Retrato de una dama (o Retrato de una mujer) es una pequeña pintura al óleo sobre tabla de roble realizada hacia 1460 por el pintor flamenco Rogier van der Weyden. La composición está integrada por formas geométricas que modelan las líneas del velo, el cuello, el rostro y los brazos y por una iluminación que modela su faz y su peinado. No se conoce la identidad de la dama.Hand and Wolff, 242

Van der Weyden se mostró preocupado por los retratos hacia el final de su vida, género en el que fue muy reconocido por las generaciones posteriores de pintores por las profundas evocaciones de la personalidad del retratado que muestran sus pinturas. En esta obra, la humildad y maneras reservadas de la mujer están expresadas por su frágil físico, sus ojos bajos y los dedos fuertemente apretados.Kleiner, 407 Es esbelta y se muestra de acuerdo con el ideal gótico de facciones alargadas, indicado por sus estrechos hombros, su cabello firmemente prendido, la amplia frente rasurada y el elaborado peinado.

Si bien el autor no se adscribe a las convenciones de idealización de la época, generalmente busca favorecer a sus modelos. Les muestra vestidos con ropas elegantes y con frecuencia con rasgos faciales suavizados, que en ocasiones se desvían de la representación natural. Van der Weyden adoptó su propia estética y sus retratos de mujeres muestran muchas semejanzas entre sí.Grössinger, 60 Desde 1937 la pintura se conserva en la National Gallery of Art de Washington D. C., Estados Unidos. Ha sido descrito como «el más famoso de todos los retratos de mujeres de todas las escuelas».Van Der Elst, 76

Composición La mujer, que probablemente está a finales de la adolescencia o a principios de los veinte, es mostrada de medio cuerpo y en tres cuartos de perfil, colocada contra un fondo liso de color azul verdoso intenso. El fondo es plano y carece de la habitual atención al detalle en las obras devocionales de van der Weyden. Como su contemporáneo Jan van Eyck (c. 1395-1441), cuando trabajaba en retratos, utilizaba planos oscuros para centrar la atención en la modelo.Friedlænder, 37 No es hasta que aparece el trabajo de Hans Memling (c. 1435-1494), un discípulo de van der Weyden, que un artista flamenco ubicará un retrato en el exterior o con un paisaje de fondo.Kemperdick, 24 En este trabajo, el escenario monócromo permite al espectador centrarse en la cara de la mujer y en su sereno autodominio. Van der Weyden reduce su enfoque a cuatro funciones básicas: el tocado, el vestido, la cara y las manos de la mujer. El fondo se ha oscurecido con los años; es probable que los ángulos creados por el hennin y el vestido de la modelo fueran alguna vez mucho más nítidos.

180px|thumb|Petrus Christus (c. 1410/1420–1475/1476), Retrato de donante c. 1455, Galería Nacional de Arte, Washington. Christus influyó en van der Weyden como puede apreciarse en la expresión de la mujer y en el color.Kemperdick, 23|alt=see caption and text

La retratada lleva un elegante vestido negro escotado, que responde al estilo borgoñón y enfatiza el ideal estético del gótico.Van der Weyden solía realizar encargos para la corte borgoñona. Ver Schneider, 40 Su vestido está ajustado en la cintura por un ancho ceñidor rojo. El hennin de color ante está cubierto por un velo transparente que cae sobre sus hombros. El detallismo en la representación del vestido —donde incluso se aprecian los alfileres para fijar la posición del velo— es un rasgo típico de van der Weyden."Dress and Reality in Rogier Van der Weyden" por Margaret Scott, en Campbell and Van der Stock, 140 El rostro está delicadamente iluminado, sin contrastes tonales fuertes en la piel. La cara es alargada, con cejas y pestañas depiladas, y el pelo afeitado y recogido, lo cual crea la sensación de frente muy alta que estaba de moda.Afeitar el cabello casi hasta la coronilla era una práctica que también estaba de moda en la Italia renacentista de aquel tiempo. Según el historiador Norbert Schneider, en el los velos eran llevados como señal de modestia, ocultando la sensualidad de la carne. Pero en esta pintura el velo tiene justo el efecto contrario, pues enmarca su rostro y dirige la atención a su belleza.Schneider, 40

