocimiento a la fecha en que se dio a conocer la formación de la escuela, se celebra su Aniversario de creación el 18 de mayo.
Infraestructura En 1940, fecha en que se comenzaron a impartir las carreras de Ingeniería Metalúrgica e Ingeniería Química Petrolera, se utilizaron las aulas e instalaciones de la ESIA, ya que a esta escuela se le asignó la tarea de formarlas; para tal fin se destinaron dos salones para los cursos teóricos. Para los cursos experimentales, la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) proporcionó los laboratorios para análisis químicos cualitativos y cuantitativos, así como para química inorgánica y orgánica. el Ingeniero David Contreras Castro, quien trabajaba en la Comisión de Fomento Minero, consiguió que se utilizaran sus instalaciones para los cursos experimentales de la carrera de Ingeniería Metalúrgica; en donde varios Ingenieros que ahí trabajaban tomaron con empeño la enseñanza de los estudiantes, logrando así que quienes cursaban esta carrera obtuvieran una preparación sólida y efectiva desde los primeros años, aunque pasaban más tiempos en esos laboratorios que en la escuela.