La Semana Santa en Popayán es una celebración religiosa del culto católico que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo con actos y desfiles procesionales que se realizan desde la noche del Viernes de Dolores hasta la del Sábado Santo en la ciudad de Popayán Colombia. Realizadas desde el año 1556 convirtiéndose en la tradición latinoamericana más antigua.

La autenticidad y tradición que se ha construido alrededor de las procesiones de Semana Santa en Popayán hizo posible que fueran inscritas en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en septiembre de 2009, convirtiéndose hasta 2022 en la única celebración de este tipo en el mundo en obtener dicho reconocimiento, año en que la Semana Santa de Guatemala también pasó a ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Así mismo el gobierno de Colombia las declaró Patrimonio Cultural de la Nación mediante la Ley 891 de 2004.

En estas procesiones desfilan imágenes de madera talladas en distintas escuelas artísticas del mundo. Entre las que se destacan: Sevilla, Granada, Andalucía, Valladolid, Perú, Quito, Italia, Francia y Popayán.

Las efigies desfilan sobre andas o muebles con características especiales, conformadas por plataformas de madera con barrotes cargables que permiten representar los diferentes episodios narrados en los Evangelios, relativos a la pasión, Crucifixión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Cada representación es llamada "paso" y es llevado sobre los hombros de los denominados cargueros por las calles, en un recorrido trazado desde el en forma de cruz latina, con un recorrido de 2 km que incluye las principales iglesias y templos del centro histórico de la ciudad. Estos desfiles tiene como hora de partida las 20:00hs (lunes a Viernes Santo) y las 22:00hs (sábado santo) con una duración cada uno de 4 horas aproximadamente.

Alrededor de esta festividad se congrega toda la comunidad, sin distingo alguno, se realizan diferentes eventos religiosos, culturales y artísticos como el Festival de Música Religiosa. Todo en la Semana Santa de Popayán tiene una simbología y un sentido.

Historia

Origen Con la conquista española llegó la evangelización, y con ella, las fiestas religiosas en honor a los santos de la iglesia. Esta labor se comenzó de inmediato. Según el presbítero e historiador Manuel A. Bueno, la primera vez que se dio culto a Dios fue el 15 de agosto de 1537, día de La Asunción a pocos meses de la fundación de Popayán, en una capilla pajiza, cuya ubicación exacta se desconoce, pero se cree que se levantó en el sector de Tulcán, en donde los ibéricos encontraron una pequeña población indígena a la que sacaron de sus viviendas para asentarse allí. Acerca del sitio en donde se efectuó la fundación de la ciudad y se comenzó a poblar, hay distintas versiones. Unos historiadores señalan que fue en las faldas del Cerro de La Eme o de las tres Cruces. Otros en cambio sostienen que fue en la plaza principal.

La imposición de la religión católica fue el propósito primordial de los conquistadores, que llegaron acompañados de sacerdotes evangelizadores. Cada poblado fundado se consagraba a un santo patrono. En torno a esas celebraciones congregaban a los nativos, en quienes se inculcaba la fe religiosa. Una de las experiencias de esa devoción eran las procesiones presididas por el clero.

Refiriéndose al origen de esos desfiles sacros, el historiador José María Arboleda Llorente anota en sus escritos que éstos eran la reproducción de los tradicionales de Europa en la Edad Media y particularmente de España. Añade también que la piedad familiar de algunos de los vecinos dotaba de nuevas imágenes a la iglesia del lugar, y en la celebración de la fiesta patronal era la procesión a lo largo de las vías públicas parte integrante de la ceremonia religiosa. A medida que la población crecía en importancia y riqueza, ganaba en solemnidad el culto religioso. A través de los años y de las generaciones, con la erección de nuevos templos, capillas y oratorios, se conmemoraban con pompa esas manifestaciones religiosas.

