En el último cuarto de , Lisboa era una ciudad en plena expansión; como estaba ocurriendo paralelamente en Europa, los principales factores eran el empuje industrial y el uso de la electricidad.
En la capital lusa existían dos centrales que abastecían de electricidad la ciudad: la Central da Avenida y la Central de Boavista. Su nombre era dado por la toponimia donde estaban instaladas; por esa misma razón, durante el proyecto de la Central Tejo, esta toponimia continuó vigente nombrándola Central da Junqueira, por situarse cerca del sitio de la Junqueira. A pesar de todo, esta nomenclatura duró por poco tiempo ya que, una vez construida, en los documentos oficiales y las fachadas de la central se podían apreciar el nombre Central Tejo.
La primitiva Central Tejo Las pequeñas centrales existentes en la capital (da Avenida y de Boavista) quedaron obsoletas por el incremento de la demanda de electricidad y, además, estaban situadas en barrios fuertemente urbanizados produciendo un fuerte impacto ambiental para las personas y sin espacio para posibles expansiones. Por esas razones, a principios de 1908, las Companhias Reunidas de Gás e Electricidade (CRGE) comenzaron a realizar trámites para la construcción de una nueva central termoeléctrica en Lisboa. En la licencia se demandaba un permiso para una “nueva estación generadora de energía”, localizada en una zona fabril que se extendía entre el Arsenal de la Marinha y la playa de Pedrouços, en la parte occidental de la ciudad.
El lugar concreto escogido se situó a medio camino entre el Palacio de Belém y la Cordoaria Nacional da Junqueira, donde aun hoy persiste. Así que, después de buscar el capital para subvencionar la nueva central termoeléctrica, en marzo de 1908 comenzó la construcción de la fábrica que abastecería de electricidad Lisboa y su región durante más de cuatro décadas.
El proyecto técnico definitivo fue realizado por el ingeniero Lucien Neu, el cual aprovechó todo el espacio útil ubicando las turbinas en el área central y las calderas dispuestas a los dos lados. Este proyecto sufrió diversas modificaciones, prolongándose las obras más del tiempo estipulado. La empresa responsable en la construcción de los edificios fue Vieillard & Touzet, el cual mantenía cerca de cincuenta obreros en estos trabajos. En verano de 1909, la Central fue formalmente inaugurada pero, sin embargo, antes del final de 1910, aun hubo alteraciones importantes en su interior, como la adquisición de nuevos turboalternadores o la ampliación de la sala de calderas, que implicó la construcción de una nueva chimenea de treinta y seis metros de altura, de forma troncopiramidal invertida.
Así, desde su construcción hasta 1912, la primitiva Central Tejo fue adquiriendo nueva maquinaria para hacerla más productiva. En 1908 empezó con dos alternadores de 1MW cada uno, provenientes de la Central de Boavista, y seis calderas de la marca Delaunay-Belleville. La ampliación antes comentada de 1910 supuso el incremento de tres nuevos turboalternadores Brown Boveri & Cª. que elevaron la potencia total a 7,75 MW, así como cuatro calderas en un primer momento y cinco, más potentes, en un segundo. Por tanto, en 1912, cuando ya se encuentra todo el equipamiento instalado, la primitiva Central Tejo dispone de quince pequeñas calderas Belleville y cinco grupos generadores que abastecían la red eléctrica de la ciudad.
Hacia el exterior, el edificio que alojaba toda esta simbiosis maquinista aun presentaba un tipo de arquitectura característica de las pequeñas centrales eléctricas de finales de , de “las fábricas de electricidad”. Su planta correspondía a una nave longitudinal cubierta a dos aguas y tres pabellones adosados transversalmente por el lado occidental; entre ellos, dos esbeltas chimeneas que doblaban en altitud el cuerpo de fábrica vigilaban el espacio. En sus fachadas norte-sur se podía apreciar la leyenda: “1909 / Cªs Reunidas Gaz e Electricidade / Estação Eléctrica Central Tejo”.
