La masacre de Quíos fue perpetrada por los otomanos contra la población griega de la isla de Quíos en abril de 1822. Constituyó uno de los episodios más célebres de la guerra de Independencia de Grecia.

La isla era una de las más ricas del mar Egeo y los insurgentes griegos intentaron unirla a su causa, pero el Imperio otomano no lo permitió. Quería dar un ejemplo que impresionara a sus súbditos rebeldes y, a su vez, vengar la masacre de turcos por los griegos con ocasión del asedio de Trípoli. Después del desembarco de un millar de partisanos griegos, la Sublime Puerta envió a cerca de 45000 hombres con la orden de reconquistar y, luego, arrasar la isla. Asimismo, debían matar a todos los hombres de más de doce años, a todas las mujeres mayores de cuarenta años y a todos los niños de menos de dos años, mientras que el resto podía ser reducido a la esclavitud.Massacre de Quíos El saldo se estima en 25 000 muertos, mientras que 45 000 griegos habrían sido vendidos como esclavos. Solamente entre 10 000 y 15 000 personas habrían logrado escapar y refugiarse principalmente en las otras islas del Egeo.Brewer, David. The Greek War of Independence.. Esta masacre de civiles por las tropas otomanas impresionó a la opinión pública internacional y promovió el desarrollo del filohelenismo.

Contexto Una isla próspera thumb|Mapa topográfico con la ubicación de los principales lugares citados.

Desde la Edad Media, Quíos fue una isla comercial muy próspera. Se interesaron por ella especialmente los mercaderes italianos. Así, por ejemplo, los venecianos (a partir de 1272) o los genoveses (desde 1346) gobernaron la isla, la cual pasó a dominio otomano en 1566. Sus intereses económicos, principalmente relacionados con el mástique le permitieron disfrutar de una relativa libertad.Clogg, Richard (1992). A Concise History of Greece. Cambridge: Cambridge University Press, p. 15, ISBN 0-521-37830-3. La presencia otomana era, en efecto, limitada: un gobernador o moutesélim, un cadíEstos dos funcionarios residían más a menudo en Constantinopla, según Brunet de Presle y Alexandre Blanchet, Grèce depuis la conquête romaine, p. 504. y algunos soldados en la antigua fortaleza genovesa en Chora, la capital. No poseían ningún poder real. Un consejo de demogerontesEl Mésas según Louis Lacroix, Îles de la Grèce, p. 280. griegos (dieciséis ortodoxos y dos católicos), elegidos cada año, gobernaban de facto Quíos.

Como por el resto de las islas comerciantes de Grecia, el Tratado de Küçük Kaynarca (1774) acrecentó su fortuna. Los mercaderes de la isla disponían de agentes comerciales en todos los grandes puertos del Mediterráneo, de Marsella a Odesa o Alejandría, pero también en Moscú. El mástique se producía sobre todo en el sur de la isla, en torno a una veintena de pueblos denominados los mastichochória (o «pueblos de mástique»). Quíos exportaba una cincuentena de toneladas por año. La renta obtenida de los impuestos sobre este producto era prerrogativa de la hermana del Sultán. Quíos producía además seda, algodón y cítricos.Brewer, David. The Greek War of Independence, p. 154-155

Los impuestos no eran muy duros. Los más ricos pagaban once piastras anuales (se estima que, para entonces, alimentarse costaba dos piastras al día). La isla disponía de una escuela y de un hospital, cuyos servicios eran gratuitos y funcionaban gracias a las donaciones. La belleza de las mujeres de la isla se convirtió en proverbial, al punto que los visitantes occidentales se hacían eco de ello regularmente.«La estancia de Scio es bastante agradable y las mujeres son más corteses que en las otras ciudades del Levante», Joseph Pitton de Tournefort (1982). Voyage d'un botaniste, tomo 1, L'Archipel grec. París: François Maspéro, La Découverte, p. 310. Precisó que su vestimenta era muy extraordinaria, ya que la gran transparencia permitía ver sus pechos desnudos; Richard Chandler (1806). Voyages dans l'Asie Mineure et en Grèce faits aux dépens de la Société des Dilettanti dans les années 1764, 1765 et 1766. París: Arthus Bertrand, tomo I, p. 109; John Cam Hobhouse (1813). A Journey through Albania and other provinces οf Turkey in Europe and Asia to Constantinople during the years 1809 and 1810. Londres: James Cawthorn, p. 506, en cuanto a él las encontraba menos feas que las otras mujeres del Egeo. La riqueza de la isla atrajo la codicia.

