La Hipótesis Solutrense trata del poblamiento inicial de las Américas. Según esta hipótesis, la primera migración humana tuvo lugar por una población proveniente de Europa, perteneciente a la llamada Cultura Solutrense, que tuvieron la capacidad y los conocimientos necesarios para fabricar embarcaciones lo suficientemente robustas, con las que habrían viajado a lo largo de la banquisa en el Océano Atlántico, sobreviviendo durante meses y salvando la distancia que separaba los continentes europeo y americano por mar.
Esta hipótesis se enfrenta a la hipótesis clásica que habla de un poblamiento de las Américas por personas llegadas desde Asia a través del puente terrestre de Bering (Beringia) hacia Alaska durante el Último Período Glacial, hace unos 13.500 años AP (Antes del Presente), o por viaje marítimo en botes a lo largo de la costa del Pacífico.
La hipótesis solutrense postula que hace unos 20.000 años, gente de esta cultura que se caracterizan por una técnica lítica única, durante la Edad de Hielo en Europa, emigró a América del Norte a lo largo de la banquisa en el Océano Atlántico. Trajeron con ellos sus métodos de fabricación de herramientas líticas, que permanecieron en desuso durante varios milenios, y que proporcionaron la base para la tecnología Clovis posterior, que se dispersó por todo el continente hace unos 13.000 años. La hipótesis se basa en gran parte en las similitudes entre las tecnologías líticas del Solutrense europeo y Clovis.
Esta teoría fue propuesta inicialmente en la década de los 70 del , pero ha sido fuertemente impulsada desde 1999 por el antropólogo Dennis J. Stanford de la Smithsonian Institution, y por el arqueólogo Bruce A. Bradley, profesor emérito de la Universidad de Exeter (Inglaterra). Los defensores de esta hipótesis se apoyan en hallazgos arqueológicos recientes como los de Cactus Hill en Virginia, Meadowcroft Rockshelter en Pensilvania y Miles Point en Maryland, como una muestra de la fase de transición entre la tecnología lítica solutrense y la posterior tecnología Clovis. Otro elemento genético en el que se apoyan es la presencia del haplogrupo X (ADN mt) en las poblaciones europeas y americanas.
Sin embargo, esta hipótesis es controvertida y criticada por historiadores, antropólogos y genetistas. El antropólogo David J. Meltzer ha llegado a afirmar: Muchos consideran que las similitudes encontradas son incidentales y que las evidencias arqueológicas, son más consistentes con las hipótesis clásicas. La evidencia genética reciente apoya la teoría de los orígenes asiáticos y no europeos, para el poblamiento de las Américas.
La hipótesis solutrense
Antecedentes de la hipótesis solutrense Stanford y Bradley no fueron los primeros en sugerir que los europeos se establecieron en las Américas en la época de la Edad del Hielo.
La idea de que los primeros habitantes de América eran blancos y provenían de Europa se remonta al , donde se especulaba que una “tribu perdida de Israel” había colonizado América del Norte hace 2.500 años, hipótesis retomada por algunos científicos en este siglo.
El arqueólogo Charles C. Abbott desenterró a finales del herramientas de piedra en el valle del río Delaware que no parecían pertenecer a los nativos americanos, sino a una raza antigua de gente americana de la era de la glaciación, similar a la gente paleolítica de Europa. Meltzer explica que Abbot estudió la historia humana para acomodar sus hechos a la secuencia europea de la prehistoria humana.
Estas opiniones de Abbot apoyaron la opinión de algunos arqueólogos que a finales del creían que los montículos del Misisipi, en Cahokia, eran demasiado complejos para ser de origen nativo americano, y que asumieron que debieron ser construidos por una “raza” de constructores altamente civilizados, aunque olvidados, posiblemente de ascendencia judía o vikinga.