left|thumb|210px|Detalle del retrato que muestra las manos cruzadas y el cinturón de color rojo|alt=see caption and text Las manos están cruzadas como si estuvieran en oración, y se sitúan en un lugar tan bajo de la composición que parecen descansar sobre el marco.Hand and Wolff, 244 Las mangas del vestido cubren las muñecas. Los delgados dedos están minuciosamente trabajados, y repiten la estructura piramidal de la parte superior del cuadro.

En contraste con sus relativamente extravagantes ropas, sus ojos miran hacia abajo en gesto de humildad. Se logra la expresión piadosa gracias a motivos recurrentes en la obra de van der Weyden. Su nariz y sus ojos son alargados, y el labio inferior se agranda por el uso del color y un acabado pronunciado. Algunas líneas verticales alrededor de estos rasgos son remarcadas, mientras que sus pupilas se agrandan y las cejas se levantan ligeramente. A su vez, el contorno del rostro resalta de forma ligeramente abstracta,Campbell, 15 y se salta las convenciones espaciales en las representaciones humanas del .Campbell, 28 Esta metodología fue descrita por el historiador de arte Erwin Panofsky: «Rogier se concentraba en ciertos aspectos destacables —tanto desde el punto de vista fisiológico como psicológico— que expresaba principalmente mediante las líneas».Kemperdick, 22 Su frente alta y la boca se considera que sugieren una naturaleza intelectual, ascética y vehemente al mismo tiempo que «simbolizan un conflicto pendiente en su personalidad».Walker, 126 Panofsky se refiere a esto como una «excitabilidad latente».Panofsky, p. 292: "In the superficially similar but considerably later Portrait of a Young Lady in the National Gallery of Washington, the hands are analogously placed but the intertwisted fingers reveal a smouldering excitability which, even more severely repressed, lives in her veiled, downcast eyes and full, sensuous lips."

La modelo es desconocida, aunque algunos historiadores de arte han especulado sobre su identidad. A principios del , el escritor Wilhelm Stein sugería que podría ser Marie de Valengin por la similitud de los rasgos faciales,Monro and Monro, 620 la hija ilegítima de Felipe III de Borgoña.Felipe el Bueno encargó un retrato a Van der Weyden alrededor de 1450. Sin embargo, esto es una especulación sin un buen apoyo. Debido a que sus manos se muestran como si se apoyaran en el marco de la pintura, los historiadores de arte aceptan de una manera general que, más que un trabajo devocional, se trata de un retrato independiente.

Ruptura con la idealización

Van der Weyden trabajaba en la misma tradición de retratos que seguían sus contemporáneos Jan van EyckMientras Van der Weyden habría conocido el trabajo de Van Eyck, se desconoce si los dos se encontraron personalmente. Van Eyck murió en 1441. y Robert Campin.Rogier fue discípulo de Campin en 1426. Véase Friedlaender, p. 16 En la primera mitad del , estos tres artistas formaban parte de la primera generación de los pintores del renacimiento flamenco, y los primeros artistas del norte de Europa que retrataron miembros de las clases media y alta de forma naturalista, en lugar de la forma idealizada característica del cristianismo medieval. Con anterioridad, en el arte holandés, el modo de representación de los retratos de nobles o clérigos era la vista de perfil. En obras como Hombre con turbante (1433), Jan van Eyck rompía esta tradición y usaba tres cuartos del perfil en la cara, que se terminaría por convertir en el estándar artístico en su país y el norte de Europa. Aquí, Van der Weyden utiliza el mismo perfil, lo que le permite describir mejor los rasgos de la cabeza y de la cara de la dama.Smith, 96 En esta obra el personaje se representa hasta medio cuerpo, lo que permite al artista mostrar las manos cruzadas ante la cintura."Virtue and Beauty: Leonardo's Ginevra De' Benci and Renaissance Portraits of Women". National Gallery of Art, Washington. Retrieved 2 March 2014.Brown, p. 136

