El municipio español de Molinicos en la provincia de Albacete, perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Molinicos, por su situación geográfica en el centro de la Mancomunidad de Municipios de la Sierra del Segura, que conforma su comarca natural, ha sido testigo de muchos de los vaivenes que ha sufrido y vivido la península ibérica a lo largo de la historia, además, cuenta con la particularidad de haber nacido como fruto de la unión de varios territorios dispersados políticamente, pero que iniciaron un camino en común a finales del .
Prehistoria derecha|200px|miniatura|Cueva del Niño, en el vecino municipio de (Ayna). Durante el paleolítico, debieron de existir pobladores dentro de los territorios de lo que hoy conforman el municipio de Molinicos, pues en las inmediaciones del mismo se encuentra el importante yacimiento de la Cueva del Niño (Ayna), con pinturas rupestres de más de 10 000 años de antigüedad.
Ya en el neolítico, debieron de sucederse grandes transformaciones en estas tierras, y dando comienzo el poblamiento de varios lugares del municipio, tales como el cerro de Los Chovales, la cueva de Cortes, o Piedra Picazos, todas ellas cerca de la Vegallera, lo que le convirtió en el núcleo más avanzado de Molinicos, según atestiguan ciertos vestigios aparecidos. C. P. Molinicos: «La búsqueda del pasado, en Recuperando lo nuestro».
En cuanto al periodo prerromano es de destacar el íbero, que también dejó pruebas de su paso por Molinicos, y es que son varios los hallazgos de esta época de la historia de la península que se han encontrado cerca del municipio (el poblado íbero de la Piedra de Peñarrubia, el Tolmo de Minateda de Hellín, o la esfinge de Haches en Bogarra.
Protohistoria
Edad Antigua 200px|miniatura| Avance romano en la península ibérica. La comarca de Molinicos se encontraba en una zona de transición entre los pueblos prerrománicos de los oretanos y bastetanos, con unos límites confusos entre ambos pueblos, máxime en una provincia como la de Albacete en donde no se han encontrado importantes hallazgos de esta época. No obstante, los historiadores hablan de la existencia de pequeños asentamientos cuya economía se basaba en el cultivo del olivo en todo el sur de la provincia.
La dominación romana debió de suponer para toda la comarca de Molinicos la unificación de las diferentes tribus indígenas que la poblaron antiguamente. La conquista debió de realizarse entre el año 197 y el 29 antes de Cristo. El municipio de Molinicos fue incluido, en un primer momento, en el territorio de la Hispania Citerior y más tarde en la Tarraconensis, aunque finalmente entrara dentro de la jurisdicción Cartaginensis. Muy cerca de Molinicos se encontraban importantes ciudades romanas como Saltigi, (Chinchilla de Monte-Aragón), Ilunum, actual (Hellín), Balazote o Castrum Altum (Peñas de San Pedro).
El municipio de Molinicos se encontraba entre dos importantes calzadas y rutas romanas:
Una era la vía Hercúlea, camino que unía Cádiz con Roma, y que venía desde Mentesa Oretana (actual Villanueva de la Fuente en Ciudad Real), hacia Saguntum. Esta vía romana no fue creada ex novo, sino que aprovecharía la infraestructura viaria de los antiguos caminos íberos, reforzándola y aumentándola. miniatura|200px|Acueducto medieval sobre el arroyo Morote. Otra era un ramal de la vía romana Córduba-Saguntum que una vez llega a Santisteban del Puerto (antigua Ilugo) se desviaba hacia Cartago Nova (Cartagena) por la cuenca del río Mundo en dirección a Hellín (Illunum), en donde enlazaba con otra importante vía, la de Complutum a Cartago Nova.
El Bajo Imperio romano se caracterizó como una época de inestabilidad política, de decadencia de la ciudad y el consiguiente establecimiento en el campo. Algunas ciudades se fortifican, pero progresivamente las oleadas de bárbaros, y los bagaudas, bandas de campesinos hambrientos que atentaban contra las grandes propiedades harán desquebrajarse al imperio en Hispania. En este contexto se sitúa el foedus o tratado entre el emperador Constancio y el visigodo Valla del año 415, en poco más de cien años los visigodos quedaron asentados en la península ibérica.
