400px|thumb|De izquierda a derecha, bustos de los capitanes españoles Diego de Rojas, Juan Núñez de Prado y Francisco de Aguirre. El primero de ellos penetró y exploró por primera vez el actual territorio del Noroeste argentino, mientras que los dos siguientes conquistaron y colonizaron la región, fundando las ciudades de El Barco (por Núñez de Prado en 1550) y Santiago del Estero (por Aguirre en 1553). La fundación de la ciudad de Santiago del Estero es uno de los hechos históricos más importantes que ocurrieron durante la conquista y colonización española de la Argentina. Esto se debe a que Santiago del Estero es el primer asentamiento poblacional de Argentina que persistió desde su fundación en 1553 hasta el presente. Además, dicha ciudad fue el punto de partida de las corrientes colonizadoras españolas que fundaron las actuales capitales provinciales del Noroeste argentino y Córdoba.

Sólo en el partieron desde Santiago del Estero las expediciones que fundaron Londres de la Nueva Inglaterra (1558), Córdoba de Calchaquí (1559), Cañete (1560), Nieva (1561), San Miguel de Tucumán (1565), Talavera de Esteco (1567), Córdoba de la Nueva Andalucía (1573), San Francisco de Álava (1575), Salta del Lerma (1582), Todos los Santos de la Nueva Rioja (1591) y San Salvador de Jujuy (1593).Igareta, Ana: Arqueología de Santiago del Estero Colonial: historia de varias ciudades. En "Ciudades y territorio en América del Sur del siglo XV al XVII", Editorial UNLP - Nobuko S.A., La Plata, 2011.

Dicha ciudad fue el primer centro colonial y el primer proyecto urbano exitoso de toda la región. Por muchos años fue la única ciudad del actual territorio argentino que subsistió, mientras que otras fueron atacadas y destruidas por los indígenas o bien abandonadas por sus respectivos ocupantes.

Además de ser punto de partida de la conquista militar, también lo fue de la evangelización católica. Fue sede del primer obispado y de allí salieron los sacerdotes que fundaron conventos en otras ciudades. La ciudad fue también sede de los primeros institutos de enseñanza, escuela y Seminario, anteriores a la Universidad de Córdoba.

Los primeros vecinos de Santiago del Estero, quienes se encontraban en la ciudad al momento de su fundación por los conquistadores castellanos, constituyeron las cabezas de las familias criollas más antiguas de la República Argentina.

Antecedentes

Santiago del Estero es la ciudad más antigua fundada por los conquistadores castellanos en lo que actualmente es el territorio de la República Argentina. Sin embargo aún se manifiestan desacuerdos acerca de quién fue su verdadero fundador, disputándose el mérito Juan Núñez de Prado y Francisco de Aguirre. Es por ello que no debe dejarse de lado el contexto y los acontecimientos que precedieron a la fundación de dicha ciudad:

Diego de Rojas explora el Tucumán thumb|200px|Capitán Diego de Rojas.

A mediados del , el actual territorio argentino se encontraba inexplorado. Dentro del mismo, existía una provincia indígena llamada por los habitantes originarios como Tucma o Tucumán, donde según leyendas había un reino rico que la imaginación equiparaba al México azteca o al Tahuantinsuyu inca. Por orden del entonces gobernador del Perú, licenciado Cristóbal Vaca de Castro, se autorizó al capitán Diego de Rojas hacer la entrada en dicha provincia.

Partió con sus hombres en mayo de 1543 y siguiendo el camino del inca que iba al sur, llegó a Chicoana meses después, no lejos del actual pueblo de Cachi en los Valles Calchaquíes. A comienzos de octubre reinició la marcha con dirección sudeste. Un mes más tarde, tras descender la Sierra del Aconquija por una quebrada, arribó al Tucma o Tucumán, al sur de la actual provincia homónima. Allí encontró un modesto y pintoresco poblado indígena, levantado en medio de la selva, muy distinto a la imagen soñada del rico reino.

A comienzos de 1544, Rojas prosiguió hacia el sudeste. La marcha se hacía cada vez más sacrificada por el hambre, la sed, los tremendos calores y la hostilidad de los indígenas. Los indicios de riquezas no aparecían y el desánimo comenzó a cundir. Sin embargo, Rojas continuaba adelante y alentaba a sus seguidores impulsado por la búsqueda de dichas riquezas.