Sobre el inicio de las procesiones de Semana Santa en Popayán, que son la expresión popular más antigua de Colombia, no se puede hablar de una fecha exacta. Sin embargo, de los relatos históricos se colige que se iniciaron a los pocos años de fundada la ciudad. Al parecer su origen se remonta al año 1556. Esta celebración se fue convirtiendo en el principal elemento de socialización de los pobladores.

Desde los tiempos de la fundación de Popayán se tiene la primera información sobre las procesiones estando documentada desde 1556. Dichas procesiones eran realizadas los días jueves y Viernes Santo por encomendadores del Rey en compañía de otras personalidades quienes portaban grandes cruces y en forma de penitencia y duelo se azotaban por las calles principales detrás del desfile sacro que se realizaba.

Por otra parte, Juan de Castellanos narro en "Elegías de varones ilustres de Indias" que para el año 1556 se había organizado por parte de los indígenas desplazados que venían desde el Perú, una conspiración contra Popayán para tratar de reconquistar la ciudad y cuando llegaron a los cerros que la circundan en horas de la noche vieron una interminable hilera de luces en movimiento que la envolvían e imaginando que se trataba de un gigantesco ejército con antorchas y lanzas se retiraron despavoridos cuando en realidad se trataba de la procesión de penitentes del Jueves Santo.

Posteriormente en 1558, Felipe II suscribió la real cédula que autorizaba la realización de la Semana Santa en esta ciudad lo que incluía la realización de los desfiles procesionales.

Las cofradías en Popayán Entre otros aspectos, vale la pena mencionar la organización de las numerosas cofradías y hermandades erigidas canónicamente desde el en torno a los principales santos y devociones de la época que fortalecieron los procesos religiosos y litúrgicos de la ciudad. Algunas de estas asociaciones tuvieron gran incidencia sobre las celebraciones de la Semana Santa y especial influencia de comunidades religiosas como; dominicos, franciscanos, jesuitas, carmelitas, agustinos, camilianos, Betlemitas, además del clero diocesano.

Las cofradías conformadas por personas de la diferentes oficios y clases sociales de la sociedad payanesa (especialmente españoles y criollos) no solo se encargaban de la parte organizativa de las festividades y pasos procesionales sino que lograron enriquecer con imágenes, ornamentos, joyas, estandartes y toda clase de paramentos lo que fortaleció los desfiles sacros. En todos los templos de la ciudad existieron estas organizaciones, la gran mayoría desaparecieron por diferentes factores como las guerras civiles de independencia y republicanas. Mientras que las que sobrevivieron años más tarde se transformaron en las denominadas juntas procesionales o juntas parroquiales.

Las cofradías de esta ciudad fueron:

