La Real Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia (; ) es una institución fundada en 1918 por las cuatro diputaciones forales vasconavarras con sede en Bilbao. Su objeto es regular, conservar y cultivar la lengua vasca. En España se encuentra bajo el patrocinio real de la Corona y en Francia es considerada una entidad de interés público.
Es la institución reguladora oficial de la lengua académica que vela por la lengua vasca. Realiza investigaciones, busca proteger la lengua y establece estándares de uso. Se la conoce en español como La Real Academia de la Lengua Vasca (al estar bajo el patrocinio real de la monarquía española, al igual que la Real Academia Española), en francés como Académie de la Langue Basque, en navarro-aragonés como Reyal Academia d'a. Luenga Vasca y en gascón como Académia Reiala de la Lenga Basca.
Su misión es «investigar y formular las leyes gramaticales de la lengua vasca, promover su uso y velar por los derechos de la lengua, entre otros». Para ello procura la estandarización lingüística del euskera a través de la promulgación de normativas dirigidas a fomentar la unidad del idioma. Además, realiza estudios filológicos de los dialectos del euskera e investigaciones en etimología, toponimia y onomástica vascas. Guarda una estrecha relación con la Sociedad de Estudios Vascos (Eusko Ikaskuntza).
Tiene su sede en Bilbao, con delegaciones en Bayona, San Sebastián, Pamplona y Vitoria. Su emblema es un roble, acompañado del lema Ekin eta jarrai (‘insistencia y continuidad’).
Consiguió el reconocimiento oficial en España, con carácter de Real Academia, en 1976, y en Francia es aceptada como una entidad de utilidad pública desde el año 1995.
Historia
Antecedentes y fundación Desde el , diversas figuras destacadas comprometidas con la defensa y promoción de la cultura vasca (euskaltzales) ya habían señalado la conveniencia de crear una institución dedicada al estudio y la protección del euskera. Entre ellas se encontraban José Pablo Ulibarri (1832), Aizkibel (1856), Abadia y Duvoisin (1862), José Manterola Beldarrain (1880) y Arístides de Artiñano (1886). Esta reivindicación cobró aún más fuerza durante las primeras décadas del , cuando tanto intelectuales como amplios sectores de la sociedad impulsaron la creación de una academia de la lengua vasca.
El proyecto recibió el respaldo de prestigiosos investigadores extranjeros, como Louis Lucien Bonaparte, Van Eys, Schuchardt, Dodgson y Gavel, así como de destacados estudiosos vascos, entre ellos Campión, Azkue y Julio de Urquijo. También contó con el apoyo de asociaciones culturales euskaltzales, como Euskal Esnalea. Todo ello favoreció la creación del contexto necesario para que las administraciones de los territorios históricos promovieran la fundación de una academia dedicada al euskera.
La iniciativa partió de la Diputación Foral de Vizcaya y, poco después, se sumaron las diputaciones de Álava, Guipúzcoa y Navarra en 1918. Como resultado, se redactó el primer reglamento y, en octubre de 1919, Euskaltzaindia quedó constituida oficialmente.
En la primera junta de la Sociedad de Estudios Vascos fue creada en Oñate, en 1919, al amparo de las diputaciones de Álava, Vizcaya, Navarra y Guipúzcoa. El 5 de septiembre de 1919 se nombraron a los cuatro primeros miembros de la Academia de la Lengua Vasca: Resurrección María de Azkue, Luis Eleizalde, Julio de Urquijo y Arturo Campión. Cuando se aceptó la normativa para nombrar a doce miembros de número de la Academia de la Lengua Vasca, se les sumarían Domingo Aguirre, Piarres Broussain, Jean-Blaise Adema, Erramun Intzagarai, José Agerre, Juan Bautista Eguskitza, Raimundo Olabide y Pierre Lhande. Resurrección María de Azcúe fue el primer presidente de Euskaltzaindia.
La Real Academia de la Lengua Vasca, al principio, se distribuyó en dos secciones: la sección de investigación, que canalizaría los problemas lingüísticos del euskera; y la sección de trabajo, que impulsaría el uso del euskera en todos los campos de la sociedad.
