La historieta o cómic colombiano, popularmente conocida como caricaturas, monos o monachos, carece de una tradición continuada a lo largo del tiempo; de tal manera que su desarrollo ha sido intermitente, además de tardío. Daniel Rabanal justifica la precariedad de la historieta colombiana por la inexistencia de un público potencial para las mismas, debido al tardío desarrollo de una cultura urbana, que vino a coincidir en el tiempo con la extensión de la TV; la falta de apoyo institucional; y el menor coste del material importado.Daniel Rabanal, Panorama de la historieta en Colombia , publicada en Revista latinoamericana de estudios sobre la historieta . La Habana, Cuba (2001) Historia En sus inicios consistió básicamente en una imitación del cómic estadounidense y mexicano que sirvió para familiarizar al público en esta forma de comunicación. Aunque lenta e intermitentemente, sólo empezó a desarrollarse a partir de la década de 1960 con trabajos como los de Ernesto Franco, Carlos Garzón o Jorge Peña, entre otros, y posteriormente se le sumarían diversos dibujantes en las siguientes décadas. Pese a ello, la historieta colombiana ha sido relegada a la sombra en beneficio de la literatura y del humor gráfico, sobre todo de tipo político. La idea de que el cómic no es otra cosa que un escalón hacia la "literatura seria" ha hecho que se pierdan muchos años y talento. Además, como en muchas partes del mundo, una buena parte de los aficionados y creadores del momento se han entregado al estilo manga sin que su trabajo logre trascender la simple imitación. Actualmente, los creadores colombianos siguen luchando por encontrar una voz que los identifique entre las corrientes foráneas que los rodean.

Orígenes (1924-1960) En 1924 surge Mojicón, una adaptación de la tira estadounidense Smitty de Walter Berndt, publicada en el Chicago Tribune-New York News Syndicate, a la que se considera el primer cómic colombiano.GARZÓN, Mario (09/2007). Tarzanes y Gamines: Breve Historia del cómic colombiano. "Sacapuntas" #10, Asociación de Dibujantes de Argentina. Su autor, Adolfo Samper, la publicaría en el periódico independiente Mundo al día hasta 1930. Con el tiempo, este mismo autor publicaría en 1943 otras historietas como Misiá Escopeta y Don Amacise con relativo éxito en el periódico independiente Sábado en la segunda sección. También se editan las revistas infantiles Chanchito (1933), El Fuete (1942), Merlín (1940), Michín (1945) y Pombo (1948).

Década del Setenta En la década de 1970, surgen nuevos autores como Ernesto Franco, célebre por su trabajo en la tira de prensa Copetín, publicada desde 1962 hasta 1994 en el diario El Tiempo, la cual marcó un nuevo comienzo para las tiras cómicas nacionales porque tuvo una fuerte aceptación entre los lectores y quedaría marcada en la memoria colectiva del país al punto de convertirlo en el símbolo de la historieta nacional. En sus viñetas, Franco, se dedicaba a narrar la vida cotidiana de los habitantes de las calles de Bogotá desde el punto de vista de un gamín, término que designaba al niño habitante de calle de la época.

Por su parte, Carlos Garzón publicó Calarcá (1969), una historieta inspirada en las narraciones coloniales que Fray Pedro Simón hizo del cacique indígena. Algunos años después, la tira dedicada al héroe indígena quedó a cargo de Jorge Peña cuando Al Williamson reclutó a Garzón para trabajar en el mercado estadounidense, donde realizó series como la adaptación a historieta de Star Wars y Flash Gordon. Para esta última década, también se destacan personajes de origen autóctono creados por otros autores como La Gaitana (1970) de Serafín Díaz, Ibana de M. Puerta/Mc Cormic, Teniente Colombiano y El Castillo de los Frailes.

