Torrejoncillo es un municipio de España perteneciente a la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura. Tiene una población de e incluye, además de la localidad homónima, la pedanía de Valdencín. Está integrado situado en la comarca natural del Valle del Alagón y más concretamente en la Mancomunidad de la Rivera de Fresnedosa. Entre las cosas más típicas, la localidad es famosa por su artesanía, así como por su fiesta de la Encamisá declarada Fiesta de Interés Turístico Regional y sus fiestas de agosto declarados como Festejo Taurino Popular Tradicional.
Toponimia El nombre de Torrejoncillo parece indicar que viene de 'torreón pequeño' a causa del torreón de la dehesa boyal.Torreón de la Dehesa Boyal de Torrejoncillo (TTN)]</ref><ref>[https://asociacionculturaltorrejoncillo.blogspot.com.es/2009/08/torreon-de-la-dehesa.html Torreón de la Dehesa Boyal de Torrejoncillo (ACT)
Dicho torreón se encuentra situado en la finca Monte Sordo (Portaje) al norte del castillo almohade de la Marimonda de Portezuelo, al oeste de Torrejoncillo y al este del embalse de Portaje en las coordenadas geográficas de 39°54′3,76″ latitud norte y 6°29′45,33″ latitud oeste y a una altitud de 377 m, dentro de lo que denominamos Dehesa Boyal de Torrejoncillo, terrenos que aún en la actualidad, pertenecen al Ayuntamiento de Torrejoncillo, aunque la explotación de la misma no depende de él, sino de una asociación ganadera local.
La forma del Torreón es de una pequeña edificación de base cuadrada, la cual tiene unas paredes de pizarra con un grosor de 1,20 m y con las esquinas reforzadas de granito.
En el medio del Torreón podemos observar un pequeño aljibe o depósito que tendría la función de depositar agua, y el cual tiene unas medidas interiores de 1,50 m² (medidas aproximadas) y unas medidas exteriores de 2,15 x 2,10 m.
Gentilicio Los gentilicios de torrejoncillano y torrejoncillana provienen como su nombre indica directamente del nombre de la localidad mientras que los gentilicios de pringón y pringona según algunos estudios provienen de la pringue o manchas que se producían en los antiguos telares del lugar al fabricar sus famosos paños.
Símbolos
Escudo
El escudo de Torrejoncillo fue aprobado el 23 de octubre de 1986, y heráldicamente se describe así:DOE núm. 64 JUEVES, 23 DE OCTUBRE DE 1986 Orden de 9 de octubre de 1986, por la que se aprueba el Escudo Heráldico Municipal para el Ayuntamiento de Torrejoncillo.
Bandera
La bandera de Torrejoncillo fue aprobado el 14 de julio de 1987, y se describe así:DOE núm. 55 MARTES, 14 DE JULIO DE 1987 Orden de 8 de julio de 1987, por la que se aprueba la Bandera Municipal para el Ayuntamiento de Torrejoncillo.
Geografía La población está situada a una altitud de 328 m sobre el nivel del mar. Dentro del término municipal se encuentra la pedanía de Valdencín, la cual se encuentra situada a 7 km de Torrejoncillo y tiene cerca de 400 habitantes. El término municipal de Torrejoncillo, que abarca una superficie de 94,54 km², tiene los siguientes límites:
La siguiente tabla muestra la distancia entre Torrejoncillo y las localidades y lugares de interés más importantes de la provincia de Cáceres, las ciudades de Extremadura y capitales de provincias españolas, utilizando para ello la distancia más rápida por carretera, lo cual implica que no necesariamente es la más corta.