A pesar de esta nueva libertad expresiva, los retratos femeninos de Van der Weyden son sorprendentemente similares, tanto en el concepto y estructura, a los de Campin.La similitud entre los retratos femeninos de Van der Weyden y Campin es tan grande que a veces se atribuyeron erróneamente. Véase Campbell 2004, p. 19. Son rostros de tres cuartos y de medio cuerpo. Típicamente ponen sus modelos frente a un fondo oscuro, que es uniforme y no descriptivo. Mientras los retratos destacan por su patetismo expresivo,"Rogier van der Weyden". National Gallery, London. Retrieved 8 March 2010. los rasgos faciales de las mujeres se parecen fuertemente unos a los otros. Esto indica que aunque Van der Weyden no se adhería a la tradición de la representación idealizada, procuraba complacer a sus modelos en una manera que reflejara los ideales contemporáneos de belleza. La mayoría de los retratos conservados de Van der Weyden fueron pintados por encargo de la nobleza; sólo pintó cinco (incluyendo Retrato de una dama) que no eran retratos de donantes.Los retratos eran en aquellos tiempos un medio común para iniciar alianzas de matrimonio. Christus, Van Eyck y Van der Weyden habían sido contratados por esta razón. En particular, el alcance y el nivel del detalle que Christus y Van der Weyden usaron para hacer atractivos sus modelos sugiere que este era a menudo el motivo principal. Véase Wilson, p. 47-48.Campbell, 14 Se sabe que en su Retrato de Felipe de Croy (c. 1460), Van der Weyden mejoró las facciones del joven noble flamenco escondiendo su gran nariz y su prognatismo mandibular. Describiendo esta tendencia, el historiador del arte Norbert Schneider escribía: «Mientras Van Eyck muestra la naturaleza 'cruda', como era, Rogier mejora la realidad física, civilizando y ajustando la naturaleza y la forma humana con la ayuda de un pincel». La alta calidad de la pintura destaca por sobre una copia de ella en la National Gallery. La obra de Londres tiene rasgos más suaves, más redondeados, más frescos y se encuentran menos caracterizados de forma individual respecto a la obra original de Rogier. La técnica también es menos sutil y fina en el de Londres.See Hand and Wolff, 244 for a comparison Sin embargo, ambos comparten mismos vestido y expresión.

Van der Weyden estaba más preocupado por la respuesta estética y emocional que en conjunto generaban sus cuadros, que por los mismos retratos en sí. El historiador de arte y conservador Lorne Campbell sugiere que la popularidad del Retrato de una dama se debe más a la «elegante simplicidad del patrón que [la modelo] crea» que a la gracia de su descripción. Van der Weyden no se mantuvo dentro de los límites tradicionales de la idealización, sino que creaba su propia estética, calidad que extendía a través de sus retratos e imágenes religiosas.Campbell, 16 Esta estética incluye el estado de ánimo de triste devoción que forma el tono dominante en todos sus retratos. Sus figuras pueden ser más naturales que las de generaciones anteriores de artistas; sin embargo, la aproximación de carácter individualista que procura en la descripción de la piedad de sus modelos a menudo conduce al abandono de las reglas de la escala.Campbell, 28

John Walker, un exdirector de la Galería Nacional de Arte, se refería al tema como "extravagante", y afirmaba que a pesar de la dificultad de sus rasgos individuales, la modelo era "extrañamente hermosa".Walker, 126 En la época en que Van der Weyden finalizó el cuadro, había eclipsado en popularidad incluso a Van Eyck. Más que por la sensualidad posterior, esta pintura es típica de la austera espiritualidad por la que Van der Weyden es reconocido.Friedlænder, 268

Condición y procedencia