Alfonsina Storni (Sala Capriasca, 22 Hay controversias sobre si nació el 22 o el 29. Uno de sus nietos afirma que fue el 22, pero que fue anotada el día 29 en el Registro Civil. Ver de mayo de 1892 - Mar del Plata, 25 de octubre de 1938) fue una poetisa y escritora argentina vinculada con el modernismo.

Sus padres eran dueños de una cervecería en la ciudad de San Juan y regresaron a Suiza, su país de origen, en 1891. En 1896 volvieron a Argentina junto con Alfonsina, quien había nacido en aquel país. En San Juan concurrió al jardín de infantes y allí transcurrió la primera parte de su niñez. A principios del siglo  la familia se mudó a la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe), donde su madre fundó una escuela domiciliaria y su padre instaló un café cerca de la estación de ferrocarril Rosario Central. Alfonsina se desempeñó como camarera en el negocio familiar; pero, dado que este trabajo no le gustaba, se independizó y consiguió empleo como actriz. Más tarde recorrería varias provincias en una gira teatral.

Storni ejerció como maestra en diferentes centros educativos y escribió sus poesías y algunas obras de teatro durante este período. Su prosa es feminista y, según la crítica, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. En su poesía deja de lado el erotismo y aborda el tema desde un punto de vista más abstracto y reflexivo. La crítica literaria, por su parte, clasifica en tardorrománticos los textos editados entre 1916 y 1925 y a partir de Ocre encuentra rasgos de vanguardismo y recursos como el antisoneto (soneto en verso blanco). Sus composiciones reflejan, además, la enfermedad que padeció durante gran parte de su vida y muestran la espera del punto final de su vida, expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos desmotivacionales.

Le diagnosticaron cáncer de mama, del cual fue operada. A pedido de un medio periodístico Storni se realizó un estudio de quirología, cuyo diagnóstico no fue acertado. Esto la deprimió aún más y le provocó un cambio radical en el carácter que la llevó a descartar los tratamientos médicos para combatir la enfermedad.

Se suicidó en la ciudad de Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Alfonsina consideraba que el suicidio era una elección concedida por el libre albedrío y así lo había expresado en un poema dedicado a su amigo y amante, el escritor uruguayo Horacio Quiroga, quien también se había suicidado. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar y sirvieron como inspiración para componer la zamba «Alfonsina y el mar», la cual relata el suceso y sugiere el motivo. Su cuerpo fue velado inicialmente en Mar del Plata y finalmente en Buenos Aires. Sus restos se encuentran enterrados en el cementerio de la Chacarita.

Trayectoria

Infancia y juventud

thumb|250px|Alfonsina Storni a los 24 años cuando publicó La inquietud del rosal.

Sus padres fueron Alfonso Storni y Paulina Martignoni, quienes junto a sus hermanos mayores, María y Romero, llegaron a la provincia de San Juan desde Lugano, Suiza, en 1880. Fundaron una pequeña empresa familiar y, años después, las botellas de cerveza etiquetadas «Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía» comenzaron a circular por toda la región.

En 1891 la familia viajó a Suiza, mientras que los hermanos permanecieron en San Juan. El 29 de mayo de 1892 nació Alfonsina, la tercera hija del matrimonio, en la aldea Sala Capriasca, 8 km al norte de la ciudad de Lugano. Su padre, un hombre «melancólico y raro», fue quien eligió el nombre. Años más tarde, Alfonsina le diría a su amigo Fermín Estrella Gutiérrez (1900-1990): «Me llamaron Alfonsina, que quiere decir ‘dispuesta a todo’». Hay otras versiones que indican que nació el 22 de mayo pero la registraron el 29, y otras que afirman que nació en un barco en alta mar. Fue bautizada en la parroquia de Tesserete, la aldea contigua a Capriasca, lugar en el que actualmente se puede leer en el margen del acta de bautismo una inscripción realizada por el sacerdote Osvaldo Crivelli que dice: «Grande poetesa morta al mar della Plata».

