La Organización Barrial Túpac Amaru es una agrupación política argentina principalmente de la provincia de Jujuy, aunque tiene otras sedes en 15 de las 23 provincias argentinas. Fue fundada como una separación de parte de la organización de la CTA, por Milagro Sala. Actualmente posee alrededor de 150 000 afiliadosBerlanga, Ángel (2009): «Milagro Sala, conductora de la organizacion Túpac Amaru en Jujuy: “Somos coyas, con mucho orgullo”», entrevista con Milagro Sala, del 23 de febrero de 2009 en el diario Página/12 (Buenos Aires), publicado en el sitio web Artepolítica. La Túpac Amaru se ha consolidado por la forma de administrar los recursos de los que dispone y desplegar una red institucionalizada de servicios que garantiza derechos orientados a los sectores populares informales. Estos incluyen la construcción de viviendas, pero también la provisión de servicios como salud y educación. Se trata del segundo empleador de la provincia, junto al Ingenio Ledesma, luego del Estado provincial. Las actividades que realiza van desde la organización de copas de leche hasta la construcción de viviendas y el desarrollo de otras cooperativas de trabajo –como textiles o metalúrgicas–, además de la administración de otros programas estatales como la repartición de bolsones de alimentos, y el asesoramiento legal. Además, la organización tiene polideportivos con piletas, centros de salud, escuelas primarias y secundarias y un terciario. Tras el cambio del color del gobierno provincial, la organización fue centro de diversas denuncias judiciales. Asimismo, el ex y entonces flamante gobernador Gerardo Morales mediante un decreto le quitó la personería jurídica, y el manejo de las escuelas, y la financiación de las obras.
Historia
Desde el retorno a la democracia en 1983, una serie de crisis económicas produjeron despidos masivos en las principales empresas empleadoras provinciales, entre ellas el ingenio Ledesma y la mina Aguilar. Gran parte de este grupo de desocupados fue absorbido por el estado provincial, que le asignó lo que se conocía como "tareas sin vinculación productiva", el equivalente a empleos de baja calificación. Así, durante la década de 1980, en la provincia de Jujuy el Estado provincial aumentó su participación como fue el mayor empleador de la provincia, según el censo de 1980 había 57,3% de empleados estatales y según el censo de 1991, el número ascendió 83,7%. Con la presidencia de Carlos Menem, el país comenzó a adoptar las directivas del Fondo Monetario Internacional que dictaban que incluían, entre otros ítems, despidos y recortes salariales a los empleados estatales.
En 1988 se formó el Frente de Gremios Estatales, como entidad representativa del creciente número de empleados estatales precarizados. En la década de 1990, las privatizaciones de empresas públicas, por ejemplo Altos Hornos Zapla, agravaron la situación sociolaboral de la provincia. El Frente de Gremios Estatales logró con el paso del tiempo coordinar acciones con otras entidades como la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). La Organización Barrial de la CTA, que luego adoptaría el nombre de Organización Barrial Túpac Amaru, en 1998 se orientó al trabajo en San Salvador de Jujuy con la organización de la provisión de Copas de Leche para niños y niñas de familias de desocupados, llamadas comúnmente «copa de leche». En 1999 la organización, ya con el nombre de Organización Barrial Túpac Amaru, comenzaría sus actividades en los márgenes de la ciudad de San Salvador de Jujuy.
La organización barrial de la CCC, conducida por el "perro" Santillán, y la organización barrial de la CTA, conducida por Milagro Sala, a pesar de cooperar durante los primeros cortes de ruta, entraron en un período de competencia y conflicto. Según Battezati, esto se debió a que la CCC "sostenía una visión revolucionaria del cambio que la CTA no compartía".
La Túpac Amaru empezó a fundar delegaciones en otras provincias argentinas, como Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Capital Federal, en la Villa 31, Mendoza, sumando otras 16 organizaciones.
Partido político
En 2012, mediante una asamblea la organización decidió la construcción de un partido político denominado Partido por la Soberanía Popular a partir del año 2013.
El Partido por la Soberanía Popular fue reconocido por la provincia de Jujuy en mayo de 2013. El Partido presentó ante la Justicia Electoral un récord histórico de afiliaciones en la provincia mediante la inscripción de más de 73 mil fichas de afiliados.
El partido se ha presentado dentro del Frente Unidos y Organizados por la Soberanía Popular permitiendo el ingreso de seis diputados provinciales y una serie de concejales en distintas localidades de la provincia en los primeros dos comicios de los que participaron (2013-2015). Con un 12% y un 8% de los votos en las últimas dos elecciones se convirtieron en tercera y cuarta fuerza, respectivamente.
Ideología política
En 1999, las dos opciones en pugna para dar nombre a la organización fueron las de Che Guevara y Túpac Amaru, y a través de una decisión asamblearia ganó la designación del nombre del rebelde indígena «porque consideraron que tenía más que ver con el contexto local». Sin embargo, las figuras históricas de Túpac Amaru, el Che Guevara y Eva Perón, son parte de la tríada simbólica más habitualmente reconocida en la iconografía e ideología de la organización hasta la actualidad.
