La religión del Antiguo Egipto fue un complejo sistema de creencias y rituales politeístas que formaron parte integral de la sociedad del Antiguo Egipto. Se centraba en la interacción de los egipcios con muchas deidades, de quienes se creía que estaban presentes en el mundo y tenían el control de las fuerzas y elementos de la naturaleza. Se conocen alrededor de 1500 deidades. Rituales tales como oraciones y ofrendas se daban en honor de los dioses para ganar su favor. La práctica religiosa formal se centraba en los faraones, los gobernantes de Egipto, de quienes se creía que tenían poderes divinos (como encarnaciones del dios Horus) en virtud de sus cargos. Los faraones actuaban como intermediarios entre su pueblo y los dioses, y tenían la obligación de sostener a los dioses a través de rituales y ofrendas de manera que pudieran mantener a Ma'at, el orden del cosmos, y repeler a Isfet, que era el caos. El Estado egipcio dedicaba una gran cantidad de recursos para los rituales y la construcción de templos.
Las personas podían interactuar con los dioses para sus propósitos personales, apelando a su ayuda por medio de la oración o compeliéndolos a actuar a través de la magia. Estas prácticas eran distintas, si bien estrechamente ligadas, de los rituales e instituciones formales. La tradición religiosa popular creció en importancia a lo largo del curso de la historia de Egipto, a medida que el estatus de los faraones caía en declive. La creeencia egipcia en la vida después de la muerte y la importancia de prácticas funerarias es evidente en los enormes esfuerzos llevados a cabo para asegurar la supervivencia de sus almas tras la muerte, por medio de tumbas, objetos funerarios y ofrendas para preservar los cuerpos y espíritus de los difuntos.
La religión tuvo sus raíces en la prehistoria de Egipto y duró alrededor de unos 3 500 años. Los detalles de la creencia religiosa cambiaron con el tiempo a medida que la importancia de dioses particulares crecía o disminuía, y las intrincadas relaciones entre ellos cambiaban. En varios puntos, ciertos dioses se volvieron preeminentes sobre los demás, incluyendo al dios solar Ra, el dios creador Amón, y la diosa madre Isis. Por un breve periodo, en la teología promulgada por el faraón Akenatón, un solo dios, el Atón, reemplazó al panteón tradicional. La religión y mitología del Antiguo Egipto dejaron atrás muchos escritos y monumentos, además de importantes influencias en culturas antiguas y modernas. La religión entró en declive tras la conquista romana de Egipto en el 30 a. C., y los egipcios empezaron a convertirse al cristianismo. Asimismo, prácticas tales como la momificación se detuvieron. Se considera que la religión del Antiguo Egipto había muerto del todo en la década de 530 d. C. Tras la conquista árabe de Egipto bajo Amr ibn al-As, los egipcios empezaron a convertirse al islam.
Teología Las creencias y rituales fueron integrales con cada aspecto de la cultura egipcia. Su lenguaje no poseyó ningún término correspondiente al concepto moderno europeo de religión. La religión del Antiguo Egipto no era una institución monolítica, consistía en un vasto y variado conjunto de creencias y prácticas, enlazadas por su enfoque común en la interacción entre el mundo de los humanos y el mundo de lo divino. Las características de los dioses que poblaban el reino divino estaban inexplicablemente relacionadas con el entendimiento egipcio de las propiedades del mundo en el que vivían.
Deidades
miniaturadeimagen|Los dioses Osiris, Anubis, y Horus, en orden de izquierda a derecha. Los egipcios creían que los fenómenos de la naturaleza eran fuerzas divinas en sí mismas. Estas fuerzas deificadas incluían los elementos, características animales, o fuerzas abstractas. También creían en un panteón de dioses, quienes estaban involucrados en todos los aspectos de la naturaleza y la sociedad humana. Las prácticas religiosas eran esfuerzos para mantener y aplacar estos fenómenos y hacerlos ventajosos para los humanos. Este sistema politeísta era muy complejo, pues se creía que algunas deidades existían en diferentes manifestaciones, y algunas tenían múltiples roles mitológicos. A la inversa, muchas fuerzas naturales, como el sol, estaban asociadas con múltiples deidades. La diversidad del panteón iba desde dioses con roles vitales en el universo hasta deidades menores o con funciones muy limitadas o locales. Podía incluir dioses adoptados de culturas foráneas, y a veces humanos: se consideraba a los faraones fallecidos como divinos, y ocasionalmente, distinguidos plebeyos como Imhotep también fueron deificados.
Las representaciones de los dioses en el arte no tenían la intención de ser representaciones literales de su apariencia, en el caso de que fueran reales, pues se creía que la verdadera naturaleza de los dioses era misteriosa. En lugar de ello, estas representaciones dieron formas reconocibles a deidades abstractas al usar imágenes simbólicas para indicar el rol de cada dios en la naturaleza. Así, por ejemplo, el dios funerario Anubis era representado como un chacal, una criatura cuyos hábitos carroñeros amenazaban la preservación del cuerpo, en un esfuerzo para contrarrestar esta amenaza y emplearla para su protección. Su piel negra era símbolo del color de la carne momificada y el fértil suelo negro que los egipcios veían como símbolo de resurrección. Esta iconografía no estaba fija, y muchos de los dioses podían ser representados en más de una forma.