Localidades y lugares de interésDistanciaCiudadesDistanciaCapitalesDistancia Moraleja 30,7 km Coria 12,5 km Cáceres 56,4 km Montehermoso 33,6 km Plasencia 52,9 km Badajoz 146 km Parque nacional de Monfragüe 57,5 km Trujillo 78,7 km Salamanca 174 km Puente de Alcántara 63,6 km Navalmoral de la Mata 97,6 km Ávila 210 km Ciudad romana de Cáparra 68,7 km Mérida 126 km Madrid 281 km Jaraíz de la Vera 82,9 km Miajadas 137 km Sevilla 317 km Monasterio de Yuste 90,9 km Don Benito 172 km Lisboa 368 km Central nuclear de Almaraz 94 km Zafra 188 km Barcelona 903 km
Hidrografía
El río más importante del municipio de Torrejoncillo es el río Alagón, uno de cuyos tramos sirve de límite municipal entre Torrejoncillo y Coria. Los arroyos más importantes del término son afluentes del Alagón o del Tajo, y de éstos destacan el arroyo del Encín, afluente del Alagón que nace cerca del Monasterio del Palancar y pasa por Valdencín, y la rivera de Fresnedosa, afluente del Tajo que nace en Pedroso de Acim y sirve de límite municipal entre Torrejoncillo y Portezuelo.
En los últimos años se han realizado dos obras hidrológicas de entidad en la localidad. En los años 1980 se realizó La Presa de Portaje, un embalse de 23 hm³ de capacidad que además de abastecer de agua a la localidad, cuenta con una riquísima variedad ornitólogica y con un bellísimo paisaje.
En el año 2010 se realizó una canalización del agua de este embalse al embalse Gaudilova de Cáceres para abastecer la capital cacereña.
En los años 1990 se realizó otro embalse, junto a la localidad de Pedroso de Acim, con el único propósito de abastecimiento de agua y de menor capacidad que el anterior.
En la población existen dos fuentes de agua natural que proviene del manantial situado junto al Pedroso de Acim, pero en término municipal de Torrejoncillo.
Parte de las tierras torrejoncillanas son dedicadas a la agricultura de regadío, tierras que son regadas por el agua conducida a través de las canalizaciones que conducen las aguas procedentes del embalse de Valdeobispo.
Clima Torrejoncillo tiene un clima mediterráneo Csaaemet.es, Atlas climático ibérico. (templado con verano seco y caluroso) según la clasificación climática de Köppen.
Historia Algunos hallazgos, como el de los exvotos encontrados en su término demuestran que ya hubo asentamiento de población en la Edad de Bronce. Después pasaron romanos, visigodos y árabes, pero sería a raíz de la repoblación de la Reconquista cuando definitivamente nace Torrejoncillo como asentamiento definitivo, allá por 1200.
El artesanado de este pueblo, sobre todo en lo relativo a su industria textil, lo hizo famoso en toda España hasta el , y hoy día puede considerarse aún como uno de los centros artesanales de más importancia de Extremadura. Todavía existen talleres de tinajería, orfebrería, zapatería, telares… Sin embargo, en la actualidad, se le conoce fundamentalmente como el pueblo de «La Encamisá».
Prehistoria Los primeros asentamientos humanos del término municipal de Torrejoncillo datan del En 1993 fueron descubiertas, en la finca del Encinejo, siete pequeñas figuras de bronce: cinco cabritillas, una cabeza de cabritilla y un jinete, así como unos exvotos vetones que posiblemente estaban dedicados a Ataecina, diosa de la noche cuyo culto, al parecer, estaba bastante extendido por esta zona en aquella época.
Época romana Torrejoncillo se situaba cerca de la Vía Dalmacia, y se han encontrado diversos restos romanas como canterías labradas, columnas, capiteles, monedas, ladrillos, tégulas y restos de mosaicos.
Época árabe y Reconquista Durante la dominación árabe se formaron cerca de Torrejoncillo asentamientos en alquerías de chozas o bujíos de cabreros y vaqueros. Las alquerías terminaron agrupándose en el Val de la Jamarga en torno a un pequeño torreón, que daría nombre al pueblo, Torreoncillo.
Todavía se pueden ver las ruinas de un torreón parecido junto a la antigua vía romana, dado que estas construcciones se usaron mucho durante la Reconquista como torreón defensivo, refugio o vigilancia ante posibles ataques, avances o retrocesos, habituales en la zona que hay entre los ríos Alagón y Tajo.
Desde la Cruz de Lata, el nuevo emplazamiento, la población comenzó a extenderse hacia abajo para adaptarse a las necesidades ganaderas, dando lugar a un conjunto de calles estrechas y entrecruzadas propias de una estructura árabe que aún se conserva. Hasta 1227, cuando se promulgó el Fuero de Coria y había terminado casi la repoblación, no se podía hablar de Torrejoncillo como lugar, que quedó ligado a dos instituciones: la diócesis y la Comunidad de la Villa y Tierra de Coria.
