mini|El antipapa Félix II
Antipapa Antipapa: 1. m. Papa elegido irregularmente en oposición al legítimo. es la persona que, con la intención de ser reconocido como tal o tomar su lugar, usurpa o pretende usurpar las funciones y poderes que corresponden al papa de la Iglesia católica legítimamente elegido. Históricamente, los antipapas y sus seguidores no se consideraban usurpadores sino las personas legítimas para ostentar el cargo de pontífice, señalando al obispo de Roma como quien carecía de legitimidad para ostentar dicho cargo.
El título se utiliza especialmente cuando se trata del papa en cuanto cabeza visible de la Iglesia como obispo de Roma, sea en oposición a un pontífice o bien en periodos de sede vacante. El título de antipapa no implica la adhesión a una doctrina contraria a la fe católica, sino la pretensión de hacerse con una jurisdicción que no le pertenece según la Iglesia.
En ocasiones, es difícil distinguir cuál de los dos pretendientes debería llamarse papa y cuál antipapa, como fue el caso de León VIII y Benedicto V.Del Papa León VIII, el Anuario Pontificio, el anuario de la Santa Sede, dice: "En este punto, como de nuevo a mediados del siglo XI, nos encontramos con elecciones en las que problemas de armonización de criterios históricos y los de la teología y el derecho canónico hacen imposible decidir con claridad qué bando poseía la legitimidad cuya existencia fáctica garantiza la sucesión lícita ininterrumpida de los Sucesores de San Pedro. La incertidumbre que en algunos casos resulta ha hecho aconsejable abandonar la asignación de números sucesivos en la lista de los Papas. "(nota 19 de la lista de papas en el Anuario Pontificio). Del Papa Benedicto V dice: "Si el Papa León VIII fue Papa legítimo, [...] Benedicto V es un antipapa" (nota 20 a la lista de papas).
Causas
Históricamente, los antipapas surgieron por diversas razones, siendo tres las principales: Discordancia doctrinal. Injerencia política del poder temporal. Doble elección.
El primer antipapa fue Hipólito de Roma, cuyo papado se extendió entre los años 217 y 235, y el último reconocido canónicamente por la Iglesia católica fue Félix V (1440-1449), elegido por el Concilio de Basilea.
Discordancia doctrinal
Ocurre cuando una de las partes (con mayor probabilidad el antipapa) difiere doctrinalmente del legítimo pontífice y es favorecido por las autoridades o el pueblo. El primer antipapa, Hipólito de Roma, se proclamó debido a su oposición a los papas Ceferino y Calixto I, a los que acusó de laxismo. El antipapa Novaciano también se proclamó por discordancia doctrinal al adoptar el montanismo, mientras que el antipapa Félix V fue elegido por favorecer la teoría conciliar de la Iglesia.
En el y en el aparecieron algunos personajes que se hicieron llamar papas como reacción contra el Concilio Vaticano II pero, al no pertenecer a la Iglesia católica, no pueden ser considerados antipapas. Algunos de ellos fueron partidarios del sedevacantismo por postular que la sede está vacante y por lo tanto apoyaron la necesidad de un concilio imperfecto o cónclave para elegir a un nuevo pontífice, a esta teoría se la denomina conclavismo, por ejemplo Lucian Pulvermacher (Pío XIII), David Bawden (Miguel I). Otros "antipapas" modernos dicen haber recibido el cargo por revelación mística, como es el caso de los papas de la Iglesia palmariana.
Injerencia política del poder temporal
Sucedía cuando el poder temporal intervenía activamente en la Iglesia católica (cesaropapismo). En esos casos era habitual que los emperadores (del Imperio romano y luego del Sacro Imperio Romano Germánico) depusieran al legítimo pontífice, lo desterraran o encarcelaran y ponían en su lugar a uno de sus favoritos si aquel les contradecía. El antipapa Félix II fue un claro ejemplo; elevado al papado por el emperador Constancio II, que se inclinaba por el arrianismo, en detrimento del papa legítimo Liberio, que no era arriano. Por cuestiones meramente políticas se puede citar a Pascual III, nombrado por Federico I Barbarroja, e instalado en la Santa Sede mientras que el verdadero papa, Alejandro III tuvo que exiliarse.
