thumb|right|350 px|El ciclo hidrológico o ciclo del agua en la naturaleza viene a servir de síntesis de la dinámica atmosférica thumb|right|350 px|Este esquema simple de carbono en la naturaleza está situado en el sur de la tierra y muestra el movimiento de carbono entre tierra, atmósfera y océanos en miles de millones de toneladas por año. Las flechas indican los valores del flujo del carbono en la naturaleza. Se llama dinámica de la atmósfera o dinámica atmosférica a una parte de la Termodinámica que estudia las leyes físicas y los flujos de energía involucrados en los procesos atmosféricos. Estos procesos presentan una gran ciclo mismo seno de la atmósfera como con las otras partes (sólida y líquida) de nuestro planeta.

La termodinámica establece tres leyes, además de lo que se conoce como principio cero de la termodinámica. Estas tres leyes rigen en todo el mundo físico-natural y constituyen la base científica de los procesos que constituyen el campo de la dinámica de la atmósfera.

Estructura de la atmósfera

La atmósfera es la capa gaseosa que rodea a la Tierra envolviendo tanto a la parte sólida (litosfera) como líquida (hidrosfera) de nuestro planeta en razón a su menor densidad. Está compuesta por una mezcla de gases que forma el aire, cuyos principales componentes son el nitrógeno (78 %), el oxígeno (21 %) y otros gases que, en conjunto, sólo constituyen el 1 % restante. Estos gases más escasos tienen una gran importancia para la vida, en especial el vapor de agua (que entra a formar parte importante del ciclo hidrológico) y el CO2 (dióxido de carbono) que apenas llega a formar el 0,03 % del volumen total de la atmósfera, aunque constituye la "materia prima" con la que están formados todos los seres vivos.Arthur N. Strahler. Physical Geography. New York: John Wiley & Sons, 1960, p. 109

La atmósfera está dividida en varias capas concéntricas que son, a partir de la superficie terrestre hacia arriba, la troposfera, la estratosfera, la mesosfera, la termosfera o ionosfera y la exosfera. Se denomina tropopausa a la discontinuidad existente entre la troposfera y la estratosfera, una franja caracterizada por un cambio bastante brusco en lo que a características físicas se refiere. La tropopausa alcanza una mayor altura de la zona ecuatorial (casi 20 km) y una mínima en las zonas polares (5-8 km) y esta diferencia se debe al abultamiento ecuatorial de la atmósfera producido por la fuerza centrífuga del movimiento de rotación terrestre, el cual tiene como contrapartida un achatamiento polar por la misma razón, es decir, por la menor fuerza centrífuga (y la mayor fuerza centrípeta por su menor distancia al centro de la Tierra) existente en las zonas polares. Como corolario obvio, la altura de la troposfera disminuye desde el ecuador hasta los polos, es decir, a mayor latitud, menor espesor y viceversa. thumb|right|300 px|Bombín de inflar montado en el cuadro de una bicicleta de montaña. Dentro del tubo de color gris, se desplaza un émbolo movido con la palanca o asa de color negro, que comprime el aire a una presión superior a la que tiene la rueda, con lo que se produce el inflado de la misma. Al comprimir el aire, éste se calienta considerablemente, algo que se puede notar directamente con la mano que sostiene el bombín. Este fenómeno es buena prueba de que el aire actúa como si fuera un único gas ya que el fenómeno del calentamiento del aire en el interior se produciría aun en el caso de que la proporción del anhídrido carbónico fuese insignificante o muy elevada.

Casi la totalidad del aire (un 97 %) se encuentra a menos de 30 km de altura, encontrándose más del 75 % en la troposfera. El aire forma en la troposfera una mezcla de gases bastante homogénea a una temperatura y presión determinadas, hasta el punto de que su comportamiento es el equivalente al que tendría si estuviera compuesto por un solo gas (Arthur N. Strahler. Geografía física. Barcelona: Ediciones Omega, 2005, tercera edición, séptima reimpresión, p. 40).

Siendo el aire una mezcla compresible de gases, la mayor parte del mismo se encuentra a pocos kilómetros de altura, formando lo que se llama la capa geográfica de la atmósfera (unos 3 km aproximadamente), donde se producen gran parte de los fenómenos atmosféricos de relevancia para los seres humanos. Más arriba de esta capa geográfica, aún encontrándonos en la troposfera, la proporción de gases se vuelve muy tenue, por lo que llega a hacerse irrespirable. La densidad del aire es una de las limitaciones más serias de la adaptabilidad del hombre en la superficie terrestre: así, el hábitat permanente del hombre localizado a mayor altura viene a estar en los Andes peruanos, a unos 5000 , como señala Eugene SchreiderSchreider, Eugene. Les limites de l'adaptabilite humaine. La Recherche, N° 19, jan. 1972, pp. 47 - 62 y ello es consistente con lo que se ha señalado con respecto al espesor de la atmósfera según la latitud ya que a esa altura de 5 km sería impensable la vida en las zonas templadas y, más aún, en las polares. En otras palabras, como el espesor de la atmósfera es mucho mayor en la zona intertropical, resulta habitable a mayor altura que en las zonas templadas y polares. Sin embargo, hay que aclarar que esa población que habita en los Andes peruanos, bolivianos, ecuatorianos y colombianos a altitudes considerables ha tenido que sufrir a lo largo de siglos y hasta miles de años, una adaptación al medio sumamente dura, hasta el punto de que su anatomía ha venido sufriendo profundos cambios morfológicos: las personas a esta altura tienen que tener unos pulmones mucho más grandes (para facilitar la respiración), un corazón con mayor capacidad (para aumentar su eficiencia en cuanto al bombeo de sangre) y otras modificaciones orgánicas, mientras que las que siempre han vivido a mucha menor altura pueden sufrir ciertas enfermedades (soroche o mal de montaña) cuando ascienden a esa altura ya que sus organismos no presentan dichos cambios evolutivos. Esta es la razón por la que los ciclistas colombianos, adaptados a las altitudes tan duras de los Andes han destacado en el Tour de Francia, precisamente, en las etapas de montaña.