Muchos dioses eran asociados con regiones particulares de Egipto donde sus cultos eran los más importantes. Sin embargo, estas asociaciones cambiaron con el tiempo, por lo que el que un dios se asocie a un lugar no significa que su culto se haya originado ahí. Por lo tanto, el dios Monthu era el patrón de la ciudad de Tebas. A lo largo del periodo del Imperio Medio, sin embargo, fue desplazado en ese rol por Amón, quien tal vez surgió en otro lado. La popularidad nacional e importancia de dioses individuales fluctuó en una manera similar.
miniaturadeimagen|izquierda|Amun-Ra kamutef, usando el tocado de plumas de Amón y el disco solar representando a Ra.
Asociación entre deidades Los dioses egipcios tenían interrelaciones complejas, que en parte reflejaba la interacción de las fuerzas que representaban. Los egipcios a menudo agrupaban dioses para reflejar estas relaciones. Algunos grupos de deidades eran de tamaño indeterminado, y estaban relacionadas por sus funciones similares. Estos a menudo consistían en deidades menores con poca identidad individual. Otras combinaciones relacionaban deidades independientes basadas en el significado simbólico de los números en la mitología egipcia; por lo tanto, pares de deidades usualmente representan la dualidad de fenómenos opuestos. Una de las combinaciones más comunes era la tríada familiar que consistía en un padre, madre e hijo, quienes eran adorados juntos. Algunos grupos tenían una importancia superior. Uno de tales grupos, la Enéada, el cual reunía nueve deidades en un sistema teológico que involucraba las áreas mitológicas de la creación, reinado, y vida después de la muerte.
Las relaciones entre las deidades también podían ser expresadas en el proceso de sincretismo, en el cual dos o más diferentes dioses se enlazaban para formar una deidad compuesta. Este proceso era un reconocimiento de la presencia de un dios "en" otro, cuando el segundo dios tomó un rol que pertenecía al primero. Estos enlaces entre deidades eran fluidos, y no representaban la fusión permanente de dos dioses en uno; por lo tanto, algunos dioses podían desarrollar múltiples conexiones sincréticas. A veces, el sincretismo combinaba deidades con características similares. En otras ocasiones, se unían dioses de diferente naturaleza, como cuando Amón, dios del poder escondido, estuvo relacionado con Ra, el dios del sol. El dios resultante, Amón-Ra (Amun-Ra), unió el poder que permanecía detrás de todas las cosas con la gran fuerza visible de la naturaleza.
Atonismo
Durante el Nuevo Imperio, el faraón Akenatón abolió el culto oficial a otros dioses en favor del disco solar Atón. Esto es a menudo visto como el primer vistazo al verdadero monoteísmo en la historia, aunque los detalles de la teología atonista siguen siendo poco claros y la sugerencia de que era monoteísta está en disputa. La exclusión de todos excepto un dios del culto era una desviación radical de la tradición egipcia y algunos ven a Akenatón como un practicante de la monolatría más que del monoteísmo,. pues no negó activamente la existencia de otros dioses; simplemente se abstuvo de adorar a otros dioses que no fueran Atón. Bajo los sucesores de Akenatón, Egipto regresó a su tradicional religión, y Akenatón mismo fue denostado como hereje.
Otros conceptos importantes
El universo se centró en Ma'at, una palabra que engloba varios conceptos del español, incluyendo "verdad", "justicia", y "orden". Era el orden fijo y eterno del universo, tanto en el cosmos como en la sociedad humana. Existió desde la creación del mundo, y sin él, el mundo perdería su cohesión. En la creencia egipcia, el Ma'at estaba bajo constante amenaza de fuerzas del desorden, así que se requería que toda la sociedad lo mantuviera. En el nivel humano esto significaba que todos los miembros de la sociedad debían cooperar y coexistir; a nivel cósmico significaba que todas las fuerzas de la naturaleza—los dioses—debían continuar funcionando en balance. Esta última meta era central en la religión egipcia. Los egipcios debían mantener al Ma'at en el cosmos al sustentar a los dioses a través de ofrendas y realizando rituales que apartaban al desorden y perpetuaban los ciclos de la naturaleza.
La parte más importante del punto de vista egipcio del cosmos era la concepción del tiempo, la cual estaba en gran parte preocupada con el mantenimiento del Ma'at. A través del pasaje lineal del tiempo, un patrón cíclico que se repetía, en el cual el Ma'at era renovado por eventos periódicos que hacían eco de la creación original. Entre estos eventos estaba la inundación anual del Nilo y la sucesión de un rey a otro, pero el más importante era el viaje diario del dios sol Ra.
Al concebir la forma del cosmos, los egipcios veían al mundo como una plana extensión de tierra, personificada por el dios Geb, sobre la cual se arqueaba la diosa del cielo, Nut. Los dos estaban separados por Shu, el dios del aire. Bajo la tierra existía un inframundo e infracielo paralelos, y más allá de los cielos estaba la infinita expansión de Nu, el caos que había existido antes de la creación. Los egipcios también creían en un lugar llamado Duat, una misteriosa región asociada con la muerte y renacimiento, que posiblemente se ubicaba en el inframundo o en el cielo. Cada día, Ra viajaba sobre la tierra a través del reverso del cielo, y en la noche pasaba a través del Duat para renacer al amanecer.Allen, James P., The Cosmology of the Pyramid Texts, en .
En la creencia egipcia, este cosmos estaba habitado por tres tipos de seres sensibles. Uno eran los dioses; otro eran los espíritus de los humanos fallecidos, quienes existían en el reino divino y poseían muchas de las habilidades de los dioses. Los seres humanos eran la tercera categoría, y el más importante entre ellos era el faraón, quien era un puente entre los reinos humano y divino.
Faraón miniaturadeimagen|Estatua colosal del faraón Ramsés II.