El culto es una de las manifestaciones exotéricas (de carácter público) de una religión, aunque algunas manifestaciones del mismo puedan estar reservadas a los iniciados y, por ello, pertenecer al esoterismo. El culto forma parte de las obligaciones religiosas cuya omisión se califica como impiedad. En las religiones no dogmáticas la práctica de la ley reviste ese carácter exotérico.
En religión la lectura de sus textos sagrados o la recitación de sus creencias, la elaboración de su teología por vía de reglas de hermenéutica particulares, como la fe personal de sus fieles (para las religiones dogmáticas, i.e. cuya práctica necesita la adhesión a una confesión de fe), pertenecen al esoterismo.
Pueden ser, según las religiones, el conjunto de los temas siguientes o una elección entre estos: en primer lugar, sacrificios más o menos simbólicos; oraciones y salmos, himnos o cánticos creación de imágenes piadosas, iconos...
Las peregrinaciones, la limosna, el impuesto religioso (pago que se da para mantener una religión ajena o practicar la propia, retomado o no por el estado, como el diezmo, el azaque, el impuesto que se impone en algunos países por practicar la religión no oficial, y hace siglos las parias, el subsidio eclesiástico, el excusado eclesiástico y la abadía), el ayuno son también aspectos del culto aunque no se los pueda incluir en el aspecto litúrgico; pertenecen al dominio de la ley religiosa.
Como la oposición entre religiones de autoridad y religión de la ley, la oposición entre religiones icónicas (que incluyen la adoración y la veneración de imágenes) y religiones iconoclastas es un criterio estructurante de las ciencias religiosas (como la antropología de la religión y la sociología de la religión).
Un culto desempeña un papel importante para la solidaridad en un grupo y asimismo representa un factor de estabilidad para una comunidad. Actos como una procesión, una ceremonia comunicativa (abrazarse), una comida ritualizada, objetos simbólicos (velas) crean complicidad. La pertenencia a la comunidad se expresa y confirma mediante ritos de paso (nacimiento, llegar a adulto, el casamiento, la maternidad, la muerte). Etimología Cicerón definió religio como cultus deorum, "el cultivo de los dioses"."Cicerón, De Natura Deorum 2.8 y 1.117. El "cultivo" necesario para mantener una deidad específica era el cultus de ese dios, "el culto", y requería "el conocimiento de dar a los dioses lo que les corresponde" (scientia colendorum deorum).Clifford Ando, The Matter of the Gods (University of California Press, 2009), p. 6. El sustantivo cultus tiene su origen en el pasado del verbo colo, colere, colui, cultus, "atender, cuidar, cultivar", que originalmente significaba "morar, habitar" y, por tanto, "atender, cultivar tierra (ager); practicar la agricultura", una actividad fundamental para la identidad romana incluso cuando Roma como centro político se había urbanizado por completo.
Cultus se traduce a menudo como "culto" sin las connotaciones negativas que la palabra puede tener en español, o con la palabra del inglés antiguo "adoración", pero implica la necesidad de un mantenimiento activo más allá de la adoración pasiva. Se esperaba que el Cultus importara a los dioses como demostración de respeto, honor y reverencia; era un aspecto de la naturaleza contractual de la religión romana (véase do ut des).Ando, La materia de los dioses, pp. 5-7; Valerie M. Warrior, Roman Religion (Cambridge University Press, 2006), p. 6; James B. Rives, Religion in the Roman Empire (Blackwell, 2007), pp. 13, 23. Agustín de Hipona se hace eco de la formulación de Cicerón cuando declara: "la religión no es otra cosa que el cultus de Dios"Augustino, De Civitate Dei 10.1; Ando, The Matter of the Gods, p. 6.
El término "culto" apareció por primera vez en inglés en 1617, derivado del francés culte, que significa "adoración" y que a su vez se originó en la palabra latina cultus que significa "cuidado, cultivo, adoración". El significado de "devoción a una persona o cosa" es de 1829. A partir de 1920, "culto" adquirió otras seis o más definiciones positivas y negativas. En francés, por ejemplo, las secciones de los periódicos que dan el horario de los cultos de los servicios católicos se titulan culte catholique, mientras que la sección que da el horario de los servicios protestantes se titula culte réformé. Dentro de la Iglesia católica los cultos más destacados son los de los santos.
La forma moderna del término culto
En su forma moderna la palabra culto fue utilizada originalmente por Ernst Troeltsch, que clasifica a los grupos religiosos en iglesias, sectas y cultos. Describió la secta como un grupo pequeño, compuesto principalmente por individuos pobres que, renunciando al mundo, buscan una hermandad personal y directa; en cambio, el culto otorga más libertad de pensamiento, es menos sistemático y estricto en sus prácticas y en la consecución de sus objetivos. Es decir, el culto da al individuo ciertas libertades religiosas, esto es, una capacidad de optar entre varias alternativas.
Los analistas actuales describen el culto como algo más parecido a una red que a una institución establecida con un conjunto de reglas fijas. En el culto es el individuo el que decide finalmente qué constituye la verdad, en qué creer y qué practicar, basándose en la propia experiencia.
Así podemos ver que en los medios de comunicación se hace constante referencia a términos como “culto al cuerpo”, “culto al dinero”, etc. Parece por tanto que hoy en día se identifica el término culto con una creencia personal, en contraposición con la doctrina, que es impartida o sustentada por una persona o grupo. Dicha creencia puede estar más o menos extendida y puede ser compartida por un grupo más o menos grande de personas, pero no será guiada por un líder o institución. Además el culto no se centraría en un conjunto de principios morales o dogmas incuestionables, ni tampoco contaría con un libro sagrado como fuente de sus creencias.
