El Segundo Sitio de Montevideo, ocurrido durante la Guerra de Independencia de la Argentina, fue el cerco militar de la ciudad de Montevideo por parte de las fuerzas del Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata y de auxiliares orientales contra los realistas, que se prolongó durante 612 días, desde el 20 de octubre de 1812 hasta el 23 de junio de 1814, y culminó con la caída de Montevideo en manos de las fuerzas independentistas, marcando un hito en el proceso de independencia en el Río de la Plata.

La Revolución en la Banda Oriental

Al estallar la Revolución de Mayo en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, las autoridades de la Estación Naval de Montevideo y de su cabildo se mantuvieron leales al Consejo de Regencia que gobernaba España en ausencia del rey Fernando VII.

Mientras en Buenos Aires se conformaba un ejército de campaña, fuerte en tropas de tierra, la superioridad naval estaba del lado de Montevideo.Ángel Justiniano Carranza, Campañas Navales de la República Argentina, Volumen I - Tomos 1 y 2, Secretaría de Estado de Marina, 1962.

Los primeros enfrentamientos entre Buenos Aires y Montevideo fueron navales, y de una importancia relativa: los bloqueos y bombardeos de Buenos Aires no obtuvieron mayor resultado.

Con el paso del tiempo, y derrotados los realistas en Córdoba, el Alto Perú e independizado el Paraguay, Montevideo quedó como la principal amenaza cercana a la capital de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Buenos Aires.

A fines de 1810 había sido nombrado gobernador de Montevideo Gaspar de Vigodet, que fue reemplazado a principios del año siguiente por Francisco Javier de Elío. Este organizó la conquista de la Banda Oriental y de parte de la comandancia general de Entre Ríos. Una pequeña escuadra porteña fue destruida en el combate de San Nicolás.

El estallido de la Revolución oriental con el Grito de Asencio inició el alzamiento de los milicianos gauchos e indígenas de la región –dirigidos por José Gervasio Artigas– contra el gobierno español de Montevideo. Con apoyo militar enviado desde Buenos Aires, estas tropas ocuparon el sur de la Banda Oriental, con excepción de Montevideo. Contra ella se inició el primer Sitio de Montevideo, dirigido por José Rondeau.Jorge A. Ferrer, Brigadier General Don José Casimiro Rondeau, Ed. Ciudad Argentina, Bs. As., 1997, pág. 44-45. ISBN 950-9385-91-3

La invasión portuguesa

El virrey español Elío, sitiado en Montevideo, vio como única salida el auxilio de las tropas portuguesas del Brasil, y solicitó su concurso para derrotar a los revolucionarios. El 17 de julio cruzó la frontera un ejército de 3000 soldados portugueses enviados por el gobernador de la Capitanía de Río Grande de San Pedro, Diego de Souza. Todos los pueblos del este y del norte del actual territorio uruguayo fueron ocupados por tropas portuguesas, iniciando la invasión portuguesa de 1811.Moacyr Flores, Dicionário de história do Brasil, 2a ed., EDIPUCRS, 2001, 637 pág. ISBN 978-85-7430-209-6

La Junta de Gobierno porteña se vio obligada a negociar con Elío, máxime cuando su situación militar había cambiado radicalmente con la derrota en la batalla de Huaqui y se había perdido todo el Alto Perú.

Las primeras negociaciones fracasaron, y pronto la Junta fue reemplazada por el Primer Triunvirato el 23 de septiembre de 1811. Este tuvo una actitud mucho más prudente en cuanto al desarrollo de la guerra, prefiriendo las soluciones diplomáticas a las bélicas.

Como resultado, el 20 de octubre de 1811 se firmó un armisticio entre el Primer Triunvirato y el virrey Elío, el cual establecía el cese de las hostilidades, el levantamiento del bloqueo naval sobre Buenos Aires, el reconocimiento de la soberanía de Fernando VII por ambas partes, la autoridad de Elío como virrey sólo sobre Montevideo y el territorio cedido, y la retirada de las tropas revolucionarias –y portuguesas– de la Banda Oriental y de las villas entrerrianas de Concepción del Uruguay, Gualeguay y Gualeguaychú.