Tiempo después, llegó a un pueblo situado en las Sierras de Guasayán, en la actual Provincia de Santiago del Estero. Sus habitantes originarios lo habían abandonado ante la llegada de extraños, pero un día regresaron a darles guerra, con el designio de matar a su jefe con un arma empleada en la región: las flechas envenenadas. La lucha fue larga, lo que dio a los indígenas tiempo para identificar quién era el jefe y entonces, el más diestro flechero de ellos le disparó una saeta envenenada. Antes de que transcurriera una semana del encuentro, hacia mediados de enero de 1544, Rojas falleció después de una cruel agonía.Diego de Rojas y su Entrada , Revista Fundación Cultural Santiago del Estero.

La expedición continuó sin Rojas hasta alcanzar el río Paraná y retornó al Alto Perú sin hallar los tesoros que buscaban y sin fundar un asentamiento.

Las guerras en el Perú y nuevas jurisdicciones thumb|200px|Pedro de la Gasca fue quien ordenó la fundación de una ciudad en la región del Tucumán. En 1549, luego de finalizada la guerra civil entre conquistadores y una vez pacificado el Perú, Pedro de la Gasca entendió que resultaba imprescindible dispersar a una muchedumbre armada concentrada en unas cuantas ciudades. En este difícil y tenso contexto, podrían producirse nuevos conflictos y enfrentamientos bélicos.

Por otro lado, se extendía hacia el sur un inmenso territorio propiedad de la corona de Castilla, según lo había recibido de la Santa Sede mediante las Bulas Alejandrinas, y debía ser efectivamente apropiado. En consecuencia, se creó la Provincia del Tucumán, Juríes y Diaguitas, desprendiéndose de la Gobernación de Nueva Andalucía, territorio que originalmente fue asignado por el emperador Carlos I de España a Pedro de Mendoza de acuerdo a las Capitulaciones de 1534. Esto originaría más tarde un conflicto de jurisdicción con la nueva Capitanía General de Chile, debido a que el territorio tucumano aún no tenía bien definido sus límites.

La Gasca ordena a Núñez de Prado fundar una ciudad

Tras el triunfo de las fuerzas reales en la Batalla de Jaquijahuana, Pedro de la Gasca concedió a Juan Núñez de Prado el derecho a conquistar la provincia que estaba al otro lado de las Sierras Nevadas o Cordillera de los Andes: el Tucma o Tucumán. Núñez de Prado sabía que la entrada al Tucumán no sería cosa fácil. El fracaso de las entradas de Diego de Almagro y luego la de Diego de Rojas anticipaban un posible fracaso. thumb|180px|Capitán Juan Núñez de Prado. El 19 de junio de 1549, Núñez de Prado recibió de La Gasca, el grado de Capitán General y Justicia Mayor de la Provincia del Tucumán, Juríes y Diaguitas, junto con la comisión de poblar allí una ciudad. Recibido este nombramiento y las instrucciones correspondientes, se dedicó a organizar su expedición.

Juan Núñez de Prado reunió unos 70 voluntarios, de los cuales, 28 habían estado en la entrada de Diego de Rojas al Tucumán, de modo que conocían el camino. De La Plata fueron a Potosí, donde se le sumaron algunos otros hombres. Partieron hacia el sur en abril de 1550.

Núñez de Prado dispuso que el capitán Miguel de Ardiles, experimentado conquistador que acompañara en su anterior entrada a Diego de Rojas, partiera primero con destino hacia Humahuaca, por el camino del inca, al mando de 30 hombres y unos indígenas amigos. En una segunda tanda iría él y quedaría para una tercera tanda Juan de Santa Cruz, que saldría una vez que pudiera completar la cantidad de hombres necesaria. Siguieron la misma ruta de Almagro y Rojas.

