Hungría fue durante la Segunda Guerra Mundial miembro de las potencias del Eje.Hungary: The Unwilling Satellite John F. Montgomery, Hungary: The Unwilling Satellite. Devin-Adair Company, New York, 1947. Reprint: Simon Publications, 2002. En la década de 1930, el Reino de Hungría basó su estrategia para salir de la Gran Depresión en el incremento del comercio con la Italia fascista y la Alemania nazi lo que trajo como consecuencia un giro a la derecha de la política húngara y una aproximación en política exterior a los mencionados países, de la que Hungría obtuvo beneficios territoriales temporales: diversas disputas territoriales con Checoslovaquia, la Eslovaquia, y Rumanía se saldaron con acuerdos negociados favorables a Hungría.
En 1940, bajo la presión de Alemania, Hungría se unió al Eje. Aunque esperaba evitar la participación directa en la guerra, esta pronto se hizo inevitable. En 1941, las fuerzas húngaras participaron en la invasión de Yugoslavia y la invasión de la Unión Soviética.
Mientras combatía contra la Unión Soviética, Hungría mantuvo negociaciones de paz secretas con los Estados Unidos y el Reino Unido. Hitler descubrió su traición y, en 1944, las fuerzas alemanas ocuparon Hungría para evitar una deserción similar a la de Italia. Cuando las tropas soviéticas se aproximaban al territorio húngaro el regente Miklós Horthy firmó un armisticio entre Hungría y la Unión Soviética. Los alemanes reaccionaron y el hijo de Horthy fue secuestrado por un comando alemán mientras las tropas de Hitler ocupaban la capital, en la que el regente no contaba con las fuerzas necesarias. Horthy se vio obligado a revocar el armisticio y poco después fue depuesto del poder e internado en Alemania. En 1945 las fuerzas húngaras y alemanas en Hungría fueron derrotadas por los soviéticos.
Aproximadamente 300.000 soldados y 80.000 civiles húngaros murieron durante la Segunda Guerra Mundial y muchas ciudades sufrieron daños, especialmente la capital, Budapest. Durante los primeros años del conflicto la mayoría de los judíos en Hungría no fueron perseguidos aunque sufrieron una discriminación legal creciente. Sin embargo, desde el inicio de la ocupación alemana en marzo de 1944, judíos y gitanos fueron deportados en masa, muchos de ellos fueron exterminados en campos de concentración. Tras la derrota, las fronteras de Hungría volvieron a ser las anteriores a 1938.
Derechización del país thumb|200px|right|La partición de Hungría, de conformidad con el Tratado de Trianon. Esta división política dominó la vida política de Hungría durante el periodo de entreguerras
El deterioro de la calidad de vida en Hungría como consecuencia de la Gran Depresión y el ambiente político del país (dominado por una alianza de baja nobleza y alta burguesía, con un derecho a voto restringidísimo, un partido comunista prohibido y opciones de centroizquierda (socialdemócratas y liberales) neutralizados) provocaron un giro hacia la extrema derecha, única aparentemente capaz de cambiar la situación de la nación. En 1932 el regente Miklós Horthy nombró primer ministro a Gyula Gömbös, uno de los líderes del Magyar Országos Véderő Egylet (MOVE) (la Asociación para la Defensa Nacional Húngara, organización de ultraderecha) y uno de los responsables del Terror Blanco de la contrarrevolución de 1919-1921. Gömbös condujo la política internacional húngara hacia una cooperación más estrecha con Alemania e Italia y emprendió la magiarización de las minorías étnicas en Hungría, que en ese momento constituían entre el 5 y el 7 % de la población. Gömbös firmó un acuerdo comercial con Alemania que reactivó la economía húngara y le hizo superar la Gran Depresión, pero que la hizo dependiente de la economía alemana, tanto para la obtención de materias primas como por ser su primer mercado de exportación.