Con el cambio de siglo, nuevas evidencias geológicas y arqueológicas refutaron la mayoría de estas hipótesis, y la mayoría de los académicos estuvieron de acuerdo en que los pueblos indígenas de América llevaban varios milenios allí, y que sus antepasados habían venido de Asia durante un período de glaciación.
thumb|300px|Mapa de las migraciones humanas prehistóricas según la genética mitocondrial, indicando un probable origen europeo de parte del poblamiento de América. A mediados del , los arqueólogos Frank C. Hibben y EF Greenman criticaron la teoría de una migración desde Asia, porque no se habían encontrado herramientas de piedra en Beringia o el noreste de Asia parecidas a las puntas de lanza de América del Norte continental. Por el contrario consideraba que había rasgos comunes del Paleolítico Superior en el área del Golfo de Vizcaya y en Terranova, con presencia de canoas y kayaks en Francia y España, y la evidencia de que el Atlántico Norte estaba en ese momento obstruido por hielo flotante. Pensaba además que las herramientas de piedra y las pinturas rupestres encontradas en Terranova y otras partes de América del Norte sugerían características del Paleolítico Superior en Europa. La mayoría de los colegas de Greenman no se dejaron convencer por esta hipótesis, aunque algunos la apreciaron como audaz y estimulante.
Génesis de la hipótesis solutrense En 1933 se encontró una punta de lanza bifacial en Clovis (Nuevo México), junto al esqueleto de un mamut, que fueron datados en 11.500 años AP, lo que suponía el artefacto humano más antiguo encontrado hasta ese momento en América. Pronto se encontraron miles de pedernales similares en casi toda América del Norte, y con una datación similar, todas del final de la última edad de hielo, lo que dio lugar a la llamada “cultura Clovis”, que se habría introducido en América desde Asia a través de Beringia. Esta teoría se mantuvo sin cambios durante todo el .
A finales del , se descubrieron (James Adovasio - Instituto Arqueológico de Mercyhurst) artefactos bajo las capas de Clovis con una antigüedad de hasta 18.000 años, aunque esta fue muy debatida. Luego, Douglas Wallace (Universidad Emory) estudió el ADN mitocondrial, y llegó a la conclusión de que el ADN de cada nativo americano estaba formado por una combinación de cuatro haplogrupos (A – D) que provenían de Siberia y del noreste de Asia, pero que la primera migración había llegado hace 20.000 a 30.000 años, lo que rompía la teoría de Clovis como primeros humanos en América.
Dennis Stanford (Instituto Smithsoniano) buscó puntas líticas de lanza en la ruta de Asia hacia América, pero las herramientas que encontró eran bastante diferentes de las puntas Clovis, con una tecnología diferente. La tecnología particular de Clovis (descamación) fue confirmada por el arqueólogo Bruce Bradley (Universidad de Exeter), experto en la elaboración de objetos de pedernal. Este se acordó de haber visto imágenes de puntas similares realizados por la cultura europea solutrense hacía unos 17.000 años, y se desplazó a Francia para comparar dichas puntas con las de Clovis. Allí llegó a la conclusión de que la técnica era similar, aunque había una brecha de tiempo de al menos 6.000 años entre ambas culturas.
Luego se produjo el descubrimiento en la década de 1990 de una punta de sílex en el yacimiento de Cactus Hill (Virginia, Estados Unidos), muy similar a los útiles de la cultura solutrense desarrollada en Francia y la Península ibérica hace unos 20.000 años, y que fue datada entre hace 17.000 y 15.000 años, con lo que la brecha de tiempo se reducía mucho. Esto llevó a los arqueólogos Dennis Stanford y Bruce Bradley a plantear que los primeros humanos pudieron haber llegado a América por mar desde el golfo de Vizcaya.
La cuestión que se planteaba ahora era si una migración de solutrenses podría haber sobrevivido a las condiciones extremadamente duras de un viaje de entre 2000 y 6000 km. El mundo era muy diferente al actual a finales de la Edad del Hielo. En Europa, los hielos perpetuos llegaban hasta la latitud de París, las islas británicas estaban bajo 1,5 metros de hielo, y Escandinavia bajo 3 metros. Al otro lado del mundo, Asia y América estaban unidas por el Puente de Beringia debido al descenso del nivel del mar por la glaciación, y gran parte de Norteamérica estaba congelada.