Consolidación de Euskaltzaindia (1919-1936) Durante el periodo comprendido entre 1919 y el inicio de la Guerra Civil, Euskaltzaindia logró consolidar su actividad y avanzar en el cumplimiento de sus objetivos. En los primeros años, en las juntas se hablaba en castellano y tuvieron que arreglar los problemas que había con el euskera batua (unificado) hasta entonces. Asimismo, se abordó la necesidad de aceptar y regular los neologismos. La revista Euskera se creó para publicar las decisiones que se tomaban desde la Academia en 1920.
Además de impulsar la normalización, estandarización y unificación del euskera, la institución comenzó a trabajar en la creación de un modelo de lengua literaria unificada. Aunque este propósito aún no pudo desarrollarse mediante una labor académica plenamente estable (1922), sí se realizaron importantes aportaciones al conocimiento y difusión del idioma.
En estos años destacaron las investigaciones de Resurrección María de Azkue, especialmente su obra Morfología vasca (1923-1934), así como el amplio trabajo de recopilación de datos lingüísticos mediante cuestionarios fonéticos, morfológicos y lexicográficos dirigidos a hablantes de euskera (Erizkizundi Irukoitza, desde 1922). Buena parte de estos estudios quedaron recogidos en la revista Euskera, publicación oficial de la Academia y principal testimonio de su actividad científica fundada en 1920.
La posguerra y la recuperación de la actividad El estallido de la Guerra Civil en 1936 interrumpió por completo la actividad de Euskaltzaindia. No fue hasta comienzos de la década de 1950, con la colaboración entre Azkue y Federico Krutwig, cuando la institución pudo reanudar progresivamente su labor, pese a las dificultades del contexto político.
En 1954 se renovó la normativa lingüística y se incorporaron nuevos académicos de número (euskaltzain osoak). Poco después, a partir de 1956, Euskaltzaindia inició una etapa de mayor estabilidad, tanto en su funcionamiento interno como en la celebración de reuniones públicas, entre las que destacó la celebrada en Aránzazu ese mismo año, la primera tras la guerra.
Renovación y unificación del euskera (1956-1976) miniaturadeimagen|Congreso de Aránzazu, en 1972. Entre 1956 y finales de la década de 1960, Euskaltzaindia experimentó un importante proceso de renovación. La incorporación de una nueva generación de académicos coincidió con el auge de las ikastolas, el resurgimiento de la prensa en euskera y el impulso de campañas de alfabetización para personas vascoparlantes.
El creciente uso escrito del euskera hizo necesaria la actualización de las normas lingüísticas. En respuesta a esta demanda, el Congreso de Aránzazu de 1968 estableció los principios fundamentales para la unificación del euskera escrito, fijando criterios comunes en ortografía, vocabulario, morfología y declinación. Este proceso culminó en 1973 con la aprobación de la normativa correspondiente al verbo unificado. miniaturadeimagen|Antigua sede de la Real Academia de la Lengua Vasca, situada en el número 6 de la calle La Ribera de Bilbao. Aunque estas decisiones suscitaron un intenso debate, las nuevas normas fueron adquiriendo una amplia aceptación social y comenzaron a implantarse de forma progresiva en el sistema educativo, los medios de comunicación y la administración pública, especialmente tras la creación de las instituciones autonómicas con el Estatuto de Autonomía del País Vasco (1979) y el Amejoramiento del Fuero de Navarra (1982). miniaturadeimagen|Reunión de académicos correspondientes eméritos (euskaltzain urgazle emerituak) en la delegación de la Euskaltzaindia en San Sebastián (2021).
Euskaltzaindia en la actualidad En la actualidad, Euskaltzaindia cuenta con una estructura organizativa más amplia y especializada que en sus primeros años. Su labor continúa centrada en la unificación, modernización y estudio científico del euskera mediante proyectos relacionados con la elaboración del diccionario, la investigación dialectal, el atlas lingüístico, la onomástica, la gramática y la literatura, entre otros ámbitos.
Publicaciones En 1919 comenzaron a publicarse los primeros textos de la revista Euskera. En 2006, bajo la dirección de Andres Urrutia, se inició la publicación periódica Plazaberri. En 2009, bajo la dirección de Bernardo Atxaga, se publicó por primera vez el periódico Erlea.