Gömbös propugnaba la realización de diversas reformas sociales, el unipartidismo, la revisión del Tratado de Trianon (como todos los gobiernos húngaros del periodo de entreguerras) y la retirada de Hungría de la Sociedad de Naciones; sin embargo, sus esfuerzos para llevar a cabo sus reformas se vieron frustrados por un parlamento compuesto en su mayoría de simpatizantes del anterior primer ministro, el reaccionario István Bethlen y por los acreedores de Hungría, que obligaron a Gömbös a seguir las políticas convencionales en el tratamiento de la crisis económica y financiera. Los resultados de las elecciones de 1935, no obstante, favorecieron a Gömbös, que consiguió reforzar su posición en parlamento. Se hizo con el control de los ministerios de Hacienda, Industria y Defensa y reemplazó a varios oficiales militares clave por partidarios suyos. En octubre de 1936, falleció debido a problemas renales sin haber llegado a cumplir sus objetivos. Fue sustituido por el más moderado y conservador Kálmán Darányi.
Hungría usó su relación con Alemania para tratar de revisar el Tratado de Trianon. En 1938, Hungría repudió abiertamente las restricciones del tratado sobre sus fuerzas armadas. Adolf Hitler se comprometió a devolver los territorios perdidos, al tiempo que mediante la amenaza de intervención militar y presión económica pretendía inducir al Gobierno húngaro a apoyar las políticas y objetivos de Alemania. Gyula Gömbös, primer ministro húngaro que comenzó un mayor acercamiento a la Alemania nazi y a la Italia fascista, como modelos de gobierno y para lograr los objetivos territoriales magiares.|thumb|right En 1935 se fundó el Partido de la Cruz Flechada, de orientación fascista, dirigido por Ferenc Szálasi. Kálmán Darányi, el sucesor de Gömbös, intentó satisfacer a los nazis y a los antisemitas húngaros mediante la aprobación de la Primera Ley Judía, que imponía cuotas del 20 % a la ocupación por parte de judíos de determinadas profesiones. La ley no satisfizo ni a los nazis ni a los radicales húngaros, y cuando Darányi dimitió en mayo de 1938, Béla Imrédy fue nombrado primer ministro.
Los intentos de Imrédy por mejorar las relaciones diplomáticas de Hungría con el Reino Unido le hicieron muy impopular en Alemania e Italia. Cuando tuvo lugar en marzo de 1938 la anexión de Austria por Alemania, fue consciente de que no podía permitirse el lujo de ganarse la antipatía de Alemania e Italia: en el otoño de 1938 su política exterior se tornó progermana y proitaliana.
A finales de agosto, Hitler se entrevistó con los mandatarios húngaros para proponerles la recuperación de Eslovaquia a cambio de que fuese Hungría la que atacase Checoslovaquia, con el inmediato apoyo alemán. Los dirigentes húngaros, a pesar de la tentación, decidieron rechazar la propuesta y firmar el acuerdo de Bled con la Pequeña Entente, que debía permitir el rearme húngaro a cambio de la renuncia al uso de la fuerza, temerosos de que el conflicto pudiese desembocar en una guerra mundial que deseaban evitar; el rechazo enfureció a Hitler. A pesar de que el Gobierno húngaro retomó las negociaciones con el canciller alemán a finales de septiembre cuando quedó clara la disposición británica a ceder de nuevo ante este, la crisis checoslovaca terminó sin más que una propuesta de negociaciones bilaterales magiaro-checoslovacas en lo referente a Hungría.
Decidido a hacerse con una base de poder en el ala derecha de la política húngara, Imrédy comenzó a anular a sus rivales políticos, por lo que el cada vez más influyente Partido de la Cruz Flechada fue acosado y, finalmente, prohibido por la administración de Imrédy. Al tiempo que Imrédy derivaba cada vez más hacia la derecha, propuso que el gobierno se reorganizara bajo líneas totalitarias y redactó una Segunda Ley Judía, más dura. Los opositores políticos de Imrédy, sin embargo, le obligaron a renunciar en febrero de 1939 presentando documentos que demostraban que su abuelo era judío. Aun así, el nuevo gobierno del Conde Pál Teleki aprobó la Segunda Ley Judía, que redujo las cuotas de judíos permitidos en las profesiones y en los negocios. Además la nueva ley definía "judío" como raza, en lugar de como solo como «religión», alterando así la situación de los que se habían convertido con anterioridad del judaísmo al cristianismo.