La primitiva Central Tejo estuvo programada para funcionar en un periodo de seis años (1908-1914), hasta que se consiguieran los medios necesarios para la construcción de una central mayor pero, debido a la eclosión de la Primera Guerra Mundial ese mismo año, que conllevó una gran crisis económica-financiera y las dificultades de abastecimiento de combustible, esta primitiva fase estuvo operativa hasta 1921. Eso provocó que la producción y distribución de electricidad se realizara en condiciones precarias ya que, entre otras cosas, los combustibles eran de muy mala calidad y las calderas sufrían constantemente averías. Por suerte, a finales de 1916 la Central comenzó a recibir vapor de las dos calderas de baja presión instaladas en el nuevo edificio, aun en construcción, pero que ya daba las condiciones necesarias para reforzar la alimentación de los grupos generadores existentes.
Una vez fue construido y puesto totalmente en marcha el edificio de Baja Presión, en 1921, la primitiva Central Tejo fue desactivada y desmantelada siendo usada como talleres y almacenes. Unos años después, con la necesidad de construir un nuevo edificio de calderas de Alta Presión, las naves de esta primitiva fase de la central, fueron demolidos en 1938 no quedando nada de ellas.
Actual Central Tejo La necesidad de construir una nueva central para suplir los incrementos de consumo de la electricidad y la precariedad en que se encontraba la primitiva Central Tejo dio lugar a que, en 1914, empezaran a construirse nuevos edificios y máquinas con mayor potencia, que no finalizarán hasta 1951, con la fase alta presión.
A grandes rasgos, se pueden distinguir dos grandes periodos de construcción: El primero abraza de 1914 a 1930, corresponde a las instalaciones de producción en Baja Presión, durante el cual se edificó y amplió la sala de calderas de baja presión y la sala de máquinas. El segundo se encuadra entre 1938 y 1951, corresponde a las instalaciones de producción en Alta Presión. Al final de este periodo, el conjunto arquitectónico mantendrá su estructura hasta hoy, destacando el edificio de calderas de alta presión por encima de todo el conjunto.
Baja Presión Con la construcción del edificio de calderas de baja presión y la nueva sala de máquinas, la Central Tejo comenzará a consolidarse, no sin esfuerzos, tanto en producción y distribución de energía como arquitectónicamente, con el uso de ladrillo a cara vista en todo el conjunto.
De nuevo, en este periodo de baja presión se pueden distinguir tres fases de construcción: La primera abraza de 1914 a 1921. Es el inicio constructivo del edificio de calderas, del distribuidor del carbón y de la sala de máquinas. La segunda fase data de 1924 a 1928; destaca por la primera ampliación, construyéndose un cuerpo de fábrica para instalar nuevas calderas y otro distribuidor de carbón, idéntico a los ya existentes, un nuevo grupo generador y los muelles de los canales del circuito de refrigeración. Finalmente la tercera, entre 1928 y 1930, donde se producen las últimas ampliaciones de la sala de calderas, con mayores proporciones que las anteriores, y de la sala de máquinas.
Primera Fase (1914-1921) Como ya se ha comentado, la construcción de edificios de baja presión y de máquinas empezó en 1914. El proyecto incluía diversos cuerpos de fábrica: dos naves longitudinales cubiertas a dos aguas cada una para alojar seis calderas de baja presión marca Babcock & Wilcox; una sala de máquinas con capacidad para dos turboalternadores alemanes AEG de 8 mW de potencia; y un edificio de menor tamaño para los despachos y la subestación. La construcción empezaría de norte a sur y de este a oeste; además, se proyectó la posibilidad de ampliaciones posteriores hacia la ribera del río Tajo, al sur.