Comisiones de trabajo Dispone de varias comisiones de trabajo que realizan diferentes tareas en el estudio del idioma vasco. Estas comisiones son las siguientes: Comisión de Lexicografía: actualmente trabaja en un Diccionario general vasco de carácter general y descriptivo, que integra contenido histórico y de dialectos; y en un Diccionario léxico unificado, que es normativo y solo contempla el euskera batúa o euskera unificado. Comisión de Gramática: desde 1980 trata de redactar las bases de la gramática del idioma vasco. Comisión del Atlas Lingüístico: su trabajo es confeccionar un mapa dialectológico para conocer las variantes que se hablan en los diferentes puntos del ámbito de la lengua vasca. Comisión Onomástica: estudia aspectos más teóricos e históricos de este idioma. Comisión de Literatura: analiza la literatura popular, así como la literatura más intelectual en euskera. Comisión de la Lengua Hablada: se encarga de realizar un estudio sobre el uso de la lengua vasca cuando es hablada y compilar una normativa en consecuencia, ya que existen muy diferentes «acentos» según la localización del vascoparlante.
Presidentes Resurrección María de Azkue (1919-1951) Ignacio María Etxaide (1952-1962) José María Lojendio (1963-1964) Manuel de Lekuona (1967-1970) Luis Villasante (1970-1988) Jean Haritschelhar (1989-2004) Andres Urrutia (2005-)
Académicos (euskaltzainak) thumb|300px|Miembros de Euskaltzaindia reunidos en el santuario de Aránzazu en 1972. Arriba de izquierda a derecha: Koldo Mitxelena, Iratzeder, Jean Haritxelhar, Alfonso Irigoien, Luis Villasante, José Mari Satrustegi, Patxi Altuna e Imanol Berriatua. Debajo: Juan San Martín, José Luis Lizundia, Joseba Intxausti y Xabier Kintana. La Real Academia de la Lengua Vasca está formada por tres tipos de académicos: Miembro correspondiente o Académico correspondiente (Euskaltzain urgazleak en vasco): Son los que han sobresalido en alguna sección del euskera y son nombrados por la academia para ayudarla en su trabajo diario, haciendo investigaciones, consultando libros, etc. Académico de número (Euskaltzain osoak en vasco): Hoy en día son 23 sillas (23 académicos de número), y como máximo pueden ser 32. Los académicos de número pasan a situación de académicos eméritos (euskaltzain emeritu) por razón de edad (75 años) o por incapacidad, conservando las mismas atribuciones que los académicos de número. Académicos de honor (Euskaltzain ohorezkoak en vasco): Son los que han sobresalido en alguna sección del euskera y son nombrados por la academia para que sean reconocidos. Por ejemplo, Miren Azkarate en 1983 fue nombrada miembro correspondiente y en 1992 fue la primera mujer en ser nombrada académica de número (silla 23.ª).
Lista histórica de los académicos de número:
Asientos impares Asientos pares1. Asientos 1918: Resurrección María de Azkue 1953: Koldo Mitxelena 1988: Ibon Sarasola 2021: Alfontso Mujika2. Asientos 1918: Luis Eleizalde 1923: Karmelo Etxegarai 1925: Bonifazio Etxegarai 1957: Nikolas Ormaetxea "Orixe" 1963: José María Satrustegi 2003: José Luis Lizundia 2013: Jabier Kaltzakorta3. Asientos 1918: Julio Urkixo 1951: Luis Villasante 2001: Andolin Eguzkitza 2004: Adolfo Arejita4. Asientos 1918: Arturo Kanpion 1941: Juan Carlos Guerra 1942: Inazio Maria Etxaide 1963: Piarres Lartzabal 1989: Txomin Peillen 2009: Xarles Videgain5. Asientos 1919: Txomin Agirre 1920: Seber Altube 1941: Pablo Zamarripa 1950: Juan Gorostiaga 1988: José Antonio Arana 2011: pendiente de nombramiento6. Asientos 1919: Piarres Broussain