Sobre la relación entre el sindicato de la ATE, parte de la CTA, Milagro Sala explicó:
Los miembros de la organización se reconocen como indígenas, como parte de la comunidad LGBT de la ciudad, como pobres, como negros. Esta agrupación indigenista tiene como modelo político a Evo Morales, expresidente de la República de Bolivia y es considerada la única organización social que capta políticamente a las comunidades indígenas.Milagro Sala, como Luis D Elía, pero en el Norte. La violencia paraoficial y la amenaza indigenista de Túpac Amaru El Ojo Digital, 2009
Características de la organización miniaturadeimagen|Provincias donde la organización tiene presencia
La Túpac Amaru presenta características que la diferencian de otros movimientos de trabajadores desocupados; la organización articula demandas que van más allá del trabajo, abre la pregunta por la incorporación de las demandas de mujeres de los sectores populares y sus puestos de conducción son ocupados en buena medida por mujeres.
Provisión de bienes, servicios y derechos
La Organización Barrial Túpac Amaru se distingue por su amplio entramado de provisión de bienes, servicios y derechos en las áreas de trabajo, seguridad social y pensiones, salud, educación y recreación para sectores populares informales, otrora desprotegidos por el Estado. La organización ha construido una obra social, tiene escuelas de nivel primario, secundario, y un ciclo terciario de formación profesional donde sus integrantes terminan los estudios y obtienen títulos legales. En cuanto a los servicios de salud, cuenta con centros de atención primaria, farmacias y consultorios equipados con tecnología superior a la existente en hospitales públicos, además de un impactante centro para atención de discapacidades de cinco mil metros cuadrados. Periódicamente, la Túpac Amaru realiza campañas de prevención con ambulancias de alta complejidad y personal propio. Además cuenta con espacios recreativos donde se practican deportes y pueden encontrarse pintadas con consignas que transmiten mensajes educativos ("Sí al deporte, no a la droga") y políticos ("Compañero: tu patrón no comerá de tu pobreza", "En un país lleno de trigo no puede haber niños sin la ternura del pan"). Un último elemento central en la red de servicios y la noción de bienestar de la Túpac Amaru es la circulación de bienes culturales globalizados. Las actividades sociales y recreativas en el barrio Túpac Amaru de San Salvador de Jujuy se organizan alrededor de tres espacios: un parque acuático con una gran piscina, una reproducción a escala real del Templo del Sol de Bolivia, donde se realizan los festejos del Inti Raymi en el mes de junio, y un área de asadores y juegos infantiles.
Inclusión de mujeres y otras minorías miniaturadeimagen|izquierda|200px|Militante de la Organización Barrial Túpac Amaru manifestando por la Libertad a Milagro Sala en enero de 2016.
La organización presenta una dirigencia mixta con un claro protagonismo de mujeres jóvenes, representado por Milagro Sala y su círculo íntimo. El lugar protagónico de las mujeres en la organización se da a su vez en un contexto provincial conservador, con acentuadas desigualdades de género que dificultan la participación política de las mujeres. Según, Gaona, entre las militantes de la organización existe «la genuina consideración por parte de las mujeres de que no existe espacio para ellas por fuera de la Túpac». No solo se trata de que no consigan ámbitos en los cuales desenvolverse en un empleo de condiciones dignas, de respeto y en el que se propicie su participación; sino, sobre todo, la imposibilidad de imaginar una vivienda como aquella a la que acceden mediante las obras construidas. Asimismo, la veta de reconocimiento de la posibilidad de empoderamiento a partir de encontrarse frente a la figura de una mujer líder con la que se identifican. La atribución de una serie de características a Milagro Sala se encuentra en muchos casos imbuida de elementos positivos que son próximos a sus propias construcciones de sí mismas. Según Gaona, «en muchos casos refiere a la perseverancia para alcanzar algo a pesar de ser pobre, por no depender de una figura masculina, por la fortaleza, la dureza».
Las actividades que se encuentran en la base y la consolidación de la organización -comedores comunitarios y construcción de viviendas- tienen marcas de género y clase, ya que suelen ser llevadas a cabo, por mujeres y varones de sectores populares, respectivamente. En algunos casos, sobre todo en las etapas iniciales de la organización de las cooperativas, las mujeres participaron de modo directo en la construcción de viviendas. En forma paralela a la socialización política de los y las militantes, en los ámbitos de la economía se proponen estrategias explícitas de paridad en el trabajo productivo, de conciliación en el cuidado que realizan las mujeres y de tolerancia cero a la violencia de género, que van a regular la intimidad de los hogares de la militancia. Un número significativo de los obreros fueron y son mujeres, gran parte de las cuales no habían tenido hasta el ingreso a la Túpac Amaru experiencia previa en albañilería, herrería y construcción. Entre las mujeres, un gran número de las incluidas en los proyectos de construcción de viviendas están embarazadas, o son madres solteras, analfabetas, ex presidiarias, mujeres con problemas de salud (sobrepeso, por ejemplo) y en un rango de edad que no entra dentro de los requisitos que se exigen habitualmente en el universo laboral privado. Por otro lado, es relevante señalar la participación de las mujeres ocupando un rol, no solo como constructoras u obreras, sino también como presidentas de cooperativas y encargadas de obras, cargos jerárquicos pocas veces alcanzados por mujeres en el ámbito laboral, en la acción sindical, y en el trabajo popular y comunitario.
Asimismo, se ha señalado que la organización ha devenido en ámbito de encuentro de muchas mujeres lesbianas y trans, en tanto opera no solo como lugar de oferta de empleo y trabajo relativamente estable –en un sector altamente intersecado por la vulneración a partir de la clase, el género, la sexualidad y la elección afectiva–, sino que además se elabora como espacio alterado y distanciado de las lógicas heteronormativas más violentas, desde los espacios institucionales generados para la promoción del respeto y la valoración, hasta el desarrollo afectivo público más cotidiano entre militantes y obreras.