Primera intervención de Villagra

Francisco de Villagra, capitán de Pedro de Valdivia, que iba acompañado por su pariente Gabriel Villagra, obró con la más absoluta mala fe interfiriendo en la expedición de Núñez. En un primer momento, fue directamente a Potosí a buscar gente, privando de ella a Núñez de Prado. Y ya en camino a Chile, aprovechando su mayoría numérica, despojó a Santa Cruz de la mayor parte de los hombres, armas, alimentos y equipos que llevaba para Núñez. A fuerza de mercedes a otorgarse en Chile, le quitó varios de sus hombres y los llevó hacia allí para socorrer a Valdivia. Fue así como la expedición de Núñez de Prado quedó muy debilitada.

Fundación de El Barco I

Al ingresar en el actual territorio argentino, y tras superar las dificultades con Villagra, Núñez de Prado tuvo que combatir a los indígenas omaguacas. Después pasó a los Valles Calchaquíes donde fueron recibidos pacífica y amablemente por los naturales del lugar. Luego siguieron y con numerosas dificultades penetraron en la Sierra del Aconquija.

El 29 de junio de 1550 llegaron al actual territorio de la provincia argentina de Tucumán, más precisamente en la confluencia del río Los Reales con el río de la Horqueta, donde forman el río Pueblo Viejo, en las inmediaciones donde años después se fundaría por primera vez la ciudad de San Miguel de Tucumán, al sudoeste de lo que hoy es la ciudad de Monteros. Tras analizar el sitio, resolvió fundar allí una ciudad que denominó El Barco, en honor de La Gasca que era natural de la ciudad de El Barco de Ávila, España. Aquella ciudad que se había fundado, representaba el primer asentamiento español en territorio tucumano.

El grupo de personas que acompañó a Núñez de Prado a fundar la ciudad de El Barco I estaba integrada por: Miguel de Ardiles, Alonso Abad, Juan Gregorio Bazán, Santos Blázquez, Juan Cano, Francisco de Carvajal, Nicolás Carrizo, Alonso Díaz Caballero, Lorenzo Maldonado, Bartolomé de Mansilla, Gaspar de Medina, Hernán Mejía de Mirabal, Juan Pérez Moreno, Martín de Rentería, Juan Rodríguez Juárez, Juan Rodríguez, Blas de Rosales, Garci Sánchez, Gonzalo Sánchez Garzón, Julián Sedeño, Diego de Torres, Francisco Valdenebro y los padres Alonso de Trueno y Gaspar de Carvajal.

Como lo mandaban las leyes de entonces, repartió los solares entre sus soldados, nombró autoridades del Cabildo y ordenó la construcción de un fortín para proteger el asentamiento de las arremetidas de los indígenas que atacaban frecuentemente defendiendo su territorio.

Los primeros vecinos habrían alcanzado el número de 60, aunque otras versiones los estiman en 90.Comadrán Ruiz, Jorge: “Evolución demográfica argentina durante el período hispano (1535-1810)”, Editorial Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires, 1969.Lizondo Borda, Manuel: “Breve historia de Tucumán”, Edición Oficial, San Miguel de Tucumán, 1965.

Se designaron a los miembros integrantes del primer Cabildo: Martín de Rentería y Francisco de Valdenebro fueron alcaldes ordinarios, Rodrigo Fernández fue procurador, Alonso del Arco, Lorenzo Maldonado, Juan Núñez de Guevara y Alonso Díaz Caballero fueron los regidores. Como alguacil mayor fue nombrado Rodrigo de Palos.

Al parecer, el emplazamiento de la ciudad de El Barco I no fue el ideal, ya que no ofrecía garantías de salubridad ni de seguridad; tanto fue así que al poco tiempo se optó por trasladarlo hacia otro lugar. Una vez instalados, Núñez junto a Martín de Rentería efectuaron exploraciones por la zona. En esta oportunidad fueron bien recibidos por los aborígenes y les pidieron que colocaran cruces de madera en la entrada de su tolderías. Esto significaba que si venían otros españoles, sabrían que eran amigos y no los molestarían. Regresaron el 25 de octubre a El Barco.

Esta ciudad fundada en Ibatín tuvo aproximadamente las siguientes coordenadas: 27º 13’ 00’’ de latitud Sur y 65º 35’ 00’’ longitud Oeste. thumb|200px|Francisco de Villagra interfirió en la expedición de Núñez de Prado.

Segunda intervención de Villagra