El Éxodo del Pueblo Oriental

Las tropas de Rondeau habían levantado el sitio el día 12, seguidas por las milicias de Artigas. Este se retiró hacia el río Uruguay, seguido por la gran mayoría de la población rural de la Banda Oriental, en el llamado Éxodo Oriental, en el cual tomaron parte unas catorce o dieciséis mil almas.Pablo González Casanova (1985). Historia política de los campesinos latinoamericanos. Brasil, Chile, Argentina, Uruguay. México; Madrid; Buenos Aires; Bogotá: Siglo XXI, pp. 204. ISBN 978-9-68231-305-9. Los orientales se sintieron abandonados en plena lucha y rechazaron las condiciones del acuerdo con Elío.Lincoln Maiztegui Casas, Orientales. Una historia política del Uruguay, Tomo I De los orígenes a 1865, Ed. Planeta, Montevideo, 2005. ISBN 950-49-1330-X

Tras deambular por ambas costas del río Uruguay, la población y las milicias orientales se instalaron en el Campamento del Ayuí, en la actual Entre Ríos, mientras partidas sueltas luchaban contra los invasores portugueses.

El 15 de noviembre de 1811 el Triunvirato nombró a Artigas Teniente Gobernador Justicia Mayor y Capitán de Guerra del Departamento de Yapeyú y sus partidos, con mando sobre los 10 pueblos misioneros sujetos al control de Buenos Aires.Ruiz Moreno, Campañas militares argentinas, op. cit., pág. 125.

Por su parte, Elío fue mandado llamar a España, debido a que el gobierno español pretendía aplastar a los independentistas sin aceptar ningún acuerdo.

Souza fue notificado de que su ejército debía retroceder al Brasil, pero se negó a regresar: exigió como condición para su partida la disolución de las milicias de Artigas –que no había evacuado totalmente el territorio oriental– y garantías de que esas fuerzas no atacarían poblaciones portuguesas.

El nuevo gobernador realista de Montevideo, Gaspar de Vigodet, también exigió al Triunvirato acciones contra Artigas. Con el frente norte ya estabilizado, el Triunvirato le respondió que prestaría ayuda a Artigas. Dando por roto el armisticio, Vigodet reanudó las hostilidades el 31 de enero de 1812.

Artigas destacó a Fernando Otorgués y a Fructuoso Rivera hacia las Misiones. Tras breve resistencia, recuperaron sucesivamente los pueblos de Santo Tomé, Yapeyú y La Cruz.

En febrero de 1812 el ejército oriental sumaba cuatro a cinco mil hombres armados de fusiles, carabinas y lanzas, incluyendo cuatro centenares de charrúas, una división de quinientos pardos y otro tanto de indios sin armas de Yapeyú. Poseen un obús y nueve cañones de 2, 3 y 4 pulgadas.Laguardia, Francisco Bartolomé. "Noticias del Ejército Oriental" dirigidas a la Suprema Junta del Paraguay, 3 de marzo de 1812, campamento de Salto Chico. Informe núm. XXX. En Clemente L. Fregeiro (1883). Artigas. Estudio histórico. Documentos justificativos. Montevideo: A. Barreiro y Ramos, pp. 83.

En abril de 1812, el Triunvirato envió a Diego de Souza un ultimátum exigiendo su inmediata retirada, además de nombrar a Artigas jefe de las operaciones contra los portugueses, y enviarle el Regimiento de Pardos y Morenos al mando de Miguel Estanislao Soler y 20 000 pesos conducidos por Ventura Vázquez.

Un nuevo ataque portugués obligó a las fuerzas de Artigas a repasar el río Uruguay hacia Entre Ríos, aunque poco a poco pudieron recuperar posiciones al este del Uruguay.Justo Maeso, El general Artigas y su época: Apuntes documentados para la historia oriental, Volumen 1, Ed. Tipográfica Oriental de Peña y Roustan, Montevideo, 1885, pág. 479.Isidoro De María, Compendio de la historia de la República O. del Uruguay, 7.ª edición, volúmenes 1-3, Impr. "El siglo Ilustrado" de Turenne, Varzi y Cía., 1895, pág. 149-150. El 4 y el 6 de mayo fue atacado el pueblo de Santo Tomé, pero los portugueses fueron rechazados.