No existió un proceso de ruptura, sino de asimilación de la cultura romana por las poblaciones godas, siendo más propio hablar de hispanovisigodos. Convertida la población hispana al catolicismo en el año 589, uno de los aspectos más interesantes es el de la religiosidad. En la provincia de Albacete dos conjuntos rupestres dedicados al culto se encuentran en la comarca de Hellín, de tipo eromítico (La Camareta) y cenobítico (Alboragico), caracterizados por la presencia de cruces latinas y la orientación al Oriente.
Posteriormente, la presencia visigoda también debió de sentirse en Molinicos, pues se encontraba a caballo entre Alcaraz, donde se descubrió un jarro litúrgico de bronce, y Villares, donde se conoce la Gutta medieval, un municipio por tanto de esta época. En este periodo se pierde la anterior unidad del territorio quedando circunscrita la zona de Molinicos dentro de la región de la Orospeda que durante algún tiempo fue también conquistada por los bizantinos. Tras varias décadas de debilitamiento visigodo, se produce la entrada de los musulmanes en la península con el desembarco en Gibraltar el 27 de abril de 711, de Táriq Ibn Ziyad lugarteniente del gobernador de Tánger.
Edad Media
miniatura|200px|Lucha entre guerreros musulmanes y cristianos. miniatura|200px|Atalaya de Torre - Pedro, fechada en el . miniatura|200px|Alfonso VIII otorgó al Concejo de Alcaraz la potestad para ocupar las zonas circundantes en 1213, entre ellas Molinicos. miniatura|200px|Castillo de Las Huertas (cerca de Molinicos), fechado en el . miniatura|200px|División administrativa de la península ibérica en el .
Época musulmana Los árabes toman Alcaraz en el 712, por lo que la zona de Molinicos debió sucumbir ante las huestes musulmanas en fechas muy cercanas, e incorporarse a la circunscripción de Tudmir, que al principio (713-779) fue un pequeño reino visigodo semindependiente, y más tarde una cara o provincia árabe.
Alcaraz se convirtió en un importante centro para los árabes de la zona, que la ocuparon durante más de 300 años, y extendió su poder a los territorios aledaños, bien mediante el empleo de las armas, bien mediante compra. Es de destacar, que según una Carta bilingüe (escrita en castellano y árabe granadino), el Concejo de Alcaraz compra los terrenos de Sierra (a 80 km de Alcaraz y situada entre Hellín y Tobarra) a Aboadalla, «moro fijo del alcayat (señorío) de Albacete» al precio de ochocientos maravedís y veinte carneros, pagaderos antes del día de San Miguel de ese mismo año , por lo que claramente se incluía en el Concejo de Alcaraz a los territorios de Molinicos al estar situados a menos de 20 km de la ciudad alcaraceña.
Entre los siglos X y XII se construyeron en Molinicos numerosas atalayas y torreones, que aunque con diversa tipología, tenían la función de vigilar para la defensa de grandes castillos como los de Riópar o Alcaraz. Concretamente en el municipio encontramos las de Torre - Pedro, el Morcillar, Vegallera, el Cortijo León, o la del propio Molinicos, y es que estas tierras fueron durante muchísimos años frontera entre la zona cristiana y la musulmana.
Con la disgregación del Califato de Córdoba (1030) y la aparición de los reinos de Taifas, el municipio de Molinicos se envuelve en una espiral de vaivenes territoriales que lo hacen pasar a pertenecer a la Taifa de Toledo en una situación limítrofe y fronteriza con la de Denia (actual provincia de Alicante) al que pertenecían los vecinos de Yeste o Hellín. Más tarde, sobre todo tras la conquista cristiana de Toledo (1085), y la decadencia del reino de Denia, el territorio pasa a pertenecer al reino taifa de Murcia.
