La catedral de San Pedro de Beauvais es un templo católico situado en la localidad de Beauvais, al norte de Francia, en el valle de Thérain de Picardie, en la intersección de las carreteras que conducen a Amiens, Soissons y París. Es la sede del obispado de Beauvais, Noyon y Senlis. Es, en algunos aspectos, el logro más audaz de la arquitectura gótica. Construida sobre un templo carolingio del , la catedral está incompleta, ya que solo se terminaron el crucero, el coro y el ábside, formado por siete capillas absidiales y girola. miniaturadeimagen|310x310px|Interior de la catedral

Introducción El obispado de Beauvais fue fundado, según la leyenda, por san Luciano, su primer obispo, en el A lo largo de los siguientes siglos se construyeron una serie de iglesias sobre la tumba del santo, en el lugar en el que hoy en día se encuentra la catedral. La última de las iglesias construidas fue la llamada Basse Oeuvre, durante la segunda mitad del ; algunos restos aún se conservan en el extremo occidental de la catedral original. Un incendio en el año 1180 y otro en 1225 causaron graves daños en ella y, tras el segundo, se decidió sustituir la antigua iglesia por una nueva catedral gótica. Esta sería una de las últimas construidas en la región de Picardía.

El cabildo de la catedral y el obispo Milón de Nantueil (1217-1234) fueron los que encargaron el proyecto del nuevo templo, que estaría dedicado a san Pedro. Pensaron una catedral llamada a convertirse en la más grande y alta en el mundo. Lo segundo se consiguió, pues aún a día de hoy tiene la bóveda más alta construida en una catedral gótica.

Para Stephen Murray, quien ha pasado cuatro décadas estudiando la catedral de Beauvais, la construcción pudo ser un desafío a la Corona francesa. Los enfrentamientos entre los poderosos barones aliados del obispo y la burguesía aliada del rey eran típicos de la época. Milón de Nanteuil estaba relacionado con los nobles que se rebelaron contra el rey Luis VIII e incluso, sin éxito, intentaron secuestrar a su hijo Luis IX. Construyendo esta catedral, el obispo quizás quería hacer valer su independencia frente al rey, pero debido a la falta de fondos y los graves defectos en la construcción, estos planes se lograron sólo en parte.

Aunque la catedral está sin terminar (tras varios derrumbes y reconstrucciones se abandonaron los esfuerzos por terminarla), y a pesar de que sólo el crucero y el coro se mantienen en pie, sigue siendo uno de los edificios góticos más impresionantes del mundo. Los arquitectos de Beauvais transgredieron los límites de la técnica llevando a cabo un valiente experimento usando nuevas técnicas de construcción. El experimento fracasó cuando el diseño superó la viabilidad técnica e incluso hoy en día los especialistas siguen luchando con los problemas de estabilidad de la catedral.

Como explica José Pijoan:En la enciclopedia artística Summa Artis En arte hay un onceno mandamiento: no imaginarás sin razonar. La catedral de Beauvais no es un límite hasta donde se puede llegar, sino un más allá por el que forzosamente se tiene que sucumbir.PIJOAN, José; Summa Artis, tomo IX; p. 137; Ed. Espasa-Calpe; Séptima Edición. miniaturadeimagen|369x369px|Vidrieras de la catedral

El Gótico y la arquitectura miniaturadeimagen|Fachada exterior de la catedral de Beauvais El término “Gótico”, con el cual se suele denominar el periodo artístico entre mediados del y finales del , carece tanto de significado histórico como de referencia directa hacia los godos, civilización de la antigua Alemania.

“Gótico” es una palabra de origen renacentista y pretende significar generalmente “bárbaro”, o bien salvaje destructor de la tradición clásica; por lo tanto se puede considerar una palabra despectiva, que se presenta como el término al que el movimiento del Renacimiento busca contraponerse, considerándose a sí mismo restaurador de la antigua grandeza clásica.

