miniaturadeimagen|El conquistador español Diego de Almagro es usualmente acreditado como el «descubridor de Chile» El Descubrimiento de Chile es el período histórico que se inició con la llegada de los españoles al actual territorio chileno —específicamente las expediciones de Fernando de Magallanes en 1520 y la de Diego de Almagro en 1536— y que concluyó con el arribo de Pedro de Valdivia en 1541, quien inició el período de la Conquista.

Existe controversia respecto al empleo del término «descubrimiento» para aludir a la llegada de la expedición de Diego de Almagro puesto que, desde el punto de vista de la humanidad, el territorio chileno ya estaba poblado y había sido descubierto por los primeros seres humanos que llegaron al continente hace aproximadamente 16 000 años. Para los españoles del , el concepto de descubrimiento estaba asociado a explorar y reconocer un espacio, más que atribuirse el haber sido los primeros en avistarlo. No obstante, esto no lo exime de las controversias asociadas, dado que su uso ha ido variando en el tiempo.

El historiador José Toribio Medina en Colección de documentos inéditos para la Historia de Chile fue el primero en proponer que Chile fue "descubierto" por Magallanes y no Almagro. En 1967 la idea fue sostenida por Jaime Eyzaguirre y más tarde por el historiador magallánico Mateo Martinic, quien ha sido su principal defensor.

Expedición de Fernando de Magallanes

miniaturadeimagen|Descubrimiento del estrecho de Magallanes, óleo de Álvaro Casanova Zenteno. En su intento por llegar a las Indias, Fernando de Magallanes arribó en las costas de la Patagonia y de la Tierra del Fuego, y también navegó las aguas del estrecho que luego recibiría su nombre: Magallanes.

En el invierno de 1520, los hombres bajo el mando de Magallanes tomaron contacto con los tehuelches, que llamaron la atención de los españoles por su elevada estatura, su vestimenta de piel de guanaco y su apariencia desgreñada. Fueron considerados como gigantes y bautizados como patagones, supuestamente a causa de las enormes huellas que dejaban sus pies forrados en pieles de guanaco. La región que habitaban fue nombrada Patagonia.

Mientras algunas naves de la expedición exploraban el brazo de mar que se abría hacia el sur, Magallanes avanzó hacia el noroeste y tomó posesión de la tierra en nombre del rey de España, en el puerto de las Sardinas, conocido hoy como Bahía Fortescue, donde el 11 de noviembre fue celebrada la primera misa en el actual territorio chileno por el fray Pedro de Valderrama, quien iba a bordo de la tripulación. A su salida del estrecho, el océano no presentaba tempestades tan frecuentes, por lo que Magallanes rebautizó el Mar del Sur de Balboa como «océano Pacífico», aunque los exploradores posteriores no experimentaron la misma calma.

Magallanes y sus hombres fueron los primeros europeos en llegar a lo que actualmente es Chile y fue el que «abrió» las rutas marítimas entre los océanos Atlántico y Pacífico. Por tanto, se puede plantear que Magallanes "descubrió" Chile, aunque el territorio no adquirió dicha identidad hasta una década después.

Otras expediciones

Las informaciones proporcionadas por Juan Sebastián Elcano sobre el estrecho de Magallanes movieron al rey Carlos V a organizar una nueva flotilla, ahora al mando de Fray García Jofré de Loaysa. La escuadra partió de La Coruña el 24 de julio de 1525, y Jofré entró en el estrecho de Magallanes el 8 de abril de 1526. Una de sus embarcaciones, la San Lesmes, llegó hasta el grado 55 arrastrada por un temporal, y al regreso comunicó su llegada «hasta el acabamiento de tierras», anunciando de este modo el descubrimiento del Cabo de Hornos, en esta expedición se produce el primer naufragio registrado en Chile la nao Santic Espíritus de Sebastián Elcano, naufraga a algunas millas al oeste de la actual punta Dungeness.

El objetivo de esta expedición era reconocer el estrecho de Magallanes y conformar una gobernación en la región, aparte de Chile, que fue otorgada a Almagro.