A finales de la década de 1970 llegó la tendencia del género underground gracias a publicaciones como Click! o Mala Compañía de los hermanos Campo, ambas revistas radicadas en la ciudad de Cali. Esta nueva tendencia cambió el tono nacionalista histórico por trabajos de protesta urbana y ciencia ficción. Además, por primera vez se dan los primeros intentos por darle al medio nacional material teórico asociado al arte secuencial.

Los ochenta En la década de 1980 se dieron varias iniciativas de publicación que impulsaron la creatividad de los autores colombianos. Primero a cargo de los periódicos de circulación nacional y regional y, sobre todo en los noventa, las publicaciones privadas.

Los periódicos El Tiempo y El Espectador en Bogotá, El Mundo en Medellín, y El Occidente y El Pueblo en Cali, dieron inicio a la difusión de historietas como Calarcá, Teniente Colombiano, Clubman, Balita (1980), entre otras. Se publicó material independiente como La Tomata de la Embajada (1981) y El año espantoso de Jorge Duarte. La revista Los Monos (1981) del El Espectador, dirigida por Jorge Peña, cuna de muchos historietistas, publicó La colonia, de Bernardo Ríos; Tukano, del propio Jorge Peña, y Las Aventuras de Gato (1995-1998) de Daniel Rabanal, entre muchas otras obras. Asimismo el periódico El Universal de la ciudad de Cartagena publica Historia del Boxeo (1978), John Sullivan, Galaxtica, Jesús y Calarcá el príncipe pijao, de autoría los guiones y dibujos de Fabián Tuñon Benzo. El mismo autor en 1990 publica El Nuevo Fútbol de Colombia, Joaquín Gutiérrez Orgullo de Colombia y Juan Pablo II el Papa viajero.

En cuanto a las publicaciones de editoriales independientes, se destacan revistas como la ya citada Click! (1979-84) y W.C. (1986), esta última un esfuerzo de Fernando Mancera, Jorge Grosso y Bernardo Rincón. En la década de 1980 también empezaron a surgir grupos de difusión, exposición y enseñanza de la caricatura, el humor gráfico y la historieta como El Taller de Humor, en las aulas de la Universidad Nacional de Colombia y su fanzine Humorún, desde 1982, creado por Jorge Grosso y Bernardo Rincón, luego aparece el Cartel del Humor y se funda la Escuela Nacional de la Caricatura.

Los noventa

Las publicaciones de corte universal que inundaron el mercado en sus principales ciudades son El Bus (1991), TNT (1994), Agente Naranja y Top Comics Internacional (1996) y Mara, entre otras. Entre 1995 y 1999 se imprimió un número nunca antes visto de propuestas jóvenes que demuestran el gran nivel de interés y talento con el que cuenta el medio colombiano. Sin embargo, la falta de apoyo de las instituciones del Estado y la intolerancia de algunos autores, hicieron que esta época de bonanza llegara a su fin.

Acme Comics (Bogotá) Fundada en 1992 por Bernardo Rincón, esta publicación se constituyó como un espacio de difusión para creadores e historietistas locales de la época.Revista Acme. Raúl Comic.

Zape Pelele (Medellín) Creada en Medellín en 1993 por Diego Cardona, esta revista independiente sirvió de plataforma para el desarrollo de la narrativa gráfica regional.Zape Pelele en Webtoon Canvas. Webtoons. De sus páginas surgieron personajes de la historieta local como Peleleman y el Capitán Colombia.

Revista Güipas (Neiva) Suplemento de narrativa gráfica editado por el periódico La Nación en la ciudad de Neiva. Inició su publicación a mediados de la década de 1990 y mantuvo la circulación de una tira cómica dominical por un periodo superior a los 20 años.Revista Güipas de La Nación. La Tecleadera.

Década de Los 2000 En el 2000 Fabián Tuñon Benzo creó Seguridad Ciudadana historieta que enseña a los vecinos de la comunidad a defenderse de la delincuencia y Pepito y Tilin No estamos solos, tema sobre Los Derechos de los Animales, ambas revistas patrocinadas por la Alcaldía de su ciudad natal Cartagena. El mismo año se inaugura la primera página web referente a la historieta en Colombia, el Museo Virtual de la Historieta Colombiana.