Podemos afirmar con convicción que fue Giorgio Vasari, quien “lanzó el desdichado adjetivo de gótico [...]; un estilo supuestamente iniciado en Alemania, estilo que, según él, inventaron los godos y, por lo tanto, debía llamarse gótico”.PIJOAN, José; Historia del arte, tomo 4, Arte gótico en Francia, p.21

Una vez perdida la carga peyorativa y revalorizado el arte Gótico, sobre todo gracias a los estudios dedicados a la Edad Media por parte del movimiento romántico, la palabra “gótico” se usa para designar las características estilísticas de una época concreta, sin prejuicios positivos o negativos.

Históricamente, el arte gótico coincide con el comienzo de la crisis de los imperios y el surgir de las monarquías nacionales, que organizan sólida y burocráticamente el estado contraponiéndose al poder del que gozaba anteriormente la vieja nobleza feudal y aliándose con la ciudadanía burguesa, como sucedió en Francia. Esta organización estatal monárquica se justifica también gracias a los nuevos sistemas filosóficos, particularmente gracias a aquel de Santo Tomás de Aquino según el cual, siguiendo una idea aristotélica “el hombre es por naturaleza un animal social” y como tal tiende a agregarse socialmente, “pero no puede existir una vida social en una multiplicidad sin el gobierno de uno solo que busque el bien común [...]; el bien comunal predomina sobre aquel individual”.

El arte Gótico se desarrolla ampliamente en todos los ámbitos, desde la arquitectura hasta la escultura, desde la pintura hasta la miniatura, la orfebrería, la tapicería, etc. Pero es a la arquitectura a la que se dedican los mayores esfuerzos, porque es esta la que, con la grandeza de sus construcciones exhibe el prestigio y la superioridad intelectual y económica de esta sociedad, contraponiéndose a la arquitectura de pequeñas iglesias de periodos anteriores.

El Gótico nace en Francia con casi un siglo de anticipo respecto a los demás países europeos. Alrededor del 1140 el abad de Saint-Denis, Suger, comienza la construcción del ábside de su iglesia, que hoy en día se considera la primera obra gótica. El abad Suger, potente consejero del Rey de Francia, entendió la arquitectura como un medio para llegar a Dios:Según el abad la belleza material permite conocer a Dios y así lo expresa: “Seas quien seas no te asombres ni por el oro ni por la cantidad de dinero gastado, hazlo por el trabajo requerido por la obra. La noble obra resplandece, pues ilumina las mentes, para que estas se muevan hacia la luz verdadera, donde Cristo espera. La mente obtusa a través de las cosas materiales comprende la realidad, y tras haber estado sumergida, renace siguiendo la Luz.” Abad Suger sobre la puerta de la abadía de Saint-Denis. De el libro de Suger, abad de Saint-Denís; .

"Todas las cosas que existen en la tierra fueron creadas por Dios, y su manipulación técnica y el uso de la inteligencia humana para transformarlas acerca el individuo a Dios. Cuanto mayor sea el nivel de dificultad del trabajo, mayor será la recompensa".

Frente a la esencialidad simple y pobre de los espacios característica del periodo precedente, el abad Suger expresa la potencia de la monarquía francesa, manifiesta tanto en la riqueza decorativa, escultórica y pictórica, como en novedosos elementos (vidrieras de colores). El edificio gótico, jugando entre verticalidad y luminosidad, se convierte en un contenedor de la divinidad, y el sentido de ingravidez que se aprecia en él es imagen del Cielo.

La construcción de la catedral de Beauvais coincidió con el ascenso al trono de Luis IX de Francia, y constituye el comienzo del gótico radiante (en francés, rayonnant). El temperamento del promotor, Milón de Nanteuil, no pudo soportar con indiferencia las grandes catedrales que se levantaban en lugares como París, Amiens o Reims y en el 1225 decidió comenzar a erigir una catedral que fuese más alta que las que se estaban construyendo.