Ha ocurrido también que las disposiciones del poder temporal influyeron contra un papa legítimamente electo, después de su muerte, a fin de cobrar antiguas afrentas. Tal ocurrió con el papa Formoso, cuyo cadáver fue juzgado en el Concilio Cadavérico por el papa Esteban VI (que apoyaba a Lamberto II de Spoleto para la corona del Sacro Imperio) por supuestos errores eclesiásticos y herejía: le hizo quitar las vestiduras pontificias, mutilarlo y arrojar sus restos al Tíber, declarándolo antipapa. Los papas Teodoro II y Juan IX rehabilitaron la figura de Formoso.
Doble elección Ocurre cuando en la Iglesia se enfrentan dos o más facciones y cada una organiza un cónclave y elige a su propio pontífice. Al darse esta situación, es común que ambos papas luchasen para apoderarse de Roma. Es la más compleja de todas las situaciones, porque hubo momentos en los que era difícil determinar qué papa era el legítimo.
Entre los años 896 y 904 se eligieron varios papas y antipapas. La situación llegó a su punto culminante cuando Roma se encontró seriamente dividida entre los partidarios del papa León V y el antipapa Cristóbal. La situación fue salvada después de que Sergio III (tercero en reclamar el pontificado) prendiera a los dos disputantes y los hiciera estrangular, quedando como único pretendiente.
La situación se ejemplifica mucho mejor estudiando el Gran Cisma de Occidente, que estalló después de la elección de Urbano VI en el año 1378, debido a su comportamiento, los vicios de su corte y las dudas sobre su ortodoxia. Los cardenales se volvieron a reunir en la ciudad de Fondi, Italia y en un cónclave depusieron a Urbano VI para elegir al antipapa Clemente VII, que se trasladó a Aviñón. El cisma se prolongó durante medio siglo, durante el cual se ensayaron varias soluciones, desde el cese de ambos pretendientes hasta la convocatoria a un concilio. Finalmente, se reunieron en la ciudad de Pisa los obispos y cardenales de ambos bandos, pero únicamente añadieron otro pretendiente. Tras largas disputas, se reunió el Concilio de Constanza, que depuso a todos los pretendientes y eligió a Martín V.
Antipapas no reconocidos canónicamente La Iglesia católica no reconoce a tres antipapas y, por tanto, no aparecen en el Anuario Pontificio, ya que se duda de su existencia o nunca se demostró esta de manera oficial; a continuación se muestra información de esos tres antipapas:
Natalio 199-200
Dono II 973-974
Clemente VIII 1423-1429
Lista de antipapas En la siguiente lista figuran los nombres de los antipapas incluidos en la relación de papas y antipapas que figura en el Anuario Pontificio.
Los nombres de los antipapas en cursiva se refieren a aquellos de los cuales se duda de su existencia histórica y, por tanto, no aparecen en el Anuario Pontificio.
Antipapas anteriores al Gran Cisma de Occidente Los antipapas anteriores al Gran Cisma de Occidente se remonta al cuando el cristianismo esta expandiéndose por el Imperio romano, aunque todavía era perseguido por las autoridades romanas. Durante el , previa a su declaración como religión oficial del imperio romano, los antipapas seguía siendo por cuestiones doctrinales, especialmente por el arrianismo. A partir del la presencia de antipapas se deberá a causas de doble elección debido a las distintas facciones presentes en la Roma altomedieval como la facción bizantina, las milicias del pueblo o facciones nobiliarias.
Con la creación del Sacro Imperio, se produce una injerencia activa de los emperadores del Sacro en la elección de los antipapas frente a los papas legítimos que, por diversos motivos, ofrecían resistencia a la política imperial o directamente se oponía a sus designios. Esta injerencia será especialmente importante durante la querella de las investiduras y durante las luchas entre güelfos y gibelinos en Italia durante los siglos y .