Los habitantes del Arco Atlántico sobrevivían a duras penas al borde de un mar Cantábrico limitado a pocos kilómetros al norte por el hielo. Stanford y Bradley propusieron la hipótesis solutrense, en la que pobladores del golfo de Vizcaya pudieron adentrarse en el mar en pequeñas embarcaciones y acabar accidentalmente al otro lado del océano 6.000 años antes que aquellos que siguieron la ruta del oeste, sin posibilidad de volver a casa, y dando lugar posteriormente a la Cultura Clovis, una de las más antiguas de América.
Otro defensor de la hipótesis, el biólogo Bill Montevecchi, defiende que podrían haberse alimentado de focas, ballenas, y haber cazado un ave ya extinta, el Alca gigante. Stanford y Bradley buscaron restos de algún hogar donde hubieran cocinado para confirmar la datación, pero solo hallaron rastros de carbón de 22.000 años, pero ninguna herramienta lítica.
La hipótesis fue presentada por primera vez en 1999 en la conferencia “Clovis and Beyond” en Santa Fe (Nuevo México), e ilustrada posteriormente en los documentales “Stone Age Columbus” de la BBC (2002), “Ice Age Columbus: Who Were the First Americans?” de Discovery Channel (2005) y “Ice Bridge” de la Canadian Broadcasting Corporation (2018).
Stanford y Bradley creen que las puntas de lanza bifaciales de piedra Clovis de América del Norte son la continuación tecnológica de las realizadas por los pueblos solutrenses del sudoeste de Europa del Paleolítico Superior. Destacan que ambas están hechas mediante una técnica de descamación ‘superior’, que evidencia su origen común. La diferencia de al menos 5.000 años entre ambas culturas era explicada para ellos por el descubrimiento de artefactos de piedra de 16.000 años en Meadowcroft Rockshelter (Pensilvania), y en otros lugares de América.
El punto siguiente a explicar era cómo se realizó el viaje a través del Océano Atlántico hasta América, y cómo los solutrenses se convirtieron en los que dieron origen a la cultura Clovis. Tras analizar las formas tradicionales de navegación de los esquimales Inuit en Alaska, Stanford y Bradley consideraron que podrían haber utilizado esas mismas formas para cruzar el Atlántico.
Otro elemento de esta hipótesis es la vieja idea de que el haplogrupo mitocondrial particular X (un grupo de linajes maternos estrechamente relacionados) muestra una conexión entre América del Norte y Europa. El pediatra y genetista Stephen Oppenheimer afirma que la presencia del haplogrupo X en una población antigua de América del Norte es a priori una evidencia de la conexión europea.
A destacar que Stanford y Bradley no niegan que la mayoría de la ascendencia nativa americana proviene de siberianos que vivían en Beringia durante el Último Máximo Glacial - UMG (23.000 a 13.000 años AP), pero afirman que “un gran número” de solutrenses deben haber migrado anteriormente a América del Norte.
Análisis de la tecnología lítica
La cultura solutrense miniaturadeimagen|300px|Área de distribución del Solutrense en Francia y la península ibérica. El Solutrense es una cultura prehistórica desarrollada en Francia y en la Península ibérica en la segunda mitad del Paleolítico superior. El nombre proviene del sitio prehistórico de Solutré, en Saona y Loira (Francia), encontrado en 1866 y datado en 21.000 años AP. La cultura solutrense se desarrolló del 22.000 al 18.000 años AP (hasta el 15.000 AP en la península ibérica), durante el UMG de la Glaciación de Würm. Fue un período precedido por el Gravetiense (31.000 a 22.000 años AP), y sucedido por el Magdaleniense (17.000 a 8.000 años AP).