Los herederos de Milón, Renato y Thibaut de Nanteuil prosiguieron con la construcción de la obra, pero cuando se acabó su dinastía las labores fueron paralizadas y todo el esfuerzo se dedicó a consolidar aquello que los Nanteuil habían construido. A finales del , dos contrafuertes del ábside se rompieron y cayeron varias bóvedas del coro, pero casi cuarenta años más tarde, “Reducida a un simple coro-ábside de elevación prodigiosa”,J.PIJOAN; Summa artis, tomo XI, p. 140; Ed. Espasa-Calpe; Séptima Edición. la iglesia fue reforzada por completo. A fines del , el arquitecto más famoso de la época, Martín Chambiges, continuó la construcción de la obra y sólo a mediados del XVI decidieron levantar una flecha-torre en el crucero, una vez más demasiado alta para su completa estabilidad (153 metros), desplomándose en 1573.

Beauvais era una de las ciudades más florecientes del norte de Francia y cuando se emprendió la construcción de la catedral los planteamientos arquitectónicos fueron muy superiores a los de todas las catedrales anteriores y contemporáneas; como veremos más adelante, se persigue una altura de 48 metros, una cifra impresionante para la época, que incluso hoy en día puede parecer asombrosa. Es probable que el peso económico soportado por la ciudad, debido a las múltiples reestructuraciones y restauraciones que siguieron a los desplomes y a los subsiguientes problemas estructurales, incidiera decisivamente en la pérdida de su antiguo auge y consecuentemente implica el punto final de la experimentación que lleva implícita el Gótico.

Amiens y Beauvais suponen el último peldaño de la gran arquitectura gótica francesa, donde la verticalidad y la luz -grandes anhelos del gótico- alcanzan su máximo esplendor. Como novedad, el muro exterior del triforio es calado por lo que la nave central se ilumina también mediante el piso intermedio. Las arquerías se elevan mediante arcos extremadamente apuntados y el claristorio se hace enormemente alto, con lo que la altura total de la bóveda roza los 50 metros en el caso de Beauvais.

En Beauvais, además, podemos apreciar elementos del Gótico pleno (las bóvedas sexpartitas), del Gótico radiante (grandes vidrieras y rosetones con tracería en forma de rueda), y del Gótico flamígero (la portada sur del crucero, donde las líneas ornamentales adquieren perfil de llama). Es por tanto una síntesis de las distintas etapas del Gótico, aunque predomina el estilo radiante: en esta fase, la luz adquiere el total protagonismo ya que se desmaterializa el muro en detrimento de la altura para colocar vidrieras, mediante rosetones o grandes vanos con tracerías.

Exterior de la catedral

thumb|379x379px|left|Planta de la catedral; la sección más clara muestra la nave (nunca construida). San Pedro de Beauvais se eleva sobre el suelo hasta los 48 metros, muy por encima de las casas que la rodean. El edificio es imponente pese a su estado inconcluso. En efecto, a esta catedral se la ha comparado con uno de los torsos descabezados pertenecientes a la escultura clásica, y esto se debe a que tan sólo se trata de un coro con ábside y un transepto. Falta la nave que debía completar la obra hacia al oeste.

Pese a su estado inacabado, la catedral de Beauvais no desmerece, pues sus proporciones la convierten en una construcción espectacular. La bóveda del coro alcanza los 48 metros de altura, el transepto mide 58 de un extremo a otro y la distancia desde el fondo del ábside hasta la fachada que cierra el espacio en el que debería arrancar la nave mide aproximadamente 58 metros. La bóveda descarga sobre una serie de colosales contrafuertes al más puro estilo gótico: esbeltos, rematados con agujas y decorados con gárgolas que representan a criaturas infernales. Aunque la catedral pertenece en esencia al gótico radiante, las agujas que rematan los contrafuertes son más propias del gótico flamígero, como también lo son las fachadas del transepto, de las que hablaremos más tarde.