Para las elecciones de junio de 1939, la opinión pública húngara se había desplazado tanto a la derecha que Partido de la Cruz Flechada obtuvo el segundo mayor número de votos.
Recuperación territorial antes de la entrada en el conflicto: los arbitrajes de Viena y Rutenia miniatura|upright=2.5|Mapa de la expansión territorial húngara entre 1938 y 1941: La Alemania nazi y la Italia fascista intentaron conceder pacíficamente las demandas de los húngaros por los territorios que el país había perdido en 1920 con la firma del Tratado de Trianon. Dos importantes concesiones territoriales se hicieron, conocidas como Arbitrajes de Viena.
En octubre de 1938, el Acuerdo de Múnich causó la disolución de la primera República Checoslovaca y la creación de la República Checo-Eslovaca (también conocida como la «Segunda República Checoslovaca»). Se concedió autonomía a Eslovaquia y Rutenia. El 5 de octubre, cerca de 500 miembros de una organización paramilitar húngara, la Guardia Harapienta, se infiltraron en Eslovaquia y Rutenia como guerrilleros. El 9 de octubre, el Reino de Hungría inició conversaciones con el Estado checo-eslovaco sobre las regiones más pobladas de magiares del sur de Eslovaquia y de Rutenia. El 11 de octubre, los paramilitares húngaros fueron derrotados por las tropas checoslovacas en Berehovo y Borzsava en Rutenia. Los húngaros sufrieron alrededor de 350 bajas mientras que, hacia el 29 de octubre, las conversaciones se estancaron.Thomas, The Royal Hungarian Army in World War II, pg. 11
Primer arbitraje de Viena
El , el Primer arbitraje de Viena transfirió a Hungría partes del sur de Eslovaquia y Rutenia, un área de 11 927 km² poblada por 1 050 000 personas, mayoritariamente húngaras. El trazado de la nueva frontera seguía principalmente las fronteras lingüísticas. Entre el 5 y 10 de noviembre, las fuerzas armadas húngaras ocuparon pacíficamente los territorios recién transferidos. Hitler más tarde ofreció al Gobierno húngaro la cesión del resto de Eslovaquia a cambio de una alianza militar, pero el Gobierno magiar declinó el pacto. Horthy decidió mantener la revisión territorial según criterios «étnicos». En noviembre, sin embargo, Alemania vetó la deseada anexión de Rutenia.
Recuperación de Rutenia En marzo de 1939, la República de Checoslovaquia desapareció por la ocupación alemana de Bohemia y Moravia, convertidas en el Protectorado de Bohemia y Moravia, en contravención del Acuerdo de Múnich. Al tiempo, el 14 de marzo, Eslovaquia se proclamó independiente, animada por Alemania. La misma madrugada del día 14, Rutenia se declaró también independiente y solicitó la protección de Berlín pero Hungría rechazó su declaración de independencia y sus fuerzas armadas ocuparon el territorio entre el 14 de marzo y el 17 de marzo derrocando el efímero Gobierno de Avgustin Voloshin, con la anuencia de Hitler, que había prohibido la ocupación anteriormente. Para justificar la invasión que comenzó la mañana del día 15, el 14 las autoridades magiares habían puesto en marcha diversos incidentes fronterizos. Por el contrario, Hungría reconoció el Estado títere alemán de Eslovaquia dirigido por el fascista clerical Jozef Tiso.Slovakia - US State Department Con la anexión de Rutenia, Hungría obtenía otros 12 061 km², aunque solo unos 40 000 de los 600 000 habitantes de la región eran magiares —frente a los 480 000 rutenos—.
El 23 de marzo, sin embargo, los desacuerdos entre Hungría y Eslovaquia por la delimitación de la nueva frontera común en Rutenia llevó a un conflicto menor entre los dos países la guerra Húngaro-eslovaca, también conocida como la «Pequeña Guerra» que terminó con la cesión de magros territorios a Hungría en la zona fronteriza con Rutenia.
Segundo arbitraje de Viena