La guerra de Independencia de Grecia

thumb|Germanos de Patras bendice a los insurgentes griegos.

La Guerra de independencia griega fue una guerra de liberación contra la ocupación otomana. Si bien los principales enfrentamientos tuvieron lugar en el Peloponeso y en torno a Atenas, otras regiones también se vieron implicadas, como las islas del Egeo.

Ali Pasha de Tepelen, quien procuraba asegurar definitivamente la independencia de sus posesiones en el Epiro, se había rebelado contra el sultán Mahmut II en 1820. La Puerta (nombre dado a veces al Gobierno del Imperio otomano) habría debido movilizar a todo el ejército en torno a Ioánina.Brunet de Presle y Alexandre Blanchet, Grèce depuis la conquête romaine., p. 421-423. Para los patriotas griegos, organizados en la Filikí Etería y que preparaban el levantamiento nacional desde fines del ,Georges Contogeorgis, Histoire de la Grèce., p. 341-342. esta rebelión tornaba favorable el momento. Había potencialmente menos soldados turcos disponibles para reprimir su sublevación. La insurrección se desencadenó en el Peloponeso. Comenzó entre el 15 y el 20 de marzo de 1821 bajo la doble dirección de Theodoros Kolokotronis y del arzobispo de Patras, Germanos, quien proclamó, según la tradición historiográfica griega, la guerra de liberación nacional el 25 de marzo. Al mismo tiempo, Alexander Ypsilantis ingresaba a Moldavia y Valaquia, segundo foco previsto para la insurrección, a la cabeza de una tropa compuesta por miembros de la Filikí Etería instalados en Rusia. El Imperio otomano redujo la sublevación en las provincias del Danubio en nueve meses.R. Clogg, op. cit., p.33.

En la propia Grecia, los insurgentes triunfaban. En octubre de 1821, las tropas griegas comandadas por Kolokotronis, se apoderaron, después de cinco meses de asedio, de Trípoli, la capital otomano del Peloponeso. Los turcos que vivían en la península se habían refugiado en dicha ciudad desde los primeros disparos de la sublevación. Se estima que unas 30 000 personas, hombres, mujeres y niños, debieran encontrarse allí a inicios del asedio. En octubre, la población había caído a la mitad, tras varios decesos a causa de los combates, de la hambruna o de las epidemias, pero también de las evacuaciones. Algunos acuerdos entre asediados y sitiadores habían permitido que los soldados albaneses partieran a sus hogares o que salieran mujeres y niños. A inicios de octubre, cuando la ciudad todavía se mantenía, los griegos, a pesar de los acuerdos, masacraron a 2000 mujeres y niños que salían de Trípoli. Cuando la ciudad fue tomada, las tropas griegas no respetaron las convenciones militares en vigor para entonces: la guarnición podía ser pasada por las armas y la ciudad, saqueada; pero los civiles debían ser perdonados. Este no fue el caso. Cerca de 8000 personas fueron exterminadas.David Brewer, The Greek War of Independence., p. 111-123

A inicios de 1822, la Asamblea Nacional de Epidauro proclamó de forma unilateral la independencia del país. La Puerta debía dar un ejemplo para que sus súbditos volvieran a la obediencia. La masacre de Quíos constituyó el punto culminante de esta represión. También ha sido considerado como una venganza por la masacre de Trípoli.

La masacre de Quíos Primeros problemas thumb|Iakovos Tombazis.