A finales de este periodo, la situación de Molinicos y sus aldeas era de continuo conflicto por situarse en una región fronteriza entre los musulmanes de Murcia, el Concejo de Alcaraz o a la Encomienda Santiaguista, según las situaciones de las contiendas.
A finales del y comienzos del XIII, la frontera cristiano-musulmana oscilaba en función de las batallas, y el monarca castellano-leonés, Alfonso VIII, se esforzaba por fijarla entre el curso medio del río Júcar y contra las estribaciones de Sierra Morena.
Así lo hizo entre 1211 y 1213, interviniendo en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), en la que salieron derrotados definitivamente los almohades, y que marcó el inicio de la conquista de Granada.
Reconquista e inclusión en el Concejo de Alcaraz
Aunque los cristianos aliados con el rey moro de Murcia tomaron la ciudad de Alcaraz en 1170, pronto fueron expulsados por los almohades, hasta que Alfonso VIII tras recorrer el curso del río Júcar e ir progresivamente tomando sus fortalezas, acude al castillo musulmán de Hisn al-Karas (actual Alcaraz), y tras varios días de lucha consigue ponerle cerco y hacerla capitular definitivamente el 22 de mayo de 1213, siendo testigo el Arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de Rada. El entonces rey de Alcaraz, era independiente del reino taifa de Murcia, de este modo logró que Alcaraz fuera la puerta de entrada de Castilla hacia el Mediterráneo, Granada y Murcia.
Alfonso VIII emite un privilegio en Burgos fechado el 19 de agosto de 1213 por el que concede al arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada todas las iglesias del recién conquistado territorio circundante de Alcaraz que habían sido conquistados, así como otros que pudieran ser arrebatados a los sarracenos en el futuro. La mayor parte de los pequeños y medianos poblados de la sierra seguirían siendo durante varias décadas habitados por musulmanes a pesar de la política de ocupación cristiana dirigida por el arzobispo de Toledo y el Concejo de Alcaraz.
A partir de esa fecha, serán los cristianos quienes, desde la fortaleza de Alcaraz, hostiguen a los musulmanes que pueblan los territorios vecinos, y vayan extendiendo la reconquista a los lugares próximos. Al mismo tiempo, se procede a la organización del concejo alcaraceño y a su repoblación el fuero de Cuenca, concediéndolo Alfonso VIII por estas fechas como Fuero de Alcaraz. Posteriormente en el año 1272 Alfonso X confirmó el fuero de Alcaraz y, siguiendo el modelo de otros potentes concejos ganaderos, convertía a la ciudad en un importante centro neurálgico de la zona, extendiéndose a lo largo del para comprender dentro de su territorio a gran parte del Campo de Montiel y toda la zona occidental de la actual provincia de Albacete, desde Villarrobledo hasta el actual municipio de Molinicos, aunque a partir de este momento y hasta bien entrado el quedaría reducido a esta última franja. Por lo tanto, mientras que el Reino de Murcia abarcaría a territorios cercanos como Yeste, Letur o Liétor, Molinicos quedaría encuadrado dentro del Reino de Castilla bajo mando de Alcaraz.
Según I. García Díaz el patrimonio inicial del concejo, concedido por Alfonso X, además de las rentas de montazgo y almotacenía de una serie de dehesas, entre las que citaremos las que se refieren al municipio de Molinicos; la dehesa de La Vegallera o la que se extendía desde Torre - Pedro hasta Morote (actual localidad de Molinicos).Para su control, el Concejo se dotó de los Caballeros de la Sierra, una especie de policía rural encargada de preservar el poder de la ciudad.
El Papa Honorio III concede y confirma al Arzobispo de Toledo, Don Rodrigo Ximenez de Rada, mediante la Bula «Motu Proprio» redactada en Letrán (muy cerca de Roma) en febrero de 1917, las décimas de las rentas reales de varios lugares que se mencionan en ella en la entre los que se incluye el actual término municipal de Molinicos.