Flujos de energía en la atmósfera Los flujos más importantes de energía en la atmósfera son los relacionados con el ciclo del agua y el ciclo del carbono ambos, desarrollados en la Naturaleza y que involucran a las porciones físicas de la misma (litosfera, hidrosfera y atmósfera) y por consiguiente, a la biósfera.

Meteorología

Se denomina meteorología a la ciencia que estudia la física de la atmósfera. Por una parte se encarga de obtener información cuantitativa de fenómenos meteorológicos y, sobre la base de los mismos, explicar los procesos que ocurren en la atmósfera con los fines de estudiar no sólo los parámetros o elementos del clima en condiciones normales sino también en lo que se refiere a los extremos que se presenten a lo largo del tiempo y, en suma, a los valores estadísticos que definen los distintos tipos climáticos. En este último sentido, la meteorología constituye la base de la climatología.

También podría diferenciarse a la meteorología con respecto a la climatología indicando que la primera es un estudio estadístico y prospectivo del tiempo atmosférico a corto plazo (entre unas horas y varios días) y ese estudio a largo plazo (30 o 35 años, o más, como señala F. J. MonkhouseF. J. Monkhouse. Diccionario de términos geográficos. Barcelona: Oikos Tau Ediciones, 1978, p. 94), sirve para caracterizar los distintos tipos de clima mediante el estudio comparativo de los elementos del mismo. Ese estudio de los elementos meteorológicos del clima debe realizarse a largo plazo para evitar el sesgo que podría tener a corto plazo ya que los datos de unos cuantos años de sequía o de lluvias intensas podrían distorsionar la caracterización del clima de un lugar, mientras que si es a largo plazo, esos datos suelen compensarse en el tiempo. Los datos meteorológicos que se toman para caracterizar el clima de un lugar determinado se denominan elementos del clima y son 5: temperatura atmosférica, que incluye la radiación solar como origen casi exclusivo del calor atmosférico, presión atmosférica, vientos, humedad atmosférica y precipitaciones. Todos estos elementos están relacionados entre sí: las diferencias espaciales de la temperatura atmosférica dan origen a diferencias espaciales de la presión atmosférica, a la evaporación y condensación del agua para formar las nubes y estas diferencias dan origen, a su vez, a los vientos, que se encargan de distribuir humedad, nubes y lluvias dando origen a lo que se conoce como el ciclo hidrológico, proceso fundamental que explica la vida de animales y plantas en la superficie terrestre.

Escala temporal y escala espacial de los procesos atmosféricos Cuando hablamos de escala al referirnos a los distintos patrones y procesos geográficos, nos estamos refiriendo a las dimensiones de dichos procesos bien sea en el tiempo (procesos temporales) como en el espacio terrestre (procesos espaciales o geográficos). En el caso específico de la atmósfera, los procesos temporales se deben a los flujos de energía que se presentan en su seno y a la duración de los mismos. Y la dimensión espacial hace referencia a la extensión y alcances de dichos flujos de energía en el espacio tridimensional de la atmósfera.

Existen ciertos patrones que relacionan ambas escalas (tiempo y espacio), generalmente, en forma proporcional: un fenómeno atmosférico, como puede ser una tormenta, suele tener una duración proporcional al tamaño o dimensión espacial de la misma. Por ejemplo, un tornado tendrá una duración mucho más corta (cuestión de minutos u horas) que un huracán (días o semanas).

Fenómenos atmosféricos La dinámica atmosférica integra el conjunto de procesos físicos o meteorológicos que se producen en el seno de la atmósfera terrestre. Aunque la Tierra no es el único planeta con atmósfera haremos referencia aquí solamente a los procesos atmosféricos terrestres. El motor de todos los procesos atmosféricos terrestres se deriva de la radiación solar recibida por nuestro planeta de acuerdo a su movimiento de traslación y, sobre todo, al movimiento de rotación terrestre, y los cambios que origina en su seno, que son: Calentamiento y enfriamiento del aire (aumento y descenso de la temperatura atmosférica), siguiendo un ciclo que puede ser diario, estacional o anual, debido a las consecuencias de los movimientos de rotación y de traslación de nuestro planeta. Variaciones espaciales y temporales de la presión atmosférica. Este proceso está íntimamente relacionado con el anterior: el calentamiento de aire provoca la disminución de su densidad (porque se expande) y, por ende, la disminución de su presión atmosférica. Los vientos, que se producen para compensar las diferencias de presión atmosférica señaladas en el punto anterior. La ley general en este caso es que los vientos se desplazan desde los lugares donde tienen mayor presión a los que tienen menor presión. La humedad, que es la mayor o menor cantidad de vapor de agua que tiene la atmósfera en un lugar y momento determinados. Las precipitaciónes, que forman parte importantísima en el ciclo hidrológico y que, en definitiva, hacen posible la vida en la Tierra al permitir que con la evaporación, la condensación y las lluvias se abastezca la provisión de las aguas continentales (aguas superficiales o subterráneas de continentes e islas en los ríos, lagos, etc.)

thumb|right|300 px|Plantas epífitas (Bromelias) en los cables de la luz eléctrica. Estas plantas, como todas las demás, viven a expensas de la luz solar (luz visible) así como del dióxido de carbono y agua del aire y/o del suelo.