Cofradía de la Limpia e Inmaculada Concepción, Catedral de Popayán. Cofradía del Rosario de la Orden de Predicadores (creada en 1588), con sede en el Templo de Santo Domingo. Cofradía de Jesús. Iglesia de Santo Domingo. Cofradía de Nuestra Señora del Topo. Santo Domingo Cofradía de Santa Catalina y Santa Bárbara (se le atribuye la construcción de la Ermita de Jesús Nazareno en 1617) Cofradía de Nuestra Señora de Belén (creada el 25 de febrero de 1687). Santuario de Belén. (ahora Junta Nuestra Señora de Belén) Archicofradía del Amo Jesús Nazareno. Ermita de Jesús Nazareno ( hasta ) Cofradía de San Antonio de Padua, erigida en 1772 mediante breve pontificio del papa Clemente XIV, con sede permanente en el templo de San Francisco.Arquidiócesis de Popayán (2014). Popayán: Religión, Arte y Cultura. Cali: Feriva S.A., pág. 54 Cofradía del Amo Sacramentado (Corpus Christi). (Todos los templos de la ciudad). Cofradía del Santo Ecce Homo. Santuario de Belén, posteriormente derivó en la Junta Pro Culto al Santo Ecce Homo) Hermandad de los Españoles del Señor de los Milagros de la Veracruz. (Al parecer el Cristo perteneció a la Iglesia de la Encarnación, posteriormente se trasladó al Templo de San Francisco) Cofradía de San Francisco, Templo de San Francisco. Cofradía de Nuestra Señora de las Nieves, Templo de San Francisco. Cofradía del Amo Jesús o Señor de las caídas, Templo de San Agustín. Cofradía de Nuestro Señor San Juan. Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, Templo de San Agustín. Cofradía de la Santísima Trinidad, Templo de San Agustín. Cofradía de San Juan Bautista, Templo de El Carmen. Cofradía de San Joaquín, Templo de El Carmen. Cofradía del Señor Resucitado, Templo de la Encarnación. Cofradía de San José, Templo de la Encarnación. Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, Templo de la Encarnación. Cofradía de Nuestro Padre San Agustín, Templo de la Encarnación. Cofradía de Nuestra Señora de la Candelaria y la Visitación, Templo de la Encarnación. Cofradía de las Almas del Purgatorio, Catedral de Popayán. Cofradía de Santa Bárbara, Catedral de Popayán. Cofradía de San José, Catedral de Popayán. Cofradía de Nuestra Señora de las Mercedes, Catedral de Popayán. Cofradía de San Pedro Apóstol. Catedral de Popayán. Cofradía de Nuestra Señora de Loreto, Templo de San José.

Con el avance del tiempo los desfiles crecieron y se hicieron más importantes para la ciudadanía, tal era el caso que para el 29 de marzo de 1675 se expidió un edicto por las autoridades que exigía a los vecinos de la ciudad el embellecimiento de los balcones, las casonas y los solares por donde pasaran las procesiones.

De igual forma la llegada de diversas comunidades religiosas a la ciudad favoreció la construcción de nuevos templos, capillas, conventos, monasterios y la propagación de la fe católica por gran parte del territorio que conformaba la Gobernación de Popayán. Algunas de esas comunidades fueron; Dominicos, Franciscanos, Agustinianos, Jesuitas, Carmelitas descalzos, Camilianos, Bethemitas, entre otros.

Los desfiles procesionales fueron adquiriendo gran importancia y tamaño con el paso de los años ya que se fue aumentando el número de imágenes y ornamentos que la fueron enriqueciendo que vieron nacer a la Escuela Payanesa de arte, esto se dio por el desarrollo económico y social que atravesaba la ciudad durante el periodo español porque Popayán se convirtió en un centro económico y político de la región, ya que se instalaron aquí instituciones coloniales de gran importancia como la diócesis de Popayán o la Real Casa de Moneda de España y el seminario de Popayán. Sumado a esto, el desarrollo minero de la gobernación de Popayán ayudó que las procesiones recibirán gran aporte en joyería e indumentaria de oro, Plata y Esmeraldas entre otras piedras preciosas que adornaron las imágenes, los sitiales (bordados con oro) y las andas pintabas con laminillas de oro.

Es importante mencionar que la mayor parte del desarrollo de las procesiones se alcanzó en los siglos , y periodo de la Colonia Española. La mayor parte de las imágenes fueron traídas de Francia, Italia y España, especialmente de Sevilla, Granada y Málaga, igualmente venían de la ciudad de Quito. Esto debido a que eran las escuelas artísticas de escultura y arte más representativas y destacadas de la época. Aunque en Popayán también se asentaron diversos escultores de origen español y quiteño que realizaron distintas obras pero logró destacar más la orfebrería payanesa.

En el durante la independencia de Colombia se disminuye el desarrollo en las procesiones debido a la guerra pues la mayor parte del dinero se utilizaba para la causa libertadora. No obstante el cronista José María Vergara y Vergara en uno de sus escritos del año 1859 describió la Semana mayor de Popayán como un acto solemne e importante para el pueblo payanés que cada año lo recibía con fervor y fe.