thumb|Cabra montés en el parque nacional de la Sierra de Guadarrama.
La cabra montés o íbice ibérico (Capra pyrenaica) es una de las especies de bóvidos del género Capra que existen en Europa. Antiguamente repartido por el sur de Francia, Andorra, España y Portugal, la cabra montés es un endemismo que actualmente se encuentra principalmente en las áreas montañosas de España y del norte de Portugal.Pérez JM, Granados JE, Soriguer RC, Fandos P, Márquez FJ, Crampe JP, 2002. Distribution, status and conservation problems of the Spanish Ibex, Capra pyrenaica (Mammalia: Artiodactyla). Mammal Review 32:26-39.Moço G, Guerreiro M, Ferreira AF, Rebelo A, Loureiro A, Petrucci-Fonseca F, Perez JM, 2006. The ibex Capra pyrenaica returns to its former Portuguese range. Oryx 40:351-354. Las otras especies del género son el íbice alpino o cabra de los Alpes (Capra ibex), el íbice siberiano (Capra sibirica), el tur del Cáucaso occidental (Capra caucasica), el tur del Cáucaso oriental (Capra cylindricornis), la cabra salvaje o cabra bezoar (Capra aegagrus), el marjor (Capra falconeri), el íbice de Nubia (Capra nubiana) y el íbice de Etiopía (Capra walie).
Paleontología El género Capra llegó a la península ibérica, al igual que el resto de Europa, seguramente a finales de Plioceno, procedente de Asia. La consolidación de estas poblaciones y su adaptación a los ecosistemas ibéricos, así como el aislamiento de la península ibérica en numerosas ocasiones debido a las glaciaciones, produjeron un proceso de diferenciación y especiación de las poblaciones ibéricas hasta dar lugar a la actual Capra pyrenaica.
Descripción La cabra montés es una especie con fuerte dimorfismo sexual, al igual que muchos otros bóvidos. Las hembras miden unos 1,20 m de largo y 60 cm de altura en la cruz, pesando entre 30 y 45 kg. Tiene cuernos bastante cortos y se parece bastante a una cabra doméstica, aunque la cabra doméstica tendría su origen en la cabra bezoar (Capra aegagrus) o en el marjor (Capra falconeri).Pidancier N, Jordan S, Luikart G, Taberlet P, 2006. Evolutionary history of the genus Capra (Mammalia, Artiodactyla): discordance between mitochondrial DNA and Y-chromosome phylogenies Molecular Phylogenetics and Evolution 40:739-749. Los machos, en cambio, pueden llegar a los 148 cm de largo y tener una altura de 77 cm en la cruz, alcanzando un peso máximo de 120 kg. Los cuernos de los machos son notablemente gruesos y pueden llegar a ser el triple de largos que los de las hembras. Están más separados entre sí que los cuernos de otras especies del género Capra. Los machos adultos tienen también una cara más alargada y la típica barba de chivo oscura bajo la mandíbula.
El color y longitud del pelaje varía según las subespecies y la época del año, tornándose más largo y grisáceo en invierno. Tras las mudas de pelo de abril y mayo, el color es pardo o canela, con manchas oscuras en la parte inferior de las patas que en los machos adultos pueden extenderse hacia los costados, hombros y vientre. La parte central de este es blanca en ambos sexos, y la cola negra y corta (12-13 cm.). La fenología del pelaje podría ser uno de los factores importantes en los ciclos estacionales de algunos parásitos transmitidos por contacto como son por ejemplo los ácaros causantes de la sarna sarcóptica.Sarasa M, Pérez JM, Alasaad S, Serrano E, Soriguer RC, Granados JE, Fandos P, Joachim J, Gonzalez G, 2011. Neatness is a matter of season, age and sex in Iberian ibex Capra pyrenaica. Behavioral Ecology 22:1070-1078.
Etología y hábitat thumb|left|Cría de la subespecie C. p. victoriae. Esta especie se desenvuelve por igual de día y de noche, aunque sus máximas horas de actividad se localizan por la mañana y a finales de la tarde, cerca del crepúsculo. En invierno desarrollan su actividad en las horas centrales del día, que es cuando hace más calor.
Son animales sociables, pero cambian a menudo de manada. Esta puede estar constituida por machos adultos, hembras con sus crías o adolescentes de ambos sexos (en este último caso, solo durante el verano). Los machos y las hembras adultas se reúnen en la época de celo, en los meses de noviembre y diciembre —caracterizados por los violentos combates cabeza contra cabeza de los machos—. La inversión en masa testicular es un factor muy importante en los procesos de selección sexual. En la cabra montés esta inversión es mayor durante la temporada de celo, especialmente en edades en las que los individuos son subordinados que optan por una estrategia reproductiva de persecución y no de monopolización de la hembra.Sarasa M, Serrano E, Pérez JM, Soriguer RC, Gonzalez G, Joachim J, Fandos P, Granados JE, 2010. Effects of season, age, and body condition on allocation to testes mass in Iberian ibex. Journal of Zoology 281:125-131. Las crías (una misma hembra puede parir dos o tres chotos) nacen en mayo.