En mayo de 1821, el almirante hidriota Iakovos Tombazis llegó a la isla de Quíos con una parte de la flota de insurgentes25 navíos, según Louis Lacroix, Îles de la Grèce., p. 280. para intentar convencer a la población de Quíos de que se unieran al movimiento; sin embargo, algunas semanas antes, habían enviado una delegación a Psara, otra isla de armadores sublevada, solicitando expresamente que no los implicara. En efecto, temían por sus «súbditos», diseminados en todos los puertos del Imperio otomano y que pudieran convertirse en las víctimas de las represalias de parte de la Sublime Puerta.Louis Lacroix, Îles de la Grèce., p. 280. Los hombres de Tombazis recorrieron la isla para reunirse con los habitantes de los pueblos directamente, pero no lograron conseguir su objetivo. Se retiraron al cabo de once días.David Brewer, The Greek War of Independence., p. 156.

La reacción otomana no se hizo esperar. Fue enviado un gobernador, Véhid-Pachá, quien se instaló en la fortaleza de Chora.Brunet de Presle y Alexandre Blanchet, Grèce depuis la conquête romaine, p. 504. Con la finalidad de asegurarse de que la población de Quíos no se movilizaría, demandó cuarenta rehenes, entre quienes se encontraban el arzobispo Platón Franghiadi, los demogerontes y miembros de las principales familias de la isla como los Argenti, los Mavrocordato o los Rallis. Todos los prisioneros fueron encerrados en la fortaleza.No todos fueron prisioneros al mismo tiempo, salvo el arzobispo, se «turnaron» en la fortaleza durante un año, antes de las masacres. Tres fueron enviados, por vía terrestre, debido a que se temía de los navíos griegos. Los mastichochoria les proveyeron de doce rehenes.Louis Lacroix, Îles de la Grèce., p. 281. Las armas de la población griega fueron requisadas. La Puerta respondió a los pedidos de ayuda del gobernador enviándole un millar de hombres desde Çeşme. Poco disciplinados, se dedicaron al saqueo. Patrullaron el campo y sembraron el terror en la isla. Los casos de saqueos, agresiones y ejecuciones fueron registrados desde ese momento. El comercio con Quíos comenzó a disminuir y el aprovisionamiento fue más difícil de asegurar. El sistema de ayuda establecido en tiempos de prosperidad logró funcionar aún y la hambruna fue evitada. En seguida, llegaron nuevas tropas, más disciplinadas. En la primavera de 1822, la guarnición de la ciudadela comprendía a 4500 hombres. El nuevo gobernador, Bachet-Pacha, impuso sobre la población de Quíos una contribución extraordinaria y los hizo pagar la manutención de sus hombres. De esa manera, los graneros de trigo fueron vaciados.

La «liberación» de la isla por los insurgentes griegos Llegó un rumor a Quíos de que la isla de Samos armaba una tropa para venir en su ayuda. Los demogerontes y el arzobispo enviaron emisarios a través de la isla para recomendar a los habitantes de no reaccionar si desembarcaban, a fin de no desencadenar la ira otomana.

El 22 de marzo de 1822 (11 de marzo), Lykoúrgos Logothétis, quien vino de Samos con 2500 hombres, se unió a Quíos en el capitán local Antónios Bourniás, exoficial del ejército francés durante la campaña en Egipto, y sus 150 kleftes. Forzaron a los seiscientos otomanos, enviados para repelerlos, a retirarse a la fortaleza de la capital de la isla (Chora). Se inició un duelo de artillería entre la ciudadela y los cañones griegos a la orilla del mar y en las colinas de Tourlotí y Asómati sobre la ciudadela. La ciudad fue tomada y saqueada. Los kleftes quemaron los edificios de aduanas y derritieron el plomo de los techos de las dos mezquitas para fabricar municiones. Cuando las casas de los musulmanes se vaciaron, las de los ricos comerciantes griegos no se salvaron. El botín fue enviado a Samos.