Alfonsina aprendió a hablar en italiano, y en 1896 regresó a San Juan, de donde son sus primeros recuerdos.

Su madre la anotó en el jardín de infantes, donde se la recuerda como una chica curiosa y que hacía muchas preguntas, imaginaba mucho y mentía. Su madre tenía dificultades para enseñarle a decir la verdad. Inventaba incendios, robos, crímenes que nunca aparecían en los policiales de los periódicos, metía a su familia en líos y en una oportunidad invitó a sus docentes a pasar las vacaciones en una quinta imaginaria en la periferia de la ciudad.

El recuerdo de su padre lo reflejó en el poema A mi padre, el cual se basa en la actitud melancólica de su progenitor, que en esa época promediaba los treinta años, y en otro recita:

Si bien la imagen del padre tiene matices melancólicos, la de la madre refleja tristeza oculta que muestra, a su vez, la marca de la resignación femenina. De ella escribió:

Se supone que esta descripción de la madre corresponde a la época que precedió a la mudanza a Rosario y a los años posteriores, que fueron difíciles. En 1900 nació Hildo Alberto, el último hermano, a quien tuvo que proteger.

Viaje a Rosario

En 1901 la familia se trasladó nuevamente, esta vez al Barrio Echesortu, de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, por motivos desconocidos. Llevaron consigo algunos ahorros con los que Paulina abrió una pequeña escuela domiciliaria, y pasó a ser la cabeza de una familia numerosa, pobre y sin nadie que la manejara. Los alumnos abonaban un peso con cincuenta cada uno y llegaron a ser cincuenta; sin embargo, la ganancia de setenta y cinco pesos mensuales no permitía una vida cómoda.

Instalaron el Almacén Café Suizo en calle Mendoza 3699 esquina Constitución, cerca de la Estación Central del Ferrocarril Provincial de Santa Fe, actual Terminal de Ómnibus; no se sabe la fecha con certeza, pero sí que el proyecto fracasó. Alfonsina dejó de asistir a la escuela y comenzó a trabajar lavando platos y atendiendo las mesas a la edad de diez años. Las demás mujeres se pusieron a trabajar de costureras. El fracaso lo puede haber provocado la imposibilidad de manejar el negocio y el alcoholismo del padre, quien se sentaba en una mesa a beber hasta que su esposa, junto con uno de sus hijos, lo arrastraban hasta su cama. Una vez cerrado el almacén, se mudaron de casa, su hermana María se casó y Ricardo, su esposo, falleció por causas que no se conocen. Este hecho coincide con la edad en que Alfonsina empezó a escribir poesías. Tenía un mal recuerdo de aquel momento y lo expresó de esta manera:

Las tareas domésticas no le dejaban tomarse un descanso, ya que tenía que ayudar con la costura a su madre hasta la madrugada y con las tareas escolares a su hermanito. Una fotografía tomada en 1905 los muestra sentados en un sillón de mimbre y al niño vestido con trajecito de marinero. Esta toma fue hecha por un fotógrafo del barrio un día que ella vistió a su hermano y salió con él, según relató Olimpia Perelli, su media hermana.

Durante el tiempo que la familia Storni estuvo radicada en el barrio, los primeros poemas de Alfonsina comienzan a tener estado público, pues se publican en la revista Monos y Monadas, que en ese entonces se editaba en la ciudad. Precisamente allí, en su número 82 del 8 de enero de 1912, se da a conocer el bonito poema titulado “Anhelos”, inspirado en el legendario ombú que durante muchos años fuera parte primordial de la Quinta San Pedro.

Trabajos previos

El trabajo hogareño no la conformaba, ya que no le rendía económicamente y conllevaba largas horas de encierro. Para cambiar su situación, buscó trabajo en forma independiente: lo encontró en una fábrica de gorras y, posteriormente, se la vio entregando volantes en algún festejo del Día de los Trabajadores.

