José Luis Rodríguez Alconedo, (Atlixco, 23 de junio de 1761-Apan, 1 de marzo de 1815) fue un orfebre, pintor e insurgente novohispano de origen criollo, autor de obras representativas de la pintura mexicana, destacando entre ellas un autorretrato al pastel. Primero perseguido y encarcelado por las autoridades virreinales en un controvertido juicio de infidencia, fue extraditado a España donde pintó las obras mencionadas; de regreso a México luchó al lado del general Ignacio López Rayón durante la Guerra de Independencia y sus conocimientos metalúrgicos fueron útiles para la fabricación de armas insurgentes. miniaturadeimagen|Retrato de Carlos IV (1794). Placa de plata repujada y martillada. Museo Nacional de Historia - Castillo de Chapultepec, Ciudad de México.

Inicios Según consta en su acta matrimonial, fue hijo de José Luis Rodríguez Alconedo e Ignacia Sánchez y Rojas, quienes iniciaron al niño José Luis en el oficio de la platería. En esa misma acta, fechada el 17 de diciembre de 1780, se registra su unión con Gertrudis de Acuña, casándose en la Catedral Angelopolitana. En 1791, Rodríguez Alconedo y su esposa pasan a vivir a la capital del Virreinato, coincidentemente en la calle de Alconedo. El 20 de octubre de ese mismo año obtiene la licencia para ejercer el oficio de orfebre, tras superar el correspondiente examen, según las ordenanzas del Gremio de San Eloy, y abre su taller en la calle de Plateros frente a la Plaza Mayor (hoy Zócalo o Plaza de la Constitución).

También se desempeña como profesor de grabado en la Academia de San Carlos, institución que le reconocería con el título de Académico de Honor. Recibió encargos del virrey Branciforte, pudiéndose mencionar la realización de un conjunto de letras en bronce para las puertas de acceso al recinto destinado a la estatua ecuestre de Carlos IV en la Plaza Mayor o un escudo de Castilla dorado al fuego para la portada principal de la Catedral.

De su trabajo como orfebre, se conserva su retrato en plata del rey Carlos IV de España, realizado en 1794, que forma parte de la colección del Museo Nacional de Historia, junto a una placa también en plata realizada como portada de una edición del Antiguo Testamento.

Acusaciones de conspiración El criollo Alconedo, de "carácter inquieto y turbulento", según Francisco de la Maza, tenía ya antecedentes desde 1803 ante el Santo Oficio por criticar a la Iglesia, simpatizar con los revolucionarios franceses y con el saqueo que cometieron estos a las iglesias. En ese entonces se denunció así mismo, aceptó su culpabilidad y "confesó sus errores" por lo que fue absuelto.

Infexible en sus conviciones políticas para 1808 organizaba tertulias en su casa en donde se hablaba de un cambio en el gobierno, esto paralelo a los acontecimientos en los que el licenciado Primo de Verdad y miembros del cabildo buscaban la independencia. Alconedo y su hermano José Ignacio fueron sorprendidos y acusados de protagonizar una conjura denunciada por el Conde de Guadalupe del Peñasco, diciendo que preparaban una insurrección de indios para después devolverles el gobierno, también se afirmó que el virrey Iturrigaray creyó ver en Alconedo un simpatizante de la causa insurgente haciéndolo partícipe de su conspiración. Si bien era cierto, Alconedo lo hacía por su cuenta y riesgo como tantos otros criollos lo hacían en esa época. Fue aprehendido por denuncia del Conde de Guadalupe del Peñasco, días después de haber sido depuesto el virrey, según costa en el proceso que se le formó y cuya copia se encuentra en el Archivo General de la Nación. Alconedo logró vindicarse ya que probó con testigos que lejos de ser partidario de Iturrigaray, había dado como albricias una moneda de dos reales a quien le comunicó la noticia de la prisión del Virrey; además de que cateada su casa no se hallaría ningún documento comprometedor, aunque sí cartas y pasquines a favor de la Ilustración y la Revolución francesa. Cuestionado por el juez acerca de su plan de coronar a los indios, pretextó que "había hablado de sublevarlos con la única intención de salvar a la Nueva España de los franceses" y la corona que según fabricaba para Iturrigaray era para una Virgen de Aguascalientes.

Extradición a España A pesar de carecerse de pruebas y de que el estado de salud de Alconedo no era el más a propósito para navegar, fue embarcado en Veracruz rumbo a España, en cuya travesía estuvo a punto de naufragar su barco, por lo que fue recogido con los otros pasajeros en un buque inglés que los desembarcó en Cádiz.

Allí permaneció dos meses preso y siete en libertad, tras ser absuelto, esperando su pasaporte para regresar a Nueva España. Durante su estancia libre en el puerto gaditano, trabajó de platero para poderse ganar la vida y aprendió a pintar al pastel, realizando tres pinturas. El primer cuadro, es un autorretrato fechado en febrero de 1811. El segundo, como indica una inscripción en el anverso, es el retrato de doña Teresa Hernández Moro, natural de Salamanca, pintado en 1810 y en el que algunos críticos han creído ver una posible influencia de Goya. El tercero representa a una mujer joven y a un niño, siendo un trabajo cuya autoría y calidad han sido discutidas. Estas tres obras pertenecen actualmente al Museo Universitario BUAP, situado en la histórica Casa de los Muñecos de la ciudad de Puebla, y proceden del acervo pictórico de la Academia de Bellas Artes de dicha ciudad. Destaca su autorretrato, que el historiador del arte Francisco de la Maza elogió señalado:

Se integra a la insurgencia Partió de España el 17 de febrero de 1811. A su regreso a la Ciudad de México, fue nuevamente denunciado por el Conde de Guadalupe del Peñasco. Se le volvió a encarcelar y fue entonces cuando su esposa envió al virrey el ocurso en virtud del cual Rodríguez Alconedo recobró la libertad el 27 de mayo de ese mismo año.

Se dirigió a los Llanos de Apan, en donde la insurrección había tomado fuerza, uniéndose a la partida de Ignacio López Rayón y fue tal su lealtad que fue de los que no lo abandonaron cuando fue derrotado en Omealco. Para hacerse de armas, Rayón estableció una maestranza y puso al frente de ella a Rodríguez Alconedo quien fundió doce cañones, doscientos arcabuces y una culebrina. Estando en Zacatlán fue hecho prisionero por el ejército realista el 25 de septiembre de 1814 y, posteriormente, conducido a Apan, donde sería fusilado el 1 de marzo de 1815, a los 54 años de edad.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos Forjó cañones y monedas para la independencia / Alconedo, el orfebre insurgente Biografía por Francisco de la Maza

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