Habitan tanto en bosques como en extensiones herbáceas, en cotas montañosas de entre 500 y , subiendo en verano incluso por encima de los La protección de que disfrutan ha hecho que se distribuyan a zonas antes totalmente impensables como zonas costeras de Málaga, Granada o Almería, donde ocasionalmente pueden ser vistas a la orilla del mar. La dieta es predominantemente herbácea, aunque en invierno se torna más arbustiva. Si es necesario, excavan en la nieve para acceder hasta la vegetación.
Subespecies Se reconocen cuatro subespecies de cabras monteses, dos de las cuales se han extinguido en tiempos recientes.Capra pyrenaica en el Atlas de la biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente (MMA). Archivo en pdf. No obstante, varios autores han puesto en duda su validez. Estas subespecies son las siguientes: Capra pyrenaica hispanica, con una distribución discontinua que se extiende por las cordilleras cercanas al mar Mediterráneo. Alcanza su mayor concentración en Sierra Nevada. Capra pyrenaica lusitanica, era conocida como mueyu. Distribuida originalmente por las montañas fronterizas entre Galicia y Portugal, se extinguió en 1892 en la Serra de Gerês (Portugal). Capra pyrenaica pyrenaica, subespecie-tipo situada originalmente en los Pirineos franceses y españoles, llamada popularmente bucardo. El último ejemplar murió en enero de 2000. Capra pyrenaica victoriae, distribuida de forma desigual en las cordilleras del centro y norte de España. Su principal población está en la sierra de Gredos, donde moran unos 10 000 ejemplares. Considerada subespecie cinegética, bajo ciertas restricciones.
Estado de conservación La cabra montés cuenta con lobos, osos y águilas como depredadores naturales, pero estos han desaparecido en los últimos tiempos de amplias zonas de su distribución. La caza de esta especie por parte del hombre se producía ya en la Prehistoria, primero a cargo del hombre de Neandertal y desde hace cuarenta mil a treinta y cinco mil años, por el Homo sapiens. Son abundantes sus restos en las cuevas paleolíticas y aparece representada con frecuencia en las pinturas rupestres de toda la península ibérica. thumb|left|Detalle de la cabeza del macho.|200x200pxCon la introducción de la agricultura y el aumento de la población humana (y con ello, de la caza), su población desapareció de varias zonas y en otras menguó ostensiblemente. En tiempos recientes, el hecho de ser una especie única en el mundo, endémica de la península, la convirtió en una cotizada especie de caza mayor. Se tiene constancia de la llegada expresa de cazadores procedentes de Francia y el Reino Unido durante los siglos y , especialmente al Pirineo, buscando cazar algún ejemplar y conseguir un trofeo.
Se ha propuesto el nombre vulgar alternativo de íbice ibérico.Sarasa M, Alasaad S, Pérez JM, 2012. Common names of species, the curious case of Capra pyrenaica and the concomitant steps towards the 'wild-to-domestic' transformation of a flagship species and its vernacular names. Biodiversity and Conservation 21:1-12.
Al igual que para otras especies de ungulados de montaña, los parásitos y las enfermedades tienen también un papel importante como regulador de las poblaciones. Sin embargo, alteraciones en las relaciones ‘parásito-hospedador’ conducen en ocasiones a marcados desequilibrios y a epizootias. Por ejemplo, la sarna sarcóptica, endemia en algunas zonas, también es capaz de poner en riesgo algunas poblaciones.Pérez JM, Ruiz-Martínez I, Granados JE, Soriguer RC, Fandos P, 1997. The dynamics of sarcoptic mange in the ibex population of Sierra Nevada in Spain – influence of climatic factors. Journal of Wildlife Research 2:86–89.León-Vizcaíno L, Ruiz de Ybañez MR, Cubero MJ, Ortiz JM, Espinosa J, Pérez L, Simón MA, Alonso F, 1999. Sarcoptic mange in Spanish ibex from Spain. Journal of Wildlife Diseases 35:647-659. Esta enfermedad, a veces mortal para los íbices, afecta de forma desigual a los machos y a las hembras,Sarasa M, Rambozzi L, Rossi L, Meneguz PG, Serrano E, Granados JE, González FJ, Fandos P, Soriguer RC, Gonzalez G, Joachim J, Pérez JM, 2010. Sarcoptes scabiei: Specific immune response to sarcoptic mange in the Iberian ibex Capra pyrenaica depends on previous exposure and sex. Experimental Parasitology 124:265-271. y limita las capacidades reproductivas de los individuos.Sarasa M, Serrano E, Soriguer RC, Granados J-E, Fandos P, Gonzalez G, Joachim J, Pérez JM, 2011. Negative effect of the arthropod parasite, Sarcoptes scabiei, on testes mass in Iberian ibex, Capra pyrenaica. Veterinary Parasitology 175:306-312.