Como apenas son citados los lugares en esta comunidad, existe un gran vacío de datos históricos hasta que aparecieron los Archivos Parroquiales a mediados del . Pese a ello se puede deducir que Torrejoncillo no tenía los privilegios concedidos a villas y lugares vecinos al considerársele un pueblo árabe lejos de las manos de Dios. Sin embargo, debió producirse un considerable aumento de la población al necesitarse habilitar como iglesia una pequeña ermita, la que hoy es la ermita de san Sebastián, y construir luego otra más al sur, la de san Andrés. La tradición cuenta que el ejército de la Beltraneja, que se encontraba acampado en esta zona, se vio forzado a abandonarla, dejando tras de sí una gran cantidad de ovejas cuya lana dio origen a la industria de paños torrejoncillana.
Edad Moderna Las Relaciones topográficas de Felipe II reflejan que Torrejoncillo conoció en el un gran resurgimiento económico y demográfico. Se construyeron otras dos ermitas, las de San Albín y San Pedro, y se proyectó la construcción, bajo la dirección de Pedro de Ibarra, de una nueva iglesia parroquial sobre la ya existente al sur, que no finalizaría hasta siglo y medio después. La población aumentó aún más en el , a pesar de las epidemias. Al finalizar el siglo, según el Catastro del Marqués de la Ensenada, se llegó a los 3068 habitantes, probablemente debido a que comenzó una actividad textil que convirtió a Torrejoncillo en el mayor centro económico de la comarca.
La industria pañera trajo prosperidad al pueblo durante siglo y medio. El sistema de fabricación se basaba en pequeñas empresas familiares, que complementaban su labor con la agrícola. La lana tenía un complicado proceso de fabricación en cuyo proceso intervenía en algunas fases el aceite, que salpicaba a los trabajadores, lo que hizo que a los torrejoncillanos se les llamase pringones. En esta industria se obtenían paños bastos pero de gran rendimiento. Los paños los comercializaban los sacadores o pañeros que se desplazaban por Extremadura, así como por grandes ferias de otras regiones como la de Medina del Campo, donde hacían la competencia a los pañeros de Cataluña, o a la de Zafra donde entraban en competencia con los de Sevilla.
Ni la Guerra de Sucesión, en la que el pueblo apoyó a Felipe V aportando más hombres que los demás de la comarca al tercio de la Jamarga, ni otras causas negativas como el gran invierno europeo, las plagas o las sequías impidieron que Torrejoncillo siguiese creciendo durante el . Según el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura de 1791, el pueblo tenía y unos 4000 habitantes. En total había 911 familias, de las cuales 600 trabajaban en la lana.
Al comenzar el apareció una epidemia de tifus que provocó más de 300 muertes. Además, el pueblo fue invadido por las tropas napoleónicas, que al principio ocuparon el pueblo sin gran violencia pero, al ser atacado su destacamento por la partida del caracol, reaccionaron con furia y el 4 de septiembre de 1809 entraron de nuevo y quemaron tres cuartas partes del lugar, provocando que gran parte de la población huyera a Garrovillas de Alconétar hasta que Arthur Wellesley, I duque de Wellington liberó el pueblo. De este suceso se creó una obra de teatro, La Quema de Torrejoncillo, que se estrenó por primera vez, el 7 y el 8 de julio de 2023, la que atrajo 1000 personas por día, y se repitió al año siguiente con mayor elenco, los días 6 y 7 de julio de 2024.
En 1812, gracias a la Constitución de Cádiz, Torrejoncillo tuvo su primer alcalde constitucional, independiente de Coria. El alcalde fue José Fernández Ballesteros, quien se encargó de reconstruir el pueblo, haciendo que recuperase su anterior auge gracias a la industria textil y a la del cuero. Todo ello ocurrió en un clima de intranquilidad social porque los carlistas intentaron penetrar varias veces entrar en el pueblo, consiguiéndolo una vez, cuando mataron a dos liberales.