El gobierno de Buenos Aires ordenó a Artigas regresar al Campamento del Ayuí, dado que Lord Strangford había conseguido el 26 de mayo la firma del Tratado Rademaker-Herrera, que determinaba la retirada de las tropas portuguesas al Brasil, dejando las manos libres a las Provincias Unidas para volver a atacar Montevideo.Juan José Arteaga y María Luisa Coolighan, Historia del Uruguay, Ed. Barreiro y Ramos, Montevideo, 1992. ISBN 9974-33-000-9

Souza volvió a desconocer el acuerdo, pero –tras nuevos enfrentamientos– recibió orden del rey Juan VI de suspender los combates y retirarse de la Banda Oriental, orden que finalmente cumplió el 13 de junio. Pocos días después, el comandante de las Misiones ocupadas por Portugal, Francisco das Chagas Santos, intentó atacar La Cruz, defendida por fuerzas correntinas, pero Galván le comunicó que habían cesado las hostilidades y se retiró.

Pese los intentos de Vigodet de evitarlo, el armisticio sería ratificado el 13 de septiembre. Por otro lado, ha de mencionarse que muchos de los orientales que se negaron a seguir en su éxodo a Artigas terminaron por huir a Montevideo; a finales de año el gobernador tenía en su ciudad 3500 a 4000 refugiados.Eduardo Acevedo (1950). José Artigas (jefe de los orientales y protector de los pueblos libres) su obra cívica: alegato histórico. Tomo I. Montevideo: Imprenta Atenas, pp. 264.

Los portugueses no evacuaron completamente sus fuerzas a los límites establecidos antes de la invasión, quedando en su poder la región de los actuales municipios de Uruguayana, Quaraí, Santana do Livramento y Alegrete, y parte de Rosário do Sul, Dom Pedrito y Bagé.

Inicio En abril de 1812, el Triunvirato envió a uno de sus miembros, Manuel de Sarratea, a ponerse al mando del ejército instalado en Entre Ríos.Clemente Dumrauf, El genio maléfico de Artigas, Revista Todo es Historia, nro. 74.

Instalado a una legua del campamento de Artigas, Sarratea comenzó a tener conflictos con este, que no lo reconocía como a su superior. Debido a esto el triunviro se dedicó a seducir a los oficiales del ejército de Artigas para que se incorporaran al suyo, logrando que se pasaran a sus fuerzas unos 2000 hombres. Como igualmente el jefe oriental conservó unos 1500 soldados y la mayor parte de la población, Sarratea lo declaró traidor, aunque no obtuvo apoyo del gobierno.

En septiembre, la vanguardia del ejército de Sarratea, comandada por Rondeau, cruzó el río Uruguay e inició la marcha sobre Montevideo. Simultáneamente, las tropas de Artigas y la población que lo habían seguido iniciaron su regreso a la Banda Oriental, aunque no participaron en las operaciones.

Poco después llegaba a Buenos Aires la noticia de la victoria en la batalla de Tucumán, que significó un enorme descrédito para el Primer Triunvirato, que había ordenado la retirada del Ejército del Norte hasta Córdoba, abandonando a los realistas toda la Intendencia de Salta del Tucumán. Un golpe de Estado protagonizado por el coronel José de San Martín derrocó al Triunvirato y lo reemplazó por el llamado Segundo Triunvirato.Alejandro Fernández, Aníbal Jáuregui y Darío Roldán, Un golpe militar en el camino hacia la independencia, Revista Todo es Historia, nro. 192.

Tanto el período del Segundo Triunvirato, como de los dos primeros Directores Supremos estuvieron signados por la actuación de la Logia Lautaro, que dirigió su política exterior, interior y bélica. El Segundo Triunvirato y el primer Directorio tuvieron una actitud más decidida en la defensa militar del joven estado, y en la pretensión de instaurar su poder sobre todo el territorio que había formado parte del Virreinato.

El 20 de octubre, poco después de recibir la noticia de la caída del Triunvirato, el ejército patriota ponía sitio nuevamente a Montevideo. El 31 de diciembre, sin saber que la noche anterior los sitiadores habían recibido refuerzos, los realistas atacaron el campamento sitiador, pero fueron duramente derrotados en la batalla de Cerrito. miniatura |Montevideo española, y las fuerzas sitiadoras en 1813.