Al hablar de culto Mayer dice que es:
Homonimia El Diccionario de la lengua española le da al término "culto" cuatro acepciones con la temática religiosa tratada en este artículo: 4. m. Homenaje externo de respeto y amor que el cristiano tributa a Dios, a la Virgen, a los ángeles, a los santos y a los beatos. 5. m. Conjunto de ritos y ceremonias litúrgicas con que se tributa homenaje. 6. m. Honor que se tributa religiosamente a lo que se considera divino o sagrado. 7. m. Admiración afectuosa de que son objeto algunas cosas. Rendir culto a la belleza.
La palabra culto puede designar una parte de las observancias religiosas. Véase culto a los santos. La palabra culto designa el oficio dominical en el protestantismo. Se llama culto a la admiración casi absoluta (y generalmente irracional) que los enganchados, fanatismo (fanáticos y otros apasionados) dirigen a estrellas de cine o a algunos objetos. El ministerio de los cultos designa el órgano del poder ejecutivo de un gobierno que regula las relaciones de este con la o las religiones. En Francia, bajo la Tercera República, antes de que en 1905 se consolidase la separación de las iglesias y el estado, existía un ministerio de la instrucción pública, cultos y bellas artes. Desde la definitiva separación, el ministerio de interior, es decir de la policía, se encarga también de los cultos, entendidos como expresión pública de las religiones, susceptible de enturbiar el orden público. No debe confundirse con el uso de la expresión "ministro del culto" a veces empleado para uno u otro clero. En inglés, cult designa una secta, utilizando la expresión worship para designar la actividad conocida como culto —a la divinidad— en las lenguas romances.
El fenómeno religioso en el estudio de las subculturas
El Oxford English Dictionary define la subcultura, en lo que respecta a la antropología social y cultural, como "un subgrupo identificable dentro de una sociedad o grupo de personas, especialmente uno caracterizado por creencias o intereses que difieren de los del grupo más grande; las ideas distintivas, prácticas , o modo de vida de tal subgrupo".
Bajo esta definición de subcultura, toma particular interés el estudio de las subculturas desde el marco teórico de la antropología de la religión. Desde un punto de vista antropológico, en todas las sociedades existen elementos que podemos considerar creencias religiosas incluso cuando no existen prácticas religiosasOstáriz, R. (s. f.). ELR102. Definiciones de religión en la antropología; con Mónica Cornejo. El Libro Rojo (N.o 102). Recuperado 15 de noviembre de 2022, de https://open.spotify.com/episode/2qwMOTc4usaQJY9qMUvGwP y desde el estudio etnográfico podemos ilustrar el caso contrario: la pervivencia de prácticas religiosas en múltiples subculturasAller, R. (2020). ¿Entre fans y devotos?: Prácticas, creencias y simbologías de culto en el fandom de Harry Potter (Argentina). http://repositorio.filo.uba.ar/handle/filodigital/12107 en ausencia (o no) de la creencia en seres espirituales.Tylor, E. B. (1985). Primitive culture: Researches into the development of mythology, philosophy, religion, language, art and custom (3rd ed., rev.). J. Murray.
Por ejemplo, existen fandoms que funcionan como comunidad subculturales en las que sus miembros sacralizan un objeto de devoción, compartiendo representaciones y prácticas en torno a él. Utilizando conceptos extrapolables que sean útiles para la comparación cultural podemos atribuir a este fenómeno el adjetivo religioso y aceptar como premisa que el concepto es aplicable a una variedad de ritos indeciblemente diversos y que gracias a esta flexibilidad conceptual es que podemos establecer la universalidad de la religión en la cultura.Cornejo, M. (2016). Las definiciones de lo religioso en la antropología social. Conceptos y discusiones clave en la búsqueda de un universal cultural. 22. Apelando a la funcionalidad podemos describir el fenómeno de los fandoms como grupos de personas que interactúan a través de rituales y desarrollando una comunidad social alternativa a la vez que estableciendo simbólicamente un orden social e incluso una ética común en parte extraída de las cuestiones morales que atraviesan la obra literaria y en parte a partir de reinterpretaciones de los aficionados. Panorama de los antiguos lugares de culto Los complejos megalíticos (adjetivo griego que significa "piedras enormes") extendidos por gran parte de Europa, desde Irlanda hasta la isla de Malta, desde la península ibérica hasta el valle del Danubio, y datados a partir del 4500 a.C., son imponentes estructuras de culto que representan la prueba más significativa de poblaciones preurbanas. La más famosa de estas estructuras, identificada por muchos como un santuario prehistórico, es el complejo de Stonehenge (Inglaterra), construido a partir del 2800 a.C. y modificado por los sucesivos pueblos de la zona durante más de mil años. La forma original del complejo consiste en una gran área circular delimitada por un doble terraplén. Monolitos verticales (es decir, grandes piedras de una sola pieza colocadas verticalmente) marcan la entrada a la zona. Otros grandes bloques de piedra de una sola pieza, de forma alargada y clavados verticalmente en el suelo, conocidos como menhires, indican los puntos de observación de fenómenos astronómicos. El complejo está construido de tal forma que su eje principal enmarca el punto por donde sale el sol el día del solsticio de verano. La disposición de las piedras también sirve para indicar un calendario lunar real.