Poco tiempo después del inicio de las obras, estalló la Primera Guerra Mundial, provocando un atraso en la fecha fijada y un problema para recibir los turboalternadores pedidos a Alemania, que quedaron retenidos hasta el final de la contienda. No obstante, en 1916 fueron montadas las dos primeras calderas de baja presión (que en el proyecto tenían atribuidos los números 5 y 6) para abastecer los generadores de la antigua Central da Junqueira.
Durante los dos años siguientes se montaron dos nuevas calderas (números 3 y 4) que, junto con la 5 y 6, sobrepasaban la potencia que los viejos generadores de la Junqueira podían soportar. Las CRGE observaron que era imprescindible adquirir otro turboalternador ajeno a los dos alemanes pedidos hacía años, que continuaban retenidos en Alemania y, así, avanzar en la construcción de una parte de la sala de máquinas para alojar este nuevo generador. Finalmente, en 1919 comenzó a funcionar un nuevo turboalternador suizo marca Escher & Wyss de 7500 kW.
Al año siguiente fueron instaladas las últimas calderas restantes (números 1 y 2) y ya, con la guerra acabada, los dos grupos alemanes AEG fueron por fin recibidos, entrando en servicio en 1921. Con la instalación definitiva de estas seis calderas y de los tres grupos generadores, la producción se estabilizó y fue posible desmantelar el equipamiento de la ya anticuada Central da Junqueira.
Segunda Fase (1924-1928) Progresivamente, en función con el aumento de los consumos de electricidad, se volvió indispensable efectuar nuevos e importantes trabajos en la Central para aumentar y finalizar las salas de calderas de baja presión. El programa que las administraciones de las CRGE realizaron consistía en la ampliación de una nueva nave industrial que alojaría tres nuevas calderas de baja presión, y la adquisición de un nuevo grupo generador.
Así, durante 1922 se llevó a cabo un estudio para la instalación de las calderas número 7 y 9, y su posible funcionamiento con carbón polvorizado que, finalmente, no se llevó a término debido a que, en la caldera número 6, se realizaron pruebas de este tipo y no dieron resultado. No obstante, la caldera número 11 sí utilizaría carbón polvorizado.
La “nueva sala de las calderas”, como se la conocía, avanzaba hacia el sur, en dirección al río Tajo, la fachada que daba hacia él se dejó inacabada, cerrada temporalmente por una chapa de zinc y una estructura metálica imitando los ventanales del lado opuesto, presuponiendo la tercera y última ampliación de esta sala de baja presión. Las calderas siete y nueve, de la marca Babcock & Wilcox, fueran las primeras en instalarse en este nuevo espacio, 1924 i 1925 respectivamente. La tercera, la once, era de la marca Humboldt y fue instalada en 1928. Además, como usaba carbón polvorizado, tenía bajo él su propio molino.
La sala de máquinas no sufrió ninguna alteración de volumen, sí en cambio, en su interior se montó un nuevo grupo generador de 8 MW en 1925, el número 4, de la marca Stal-Asea. Además, también se construyeron los canales y dos sifones en las nuevas dársenas del circuito de refrigeración, el cual conducía el agua del río hasta el interior de la central.
Tercera Fase (1928-1930)
La tercera fase constructiva de este primer periodo de la Central Tejo consistió en el acabamiento de las naves fabriles (tanto las salas de calderas como de máquinas). Ya en 1928, el mismo año de montaje que la caldera 11, se decidió avanzar en la compra de las últimas dos calderas de baja presión, la 8 y la 10 de la marca habitual Babcock & Wilcox, debido al atraso en los trabajos de montaje de la caldera marca Humboldt.
Sin embargo, no será hasta finales de 1930 cuando se montaron definitivamente. El nuevo cuerpo de fábrica para alojarlos continuó con la misma línea estética que las anteriores pero con unas dimensiones mayores; en primer lugar se derribó la fachada temporal de chapas de zinc y, después, se construyó el edificio en dirección al río, realizando la fachada definitiva que aun existe hoy.