Alcazaba partió del puerto de Sanlúcar de Barrameda el 21 de septiembre de 1534 al mando de una expedición de 250 hombres en dos naves, la que él mismo comandaba, Madre de Dios, y la San Pedro, que llevaba como capitán a Rodrigo Martínez. A principios de 1535 alcanzan el estrecho de Magallanes y lo navegan la idea de cruzar al Pacífico, pero la situación climática en la boca oeste se los impide. La expedición retorna hacia el norte bordeando la costa del Atlántico, y el 9 de marzo de 1535 Alcazaba funda en la Caleta Hornos, de la bahía Gil, 29 kilómetros al sur de la actual localidad de Camarones, en la provincia del Chubut, el «Puerto de los Leones». Alcazaba muere tras la furia de sus soldados el cansancio, el hambre y el enojo de haber caminado muchos kilómetros y no haber encontrado nada. Simón fue asesinado un día de 1535.

La idea de esta expedición era tomar posesión de la gobernación de "Nueva León", que comprendía el estrecho y la Patagonia. No obstante, tras el fracaso de esta empresa, el estrecho fue otorgado posteriormente a Pedro de Valdivia en 1540.

En 1540 tuvo lugar la expedición liderada por Alonso de Camargo, empresa recordada por su benefactor, el obispo de Plasencia, Gutierre de Carvajal. Tal como la de Alcazaba, esta tenía por objetivo explorar el estrecho, intentando mantener la jurisdicción de la "Nueva León". Sin embargo, la nave capitana naufragó y la expedición fracasó. Esta terminó por asociar la región magallánica con los naufragios y la ciudad de los Césares. Esta expedición coincidió con el viaje de Pedro de Valdivia.

El viaje de Camargo cerró el ciclo de expediciones enviadas desde España a reconocer al estrecho. Seguramente el fracaso de esta empresa y sus predecesoras desestimó la posibilidad de poblar el estrecho hasta el viaje de Drake

Expedición de Diego de Almagro

La preparación

Almagro inició los preparativos de su expedición a Chile con buenos auspicios. Le llegaron noticias de los incas de que la región al sur del Cuzco estaba poblada de oro, por lo que juntó fácilmente 5 españoles para la expedición, muchos de los cuales no lo habían acompañado al Perú. Iban también en la expedición unos 10 esclavos negros y unos 11 peruanos yanaconas para el transporte de las armas, ropas y víveres.

Las noticias que les llegaban de Chile eran absolutamente falsas, pues los incas planeaban una rebelión contra sus dominadores y deseaban que aquel grupo tan numeroso de españoles se alejara de Perú, sabiendo que al sur solo encontrarían indígenas hostiles. Para convencerlos, Almagro le pidió al Inca (rey del imperio) que les preparara el camino junto a tres soldados españoles, el Inca les entregó el más alto jefe religioso del imperio llamado Manco, el Villac-Umu, también a su propio hermano llamado Pablo Inga, y su propia compañía.

Encomendó a Juan de Saavedra que se adelantase con una columna de 30 soldados para que, a la distancia de unas 10 leguas, fundase un pueblo y lo esperase con los alimentos e indios de relevo que pudiera reunir en aquellas comarcas.

Por el Camino del inca

thumb|300px|Expedición de Almagro a Chile, pintura de Fray Pedro Subercaseaux. Almagro salió del Cuzco el 3 de julio de 1535 con 50 hombres y se detuvo en Moina hasta el 20 de ese mes, detenido por el inesperado arresto del Inca Manco Cápac II (jefe religioso del imperio) por Juan Pizarro, acción que le dio problemas.

Dejada atrás Moina, Almagro se encaminó por el Camino del inca, con los 50 hombres de que consistía su columna. Recorrieron el área occidental del lago Titicaca, cruzaron el río Desaguadero y se encontró con Saavedra en un poblado llamado Paria, en que logró reunir a 50 españoles más, que pertenecían al grupo del capitán Gabriel de Rojas, y que decidieron abandonar a su jefe y dirigirse a Chile, se reunió un total de 150 hombres. Permanecieron cerca del lago Aullagas todo agosto, en espera del derretimiento de las nieves de la cordillera de los Andes.