En 1907 Manuel Cordero, un director teatral que estaba de gira en las provincias junto con su compañía, arribó a Rosario. Lo hizo en Semana Santa, con el objetivo de representar las Escenas de la Pasión. Paulina tomó contacto con la compañía y se le asignó el papel de María Magdalena. Alfonsina, por su parte, asistió a los ensayos y, dado que dos días antes del estreno se enfermó la actriz que personificaba a San Juan Evangelista y que ella sabía de memoria todos los papeles y no le incomodaba interpretar a un hombre, la reemplazó. Al otro día la prensa elogió su actuación.

Al poco tiempo visitó Rosario la compañía de José Tallavi para entrevistarse con Alfonsina, quien les demostró que podía recitar y memorizar largos versos, y se le ofreció trabajo. De esta manera, Alfonsina dejó la casa de Rosario junto al resto de su familia. En un año recorrió Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán representando Espectros (de Henrik Ibsen), La loca de la casa (de Benito Pérez Galdós) y Los muertos (de Florencio Sánchez). No se conocen mayores detalles de este año de gira; únicamente se sabe que intercambió correspondencia con Julio Cejador, un filólogo español.

Según declaró a la revista El Hogar, a su regreso escribió su primera obra de teatro, Un corazón valiente; sin embargo, no han quedado testimonios de este hecho. Además, se enteró de que su madre había contraído matrimonio con Juan Perelli, un tenedor de libros, y que se había mudado a la localidad de Bustinza, donde había establecido nuevamente su escuela domiciliaria. Para poder visitarla, el 24 de agosto de 1908 se trasladó en tren hasta Cañada de Gómez, donde la esperaba José Martínez para trasladarla hasta el pueblo en un break con capota, utilizado para trasladar la correspondencia hasta dicho lugar. Esa noche asistió a una fiesta en la casa del juez de paz, Bartolomé Escalante, e inició una amistad con algunas jovencitas del lugar, a quienes visitaba y acompañaba cuando andaban a caballo.

Se alojó en la casa alquilada por su madre frente a la plaza, donde jugaba al tenis con Prima Correa, hija de la dueña de la propiedad, utilizando unas grandes alpargatas negras como raquetas. En el galpón del fondo de la propiedad solía fumar a escondidas cigarrillos de chala con Rafaela Ramírez, una joven del pueblo. También asistía a paseos, fiestas vecinales y celebraciones religiosas.

Dictaba clases de recitado y de buenos modales en la escuela de su madre. Una alumna suya, Amalia Medina, la definió como una persona muy fina en su porte, en su bailar y en su mímica. Aunque se la caracterizaba como una persona delicada y cariñosa, hay testimonios de algunos días melancólicos en que se encerraba en sí misma y cantaba canciones tristes y dolientes.

Carrera docente

En 1909 dejó el hogar materno para terminar sus estudios en Coronda. En esa localidad se dictaba la carrera de maestro rural, en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales. En el registro de inscripciones aparece la leyenda «Alfonsina Storni, 17 años, suiza». Fue aceptada por su entusiasmo, aunque no tenía certificado de estudios primarios y tampoco aprobó el examen de ingreso, pero la escuela recién abría y necesitaba alumnos, según declaró la señorita Gervasoni, directora del establecimiento, quien además dijo que Alfonsina mostraba interés en progresar. Además, la nombraron celadora a cambio de un sueldo de cuarenta pesos. La pensión donde se alojaba le costaba veinticinco pesos, lo que la obligaba a mantenerse con los quince pesos restantes. Este alojamiento era propiedad de Mercedes Gervasoni de Venturini, la hermana de la directora del colegio. Es posible que Alfonsina cobrara una beca estatal de treinta pesos, gestionada por el diputado Mardoquio Contreras, pero este hecho no está comprobado.