Medellín 2003-2011 En Medellín, desde febrero de 2003 se ha impreso una gacetilla de divulgación de cómics llamada Robot, una hoja mensual impresa por ambos lados con un contenido en donde prima la historieta totalmente gratis. Además de esto, editorial Robot ha publicado cómics de gran importancia para el desarrollo del noveno arte en Colombia como El parque del Poblado por Joni Benjumea, más conocido como Joni B, un cómic costumbrista en Aguadas, sobre las desventuras nocturnas de un grupo de amigos que se encuentran con un viejo amigo que vuelve de un viaje, así como las obras de Truchafrita, Álvaro Vélez, entre las que destaca Confite, pequeñas aventuras en papel reciclado de colores de formato pequeño protagonizadas por animales antropomórficos, y Cuadernos Gran Jefe, una serie de revistas en un formato más cercano al comic book que mezcla fantasía, autobiografía y sátira social y política en forma de relatos breves.

También es importante mencionar el aporte que espacios como el de la revista Shock, liderado por Pablo Guerra y la historieta de ciencia ficción y humor El Drake que le brindó a creadores nacionales nuevas opciones de difusión masiva desde principios del 2003, y el de la revista Piedepágina que, desde diciembre de 2004, en cada número presenta un cómic de Muyi Neira con un tema alrededor del mundo de los libros.

En ese mismo periodo, propuestas de tipo independiente como la revista ComicBuk de Cali, el Grupo Leyenda de Pereira, Teléfono 4, el colectivo Cara de Perro, la Editorial Culturas, entre muchos otros, le dieron un nuevo impulso al medio nacional. Por su parte, Rodolfo León creó en 2005 El Increíble Homo-Pater, un cómic sobre el Papa Juan Pablo II que con motivo de la muerte del sumo pontífice. También en 2005 se publicó la Biblia Shock del Cómic de Pablo Guerra: un texto especializado en el tema que vendió más de 80000 unidades y fue considerado por la revista Pie De Página como uno de los 50 libros más importantes del año.

En Bucaramanga, en agosto de 2006, nació el Expocómic de Bucaramanga, evento artístico que expuso medios de expresión como la ilustración, caricatura, proyecciones de Cómics y escultura, en diferentes géneros y tendencias. junto con el apoyo del Instituto Municipal de Cultura y Turismo y la Casa de la Cultura Francisco Mantilla de los Ríos de Girón, se gestionó espacios de enseñanza, exploración y difusión del arte secuencial e ilustrativo. Desde el 2008, la Expocómic de Bucaramanga expandió más sus espacios desarrollándose en el municipio de San Juan Girón, la 1.ª Muestra de Caricatura y cómic, como difusión cultural con las instituciones académicas y en Cartagena de indias en julio de 2009, apoyado por la Alcaldía distrital.

Por otro lado, en el 2007 nace el grupo de cómic Dreamtales, el cual propone publicaciones de cómic en formato digital con las historias de sus personajes Falom de Jaime Roa, El Jaguar de Camilo Tapias Torres, Euri de Hernando Diaz, Secta de Carlos Cañas y Wulf & Tormentor! de Felipe Uribe mostrando gran aceptación ante los lectores. Por otro lado, Dreamtales tuvo crossovers con empresas de cómic independiente estadounidense como Bluewater con los crossovers Falom /10th muse, Euri/Judo Girl y Wulf & Tormentor!/Gearz, y Yunque Rojo con Secta/Penance de Dave Ryan. También, tuvo personajes invitados independientes como Minx, Shattered Soul y el Homo-Pater de Rodolfo León entre otros.

En el mismo 2008, hacía finales del mes de julio surge el grupo Clan Nahualli y con este una propuesta de historieta en línea. Este grupo es fundado por Camilo Triana, Gio y Henry Díaz.