Pasado este contratiempo, se dirigieron a Tupiza, donde se encontraron con Pablo Inga y el Villac-Umu, que tenían recolectado oro de los tributos de la región, y con los tres españoles que los acompañaron. Estos tres españoles mientras esperaban a Almagro se habían dedicado al pillaje y asaltaron una caravana que supuestamente provenía de Chile con oro, el cual le fue mostrado a Almagro. Esto renovó los bríos de los expedicionarios haciéndoles olvidar los padecimientos de la marcha. Aquí Almagro realizó una nueva pausa de dos meses en la expedición, esperando que llegasen las tropas. Sin embargo le inquietó una nueva noticia; había arribado a Perú el obispo de Panamá, fray Tomás de Berlanga, que llevaba poderes para dirimir el conflicto de límites entre los conquistadores. Los amigos de Almagro le solicitaron que volviese para defender mejor su causa, pero el adelantado quería ir por la riqueza chilena, por lo que siguió adelante. Otro contratiempo se presentó cuando el Villac-Umu se escapó de la expedición con todos los porteadores y volvió al norte. Pero Almagro y sus hombres siguieron adelante, ya que aún contaban con Pablo Inga. Los españoles tuvieron que tomar porteadores a la fuerza para poder transportar los avituallamientos, esto causó más de un conflicto con los naturales. Incluso hasta el mismo Almagro estuvo a punto de perecer a manos de un indígena que lanzó una flecha y erró dándole al caballo, que cayó encima de Almagro y le causó serias heridas.

Con más dificultades, incluyendo la pérdida de bagaje en manos indígenas, los españoles llegaron finalmente al norte de Salta, en la antigua Chicoana —población ubicada en los valles Calchaquíes y que no coincide con la actual Chicoana en el valle de Lerma—, el último paso antes de atravesar los Andes. Ya los deshielos habían comenzado y encontraron crecido al río Guachipas, que hubo de ser atravesado a pie todo un día con la pérdida de llamas, y la deserción de los porteadores quienes aprovecharon la coyuntura para huir.

El cruce de los Andes

Los españoles más algunos yanaconas comenzaron a transmontar las primeras alturas de la cordillera de los Andes.

En su avance por la cordillera, los expedicionarios sufrieron muchas penalidades, ya que caminaban agotados por el frío, el congelamiento de sus manos y pies, y por la dificultad de un suelo lleno de guijarros pequeños, de bordes afilados, que les destruían las suelas de los zapatos y las herraduras a los caballos. El gélido clima de la cordillera mató a gran parte de los indios yanaconas que empezaron a dejar en la ruta como un sendero de muerte, pues no tenían la ropa adecuada y andaban a pie desnudo, y a varios los españoles, cuando se quitaban las botas, se les caían los congelados dedos de los pies.

La tradición dice que fue por el hoy llamado Paso de San Francisco por donde Almagro realizó su triste travesía.

Las penurias aumentaron al internarse por ese paisaje helado, inhóspito y silencioso, llegando incluso a detener el avance por falta de ánimos. El conquistador, preocupado por la suerte de sus hombres, encabezó junto a otros veinte jinetes un grupo de avanzada, que atravesó la cordillera y después de cabalgar tres días enteros, llegaron al valle de Copiapó (en ese entonces Copayapu), recogiendo los víveres que le suministraron los indígenas que envió de inmediato para socorro de sus hombres.

Reconocimiento del territorio

thumb|300px|Almagro llega al valle de Copiapó, Región de Atacama Por fin el resto de la columna llegó a Copayapu (Valle del Copiapó) con 240 españoles, 1500 yanaconas, 150 negros y 112 caballos, entre los negros venía una mujer leal a Almagro llamada Malgarida. Cayeron 10 españoles, 170 caballos y cientos de indios auxiliares.